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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-05-2008

Ignorancia o manipulacin

Jess Garca Pedrajas
Rebelin


No resulta fcil encontrar la razn para que casi en todos los anlisis sobre la grave situacin que atraviesan la mayor parte de los pases africanos no se haga ninguna referencia a los factores exgenos; no se comprende que, al igual que ocurre en Amrica Latina, no se haga referencia a los intereses de las multinacionales y los gobiernos occidentales como principal origen del caos, la pobreza, los crmenes y la humillacin que asola todo el continente.

Por qu nos resulta tan fcil admitir la intervencin estadounidense en el establecimiento de las dictaduras militares latinoamericanas de toda la segunda mitad del siglo pasado y nos cuesta tanto invocar la nefasta influencia poltica y econmica de Europa y los mismos EEUU sobre el continente africano? Se nos hace tan solo ahora patente esta injerencia extranjera, cuando un nuevo actor, la potencia emergente de China, interviene en la economa africana. Se trata, acaso, de un actor no invitado por aquellos que ya se repartan amablemente entre ellos el saqueo de frica; un rival difcil de combatir en cuanto a recursos y, tal vez, en el posible reparto ms justo de los beneficios con los pases en los que invierta su inmenso poder econmico.

Es este el gran peligro que atisban las potencias occidentales? Que el gobierno chino haga ofertas ms atractivas a los gobiernos africanos para, sin cuestionar su inters econmico en dichos acuerdos, que sean estos pases tambin receptores de una parte de sus propias riquezas. Es, por casualidad, la preocupacin de los gobiernos europeos y estadounidense el poco respeto por los derechos humanos del rgimen de Beijing, lo que les hace alertar al mundo sobre el peligro de una mayor intervencin de China en los asuntos africanos. No parece probable, cuando esta advertencia viene de EEUU, que mantiene su invasin de Afganistn e Irak y amenaza (y esta s que es una amenaza real) con hacer lo propio con Irn o Siria; o de la Europa que alienta, apoya y se beneficia masacres como la del Congo, donde millones de personas han muerto ya por tener la poca fortuna de que su suelo albergue diamantes, oro o coltan.

Hasta cundo la geopoltica globalizadora que impera actualmente se negar a admitir las influencias extranjeras sobre un continente como el africano, con una mnima capacidad de resistencia a estas intromisiones en su economa y en su poltica; cuando dichas interrelaciones se consideran la base de la actividad econmica mundial, por qu debemos considerar a frica como un todo, aislado del resto del planeta, en el que todas las explicaciones para sus problemas terminan en el pretendido salvajismo atvico de sus habitantes, en las relaciones de poder entre pases ms ricos y ms pobres (pero tan solo dentro del continente) o su ignorancia o atraso.

Es esta pobreza e ignorancia querida por sus gentes? En realidad, se trata no tanto de la herencia colonial, sino de un eslabn ms del dominio postcolonial actual que es, incluso, ms cruel e inhumano que el anterior, barnizado de legalidad, de tratados econmicos internacionales y llevado a cabo por gobiernos tteres promovidos y apoyados segn su predisposicin a ayudar en el saqueo.

No hay salvacin posible para frica que provenga de Occidente y su nica aparente esperanza puede provenir de la colaboracin con los gobiernos latinoamericanos que se estn mostrando receptivos a acuerdos polticos y econmicos de carcter defensivo ante el poder de los gobiernos de EEUU y Europa.



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