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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-05-2008

Homenaje a Manuel Marulanda

James Petras
Rebelin

Traducido para Cubadebate, Rebelin y Tlaxcala por Manuel Talens.
Dibujo de Jos Mercader.


Marulanda visto por Jos MercaderPedro Antonio Marn Marn, ms conocido como Manuel Marulanda Vlez y Tirofijo, era el lder mximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Fue, sin duda alguna, el campesino revolucionario ms grande de la historia del continente americano. Durante sesenta aos organiz movimientos campesinos y comunidades rurales y, cuando todas las vas democrticas legales se le cerraron de forma brutal, cre el ejrcito guerrillero ms poderoso de Amrica Latina y las milicias clandestinas que lo sustentaban. En su poca de mayor apogeo, entre 1999 y 2005, las FARC contaban con casi 20.000 combatientes, varios cientos de miles de campesinos activistas y cientos de unidades de milicias comunales y urbanas. Incluso hoy, a pesar del desplazamiento forzoso de tres millones de campesinos como resultado de las polticas de tierra quemada y las masacres del gobierno, las FARC tienen entre 10.000 y 15.000 guerrilleros en sus numerosos frentes distribuidos por todo el pas.

Lo que hace tan importantes los logros de Marulanda son sus habilidades organizativas, su agudeza estratgica y sus intransigentes posiciones programticas, basadas en el apoyo a las exigencias populares. Ms que cualquier otro lder guerrillero, Marulanda, tena una compenetracin sin par con los pobres de las zonas campesinas, los sin tierra, los cultivadores indigentes y los refugiados rurales durante tres generaciones.

Tras empezar en 1964 con dos docenas de campesinos que haban huido de pueblos devastados por una ofensiva militar dirigida por USA, Marulanda construy metdicamente un ejrcito guerrillero revolucionario sin contribuciones econmicas o materiales extranjeras. Ms que cualquier otro lder guerrillero, Marulanda fue un gran maestro poltico rural. Las extraordinarias dotes organizativas de Marulanda se fueron refinando a travs de su ntima vinculacin con el campesinado. Como haba crecido en una familia de campesinos pobres, vivi entre ellos cultivando y organizndolos: hablaba su mismo lenguaje, se ocupaba de sus necesidades diarias ms bsicas y de sus esperanzas de futuro. De manera conceptual, pero tambin a travs de la experiencia cotidiana, Marulanda realiz una serie de operaciones polticas y militares estratgicas basadas en su brillante conocimiento del terreno geogrfico y humano. Desde 1964 hasta su muerte, Marulanda derrot o eludi al menos siete importantes ofensivas militares financiadas con ms de siete mil millones de dlares de ayuda militar usamericana, que inclua miles de boinas verdes, cuerpos especiales, mercenarios, ms de 250.000 militares colombianos y 35.000 paramilitares integrados en escuadrones de la muerte.

A diferencia de Cuba o Nicarangua, Marulanda construy una base masiva organizada y entren una dirigencia en gran parte rural; declar abiertamente su programa socialista y nunca recibi apoyo poltico o material de los denominados capitalistas progresistas. A diferencia de los corruptos y codiciosos gnsteres de Batista y Somoza, que saqueaban y se retiraban bajo presin, el ejrcito de Colombia era un formidable aparato represor, altamente entrenado y disciplinado, reforzado adems por homicidas escuadrones de la muerte. A diferencia de otros muchos famosos guerrilleros de afiche, Marulanda fue un autntico desconocido entre los elegantes editores izquierdistas de Londres, los nostlgicos sesentaiochistas parisinos y los socialistas eruditos de Nueva York. Marulanda pas su tiempo exclusivamente en la Colombia profunda; prefera conversar y ensear a los campesinos y enterarse de sus quejas a conceder entrevistas a periodistas occidentales vidos de aventura. En lugar de escribir manifiestos grandilocuentes y adoptar poses fotognicas prefera la pedagoga popular de los desheredados, estable y poco romntica pero sumamente eficaz. Marulanda viaj desde valles prcticamente inaccesibles a cordilleras, desde selvas a llanuras, siempre organizando, luchando... reclutando y entrenando a nuevos lderes. Evit presentarse en los foros de debate del mundo o seguir la ruta de los turistas izquierdistas internacionales. Nunca visit una capital extranjera y cuentan que jams puso los pies en Bogot, la capital de la nacin. Pero tena un amplio y profundo conocimiento de las exigencias de los afrocolombianos costeos; de los indiocolombianos de las montaas y la selva; de las ansias de tierra de millones de campesinos desplazados; de los nombres y direcciones de los terratenientes maltratadores que brutalizaban y violaban a los campesinos y a sus familiares.

