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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-05-2008

Qu hay detrs de la campaa propagandstica a favor de la intervencin internacional en Birmania?

Peter Symonds
Global Research

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


La catstrofe sobrevenida sobre el pueblo birmano a causa del Cicln Nargis est provocando una extraordinaria campaa por parte de EEUU y sus potencias aliadas, al igual que en los medios internacionales, para exigir que la junta militar abra sus fronteras a la ayuda y a los trabajadores encargados de repartirla, as como a la aviacin militar, tropas y buques de guerra estadounidenses. Se trata de conseguir, una vez ms, que la opinin pblica se vuelque en una presin incesante de condena al rgimen birmano por sus inadecuados esfuerzos a la hora de proporcionar ayuda, por su aislamiento y negativa a aceptar la ayuda internacional, especialmente la de Estados Unidos.

Uno debera hacer inmediatamente una pausa y ponerse a recordar los resultados de similares ejercicios humanitarios. En 1999, EEUU y sus aliados explotaron y aprovecharon la dramtica situacin de los refugiados kosovares para emprender la guerra contra Serbia, transformando la provincia en un protectorado de la OTAN donde se llev a cabo una gran limpieza de su minora serbia. Ese mismo ao, Australia, con el apoyo de EEUU, utiliz la violencia de las milicias apoyadas por Indonesia para justificar una intervencin militar en Timor Este e instalar all un rgimen muy comprensivo con los intereses estratgicos y econmicos de Canberra. Casi una dcada despus, las poblaciones locales de ambos pases continan viviendo en condiciones atroces, sin haber podido satisfacer ninguna de sus necesidades fundamentales.

No cabe duda que la pasada semana sobrevino una inmensa tragedia social. Las cifras oficiales birmanas indican que el nmero de muertos y desaparecidos supera los 60.000. Los funcionarios de Naciones Unidas estiman que el nmero de vctimas sobrepasa las 100.000 y la cifra de personas gravemente afectadas por el cicln es de casi dos millones. Gran parte del enorme delta del Irrawaddy ha quedado devastado por la oleada de tormentas avivadas por el Cicln Nargis, que inundaron todas las tierras bajas. Ciudades y pueblos enteros han sido arrasados, dejando escenas que recuerdan la destruccin que en diciembre de 2004 produjo el tsunami que se abati sobre las costas de Indonesia, Sri Lanka, India y Tailandia.

Es asimismo verdad que la junta birmana es un rgimen brutal que ha matado una y otra vez a quienes se manifestaban contra el gobierno con tal de seguir manteniendo su propio poder y privilegios. Sus esfuerzos de acudir al rescate se han visto claramente obstaculizados no slo por el atraso en el que se encuentra el pas, sino tambin por la cruel indiferencia del rgimen ante la grave situacin del pueblo birmano. Ante la campaa actual de los medios de comunicacin, uno debera aproximarse con gran cautela a toda la informacin ofrecida en esas noticias. Por desgracia, tenemos bastante claro que la conducta habitual hacia la inmensa mayora de las vctimas de los ciclones es la del abandono y el pensamiento de que se las arreglen como puedan, como hicieron los gobiernos de los pases ms afectados con los supervivientes del tsunami de 2004.

No obstante, nadie debera conceder mucha credibilidad a las protestas de preocupacin manifestadas por la administracin Bush y sus aliados. La Secretaria de Estado Condoleeza Rice insisti el mircoles pasado en que la ayuda de Washington ante el cicln no estaba motivada por un objetivo poltico sino por un asunto de crisis humanitaria. Lo que cabe esperar es que el gobierno birmano permita que la comunidad internacional ayude a su pueblo, declar Rice.

