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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-05-2008

Nudo de contradicciones

Pello Urzelai
Berria

Traducido para Rebelin por Daniel Escribano


La realidad es mucho ms compleja de lo que parece. Mucho ms abierta y contradictoria que la que nos querra imponer el pensamiento nico. El da en que ETA mataba a un guardia civil con un coche bomba en el cuartel de Legutio, Martin Scheinin, relator especial de la ONU para la proteccin de las libertades fundamentales y los derechos humanos, denunciaba en Madrid ante los medios de comunicacin las violaciones de stos en Espaa, despus de reunirse con todas las partes durante los das anteriores. Si bien la conculcacin contra la vida es la ms grave, eso no debera tapar todas las dems. Podra ser que la explosin de un coche bomba y sus ecos no dejen or nada ms, pero hay ms. El relator de la ONU ha recomendado anular la legislacin que permite la incomunicacin de cinco das, ha cuestionado el carcter especial de la Audiencia Nacional y ha denunciado que en la legislacin espaola el concepto de terrorismo es demasiado amplio.

Como consecuencia de esa compleja realidad, estos das han salido a la superficie numerosas contradicciones significativas. El da del atentado todos los partidos del Congreso espaol realizaron una declaracin de condena. Como hicieran cuando ETA mat a tiros a dos guardias civiles en Capbreton, los firmantes (incluidos el PNV y Nafarroa Bai) han ofrecido a las fuerzas de seguridad del Estado pleno apoyo. Pero cuando se ha querido llevar ese apoyo al Parlamento de Navarra, NaBai se ha abstenido. NaBai no ve con buenos ojos dar tal apoyo ciego a la Guardia Civil y a la Polica espaola, porque sabe que eso puede dar legitimidad a los excesos contra los derechos humanos.

Igualmente, el jueves el Parlamento vasco por decisin de su presidenta abri la puerta a la Guardia Civil para homenajear al guardia muerto, Juan Manuel Piuel. Por primera vez han realizado una ofrenda floral en el Parlamento vasco guardias civiles y ertzainas juntos.

Sin embargo, el viernes el Parlamento vasco (con el apoyo de los diputados del PNV, EA, EBB-IU y Ezker Abertzalea) imput al Gobierno de Espaa amparar las torturas infligidas a detenidos por la Guardia Civil, dos das despus de que la directora de Atencin a las Vctimas del Terrorismo [del gobierno de la Comunidad Autnoma Vasca (n. del t.)], Maixabel Lasa, dijera estar orgullosa del trabajo de la Guardia Civil. Un da el consejero de Interior, Javier Balza, ofrece plena colaboracin al ministro de Interior, Alfredo Prez Rubalcaba, y dos das despus el Parlamento vasco reprueba la actividad de Rubalcaba por negar las torturas denunciadas por Igor Portu y Mattin Sarasola y por dar pleno apoyo a los guardias civiles que participaron en la detencin. Al da siguiente, en cambio, un guardia civil herido en un atentado abre el acto de homenaje a las vctimas, en palabras de la Direccin de Atencin a las Vctimas del Terrorismo, como reconocimiento a la labor de las fuerzas de seguridad del Estado.

Este haz de contradicciones da que pensar sobre la complejidad de la realidad, sobre la tendencia a esconder una parte de sta o sobre el doble juego o falta de coherencia de algunos agentes polticos. Adems es sntoma de un peligro: el de dar un cheque en blanco a las autoridades del Estado gobierno, fuerzas de seguridad, poder judicial, etc. con la excusa de la lucha contra ETA. Tras la respuesta unida, el Gobierno de Espaa quiere asumir como el PP durante sus mandatos la direccin total de la estrategia y conseguir cobertura poltica para llevarla a cabo. Para poder dar impunidad a las fuerzas de seguridad y legitimidad al continuo arrinconamiento poltico y criminalizacin penal de la izquierda abertzale.

Las conversaciones de La Moncloa. Cuando fracas el proceso de negociacin y ETA suspendi el alto el fuego, el lehendakari Ibarretxe y el PNV previeron que la situacin se recrudecera y que los principales interlocutores del proceso empezaran a atacarse mutuamente. En vista de ello tenan dos opciones: seguir como colaboradores leales del Gobierno de Espaa (pero ahora para repartir lea ) o realizar una propuesta de solucin. Sin renunciar a la presin contra la izquierda abertzale, han intentado la segunda opcin, de consuno con EA y EBB-IU.   Ha llegado la hora de verificar o refutar la profundidad y viabilidad de ese intento.

El PNV, despus de las elecciones al Congreso, ha apostado por la primera parte de la hoja de ruta de Ibarretxe, es decir, por obtener un acuerdo entre los dos jefes de gobierno. El viernes mismo Ibarretxe declar que tiene la esperanza de lograr algn acuerdo en la reunin del prximo martes. Pero ms all de las palabras voluntaristas, sabe que en este momento no hay margen para el acuerdo.

El PNV pensaba que Zapatero no cerrara del todo la puerta a la oferta de acuerdo. Los dirigentes del PNV crean que haba alguna opcin para el acuerdo y esperaban algunos con miedo que les haran alguna oferta de poca enjundia de profundizacin en el autogobierno. Pero despus de que a inicios de la semana pasada se reunieran Urkullu [presidente del Euzkadi Buru Batzar, mximo rgano del PNV (n. del t.)] y Zapatero, los dirigentes del PNV han deducido que en este momento no hay margen para el acuerdo. Creen que hasta pasadas las elecciones al Parlamento vasco no habr movimientos por parte del PSOE.

Por eso, de cara a la tensa competicin que vendr despus de la falta de acuerdo, Ibarretxe y el PNV han decidido recuperar los contenidos de Loyola,1 entre otras razones, porque prevn que en las prximas elecciones necesitarn algn cebo para atraerse a sectores de la izquierda abertzale.

Berria , 17 de mayo de 2008

http://www.berria.info/testua_ikusi.php?saila=harian&data=2008-05-17&orria=009&kont=007

Nota:

1 Borrador de acuerdo suscrito en el marco de las conversaciones sostenidas durante el otoo de 2006 entre representantes del PSE, PNV y Batasuna en el monasterio de Loyola (Guipzcoa), segn el cual el Pas Vasco es un pueblo, formado por los territorios de lava, Guipzcoa, Navarra y Vizcaya, as como por las provincias bajo administracin francesa de Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa, las decisiones que sobre el futuro poltico adopte libre y democrticamente la ciudadana vasca deben ser respetadas por las instituciones del Estado y debe garantizarse que los procedimientos legales no sean una limitacin a la voluntad popular, sino garanta de su ejercicio. (N. del t.)



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