Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2008

Nietzsche y la poltica

Luis Roca Jusmet
El Viejo Topo



Las doctrinas de Nietzsche tienen esto de raro: que no se las puede seguir. Sitan ante nosotros luminosidades imprecisas, a menudo deslumbradoras. : ningn camino lleva en la direccin indicada

Georges Bataille

Hoy ya es un tpico hablar de las mltiples lecturas polticas de Nietzsche, que iran desde el anarquismo hasta el fascismo. Aunque no todos estn de acuerdo con esta afirmacin, como es el caso de Antoni Domnech, que afirma en su excelente libro El Eclipse de la Fraternidad, que Nietzsche forma parte de la juventud dorada que reacciona contra el avance revolucionario la tradicin republicana-socialista obrera y popular.

En todo caso este supuesto pluralismo no es un producto de la ambigedad del autor, ya que Nietzsche se define por su determinacin, por su rechazo visceral de las medias tintas. Se atribuye ms bien al carcter contradictorio de su obra, ya que Nietzsche, como muchas veces se ha dicho, lo afirma y al mismo tiempo lo niega todo y por tanto cada cual puede elegir lo que ms le interese. Esta salida es, en todo caso solo parcialmente cierta, porque si bien es cierto porque si bien tiene en su pensamiento elementos muy contradictorios hay unas lneas fundamentales que no admiten rodeos. Vale la pena entonces ser rigurosos y huir del relativismo para afirmar que, nos guste o no, Nietzsche dice lo que dice y que a ello hay que atenerse si hablamos de l. Por lo tanto no hay que hacer trampas para llevarlo donde ms nos convenga porque hay que hacer emerger la verdad poltica del autor, si esta existe. Otro tema es que vale la pena detenerse en algunas de las lecturas que se han hecho desde los que se reclaman de la izquierda, ya que esta reflexin nos permite profundizar sobre lo que significa hoy ser de izquierdas.

Nietzsche niega reiteradamente que tenga una posicin poltica en el sentido convencional de la palabra, aunque el ao 1888, al borde ya de la locura, anuncia a su amigo el telogo Overbeck una futura declaracin poltica ( que en todo caso nunca realizar). Lo que s podemos hacer es articular lo que hay de polticamente significativo en Nietzsche, Si analizamos el contexto en el que se mueve Nietzsche comprobamos que ya existen las primeras semillas de los movimientos nacionalistas y antisemitas que cristalizar histricamente en el nacionalsocialismo. Estos crculos tienen miembros destacados muy prximos a Nietzsche que le presionan reiteradamente para que se adhiera explcitamente al grupo del que forman parte. Vienen del que fue su editor hasta el ao 1844, Enst Schmeitzner y sobre todo de su hermana, Elisabeth y del marido de esta, el dirigente antisemita Bernhard Frster. Nietzsche no solo no ceder sino que se manifestar activamente en contra de este movimiento, como pone claramente de manifiesto la carta que enva a su hermana en diciembre de 1887 expresndole la repugnancia que le produce este partido antisemita. En Ecce Homo, testamento personal y filosfico de Nietzsche ste ya manifiesta que considera a su hermana, que entregar personalmente a Hitler el bastn de su hermano ya muerto y manipular sus escritos pstumos, como pura escoria. Nietzsche est preocupado porque no se confundan sus ataques al judeocristianismo con el antisemitismo emergente en aquellos momentos en Alemania y se dedica a criticar explcitamente a los alemanes y a sus proclamas nacionalistas. Si repasamos la obra de Nietzsche constatamos que el nico cambio radical de su obra es el paso del entusiasmo a la decepcin por la cultura alemana de su poca, liderada por Schopenhauer y Wagner. En El origen de la tragedia confa en que esta sea capaz de regenerar la cultura trgica nacida en la Grecia presocrtica. Pero como constatar en Ecce Homo aquello fue una ilusin, ya que pronto se dar cuenta que tanto Wagner como Schopenhauer no son ms que nuevas manifestaciones del nihilismo ms decadente. La postura de Nietzsche s es cada vez ms europesta y menos chovinista.

Lo que ms bien plantea Nietzsche en su propuesta no es una opcin poltica sino una transformacin de valores que podramos considerar, con algunas reservas, como cultural. Ahora bien, Nietzsche s que ilustra a nivel sociopoltico sobre quin estara del lado de los valores que defiende y quin en contra. En este sentido el libro ms sistemtico de Nietzsche, que es la Genealoga de la Moral nos muestra unos ejemplos que son bastante inquietantes para un lector de izquierdas. En este libros plantea que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de los nobles contra los siervos. Si bien su definicin de aristocracia es planteada en trminos de carcter, que sera el de la persona libre, generosa, feliz y creativa si que en algn momento identifica estos valores con los de la nobleza aria, romana o feudal. Y no solo esto sino que nos plantea un anlisis tan preciso como reaccionario de la Revolucin francesa. La nobleza francesa del S.XVIII es la mejor expresin de los valores que defiende y Napolen un claro ejemplo de lo que l entiende por superhombre. En este punto no hay ambigedades : el lenguaje de Nietzsche no es metafrico, lo que defiende es coherente con su posicin aristocrtica y su odio a la democracia. Este odio a la democracia representa el desprecio por dar el poder, la capacidad de decisin a cualquiera y aqu Nietzsche coincide con uno de sus principales adversarios, que es Platn. Por otra parte Nietszshe plantea que el anarquismo y el socialismo son versiones desacralizadas del cristianismo, en la medida que lo que defiende este es una moral igualitaria. La antropologa de Nietzsche tiene como ncleo duro su concepcin jerrquica del hombre y esta significa que los hombres son constitucionalmente diferentes y que esta diferencia lo es de grado, es decir que los divide en superiores e inferiores. Y este constitucionalismo tiene un carcter biologista, ya que cada cual nace con una naturaleza que lo sita cualitativamente en el lugar que le corresponde ( y aqu coincide otra vez con Platn).

Todo esto no quiere decir que una persona de izquierdas no pueda valorar aspectos que plantea Nietzsche, pero solo en la medida que aceptemos que la dicotoma poltica izquierda-derecha no lo abarca todo y evitemos tanto las teoras de la que pretende situar cualquier pensamiento en la rbita exclusivista de la lucha de clases ideolgica como los cmodos relativismos que nos llevan a situar un pensador en el lugar que nos interesa. Nietzsche ha seducido desde los aos 50 a una buena parte de la izquierda heterodoxa y supuestamente radical, sobre todo de Francia y por mimetismo de Espaa. Y la seduccin siempre es peligrosa porque es una pasin que distorsiona, que crea espejismos en nombre del amor.

Me parece aqu que es interesante analizar una lnea de influencia de Nietzsche sobre la izquierda francesa ( que se inicia con Georges Bataille y que continuar con Michael Foucault y Gilles Deleuze) y tambin en autores contemporneos del pas como Pere Saborit.

Bataille escribe el ao 1944 Sobre Nietzsche, que tiene un carcter especialmente significativo, ya que lo hace en plena ocupacin alemana, cuando se le asocia claramente con el nazismo de Hitler. Bataille intentar recuperar a Nietzsche desde una lectura indita, en la que plantear lo siguiente : 1) Nietzsche nunca tuvo una actitud poltica desde su desilusin juvenil con Wagner. La propaganda pangermanista y antisemita le asqueaba. 2) Nietzsche no era un predicador ni quera seguidores. No exhortaba a la lucha, no era propagandstico. Estas afirmaciones son, como hemos dicho al principio ciertas y por tanto desvinculan a Nietzsche del nazismo hitleriano.