En realidad, toda la ayuda estadounidense va siempre acompaada de resortes polticos. La administracin Bush ha ofrecido una irrisoria cantidad de 3,5 millones de dlares de ayuda financiera aunque no deja de presionar para que entren los funcionarios estadounidenses, los trabajadores de la ayuda humanitaria y el personal militar que controla las operaciones de emergencia en vez de intentar que sean las autoridades birmanas quienes lleven a cabo dichas operaciones. Paradjicamente, y al mismo tiempo, los EEUU y sus aliados siguen manteniendo unas sanciones contra el rgimen birmano que han agravado las dificultades econmicas del pas. En la semana anterior al cicln, la administracin Bush intensific las prohibiciones sobre el comercio, la inversin y la congelacin de activos, todo lo cual sigue en pie, excepto una leve suavizacin de las restricciones para la ayuda financiera.

El Ministro francs de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, sugiri el mircoles que se reuniera el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para invocar su responsabilidad a la hora de proteger y anular la soberana nacional birmana para poder entregar la ayuda internacional, con o sin la aprobacin de la junta. La resolucin propugnando la responsabilidad de proteger, que tiene una historia que se retrotrae a la guerra de la OTAN contra Yugoslavia de 1999, se aprob en 2006 como instrumento para que las principales potencias pudieran justificar sus agresiones militares bajo la excusa de prevenir el genocidio, la guerra, la limpieza tnica y los crmenes contra la humanidad. La sugerencia de Kouchner servira para extender el mbito de cobertura de esas intervenciones a los desastres naturales como el del Cicln Nargis.

Washington ha apoyado pblicamente ya los comentarios de Kouchner, aunque la sugerencia se est discutiendo claramente dentro de la administracin. El Embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Zalmay Jalilzad, declar que la mayora de los gobiernos se sentan indignados por la lentitud del rgimen birmano en aceptar la ayuda internacional. Aludiendo a las potencias del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, aadi: Un gobierno ha de ser responsable de proteger a su propio pueblo, de proporcionar a su pueblo lo que necesite No implica problema alguno aceptar la oferta hecha por la comunidad internacional.

El Director de la Oficina de EEUU para la Asistencia en Desastres en el Exterior, Ky Luu, fue ms explcito. Indic que el lanzamiento de ayuda por aviones militares estadounidenses era una de las opciones a considerar si la junta segua rechazando la ayuda estadounidense. Cuatro buques de guerra estn ya dirigindose hacia Birmania y helicpteros de la Marina y aviones de carga de las Fuerzas Areas han aterrizado ya en la vecina Tailandia. El Secretario de Defensa, Robert Gates, coment que no poda imaginar una intervencin militar sin permiso birmano. El portavoz del Departamento de Defensa, Bryan Whitman, seal: Si no se te ha requerido ni solicitado tu ayuda, eso se considera invasin. No obstante, est claro que se estn discutiendo intensamente tanto la opcin militar como sus ramificaciones polticas.

El Tsunami asitico

Como parte de la campaa de presiones contra la junta birmana, se est creando una nueva mitologa que describe la respuesta internacional al tsunami asitico como un modelo de entrega humanitaria rpido, eficiente y compasivo en la que todos se implicaron. Cada vez se sealan ms contrastes entre el rgimen birmano actual y sus democrticos homlogos de Indonesia, Sri Lanka, India y Tailandia en 2004.

Sin embargo, cualquier examen objetivo de la tragedia de 2004 revela un cuadro harto diferente. Las inmensas olas del tsunami se tragaron aquel 26 de diciembre a todos los depauperados pueblos situados en la Baha de Bengala. Durante das, y aunque el nmero de vctimas ascendi rpidamente a decenas de miles, el Presidente estadounidense Bush, el Primer Ministro Tony Blair y otros dirigentes mundiales brillaron por su ausencia a la hora de hacer cualquier declaracin sobre el desastre. Cuando finalmente rompieron sus vacaciones navideas, su desdn colectivo por el destino de las vctimas qued muy patente en sus superficiales comentarios y patticas ofertas de ayuda. Fue slo tras la avalancha de simpatas y donaciones de los pueblos trabajadores de todo el mundo, horrorizados ante la magnitud del desastre, cuando los EEUU y las principales potencias empezaron a actuar.

