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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-05-2008

Hillary, el derecho divino

Jorge Camil
La Jornada


Esposa de ex presidente, ex primera dama, senadora por el poderoso estado de Nueva York, y con un notorio inters por los de abajo (que le permite disfrazar su perenne ambicin por el poder y el dinero), Hillary se pavoneaba a ltimas fechas en el Senado de Estados Unidos como la prxima presidenta; la presidenta inevitable, era el consenso general. Imposible pensar en alguien ms.

Este es el ao de los demcratas, reconocen hasta los republicanos, cansados del descrdito que le trajo al partido y al pas la nefasta presidencia de George W. Bush. Ella sera la primera mujer, la que regresara el binomio conocido como Billary (Bill y Hillary) a la Casa Blanca.

Haba rumores sobre una incipiente candidatura de Obama, el joven senador por Illinois. Imposible! Hillary era esposa de Bill, el presidente campechano, el hombre bautizado por la Nobel Toni Morrison como el primer presidente negro de Estados Unidos, y la historia jams permitira dos primeros presidentes negros. Obama no tiene experiencia. Ya llegar su hora, declaraban indiferentes los voceros de Hillary a los medios de comunicacin.

Y as, con la arrogancia que caracteriza a los polticos iluminados, la candidata inevitable asista de mala gana a los debates que precedieron al proceso electoral como mero formalismo: una generosa contribucin al proceso democrtico. Aqu estoy, pero no necesito este foro, pareca decir su lenguaje corporal. Su actitud era condescendiente; su tono, paternalista. No contestaba preguntas de periodistas y moderadores: hablaba ex ctedra!

Jams esgrimi argumentos vulgares como ha llegado la hora de la mujer o yo s gobernar. No era necesario. Todos los sondeos la favorecan, y todos los analistas estaban conscientes de que durante el mandato de Bill haba compartido el poder. Especialmente cuando el presidente mujeriego, considerado un adicto sexual, luchaba en la Cmara de Representantes para evitar el desafuero por el affaire Monica Lewinsky, al tiempo que tambin litigaba en los tribunales comunes otras acciones legales por acoso sexual. Hillary mantuvo el timn en la Casa Blanca y dise un formidable contrataque que ridiculiz el histrico predicamento de Bill, caracterizndolo frente a tirios y troyanos como el ltimo ataque de la derecha fundamentalista.

Ahora sabemos por qu toler con paciencia franciscana las infidelidades de Bill, cuando fue procurador de justicia en Arkansas, gobernador del estado y finalmente presidente de Estados Unidos. Imagin que esa humillacin traera como recompensa la Casa Blanca. Termin creyndose su propio cuento: nadie quera a los pobres como Hillary, nadie protega a las minoras como Hillary. Convenci a negros, obreros, latinos y discapacitados.

La lista era interminable. Tuvo el ingenio para surgir de su fracasada reforma al sistema de salud como autoridad en la materia. Con el paso de los aos asumi el monopolio de la compasin social; era defensora de todas las causas y protectora de los pobres. Cmo imaginar que su pas no la premiara con la presidencia? Haba llegado su hora: le corresponda la presidencia por derecho divino! No solamente la nominacin del Partido Demcrata (eso era poca cosa!), sino la presidencia misma. John McCain, cuyo triunfo sera considerado por propios y extraos como el tercer mandato de Bush, era un mero escollo en el camino a la eleccin general.

Nada ni nadie se interpondra entre los Clinton, eternos campeones de las minoras, y la Casa Blanca. Pero, parafraseando a un famoso cmico estadunidense, algo curioso le sucedi a Hillary en el camino a la Casa Blanca: Obama!

Ms que una expresin de sorpresa, el apellido africano se convirti en una pesadilla. Obama ganaba incontenible en todos los frentes: ms estados en las primarias, ms delegados electorales y, finalmente, ms apoyo de los superdelegados (los jerarcas del partido con derecho a decidir en caso de empate tcnico).

Eso oblig a Bill, el primer presidente negro, y a Hillary, campeona de las minoras, a lanzar una guerra sucia para convertir a Barack Obama, un candidato que rehsa recurrir a temas raciales, en un afroestadunidense ms que busca el sueo imposible. Obama no puede ganar entre los incansables trabajadores blancos, declar Hillary, inyectndole a la campaa un explosivo tema racial que est destruyendo al partido. Parece decidida a que la eleccin sea suya o de nadie ms. Al diablo con el partido! Adems de destruir al partido est dispuesta a hundir la candidatura de Obama en la eleccin general.

McCain, por razn de la edad, ser un presidente de cuatro aos. Si gana, Hillary tendra oportunidad, y edad, para buscar la presidencia en 2012. Obama, en cambio, sera seguramente un presidente de ocho aos. Y en 2016 Hillary sera muy vieja para buscar la presidencia. As que contra viento y marea, y contra todos los pronsticos, contina en una campaa en la que invirti recientemente 11 millones de dlares de su propio dinero. Busca bloquear (o destruir) la candidatura de Obama al precio que sea.



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