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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-05-2008

Un tercio de la cosecha de maz va a parar a los depsitos de gasolina
Combustible en vez de pan

german-foreign-policy

Traducido para Rebelin por Anah Seri


A pesar de las airadas protestas, la Canciller Federal Angela Merkel suscribi el mircoles en Brasil un controvertido acuerdo sobre el comercio de biocombustibles. De este modo, Berln y Brasilia desestiman las exigencias de las organizaciones sociales, de la Iglesia catlica y de las Naciones Unidas, quienes abogan por reducir la produccin y el consumo de agrocombustibles en vista de la crisis alimentaria mundial, que va para largo. En las ltimas semanas, en varios estados pobres se han dado protestas y revueltas por el hambre, tras un aumento fulminante de los precios de los alimentos de primera necesidad. Los expertos lo atribuyen, en parte, al aumento de la demanda de "materias primas renovables" para la produccin de biocombustibles, a la cual ha contribuido Berln. Adems, los ecologistas observan que el incremento de la produccin de combustibles trae consigo un aumento en la tala de las selvas, por ejemplo en la Amazonia brasilea, con consecuencias ecolgicas catastrficas. Berln fomenta la produccin de biocombustibles con fondos destinados al desarrollo y sigue apostando por aumentar el consumo en Alemania, a pesar de todas las objeciones.

"Se cumplen los criterios"

El nuevo acuerdo entre Alemania y Brasil, que la Canciller Federal Angela Merkel va a suscribir al principio de su viaje de una semana por Latinoamrica, lo prepar a finales de abril el ministro federal de medio ambiente Sigmar Gabriel, durante su estancia en Brasil. Segn Gabriel, este acuerdo garantiza una produccin de biocombustibles defendible desde un punto de vista ecologista ("sostenible"). En su opinin, el acuerdo ya cumple los criterios que se estn elaborando en Bruselas al respecto ("criterios de sostenibilidad"). Por tanto "no hay problemas con Alemania y Europa sobre la importacin de etanol brasileo". Brasil es, despus de USA, el segundo mayor productor mundial de biocombustibles.

Se ignoran los reparos

Tanto los ecologistas como la Iglesia catlica de Brasil han protestado de forma contundente. Segn ellos, Gabriel ha ignorado, muy a la ligera, unos reparos serios: "asegurar, sin fundamento, que los biocombustibles no van a suponer un riesgo de roturacin de la selva ni de hambruna ha sido suficiente para quitar de en medio todos los hechos e informes en sentido contrario". De hecho, desde mediados del ao pasado la destruccin de la selva, en particular, se ha acelerado. De acuerdo con los datos del Instituto de investigacin Imazon, datos que se dieron a conocer cuando Gabriel an se encontraba en Brasil, en los estados federales brasileos de Mato Grosso y Par, de enero a marzo de 2008, a pesar de la temporada de lluvia, se haban talado un mnimo de 214 kilmetros cuadrados de selva, el triple que en los tres primeros meses del ao anterior. Las organizaciones sociales resumen el desarrollo del siguiente modo: "Para poder exportar an ms agrocombustible a Alemania, est previsto explotar nuevas reas de cultivo". La rapia de la selva tiene adems como consecuencia que cada vez se fija menos dixido de carbono. De ello se derivan unas emisiones de CO2 que convierten a Brasil en el tercer pas del mundo en cuanto a liberacin de gases de efecto invernadero.

Totalmente falsas

Adems, tambin se planta cada vez ms caa de azcar para producir combustible donde antes haba pastos. La consecuencia es que la ganadera que antes se practicaba en estas zonas ahora se ve forzada a desplazarse a otras regiones (por ejemplo a la selva); o a plantaciones en las que antes se cultivaban alimentos. As lo demuestran varios nuevos estudios, segn la "Comisin Pastoral de la Tierra" (CPT) de la Iglesia catlica de Brasil. Los ministros de medio ambiente de Brasil y Alemania han hecho declaraciones en sentido contrario, que el secretario de la CPT rechaza calificndolas de "totalmente falsas".

1.200 millones de hambrientos

Tambin las Naciones Unidas han instado a la UE y a los EEUU a limitar sus programas de biocombustibles."En los EEUU, este ao un tercio de la cosecha de maz va a parar a los depsitos de gasolina, lo cual supone un duro revs para las reservas mundiales de alimentos. A su vez, la UE decidi el ao pasado, ante las presiones de Alemania, aumentar hasta 2020 y a un 10 por ciento la proporcin de agrocombustibles dentro del consumo total de gasolina. Ya en estos momentos la poblacin de un gran nmero de pases pobres no puede pagar los precios de los alimentos de primera necesidad, puesto que en los ltimos meses han experimentado un fuerte incremento debido al boom de los biocombustibles. Por ejemplo, una tonelada de arroz (alimento bsico en Asia, frica y Latinoamrica) ha pasado de unos 400 dlares USA a principios de ao a ms del doble, 900 dlares, a principios de abril. En las ltimas semanas las revueltas por el hambre se han extendido de Latinoamrica (Hait) a pases africanos (Egipto, Burkina Faso, Costa de Marfil, Mauritania, Mozambique, Senegal, Somalia) y a Asia (Indonesia). "El nmero de los hambrientos se eleva en 16 millones por cada punto porcentual de subida de los alimentos de primera necesidad" afirma un estudio del ao 2003 a cargo de dos economistas de EEUU. "Esto significa que en el ao 2025 podran estar pasando hambre 1200 millones de personas: 600 millones ms de lo que pronosticamos en 2003."

Expulsados

Adems, la codicia de terreno de los grandes consorcios, europeos entre ellos, agudiza an ms la situacin ya precaria de muchas personas. Debido al boom de agrocombustibles, los que explotan refineras de gasoil y etanol agrcola buscan terrenos productivos, y presionan a sus propietarios para que los vendan o arrienden. En la mayora de los casos, las indemnizaciones que reciben los agricultores no son suficientes para poder ganarse la vida. Muchas veces, a los pequeos arrendatarios se los expulsa sin ms, cuando ya no pueden pagar los intereses por unos terrenos cuyo valor aumenta.

Seguimos igual

Los responsables de esta evolucin son sobre todo los EEUU y la Unin Europea, con Alemania a la cabeza. Mientras la UE, bajo la presidencia alemana del Consejo, ha decidido que de aqu al ao 2020 la gasolina llevar un 10 por cien de biocombustibles, el gobierno federal incluso aspira a un porcentaje del 20 para Alemania; y quiere seguir importando agrocombustibles. En este sentido, Brasil tiene una importancia clave para Alemania, y Berln incluso le dedica fondos denominados de ayuda al desarrollo. Por ejemplo, la Sociedad de Cooperacin Tcnica (GTZ, siglas alemanas) en 2005 comenz a participar en un proyecto que puede abrirles a las empresas alemanas el acceso al sector; participa "Brasil Ecodiesel", el lder del mercado brasileo, con ms del 50 por cien del mercado, del cual el Deutsche Bank adquiri, a travs de una filial estadounidense, casi la mitad de los ttulos poco despus de iniciarse el proyecto de la GTZ. El acuerdo sobre biocombustibles que se va a suscribir hoy con Brasil parte de aqu y continuar en esa lnea a pesar de todas las protestas.

Original en alemn: http://www.german-foreign-policy.com/de/fulltext/57235



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