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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2008

Queda algn Toms Moro?

Robert Fisk
La Jornada


Supongo que era inevitable que, cuando el glorioso actor shakespereano Paul Scofeld muri, en marzo pasado, reflexionramos en su papel en la mejor pelcula jams filmada en la historia del mundo. Desde luego, me refiero a A man for all seasons*, en la que el magnfico guin de Robert Bolt ilumin el espritu del Renacimiento y del humanismo, y que es hoy en la actuacin de Scofield como Toms Moro, canciller de Inglaterra ms relevante que nunca a los tiempos que vivimos. Basta de superlativos e hiprboles. Pero, queda todava algn Toms Moro?

Me temo que no. El verdadero Moro, desde luego, poda ser tan despiadado como su nmesis final, lord Enrique, octavo de ese nombre, como lo llamaba el perverso Thomas Cromwell. Moro no tena tiempo para los herejes herejes era una palabra usada por hombres y poetas (Milton entre ellos) como una versin renacentista de los terroristas actuales, con la cual cerraban toda discusin, y crea en la naturaleza purgativa de la cremacin en vida. Scofield (y el guin de Bolt) nunca insinuaron este ngulo del autor de Utopa, pero s produjeron un retrato absolutamente convincente de un hombre honesto, atemorizado, leal, humorstico, en ocasiones vano y en ltima instancia muy valiente. En el peligroso mundo de Moro no existan las declaraciones pblicas; su amaado proceso legal fue lo ms cercano que tuvo a una conferencia de prensa, pero, por Dios qu elocuencia!

Es tentador asignar personajes contemporneos al dramatis personae de A man for all seasons. Pensemos en la llegada de Enrique al hogar de Moro en Chelsea para hablar de su divorcio que Moro considera inaceptable y posterior matrimonio con Ana Bolena. Risa, jolgorio y terribles amenazas se escuchan de este brillante soberano cuando amedrenta sin piedad al canciller. Estn en el jardn de ste, en la ribera del Tmesis. Ah, qu tarde! exclama el rey. Se podra combatir a un len! Moro replica: Algunos hombres podran, su gracia, y de inmediato Enrique desliza: ...hablando de este otro asunto del matrimonio... Esta transicin de la naturaleza a la temible poltica regresa un minuto despus. Esta vez, son los setos los que llaman la atencin del rey. Lilas... Tenemos de stas en Hampton. No tan magnficas, sin embargo. Estoy en excelente disposicin de nimo.

Y luego una vez ms, de sbito, se vuelve a Moro para exponer argumentos teolgicos en favor de su divorcio. Toms, debes considerar que mi alma est en peligro. No era un matrimonio; he vivido en incesto con la viuda de mi hermano... Nunca vi la mano de Dios tan clara en ningn otro asunto... No tendr oposicin, ninguna oposicin, te digo. Los que dicen que es mi esposa no slo son mentirosos, sino traidores! S, traidores! Eso no lo tolerar. La traicin! No la tolerar! Me enfurece! Es una gangrena en el cuerpo poltico! Ves? Ves cmo me has enfurecido?

Pobre Moro. Est condenado. Es una brutalidad digna de Saddam Hussein, la demente transicin de una charla intrascendente a la traicin el temor de todos nuestros lderes polticos y la amenaza implcita, pero real, de la decapitacin. Hay incluso una coda maravillosa, cuando Enrique pide la opinin de Moro sobre la msica que la real orquesta toca en el jardn, y que el canciller identifica de inmediato como obra del propio monarca. Pero promete decir la verdad. Me pareci deliciosa... aunque debo agregar en justicia que mi gusto musical tiene fama de ser deplorable.

S, casi puedo or los ecos de risa falsa en el palacio presidencial de Bagdad. Y no es raro que Moro busque alguna forma de aceptar este juramento de lealtad, con la esperanza de que el que calla otorgue. Es el argumento de un abogado quisquilloso, nico rasgo que Moro comparte con Anthony Blair.

El propio ex portavoz de Blair, Alastair Campbell, podra sentirse a gusto en el papel de Richard Riche el maestro de escuela que vocifera ante el tribunal y a la larga condena a Moro al cepo con el nico discurso que contiene el guin y en el del propio Cromwell. Es Cromwell quien explica sus tareas a Riche: Y nuestro trabajo como administradores es minimizar la inconveniencia... sa es nuestra tarea, Riche, minimizar la inconveniencia de las cosas. Una ocupacin inocua, se podra decir. Pero no: los administradores no gustamos a nadie, Riche. No somos populares...

Sin embargo, el subsecuente testimonio de Riche contra Moro es en verdad digno de Blair. Se le pide repetir la supuesta negativa de Moro a dar al rey el ttulo de jefe de la Iglesia. Dijo: el Parlamento tiene la facultad. O palabras por el estilo.

Oh, s. Palabras por el estilo. sta es, me temo, la forma en que el gobierno y los periodistas trabajan juntos. Escribe la narrativa y el mundo la seguir: Moro niega el ttulo al rey, Saddam rechaza la resolucin de la ONU, Pueden emplazar armas de destruccin masiva en 45 minutos!, El bien contra el mal. No es raro que Toms Moro conteste con valor. Si lo que maese Riche ha dicho es cierto, que nunca llegue yo a ver el rostro de Dios. Lo cual por nada del mundo dira en ningn otro caso!

Desde esta pelcula saltan hacia nosotros fantasmas de nuestra tragedia reciente. Cuando Moro pregunta a Enrique por qu lo necesita como canciller, la respuesta es simple: Porque eres honesto. Y lo que viene ms al caso: se sabe que eres honesto. Sera por eso que Blair necesitaba a Robin Cook, que renunci, y a Clare Short, que no?

No puedo hacer justicia al guin de este filme. Ni Charlton Heston lo pudo destruir cuando lo vi representar a Moro en escena en Londres, en 1987. Quin puede olvidar el descubrimiento de Moro de que Riche, por su perjurio, ha sido nombrado procurador general de Gales? Vaya, Richard, de nada sirve a un hombre dar su alma por todo el mundo. Pero por Gales! Ni de las ltimas palabras de Moro antes de ser decapitado por alta traicin: Muero como buen servidor de su majestad, pero primero de Dios... l no rechazar a alguien tan dichoso de ir a su encuentro.

Algunos sufrieron por su propia ferocidad. Oliver Cromwell fue decapitado por alta traicin cinco aos despus de Moro. El cobarde arzobispo de Canterbury fue quemado en la hoguera. El rey muri de sfilis. Pero otros como los caballeros que nos llevaron a la guerra en 2003 quedaron impunes. Sir Richard Riche muri en su cama.

Y entonces, ya no hay Moros? Me equivoqu al principio de este artculo. Ahora pienso en la guerra de Irak y en un contemporneo que trat de salvarse pero tuvo el valor de decir la verdad y pag con su vida por ello. El mrtir se llam David Kelly.

*Se exhibi en espaol con los nombres Un hombre de dos reinos y Un hombre para la eternidad.

The Independent

Traduccin: Jorge Anaya



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