En los pases ms afectados, los esfuerzos de la ayuda de emergencia se vieron anulados a causa del papeleo y de las agendas polticas, tanto en los regmenes locales como en los pases donantes. Los gobiernos de Indonesia y Sri Lanka haban emprendido guerras brutales desde haca largo tiempo contra diversos movimientos separatistas y se mostraban extremadamente reacios a permitir que organizaciones de ayuda humanitaria, y mucho menos ejrcitos extranjeros, accedieran a las zonas del desastre. Lejos de ayudar a las vctimas, el ejrcito indonesio aprovech la oportunidad para intensificar sus operaciones contra los rebeldes Achnese. En Sri Lanza, los intentos de establecer una entidad de ayuda conjunta con los Tigres por la Liberacin de los Tamiles EElam (LTTE, siglas en ingls), bajo los auspicios del alto el fuego de 2002, se vinieron abajo, entre amargas recriminaciones comunales por cualquier reconocimiento oficial de los separatistas.

El gobierno indio insisti en controlar sus propias operaciones de ayuda y rechaz cualquier sugerencia a favor de que se implicaran ejrcitos extranjeros. El ejrcito indio fue especialmente suspicaz con la presencia de trabajadores de la ayuda internacional en las Islas de Andaman y Nicobar, que estaban entre las zonas ms golpeadas, debido a la presencia de bases estratgicas areas y navales en las islas, as como en otras partes de la India, Indonesia y Sri Lanka, que siguen an viviendo en condiciones miserables en refugios temporales.

Nadie, en los crculos gobernantes europeos o estadounidenses, sugiri en aquel momento que iba a organizarse una operacin militar que anulara la soberana india o que se iban a hacer lanzamientos desde el aire sobre las Islas de Andaman y Nicobar. En el caso de Sri Lanka e Indonesia, los gobiernos permitieron finalmente que el ejrcito estadounidense ayudara en las operaciones desplegadas en sus territorios. En ambos casos, el propsito fundamental de Washington era poltico: fraguar relaciones ms estrechas de trabajo con los ejrcitos de los dos pases y, sobre todo, sentar as un precedente, que se est invocando ahora para ejercer presiones sobre la junta birmana.

En enero de 2005, la Secretaria de Estado de EEUU, Condoleeza Rice, declar sin rodeos en el Comit de Relaciones Exteriores del Senado que el tsunami haba constituido una magnfica oportunidad para mostrar no slo la actitud del gobierno de EEUU sino el corazn del pueblo de EEUU. Y pienso que hemos obtenido grandes dividendos. Rice manifiesta ahora que las ofertas de ayuda de EEUU a Birmania no implican una cuestin poltica sino que la administracin Bush est intentando transformar este ltimo desastre en una nueva oportunidad poltica para hacer que sus intereses econmicos y estratgicos avancen en la regin.

Intereses estratgicos

La decisin de la junta birmana de aceptar selectivamente la ayuda de pases con los que mantiene algunas afinidades, como China, India y Tailandia, y no de EEUU, no debe sorprendernos. La administracin Bush no oculta el hecho de que es favorable al cambio de rgimen en Birmania: despedir al rgimen militar para reemplazarlo por un gobierno encabezado por la lder de la oposicin Aung San Suu Kyi, mejor dispuesta ante los intereses de Washington y a la apertura del pas a los inversores extranjeros.

Que la junta constituya un objetivo de EEUU no tiene nada que ver con la preocupacin por los derechos democrticos o el bienestar del pueblo birmano. La hostilidad de Washington hacia el rgimen birmano est motivada por la estrecha asociacin de dicho rgimen con China, a quien EEUU considera su principal rival potencial. En los ltimos ocho aos, la administracin Bush ha seguido la estrategia de fortalecer lazos militares y establecer bases en el anillo de pases que rodean China: desde Corea del Sur y Japn a Filipinas, Australia e Indonesia y alrededor de la India, Pakistn, Afganistn y las repblicas de Asia Central.