Pero lo que defiende Bataille de Nietzsche es 1) El carcter benfico de la guerra , que segn l, es comn con Proudhon y Marx, como emancipacin de la humanidad de las servidumbres morales del pasado. 2) Paradjicamente a lo anterior, el carcter cultural y nomilitar del mensaje de Nietzsche. Aqu encontramos un elemento fundamental que es un cierto culto a la violencia y a una lucha radical contra la moral burguesa. Este culto a la violencia es el que liga a Nietzsche con el fascismo original de Georges Sorel y ms tarde, Benito Mussolini, Hay aqu un fondo comn que har que Walter Benjamn, que an siendo admirador protegido de Bataille en Pars, le advirtiera con una gran dureza : Usted trabaja para el fascismo.Y lo deca precisamente porque lo que combata Benjamn ( como podemos leer en sus Iluminaciones) era el culto a la guerra y el esteticismo de la violencia. Precisamente en este grupo influenciado por Nietzsche estaba no solo Bataille l sino tambin Ernst Jnger. . Y aunque ste nunca fue un nazi s manifiesta en su poca juvenil esta tica y esttica fascista ( en el sentido amplio de la palabra) de fascinacin por la violencia, por la destruccin redentora. El Jnger juvenil formular en su texto clave El Trabajador que la Movilizacin total que crear el Orden nuevo oscurecer la diferencia entre la revolucin y la reaccin. Ideologa confusa que ya sabemos como acabar : en un movimiento aparentemente anticapitalista y radical que no ser sino un nuevo rostro de las formas polticas del capitalismo.Lo que atacan, tanto Bataille como Jnger, aunque sea desde perspectivas diferentes ,es la moral burguesa y todos el sistema de valores a l vinculado Pero la historia del capitalismo nos muestra que esta moral burguesa es solo una de sus mscaras. Porque como nos ha mostrado Zizek la ideologa actual del capitalismo tiende a ser cada vez ms la de la transgresin. Es curioso que en su interesante libro El siglo de las ideologas Jean Pierre Faye plantee ( para m de una forma totalmente errnea) un antagonismo entre estos dos autores, ambos bajo la influencia de Nietzsche, como la oposicin entre la servidumbre sin fin del fascismo ( Jnger) y la soberana de la izquierda ( Bataille). Y aqu Faye reivindica este hombre soberano defendido por Bataille ( que sera complementaria, dice, de la soberana popular de Locke y Rousseau) como una herencia de Nietzsche. Pero aqu volvemos a la crtica anterior: este hombre libre y soberano que propone Nietzsche no es cualquiera, es una minora aristrocrtica. Y aqu tambin vale la pena mencionar la crtica de Zizek a la idea troskysta de Revolucin permanente en el sentido que la revolucin no es una aventura sino una transformacin social radical que necesita consolidarse. Aqu hay que abandonar los aspectos romnticos y heroicos que plantean la revolucin como una experiencia estimulante basada en el exceso y la transgresin que llevara al peor callejn sin salida de un izquierdismo esteticista.

Si continuamos por la lnea abierta por Bataille nos encontramos con otras dos figuras muy potentes que son Michael Foucault y y Gilles Deleuze. Foucault, con sus contradicciones, tiene una clara trayectoria de intelectual de izquierdas y es uno de los responsables de situar a Nietzsche como maestro de la sospecha junto a Marx en Freud. Esta idea, compartida con Paul Ricoeur, abri en su momento un punto de vista interesante pero es inaceptable en los trminos de tpico en que se ha mantenido. En todo caso la forma en que Nietzsche influy a Foucault es implcita y nunca se present como un seguidor suyo. En cuanto a Deleuze hay que contemplar un doble aspecto. Por una parte en su libro Nietzsche y la filosofa Deleuze no plantea explicitament ninguna reflexin poltica y s, en cambio, una reflexin muy sugerente sobre la filosofa a partir de una lectura muy personal sobre Nietzsche. Por otro lado tenemos el Anti-Edipo, escrito en colaboracin con Guatari, que s es un libro poltico que plantea una proyecto basado en una supuesta alianza entre Marx y Nietzsche contra Marx-Freud. Me parece un libro poco consistente, escrito con una retrica confusa que solo la moda del momento convirti coyunturalmente en un libro de culto..

