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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2008

Pan o coches?

Juan Gelman
La Jornada


Argentina, 1988: la inflacin galopaba a 100 por segundo y no era infrecuente comprar un producto en algn sper que, al llegar a la caja, en 10 metros, un minuto y dos de espera, haba aumentado de precio. Una mujer anunciaba por altavoz la escalada con tonos impiadosos y los clientes apuraban la compra. Pareca la Alemania de 70 aos atrs, cuando viajar en un tranva costaba millones de marcos. El fenmeno sigue presente en todo el mundo: el precio de los alimentos se empina y las explicaciones abundan. Es el aumento del precio del petrleo, afirman algunos. Son los bioenergticos, opinan otros y abren un debate que se da en varios rincones del planeta.

El presidente W. Bush ha declarado: Como se sabe, yo soy del etanol (The Indian Star, 2-5-08). Pero el estado de Iowa, que el ao pasado obtuvo una cosecha de cereales cuyas caloras sumadas podan alimentar a todos sus habitantes durante 85 aos, no tardar en importarlos: la mayora del grano obtenido alimenta a los motores que funcionan a etanol. El precio de los alimentos aumenta de Marruecos a Brasil y de Pakistn a Australia y aparece el dilema: nafta para recorrer 1500 kilmetros con el auto o para alimentar un ao a una persona? Hamlet dice, siempre dice, Ser o no ser, se es el dilema.

La New Fuels Alliance, un grupo que propugna el uso de los bioenergticos, seala en un informe que no hay conflicto entre su uso y la produccin alimentaria: La escasez de alimentos del Tercer Mundo dice se debe sobre todo a cuestiones polticas y sociales como la pobreza, la corrupcin de los gobiernos y una distribucin ineficiente. El precio de los cereales tiene poco impacto en la disponibilidad de alimentos del Tercer Mundo. El aumento de esta disponibilidad per cpita ha alcanzado un hito histrico (klprocess.com). Lstima que as no sea. La disponibilidad mundial de alimentos por persona ha descendido en los ltimos aos: La agricultura no cubre las necesidades nutricionales y ahora se le pide que adems llene los tanques de los vehculos, seala el especialista Stan Cox (www.alternet.org, 9-5-08). El Banco Mundial concuerda: un estudio reciente del organismo indica que la mayor parte del aumento de la cosecha mundial de maz en el perodo 2004/2007 (cuando su precio subi abruptamente) fue destinada a la elaboracin de bioenergticos en EE.UU.

Jean Ziegler, ex diputado del parlamento suizo y actual Relator Especial para el Derecho a la Alimentacin de la ONU, ha documentado los casos de expulsin forzada de pequeos agricultores en Brasil, Argentina y Paraguay, expulsin que los grandes productores de soja alientan y ocasionan (www.righttofood.org). No es difcil prever que habr ms presin sobre los campesinos con cultivos de subsistencia de Amrica del Sur.

El investigador Joachim von Braum asienta en un reciente estudio del Instituto Internacional de Investigaciones de las Polticas de Alimentacin que los campesinos pobres de Bolivia, Bangladesh, Zambia y Etiopa slo venden del 1 al 4 por ciento de los comestibles que se negocian en el mercado interno y a la vez compran del 10 al 22 por ciento de la produccin comercializada (www.ifpri.org). El estudio estima que cada aumento del 1 por ciento de los precios suma 16 millones de personas al muy extenso territorio del hambre mundial. Como seala un informe del Worldwatch Institute: En materia de granos, hay una competicin entre los 800 millones de automovilistas y los dos mil millones de los ms pobres que tratan simplemente de sobrevivir (www.earth.po licy.org, 4-1-07).

La llamada globalizacin de la economa acentu, en realidad, la globalizacin de la pobreza y el hambre. Al inefable Henry Kissinger se le ocurri que las hambrunas podan ser un buen instrumento para el control de la poblacin. Dos siglos y medio antes ya lo haba propuesto Jonathan Swift en Una modesta proposicin, stira feroz sobre las condiciones sociales de su poca. Que no han cambiado mucho, apenas si se han agravado.

La FAO, el organismo de la ONU para la agricultura y la alimentacin, ha estimado que el precio de los cereales aument un 88 por ciento desde marzo del 2007, el del trigo un 181 por ciento en los ltimos tres aos y el del arroz un 50 por ciento en el trimestre que pas. En su informe Perspectivas alimentarias, que dio a conocer esta semana en Roma, subray la proximidad de nuevas hambrunas en los pases pobres: Estamos enfrentando el riesgo de que el nmero de personas que padecen hambre aumente en muchos millones, expres Hafez Ghanem, subdirector general de la FAO (AFP, 22-5-08). Hace aos ya, en una pared de Buenos Aires, alguien pint este consejo: Combata el hambre y la pobreza. Cmase a un pobre.



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