Birmania supone un boquete importante en los esfuerzos estadounidense por contener a China. El pas se asienta cerca del estratgico Estrecho de Malaca: la principal ruta martima que une el Noreste asitico, incluida China, con los recursos energticos del Oriente Medio y frica. El control de esos cuellos de botella ha sido vital desde hace mucho tiempo para los planes navales de EEUU. China ha ayudado a Birmania en la construccin de diversas instalaciones navales para acceder a los puertos birmanos como parte de sus esfuerzos para proteger las rutas de navegacin vitales para su propia economa.

Los medios internacionales estn ya criticando a China por no presionar ms a su aliado para que se abra a la ayuda internacional. La Secretaria de Estado Rice telefone esta semana a su homlogo pekins para que el gobierno chino ejerza ms presiones sobre Birmania. Si la administracin Bush decidiera presionar para conseguir que Naciones Unidas dicte una resolucin a favor de la intervencin, Pekn se convertira velozmente en objetivo directo de difamacin. China se ha opuesto a cualquier intento de que el desastre del cicln se lleve ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Hay tambin una agenda econmica ms amplia detrs de la hostilidad de Washington hacia la junta birmana. Durante dcadas, sta ha mantenido una economa en gran medida cerrada y aislada en la que las empresas dirigidas por el ejrcito dominan an los sectores claves. Para las corporaciones estadounidenses, el pas es una nueva fuente potencial de trabajo basura, as como de recursos muy importantes, como petrleo y gas. La administracin Bush ha permitido silenciosamente que la corporacin petrolfera Chevron avance con sus inversiones multimillonarias en dlares en Birmania, aunque esas operaciones se han visto entorpecidas por las malas relaciones entre los dos pases.

A la administracin Bush no la motivan ms las preocupaciones humanitarias hacia Birmania que hacia Iraq o Afganistn. Al rechazar las ltimas mentiras e hipocresas de la Casa Blanca, es necesario considerar las cuestiones fundamentales subyacentes. Por qu esas catstrofes golpean de forma repetida a las capas ms vulnerables de la poblacin mundial? Por qu la enfermedad, el hambre y la pobreza continan devastando a las masas de Asia, frica y Amrica Latina?

Los recursos existen para acabar con el sufrimiento y la miseria, as como para minimizar el impacto de desastres naturales como el Cicln Nargis. En las ltimas tres dcadas, la globalizacin de la produccin ha ampliado inmensamente la capacidad econmica de la humanidad, estableciendo las bases para una planificacin racional y despliegue de recursos a escala mundial que asegure un nivel decente de vida para los pueblos en cualquier lugar del globo. Sin embargo, bajo el capitalismo, se explota esta inmensa capacidad econmica y cientfica con el nico objetivo de conseguir beneficios para una minora de ricos, mientras la inmensa mayora, incluidos los pases industrializados ms importantes, luchan cada da para poder sobrevivir.

La pobreza y el desempleo son una aberracin. Las inmensas capas de pobres del mundo urbano y rural son un rasgo esencial del capitalismo global. Forman una inmensa reserva de un ejrcito de trabajo que es utilizado para presionar constantemente a la baja en los salarios y condiciones de la clase trabajadora internacional. Los nicos medios para acabar con el inmenso y cada vez mayor abismo entre ricos y pobres es a travs de la reestructuracin revolucionaria de la sociedad con planteamientos socialistas, para que las candentes necesidades de la abrumadora mayora de la humanidad tengan precedencia sobre la ambicin de la minora de conseguir cada vez mayores beneficios.

Peter Symonds es un colaborador frecuente de Global Research.

Enlace con texto original en ingls:

http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=8946





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