Durante las dcadas de los sesenta, los setenta y los ochenta, numerosos movimientos guerrilleros se levantaron en armas, lucharon con mayor o menor capacidad y, luego, desaparecieron asesinados, derrotados (algunos incluso se convirtieron en colaboradores) o se integraron en los partos y repartos electorales. Poco numerosos, luchaban en nombre de inexistentes ejrcitos populares; la mayora eran intelectuales, ms familiarizados con los discursos europeos que con la microhistoria, la cultura popular y las leyendas de los pueblos a los que trataban de organizar. Fueron aislados, rodeados y arrasados; dejaron quiz una herencia bien publicitada de sacrificio ejemplar, pero no cambiaron nada sobre el terreno.

Por el contrario, Marulanda encaj los mejores golpes de los presidentes contrainsurgentes de Washington y Bogot y se los devolvi al cien por cien. Por cada pueblo arrasado, Marulanda reclut a docenas de campesinos luchadores, enfurecidos y desamparados, y los entren con suma paciencia para que fuesen cuadros y comandantes. Ms que cualquier ejrcito guerrillero, las FARC llegaron a ser un ejrcito de todo el pueblo: un tercio de los comandantes eran mujeres, ms del setenta por ciento eran campesinos, si bien se les asociaron intelectuales y profesionales, que fueron entrenados por cuadros del movimiento. Marulanda fue un hombre venerado por su estilo de vida excepcionalmente sencillo: comparti la lluvia torrencial bajo cubiertas de plstico. Millones de campesinos lo respetaban profundamente, pero nunca practic el culto a la personalidad: era demasiado irreverente y modesto, prefera delegar las tareas importantes a una dirigencia colectiva, con mucha autonoma regional y flexibilidad tctica. Acept un amplio abanico de opiniones sobre tcticas, incluso si discrepaba profundamente de ellas. A principios de los ochenta, muchos cuadros y lderes decidieron probar la va electoral, firmaron un acuerdo de paz con el presidente colombiano, crearon un partido la Unin Patritica e hicieron elegir a numerosos alcaldes y diputados. Incluso obtuvieron cuantiosos votos en las elecciones presidenciales. Marulanda no se opuso pblicamente al acuerdo, pero no abandon las armas ni baj desde las montaas a la ciudad. Mucho ms lcido que los profesionales y los sindicalistas que se postulaban en las elecciones, Marulanda comprenda al carcter extremadamente autoritario y brutal de la oligarqua y sus polticos. Saba que los gobernantes de Colombia no aceptaran nunca una reforma agraria justa slo porque unos pocos campesinos analfabetos los derrotasen en las urnas. En 1987, ms de 5.000 miembros de la Unin Patritica haban sido asesinados por los escuadrones de la muerte de la oligarqua, entre ellos tres candidatos a la presidencia, una docena de congresistas y mujeres y alcaldes y concejales. Los supervivientes huyeron a la selva y se reincorporaron a la lucha armada o se marcharon al exilio.

Marulanda era un maestro a la hora de romper los cercos y evitar las campaas de aniquilacin, sobre todo las que disearon los mejores y ms brillantes estrategas del centro de contrainsurgencia de los Cuerpos Especiales del US Fort Bragg y de la Escuela de las Amricas. A finales de los noventa, las FARC haban ampliado su control a ms de la mitad del pas y bloqueaban autopistas y atacaban bases militares situadas a slo 65 kilmetros de la capital. Muy debilitado, el entonces presidente Pastrana termin por aceptar negociaciones serias de paz, en las que las FARC exigieron una zona desmilitarizada y un programa que inclua cambios estructurales bsicos en el Estado, la economa y la sociedad.

A diferencia de las guerrillas centroamericanas, que cambiaron las armas por cargos electorales, antes de deponer las suyas Marulanda insisti en la redistribucin de la tierra, en el desmantelamiento de los escuadrones de la muerte y en la destitucin de los generales colombianos implicados en las masacres, en una economa mixta basada en buena medida en la nacionalizacin de los sectores econmicos estratgicos y en la financiacin a gran escala de los campesinos para el desarrollo de cosechas alternativas a la coca.

En Washington, el presidente Clinton asista histrico a aquel espectculo y se opuso a las negociaciones de paz, en especial al programa de reformas, as como a los debates pblicos abiertos y a los foros de debate organizados por las FARC en la zona desmilitarizada, a los que asista numerosa la sociedad civil colombiana. La aceptacin por parte de Marulanda del debate democrtico, la desmilitarizacin y los cambios estructurales desenmascara la mentira de los socialdemcratas occidentales y latinoamericanos y de los universitarios de centroizquierda, que lo acusaron de militarista. Washington trat de repetir el proceso de paz centroamericano engatusando a los jefes de FARC con la promesa de cargos electorales y privilegios a cambio de que vendiesen a los campesinos y a los colombianos pobres. Al mismo tiempo Clinton, con el apoyo de los dos partidos del Congreso, hizo aprobar un proyecto de ley de apropiacin de dos mil millones de dlares para financiar el mayor y ms sangriento programa de contrainsurgencia desde la guerra de Indochina, denominado Plan Colombia. El presidente Pastrana dio por terminado de forma abrupta el proceso de paz y envi soldados a la zona desmilitarizada para que capturasen a la cpula de las FARC, pero cuando stos llegaron, Marulanda y sus compaeros ya se haban ido de all.

