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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2008

Seguridad alimentaria: abajo y a la izquierda

Ral Zibechi
La Jornada


La crisis alimentaria en curso es uno de los mayores desafos que enfrentan los pobres del mundo, ya que pone a prueba tanto sus movimientos sociales y polticos como sus formas de sobrevivencia. Como se ha escrito en las ltimas semanas, la feroz especulacin con las commodities es muestra palpable de la decadencia del capitalismo, que ya slo puede sobrevivir con base en la acumulacin por desposesin. Si el neoliberalismo es la guerra para apropiarse de los recursos naturales o bienes comunes, la actual especulacin con alimentos puede comprenderse como una guerra contra la vida (de los pobres), una guerra biopoltica por el dominio de los cuerpos.

Aunque los anlisis ms serios con que contamos aciertan en las causas del alza de precios de los alimentos, no atinan sin embargo a la hora de proponer soluciones. stas no vendrn de arriba. Un reciente artculo de Anbal Quijano (Descolonialidad del poder: el horizonte alternativo) seala que el capitalismo colonial/moderno ya no produce ni producir ms empleo, salvo precarizado y flexibilizado, ni ms servicios pblicos, ni ms libertades civiles. Las alternativas no vendrn, por lo tanto, ni de los estados ni de las instituciones y organismos internacionales, cuyas acciones, a menudo espectaculares y mediticas, apenas ponen parches a situaciones puntuales pero nunca abordan soluciones de fondo.

Para eso sera necesario, en primer lugar, dejar de considerar a los alimentos como commodities, o sea como valores de cambio al servicio de la acumulacin de capital. Pero no existen instituciones capaces de hacerlo, ya que se topan necesariamente con las multinacionales y los gobiernos que las apoyan, entre ellas, claro, los llamados progresistas del cono sur de Sudamrica. La seguridad alimentaria que reclaman los pueblos, aparece en algunas prcticas de los de abajo, como los Sin Tierra de Brasil y el neozapatismo de Chiapas, en lnea con la experiencia de millones de campesinos e indgenas que siguen cultivando sus parcelas, diversas y heterogneas. Para hacerlo resisten el avance de los monocultivos y el militarismo, dos caras de un mismo proceso.

En las grandes ciudades, donde vive la mayor parte de la poblacin de nuestro continente, tambin avanzan alternativas a la crisis de los alimentos. En las periferias de muchas ciudades latinoamericanas abundan las huertas comunitarias y los cultivos de alimentos, familiares o colectivos, que sern el camino a seguir por millones de pobres urbanos a medida que se profundice lo que una vecina de Ciudad Bolvar, suburbio de Bogot, define como guerra mundial por la comida.

En uno de los barrios de esa gigantesca periferia urbana, llamado Potos, rodeado de cerros donde los paramilitares dictan su ley, unos 15 mil habitantes inventan formas de agricultura urbana. En slo cinco aos han puesto en pie decenas de huertas en la escuela-comunidad Cerros del Sur, epicentro del movimiento, en los terrenos baldos del barrio, en las propias viviendas y en las azoteas. La mayor funciona en el jardn infantil, donde los vecinos se turnan en minga (trabajo comunitario rotativo) para producir alimentos orgnicos que se vuelcan en el restaurante comunitario, donde 400 nios eluden la desnutricin.

Los cultivos forman parte de un proyecto de bioseguridad alimentaria que incluye tambin un mercado, inaugurado hace poco tiempo, donde los campesinos acuden a vender directamente a los vecinos, sin pasar por los intermediarios. El mercado quincenal es la forma visible de la alianza rural-urbana, entre pequeos campesinos y productores y consumidores urbanos, pero es tambin un espacio donde los pobres se relacionan entre s, instalan ollas comunitarias, bailan y cantan. Una imagen de mercado similar a la que nos leg Fernand Braudel: el espacio de la vida econmica, transparente, de competencia controlada, el terreno de la gente comn y, por tanto, de beneficios exiguos. Este tipo de mercado ha sido literalmente aplastado por el capitalismo, donde los monopolios sustituyen la comunicacin horizontal por el control vertical.

Uno de los mayores xitos de las huertas de Potos son los cultivos de quinua, cereal andino altamente nutritivo que complementa la dieta popular. Los vecinos se autoabastecen de quinua y crearon la Corporacin Comunitaria Delicias del Sur, que cosecha, envasa y comercializa el producto. El mercado, situado en la plaza del barrio, es escenario de canjes de semillas y de rondas populares de negocios en las que se establecen acuerdos entre productores y consumidores populares, entre ellos los comedores comunitarios de Ciudad Bolvar. Uno de los acuerdos es potenciar el trueque, haciendo que cada productor destine 5 por ciento de su produccin al intercambio sin moneda, para que todos puedan tener acceso a otros alimentos y productos.

La seguridad alimentaria forma parte de un proceso de construccin de poder desde abajo. No es apenas una cuestin tcnica o de difusin de saberes, como pretenden las ONG. Por eso en Potos han creado un consejo comunal electivo y cuentan con decenas de coordinadoras de cuadra que velan por la consolidacin de la comunidad. Son espacios donde se toman las decisiones del da a da y las que afectan a la comunidad a largo plazo. Esa construccin de poder les ha permitido potenciar la produccin de valores de uso, antes confinados al espacio domstico, hasta convertirse en uno de los modos hegemnicos de produccin en el barrio.

Puede replicarse, con razn, que se trata de experiencias locales que difcilmente pueden resolver problemas tan graves y vastos como la crisis alimentaria. Sin embargo, conviene no olvidar que las grandes transformaciones, como seal el subcomandante Marcos en el Coloquio Aubry en diciembre pasado, no comienzan arriba ni con hechos monumentales y picos, sino con movimientos pequeos en su forma y que aparecen como irrelevantes para el poltico y el analista de arriba.



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