Tenemos finalmente el planteamiento de lo que podramos llamar con reservas un nuevo nietzscheanismo de izquierdas, lnea que encontramos en el sugerente libro de Pere Saborit titulado La poltica de la alegra o los valores de la izquierda. La idea de Saborit es que la izquierda debe ser la transmisora de los valores afirmativos de la vida, de la alegra y la generosidad mientras que a la derecha le corresponde por su propia naturaleza una concepcin nihilista, negadora de la vida. La crtica que hace Saborit a la izquierda convencional, es que adopta una perspectiva dominada por el resentimiento y la envidia, que les lleva muchas veces a una posicin como la de derecha , en la que la defensa de una utopa futura que no es ms que una continuacin de la ptica nihilista del cristianismo con su negacin de la vida presente con su promesa de una salvacin futura. Saborit defiende tambin una solidaridad fuerte frente a la solidaridad dbil o compasiva de carcter cristiano que combate Nietzsche y que pertenece a la derecha. La solidaridad que debe reivindicar la izquierda deriva del fondo irracional y contingente de la existencia humana, del enorme peso del azar por encima del mrito, de la contingencia que nos iguala a todos. Por el contrario la derecha intenta justificar que la posicin de cada cual se corresponde con sus mritos y que, por tanto,la nica solidaridad que los ricos deben a los pobres es la caridad. Finalmente relaciona tambin el Amor Fati nietzscheano ( que sera la aceptacin de la propia vida, de lo real) como ligado a la Democracia que defiende la izquierda, que muestra los antagonismos sociales frente al consenso falsamente democrtico de la derecha, que anula las diferencias y oculta los conflictos. La conclusin es clara : la izquierda debe ser alegre, vital y generosa aceptando una perspectiva trgica que nos lleva a afirmar la vida asumiendo la parte de dolor que necesariamente conlleva. La derecha conservadora, en cambio, es cobarde, triste y nihilista, se aferra a sus privilegios y a su miedo a la vida

La vida, en su sentido ms pleno y afirmativo, est del lado de la revolucin y as debe asumirla sin complejos. Aqu habra todo un debate sobre el significado de la palabra revolucin en todos sus mltiples aspectos. Ha habido revoluciones culturales, artsticas, intelectuales desvinculadas de la poltica o incluso vinculadas a movimientos polticamente reaccionarios. Y aqu podemos volver a Jnger, un autor que en ningn momento puedo considerarse de izquierdas, que sigue una trayectoria que va desde el fascismo juvenil hasta una especie de anarquismo conservador, que me parece que representa esta voluntad afirmativa en el mejor sentido nietzscheano. La forma como relaciona Saborit los valores de izquierda con la poltica de la alegra me parece muy forzada aunque introducen una reflexin a partir de elementos nietzscheanos que s es interesante para la izquierda. Y aqu hay sobre todo un aspecto que me parece fundamental. Hay en Nietzsche un carcter intempestivo contra el humanismo moralizante y hipcrita de su poca que vale la pena recuperar. Y vale la pena recuperarlo porque este moralismo tiene hoy una actualidad en la forma de consenso y de correccin poltica. Y la correccin poltica es hoy la ideologa del capitalismo porque justamente lo que hace es ocultar los conflictos, los antagonismos radicales de la propia sociedad con un discurso bienpensante es importante cuestionar crticamente su lenguaje. Lo que pasa con la palabra jerarqua, por ejemplo, es muy significativa, ya que en una sociedad como la nuestra en la que se van profundizando las desigualdades y se consolidan las lites de todo tipo es un trmino que resulta incmodo mencionar. Y negndolo no es que eliminemos la realidad sino su posibilidad de transformacin, ya que para cambiar algo primero hay que aceptarlo como real. Y es evidente que la supuesta democracia en la que vivimos es tremendamente jerrquica, ya que hay una oligarqua burocrtica en el Estado y en los partidos que es quin toma las decisiones polticas. Quizs valdra la pena recuperar esta palabra en la medida en que expresa una realidad y a partir de aqu discutir cuales son las jerarquas que funcionan para contraponerlas a la que defiende Nietzsche. Hay que cuestionar desde la izquierda esta correccin poltica que muchas veces nos atrapa en la trampa de la derecha, que es la de un consenso que en definitiva solo beneficia a los privilegiados, que como tambin nos ensea Nietzsche, no son necesariamente los fuertes en el sentido vital.

Pero tambin desde la izquierda me parece importante considerar que si bien la poltica es por supuesto fundamental, no todo es poltica. Una lectura poltica literal de Nietzsche me parece nefasta, ya que como deca Thomas Mann quien se toma a Nietzsche al pie de la letra est perdido. Ahora bien, pienso que para una persona crtica ( y una personas de izquierdas debe serlo, por supuesto) es muy interesante leer a Nietzsche, porque su lectura es un revulsivo que nos hace pensar y salir de los tpicos de la comodidad intelectual. Y esto vale la pena, porque aunque sea para llegar a la conclusin que no estamos de acuerdo, esta aventura intelectual vale la pena.

[email protected]



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter