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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2008

Respuesta a Guillermo Rodrguez
La verdadera Historia del MIR la construiremos cuando deje de ser rehn del mito

Alvaro Vivanco H.
Rebelin


El seor Guillermo Rodrguez, escritor y ex-militante mirista, termina su intervencin sobre el MIR y la Lucha Armada, que dict en un reciente seminario en la Universidad ARCIS sealando: "La Guerra es demasiado seria (...), como para tomarla con ligereza y a titulo de aventura personal"

A esta acertada frase debemos agregar nosotros, que la historia de Chile y del MIR tambin es demasiado seria para analizarla con la ligereza que lo hace Rodriguez. Hoy existe una respetable comunidad de historiadores, trabajando y quemndose las pestaas para sacar adelante una balance cientfico de la historia del movimiento popular reciente, como para que se continu aceptando que cualquier opinlogo se pretenda historiador : "desde mi practica iniciada el ao 1967 en una unidad tcnico militar de la Brigada Secundaria del MIR" y quiera sentar ctedra sobre una historia tan compleja como la del MIR chileno.

Ms an el seor Rodriguez nos seala pontificando que al MIR hay que pensarlo a partir del resultado "de su propuestas a nivel del campo popular, muy lejanas del espontanesmo y de las caricaturas que hoy da suelen transmitirse del MIR". Y sin embargo, l presenta una caricatura poltica del MIR, en la cual ni siquiera se toma la molestia de hacer una mnima periodizacin, ejercicio que permitira por ejemplo entender que no se pueden mezclar en un mismo tiesto experiencias como "las corridas de cerco" de 1972 con la "propaganda armada" de 1981. Cualquier alumno de primer ao de pedagoga en historia sabe que son momentos distintos y por lo tanto en alguna parte hay que tirar la raya divisoria, ya que una experiencia se vive en el marco de una "democracia burguesa" al decir del propio Rodrguez y otra en el marco de una dictadura militar. Que comparacin se puede hacer entre una y otra, por favor!

Los problemas de Rodrguez con la historia comienzan cuando trata de hacer la genealoga de la organizacin sealando "el MIR surgi (...) por la convergencia de diversos sectores de antigua militancia de izquierda revolucionaria y jvenes del PS y del PC", es decir una mirada casi etaria del MIR, libre de conflictos, se olvida sealar que esa "antigua militancia", son anarquistas, sindicalistas, cristianos y troskistas, que son luego desalojados de la direccin poltica por los "jvenes" que tenan a Miguel a la cabeza. Se reafirma, esta vez por omisin, el mito que cuenta que MIR nace ideolgicamente inmaduro y madura cuando en 1967 Miguel se apodera de la conduccin, por su brillantez dicen los mistificadores de la historia, nosotros agregaramos, y con una buena mquina en sus espaldas. A nadie se le ocurre pensar que esa victoria de Miguel signific el primer paso hacia el estrechamiento ideolgico de una organizacin que todos reconocen naci con una gran amplitud de orgenes.

Sin embargo, cuando nuestro comentarista ingresa al territorio de los historiadores comienzan los tropezones peligrosos. Sentencia en forma categrica; "Lo singular de la experiencia del MIR en dcadas pasadas (...) es que surgi a partir del agotamiento de las estrategias reformistas y de los intentos de transformacin del Estado mediante la legalidad burguesa".

Si consideramos que el MIR surgi en 1965 y Allende asume al gobierno en 1970 y es derrocado en 1973, qu estrategia reformista se haba agotado en 1965?. Aqu Rodrguez definitivamente desconoce de un plumazo lo que los historiadores de la escuela social-popular han reconocido como el perodo de mayor profundizacin democrtica vivida por la sociedad chilena, los aos comprendidos entre 1967 y 1973.

Por lo dems, no est de ms considerar que cuando esta estrategia "se agota", o es agotada a caonazos, tambin se agotan todas las otras estrategias de cambio social incluyendo la mirista.

En que sostiene esta visin del destino de fracaso ineludible de las estrategias polticas pacficas el comentarista Rodrguez, lo hace en una recurrida estrategia de contramitificacin muy extendida en un sector de la izquierda, que ante la fuerza arrolladora del mito del Chile estable y democrtico levantado por la historiografa conservadora, intenta por su parte imponer el mito del Chile conducido por una oligarqua que a la nica herramienta que hecha mano es la violencia, repite as Rodrguez un discurso aprendido (o recordado), "los poderosos que no vacilaron en desatar la guerra de exterminio en la araucana, masacrar a trabajadores en Iquique, Ranquil, San Gregorio, La Corua, Salvador, Pampa Irigoin, hipcritamente rasgan vestiduras respecto a la violencia". Y entre esa matanzas que pasaba?, nada nos dice Rodrguez. Lo que pasaba es que exista la suficiente paz burguesa como para que un sector importante del movimiento popular se planteara la legitimamente la tarea de una transformacin democrtica y pacfica de la sociedad.

Y reincide el comentarista "En dcadas pasadas, uno de los mitos presentes en la izquierda chilena era la existencia de Fuerzas Armadas neutrales, respetuosas de la ley". No es que pretendamos exculpar a nadie, lejos estamos de vestir algn tipo de uniforme, pero la historia es contundente entre 1924 y 1973 las FFAA se mantuvieron relativamente al margen de la poltica, por lo cual es difcil decir que Salvador Allende crea en mitos (aunque era masn), al disear un camino de transformacin pacifica y democrtica de la sociedad chilena, si hubiese intentado lo mismo en El Salvador o Bolivia, otra cosa pensaramos.

Correctamente el opinologo en cuestin seala: "Estimadas compaeras y compaeros: es difcil en los pocos minutos con que contamos, sintetizar la experiencia del MIR, que cruza tres periodos de la lucha de clases y ya casi 43 aos de existencia". Esto lamentablemente no lo motiva a sacar la conclusin correcta, que es dejar la historia a los historiadores e insiste, desarrollando ahora sus "ideas centrales", las cuales no vamos a comentar en extenso porque no pasan de ser lugares comunes como: "hemos asistido a una sola guerra, la guerra de los poderosos"; o misterios como " el campo popular no ha pasado de la fase de acumulacin primaria de fuerza"; y agudos descubrimientos tales como "la estrategia de lucha armada se ha logrado instalar de manera puntual en franjas sociales reducidas, sin lograr acortar las brechas que le impiden ligarse al conjunto del pueblo".

Sin embargo, lo difcil de comprender son los denominados aciertos de la poltica mirista, que el historiador amateur enmarca en lo/las definiciones "tctico-estratgicas" ( es importante aclarar que el ao 1987 el MIR discuti la ambiguedad de este trmino). Seran as acciones acertadas: "el correcto impulso de acciones directas de masas en diversos periodos, comprendidas como las tomas de terreno, de industrias, de predios agrcolas, de centros de estudios, las corridas de cerco y recuperacin de tierras. El trabajo de Inteligencia desarrollado previo y durante el periodo de la Unidad Popular, as como el aporte a la seguridad personal del Presidente Allende. el correcto impulso del control obrero de la produccin y desarrollo de poder popular embrionario en la etapa prerrevolucionaria. Lo acertado de la construccin de diversos tipos de fuerzas como milicias, grupos operativos, Fuerza Central, as como especializaciones en informacin, inteligencia, comunicaciones, talleres, logsticas, grupos caza-tanques, fuerzas guerrilleras rurales".

Es decir, reconstruir la estrategia poltica del MIR se reduce a dictar un catlogo de todo lo que el movimiento popular chileno hizo, trato de hacer, o so con hacer entre 1967 y 1973. Sin embargo, lo grave no esta en esto, ya que soar no se le prohbe a nadie, sino est en confundir en un mismo saco experiencias y formas de lucha que son impulsados por diversos actores, seguramente con motivaciones distintas y objetivos diversos. Alguien puede afirmar la existencia de una lnea que una social o polticamente las corridas de cerco de una comunidad agraria del maule y el aparato militar central del MIR? o colocar las tradicionales luchas democrticas universitarias a la altura de un indeterminado "poder popular embrionario" ?.

Es posible creer que el "desarrollo del poder popular" reconocdamente alternativo a las polticas de gobierno de Salvador Allende es coherente con ser parte de la guardia personal de ese mismo Presidente?. No ser mejor pensar que el MIR que decide abandonar las acciones armadas ante la eventualidad de la eleccin de Allende y luego se hace parte del GAP, expresa el momento ms amplio de alianzas alcanzado por el movimiento popular en su historia y el otro MIR el que abandona el GAP y se lanza a radicalizar por la izquierda el proceso, con el "control obrero y corridas de cerco" expresa el rompimiento de esta alianza de facto. Preferimos pensarlo as, porque la otra alternativa, que se desprende del razonamiento de Rodrguez, nos resulta particularmente dolorosa: un MIR que con un oportunismo poltico de alcance histrico, le hace espacio al diseo allendista y se integra a la guardia personal del Presidente con el oscuro propsito de obtener algn provecho poltico o material de un lder cuya propuesta poltica en las ideas y en la prctica desprecian. Ve compaero Rodriguez que el trabajo de historiador poltico o social es un poco ms complicado que hacer un catlogo de movilizaciones sociales o formas de lucha.

Finalmente el comentarista nos anuncia que todos estos "aciertos" tuvieron a la larga como conclusin : "la desarticulacin, cerco y aniquilamiento de casi todas las unidades construidas, precipitando la crisis que de manera posterior quebrara a la organizacin". En que quedamos entonces, porque en la lucha revolucionaria como dijo muy bien Fidel se vence o se muere, pero no se pueden hacer las dos cosas al mismo tiempo.

Veamos la parte autocrtica del escritor Rodrguez, porque hay autocrtica que hacerse, porque segn l hay errores y horrores (sic) cometidos por el MIR, pero aqu vuelven los lugares comunes ; "La poca preparacin y capacidades a nivel estratgico", parece que no bastaba con considerar todas las formas de lucha como tan brillantemente el comentarista nos expone antes de llegar a esta mea culpa. "Debilidades para enfrentar los fenmenos del individualismo y falta de discusin colectiva...mesianismo de poner a la vanguardia y a la propia organizacin como sujeto protagnico y no a las masas...Rigidez estratgica, poca capacidad de maniobra para asumir los cambios de la situacin poltica nacional o internacional. Esta vez podemos estar de acuerdo con Rodrguez, y podramos gracias a esto excomulgar al MIR porque si estos son los "errores" y "horrores", entonces no cometi ninguno que no haya cometido la gran mayora de las organizaciones de izquierda hasta 1989.

Hay uno de estos desaciertos en el cual queremos detenernos, dice Rodrguez: " visiones dispares desde Direccin Interior y Exterior, hasta llegar a impulso de polticas fraccionales y al quiebre por arriba de la organizacin". Seor Rodriguez sea consecuente con su mismo anlisis: el MIR no se dividi por "polticas fraccionales", se dividi y desapareci por que su programa y prctica poltica no fue capaz de responder a los cambios que se produjieron a lo menos desde 1986 en adelante, por que el ethos mirista estaba diseado para un mundo que nosotros cambiaramos y no nuestros enemigos, como en realidad termino pasando y por ello el MIR no se fracciono, sino que se extingui que es distinto.

Termina Rodriguez sealando, "el balance presentado, reitero a titulo personal, no me cabe duda que puede prestarse para que chillen y rasguen vestiduras los que detentan el poder y los reformistas que creen que dando certificados constantes de buena conducta ganaran un espacio en el tinglado del escenario poltico publico, mascarada que mantiene en la oscuridad a los poderes reales". Aunque su declaracin final citando sus mismas palabras me suena a "rigidez estratgica" permtanme un "chillido". La verdadera HISTORIA del MIR la construiremos cuando sta deje de ser rehn del mito, el ideologismo y el fetichismo poltico y sea objeto de estudio bajo responsabilidad de la historiografa y los historiadores y no de comentaristas u opinlogos por muy gloriosos o combativos que estos hayan sido.

Alvaro Vivanco H. (Ex-militante del MIR /Profesor de Historia y Ciencias Sociales)



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