Desde el 2002 hasta ahora, las FARC han alternado los ataques ofensivos y las retiradas defensivas, en especial desde finales de 2006. Con una financiacin sin precedentes y un apoyo tecnolgico ultramoderno de USA, el nuevo presidente lvaro Uribe socio de narcotraficantes y organizador de escuadrones de la muerte adopt una poltica de tierra quemada para ensaarse con el campo colombiano. Entre su eleccin en 2002 y su reeleccin en 2006, ms de 15.000 campesinos, sindicalistas, trabajadores de derechos humanos, periodistas y otros crticos fueron asesinados. Regiones enteras del campo fueron vaciadas: de la misma manera que en la Operacin Phoenix usamericana en Vietnam, se contamin la tierra de cultivo con herbicidas txicos. Ms de 250.000 soldados y sus compinches paramilitares de los escuadrones de la muerte diezmaron amplias zonas del campo colombiano controladas por las FARC. Helicpteros proporcionados por Washington bombardearon la selva en misiones de bsqueda y destruccin (que no tenan nada que ver con la produccin de coca o con el envo de cocana a USA). Al destruir toda la oposicin popular y las organizaciones campesinas y al desplazar a millones de colombianos, Uribe logr empujar a las FARC hacia regiones ms remotas. Al igual que haba hecho en el pasado, Marulanda asumi una estrategia de retirada tctica defensiva, abandonando territorio para proteger la capacidad de lucha de los guerrilleros en el futuro.

A diferencia de otros movimientos guerrilleros, las FARC no recibieron ningn apoyo material del exterior: Fidel Castro repudi pblicamente la lucha armada y busc lazos diplomticos y comerciales con gobiernos de centroizquierda e incluso mejores relaciones con el brutal Uribe. Despus de 2001, la Casa Blanca de Bush etiquet a las FARC de organizacin terrorista, presionando a Ecuador y Venezuela para que restringiesen los movimientos fronterizos de las FARC en busca de abastecimientos. El centroderecha de Colombia se dividi entre los que prestaban un apoyo crtico a la guerra total de Uribe contra las FARC y los que protestaban infructuosamente contra la represin.

Es difcil imaginar que un movimiento guerrillero pueda sobrevivir frente a una financiacin tan masiva de la contrainsurgencia, un cuarto de milln de soldados armados por el imperio, millones de desplazados de sus tierras y un presidente psicpata vinculado directamente con una cadena de 35.000 miembros de escuadrones de la muerte. Sin embargo, sereno y resuelto, Marulanda dirigi la retirada tctica; la idea de negociar una capitulacin nunca se le pas por la mente, ni a l ni a la cpula de las FARC.

Las FARC no tienen frontera contigua con un pas que lo apoye, como Vietnam la tena con China; tampoco goza, como Vietnam, del suministro de armas de la URSS ni del apoyo masivo internacional de los grupos occidentales de solidaridad, como los sadinistas. Vivimos en una poca en la que apoyar a los movimientos campesinos de liberacin nacional no est de moda; en la que reconocer que el genio de lderes campesinos revolucionarios que construyen y mantienen la autntica masa de los ejrcitos populares es tab en los pretenciosos, locuaces e impotentes Foros Sociales Mundiales, cuyo mundo excluye regularmente a los campesinos militantes y para los que social significa el constante intercambio de mensajes electrnicos entre fundaciones financiadas por ONG.

Es en este ambiente tan poco prometedor frente a las prricas victorias de los presidentes de USA y Colombia donde podemos apreciar el genio poltico y la integridad personal de Manuel Marulanda, el ms grande campesino revolucionario de Amrica Latina. Su muerte no generar afiches o camisetas para estudiantes universitarios de clase media, pero vivir eternamente en los corazones y las mentes de millones de campesinos de Colombia. Se le recordar siempre como Tirofijo, un ser de leyenda al que mataron una docena de veces y, a pesar de ello, regres a los pueblos para compartir con los campesinos sus vidas sencillas. Tirofijo fue el nico lder que era realmente uno de ellos, que durante medio siglo se enfrent al aparato militar y mercenario yanqui y nunca fue capturado o derrotado.

Los desafi a todos en sus mansiones, sus palacios presidenciales, sus bases militares, sus cmaras de tortura y sus burguesas salas de redaccin. Muri de muerte natural, despus de sesenta aos de lucha, en los brazos de sus queridos compaeros campesinos.

Tirofijo, presente!

 

El socilogo James Petras naci en Boston el 17 de enero de 1937, de padres griegos, originarios de la isla de Lesbos. Ha publicado ms de sesenta libros de economa poltica y, en el terreno de la ficcin, cuatro colecciones de cuentos.

 

El escritor y traductor espaol Manuel Talens es miembro de Cubadebate , Rebelin y Tlaxcala , la red de traductores por la diversidad lingstica. En mayo de 2008 ha aparecido su libro de ensayos Cuba en el corazn.

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.



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