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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-06-2008

El Capitalismo como sistema para el embozado de la realidad

Carlos X. Blanco
Rebelin


Las relaciones ideolgicas, como relaciones sociales que son, comportan a un mismo tiempo sus creaciones que sus ocultaciones. A la manera del lenguaje, y como han enseado los estructuralistas, son al mismo tiempo fundantes de novedades ontolgicas, reorganizando estructuras precedentes, como sistemas de ocultacin del mximo inters epistemolgico. Una ideologa, como el lenguaje, dice tanto como oculta. Y los modos cambiantes en que se da la produccin y el embozamiento de la realidad social son los mismos modos en que se verifica la reproduccin social. Cuanto dice una ideologa, lo dice por obra de una seleccin, deformacin, substitucin, etc. con respecto a una base de referentes anclada en el sistema econmico, de la Produccin. Cuanto oculta, y que slo con mtodos estructurales sale a la luz, tambin es lenguaje, es decir, series narrativas y cadenas elaboradas de otras producciones y de otras ausencias.

El sistema de relaciones ideolgicas es un entramado funcional, en alto grado interdependiente. Los valores tomados por una parte entran dentro del campo de tensin soportable por las otras partes, y se crean condiciones diversas de lgica soportable por la totalidad social. El mtodo estructural puede rellenar con datos, a la manera de un experimento mental o simulado, una cierta parte de ese entramado, y observar qu sucesos se pueden prever en las restantes. La descripcin morfolgica marxista, es siempre una anatoma predictiva del sistema disociado/integrado por clases sociales que se solicitan unas a otras por esencia, pero que se enfrentan de manera irreconciliable, es la encarnacin evidente de la estructura de la formacin econmica dada. Elimina las vigentes relaciones de propiedad, y vers lo que pasa. Imagina las condiciones para que dicha eliminacin fuera posible, y prev lo que podra pasar. Organiza la lucha poltico-sindical para favorecer las condiciones de aquella eliminacin, y describe las posibles alternativas. El mtodo de anlisis dialctico es, por esencia, holstico y funcional mal que les pese a los marxistas analticos.

En el transcurso de una edad de hielo para el comunismo internacional, que va desde finales de los 70, y las enteras dcadas de los 80 y 90, viene del mundo anglosajn una fra interpretacin de Marx, que hace, de su cadver embalsamado, un muerto dos veces muerto. Fenmeno puramente acadmico, esta literatura inunda otras latitudes, ajenas por completo al mtodo de los embalsamadores por congelacin. Cmo juzgar analticamente los argumentos y teoras en los que Marx supuestamente se equivoc, o en los que se pronunci sin fundamento ? Pues para los marxistas analticos es muy sencillo. Todo cuanto hay que hacer es desprenderse de su maldito enfoque dialctico y quedarse con proposiciones aisladas, sobre las cuales poder meter limpiamente el bistur o el escalpelo.

  1. Atacar a Marx por sus afirmaciones faltas de evidencia emprica.

  2. Mirar las ideas de Marx al travs de la luz() Popperiana y poner en evidencia su carcter irrefutable, es decir, no cientfico.

  3. Denunciar a Marx ante el tribunal de los lgicos formales por su falta de consistencia, incluida la consistencia con otras afirmaciones del propio Marx expuestas a lo largo de su obra.

  4. Expurgar de la obra marxista, vista como conjunto de contribuciones (proposiciones) aprovechables para la ciencia social positiva, todos aquellos ingredientes de lo que Elster llama pensamiento desiderativo.

A qu dudar que las pretensiones de Elster y su marxismo analtico1 equivalen a un oxmoron inaceptable siempre que comprendamos bien la primera etiqueta, marxismo sin apellidos incompatibles (analtico) con su esencia. Marx fue fundador de un mtodo propio, que nosotros podemos definir como anlisis dialctico de la totalidad social, y ese anlisis debe ser totalizador por necesidad.

Las relaciones ideolgicas tienen su substrato material en las relaciones que los hombres contraen entre s a la hora de producir. Estos hombres se escinden en clases, segn el grado de control de los medios de produccin. La ideologa democrtica, p.e., otorga igualdad poltica con independencia de la factual desigualdad econmica. La poltica se muestra, en su anlisis dialctico, como la forma (igualdad formal) ante lo materialmente desigual (desigualdad en la posesin o control de medios productivos). Es evidente que desde su origen como ciencia ideolgica, las relaciones ideolgicas han aparecido como mediaciones totales (y no subconjuntos o partes) de las relaciones productivas. No es desacertado establecer un parangn entre las categoras de la Economa Poltica, con su trabazn propia ms o menos formal (y que actuaron en Marx a manera de malla para la diseccin de la sociedad capitalista), por una parte, y las difusas constelaciones ideolgicas (por no decir categoras sin violar el trmino) que componen un cierta superestructura social reproducida por todos y en cada uno.

El anlisis cientfico de las ideologas que se reproducen socialmente y que cumplen funciones de mediacin total para el funcionamiento del mercado, y de una produccin orientada al mercado, debe comprender el otro sentido del vector: que el mercado, y el rgimen privado de produccin para el mercado se han interpuesto entre los sujetos miembros de una sociedad y desnaturaliza las relaciones ideolgicas y todas las dems esferas de la totalidad social reproducida. La relacin entre ideologas y produccin no es una cosa material ella misma, mensurable y emprica. La relacin, si cabe, es analgica y simblica bajo ciertos aspectos. En otros, es una relacin abstracta, visible slo a los ojos de la razn. El propio despliegue histrico del capitalismo se ha encargado de hacer que ello fuese as. De igual manera que los analticos y los marxistas empricos no entienden esa relacin salvo en el formato de proposiciones contrastables y verificables, echando a perder el legado genuino de la dialctica de Marx, en el otro extremo opuesto aparecen los escritores pedantes, burdos fabricantes de metforas, que propalan sus ridculas expresiones. Economa poltica de los sentimientos, mercado de los smbolos, modo de produccin patriarcal, y otras necedades se han odo en detrimento de una seria ciencia ideolgica, en el buen sentido, el marxismo.

1 Jon Elster: Una Introduccin a Karl Marx, Siglo XXI Editores, Madrid, 1991.



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