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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2008

El biodiesel que se consume en Alemania destruye los bosques de Argentina

Agencia @DIN



Con una camioneta alemana marca Porsche y otra Mercedes Benz caracterizadas como auto-topadoras, activistas de Greenpeace protestaron frente a la Secretara de Agricultura, Ganadera, Pesca y Alimentacin de la Nacin (SAGPyA) de Argentina, cuya central se ubica en Buenos Aires. Lo hicieron para denunciar que el cultivo de soja destinado a la produccin de biodiesel para el mercado internacional, principalmente el europeo, provocar la destruccin de los ltimos bosques nativos del pas. La SAGPyA viene promoviendo la produccin de biocombustiles en la Argentina con el objetivo de abastecer al mercado mundial.

Segn datos de la organizacin ambientalista, para proveer materia prima para las plantas de biodiesel existentes y proyectadas en nuestro pas, se necesitan ms de 9 millones de hectreas de este cultivo. La produccin a gran escala generar una nueva presin para expandir las tierras agrcolas disponibles, provocando la destruccin directa e indirecta de los ltimos ecosistemas naturales.
 
En los ltimos 9 aos ms de 2 millones de hectreas de bosques han desaparecido en manos de las actividades agropecuarias, motorizadas especialmente por el cultivo de soja. La situacin de los bosques en Argentina es alarmante expres Hernn Giardini, Coordinador de la Campaa de Biodiversidad de Greenpeace. En nuestro pas no podemos perder ni una hectrea ms de bosques nativos.

La reglamentacin europea estipula un corte de los combustibles fsiles con un 5,5 por ciento de biocombustibles para el 2010 y del 17 por ciento para el 2020. Alemania es uno de los principales destinos de las exportaciones de las plantas de biodiesel que funcionan hoy en Argentina.

La meta que se propuso Europa tiene una particular importancia para nuestra regin ya que estos objetivos exceden por mucho la capacidad de produccin de aquellos, lo que hace que pases como Argentina se conviertan en proveedores de biodiesel dentro del mercado internacional sostuvo Mara Eugenia Testa, de la Unidad Poltica de Greenpeace. Por otro lado nuestro pas fomenta su produccin sin ninguna poltica que aborde los impactos ambientales y sociales que genera.
 
Durante las ltimas semanas se ha sumado otro gran cuestionamiento a la produccin y consumo de biocombustibles, el impacto de estos en la suba de los precios de los alimentos, lo que ya afecta a millones de personas en el mundo, especialmente de los sectores ms vulnerables.
 
Pese a las advertencias de organismos internacionales como la ONU o el Banco Mundial, y de numerosas organizaciones ambientalistas, los gobiernos siguen promoviendo la produccin y el consumo de biocombustibles agreg la ambientalista. Los cultivos de maz o la soja para la produccin de biocombustibles compiten directamente con los alimentos, provocando su escasez y el aumento de precios.
 
Semanas atrs, Greenpeace Alemania haba comprobado que el biodiesel aadido al diesel que se comercializa en aquel pas proviene en un 20 por ciento de aceite de soja. Durante 2007 se exportaron alrededor de 300 mil toneladas de biodiesel desde Argentina (con slo dos plantas en funcionamiento), de las cuales el 25 por ciento tuvieron como destino el bloque comunitario, donde el principal comprador es Alemania. Para este ao se calcula que las exportaciones argentinas cuadriplicarn esta cifra.

Segn Greenpeace Alemania, cada porcentaje adicional en el corte de biodiesel en Alemania significa ms de 700.000 hectreas de plantaciones de soja extra por ao. Si se quiere llegar al corte del 17 por ciento, Alemania necesitara importar cerca de 4.900 millones de litros de biodiesel de soja, lo que significa ms de 10 millones de hectreas de ese cultivo, una superficie similar a la provincia de Santa Fe.
 
En nuestro pas, la Ley 26.093 de Rgimen de Regulacin y Promocin para la Produccin y Uso Sustentables de Biocombustibles, establece la obligatoriedad de la mezcla de 5 por ciento de biodiesel y bioetanol para todos los combustibles comercializados domsticamente a partir del 2010.

Esta meta solo debiera cumplirse aplicando estrictos criterios de sustentabilidad, seleccionando los cultivos con mejor balance energtico y el mejor balance de gases de efecto invernadero. De otra forma la solucin sera peor que el problema, afirm Testa.
 
Para Greenpeace la produccin de estos combustibles no puede significar la destruccin de bosques nativos ni debe poner en peligro la soberana alimentaria. Por otro lado, la organizacin ambientalista exige el establecimiento de un estndar de calidad que obligue a que en el anlisis de ciclo de vida de los biocombustibles se genere una reduccin de gases de efecto invernadero (GEI) de al menos un 60 por ciento comparados con el combustible que reemplazan.



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