Portada :: frica :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2008

Africa: se perdi el juego?

Julio Morejn Tartabull
Prensa Latina


El infortunio con que la propaganda occidental caracteriza todos los asuntos de Africa, fija en la conciencia de la opinin pblica la imagen de que el continente no se salvar.

Acaso ese territorio y sus moradores cedieron hasta el punto de que es imposible toda recuperacin? Es la interrogante que acompaa a esa percepcin destructiva.

Esa forma de evaluar con pesimismo la situacin poltica, econmica y social tiene una base real, el continente acoge a la mayora de los 10 pases ms pobres del mundo, millones de africanos sobreviven con donaciones y el despegue tecnolgico es un sueo.

Las epidemias devastan, el hambre es factor recurrente en los desafos nacionales y cada vez son ms escasos los accesos a los niveles de instruccin requeridos para ser ms prolijo en la inventiva y romper el impasse productivo.

Desde el exterior, en poltica, se juzga aviesamente al continente por tener "malos gobiernos", falta de "transparencia administrativa" y haber dficit de "democracia", todo lo cual promueve el rechazo.

Sin intentar proponer una postal idlica de Africa, debera analizarse por qu esa situacin de deterioro persiste en una de las regiones ms ricas por no decir la ms beneficiada en recursos naturales- del planeta.

Es que sus principales relaciones con el otro, el occidente rico, no cambiaron en el ltimo medio siglo, pese a los proceso de descolonizacin iniciados con mucha fuerza en la dcada de los aos 60.

En la matriz del problema est en el violento tajo al desarrollo histrico natural de sus sociedades y cinco siglos de estancamiento y supeditacin a las metrpolis europeas.

A un vnculo distorsionado desde la raz corresponde una imagen similar, que refuerza el mensaje respecto a mantener sin alteracin lo establecido, para que contine beneficindose slo uno de los componentes del juego internacional.

Citemos slo algunos aspectos de los vnculos en el mbito econmico que estn en la esencia del resto de las relaciones bilaterales.

La Unin Europea es el mayor socio comercial de Africa con ms de 215 millones de euros en 2007, segn la OMC (Organizacin Mundial de Comercio), pero las inversiones directas de la UE se mueven hacia regiones de rpidas recuperacin y grandes ganancias.

No hay equidad en los trminos de intercambio que posibiliten solidificar una base para el despegue continental hacia el desarrollo econmico.

Los pases ricos incumplieron la promesa de conceder el 0,7 por ciento de su Producto Interno Bruto al desarrollo en el Tercer Mundo, principalmente en Africa, donde, paradjicamente, la tendencia es convertirse cada vez ms en exportadora de capitales.

No hay novedad alguna en cuanto a asuntos medulares, en las relaciones exteriores, a las promesas histricamente incumplidas se suman otras de las cuales los poderosos se desentendern en su momento, segn la lgica que caracterizaron sus vnculos en los pasados 500 aos.

El continente africano ha sido desde teatro del comercio humano hasta muladar para el vertimiento de desechos txicos, que a cambio de capitales frescos condenan a muerte a los ecosistemas.

No obstante, la dramtica situacin que nubla el horizonte africano actual, se perciben algunos destellos esperanzadores que tienden a enrumbar el panorama actual hacia un estado menos tenso.

Luego de todos esos partes trgicos es sorprendente leer que la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico (OCDE) pronostic para el continente africano un crecimiento econmico del 5,9 por ciento, frente al 5,7 registrado en 2007.

Si bien los principales crecimientos se constatarn en los pases petroleros de la regin, Africa deber volver a presentar un modesto incremento en un perodo de leve ascenso de la economa mundial.

Podra ser esto el canto de cisne o, por el contrario, un desmentido de que todo est acabado y no hay razn para continuar; de ocurrir lo primero la regin se doblegara a los neoliberales. Si por fortuna lo que sucede es lo segundo, an hay esperanzas.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter