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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-06-2008

Una crisis que se generaliza y un programa poltico que atrasa
El poder de la naturaleza

Daniel Cadabn
Rebelin


Como si con el acto de Rosario no fuera suficiente, los sectores agrarios volvieron a apuntar a la mandbula de poder kirchnerista y descargaron un nuevo golpe contundente. El acto de la Federacin Agraria en la localidad santafesina de Armstrong demostr que lejos de todos los pronsticos oficiales, que anunciaban que la medida de las entidades cotizaba a la baja, el clima de rebelin opositora que circula en los pueblos del interior no hace ms que crecer.

Sin duda, no existe en la actualidad ninguna fuerza poltica que concentre tanta capacidad de movilizacin como las que se revelan en los pueblos del interior.

Las bases del partido del campo no parecen querer aflojar en un conflicto que se acerca a los tres meses de duracin y que, paso a paso, va minando la autoridad poltica del kirchnerismo.

Pero, ms all de las impresiones que esta voluntad de movilizacin pueda despertar, Rosario primero y Armstrong despus, van dando cuenta del programa poltico que las entidades se traen bajo el poncho; un programa que atrasa.

Los principales referentes de las cuatro entidades fueron los primeros en declararse sorprendidos por su propio poder de convocatoria. Las bases dscolas que acompaan el reclamo no cejan en su movilizacin y en los cortes de ruta, menos aun despus de que el gobierno decidi mojarles la oreja con la detencin de una decena de ruralistas en la localidad de San Pedro.

Los miembros de las entidades agrarias estn entre la espada y la pared y hay incertidumbre sobre que puedan mantenerse sobre la montura. El kirchnerismo, acenta su ofensiva con la comprensin de que ni Buzzi, ni Llambas sabrn como seguir la lucha; nadie hace una revolucin sentado sobre bolsas de soja.

El grado de radicalizacin que van tomando las medidas y la generalizacin de la crisis, exige un discurso acorde a las circunstancias y un programa poltico de salida, que los representantes de los nichos sojeros desconocen.

El brete es maysculo y no alcanza con gritar abran cancha o no vamos arrugar.

Las divisiones entre las entidades que conforman la mesa de enlace, tienden a profundizarse; Kirchner reconoce con sorna que estas diferencias colocan a las entidades frente a una parlisis -que los lleva a demandar apoyo de la iglesia o del defensor Mondino- lo que le permitira una actuacin ms decidida de los grupos oficialistas; el problema es que tampoco l sabe como seguirla, ya que, cada vez, le est costando ms sostener a la tropa en fila.

El debate poltico que recorre el espinel burgus desborda el sector y va inundando al conjunto social. Con tanta beligerancia presente, es poco probable que las sacudidas de la crisis no alcancen al propio movimiento obrero que, hasta el momento, todava no ha hecho escuchar su voz ni intervenido con sus mtodos.

Sin embargo, el paro agrario y la pulseada por las retenciones estn generando una cada de la actividad econmica que ya comienza a hacerse sentir en los lugares de trabajo. Ya en algunas empresas, se denuncian el recorte de horas extras, suspensiones y despidos.

De conjunto la actividad laboral en los pueblos del interior aparece profundamente resentida para los trabajadores de la industria, del comercio, el transporte y los servicios; lo que le suma un factor de preocupacin ms a la disputa entre agrarios y kirchneristas.

Si hay algo que alarma a los sectores en pugna, es que en medio de esta fractura se dispare la intervencin de los trabajadores en defensa de sus condiciones de vida y que con un debate poltico independiente desarmen los bloques, que por ms inconciliables que aparezcan ante la opinin pblica, hasta ahora se mantienen dentro de los parmetros fijados por la burguesa.

El poder de la naturaleza

El acto de Rosario primero y el Armstrong despus no mostraron ms que una mezquina enunciacin de los fundamentos polticos de esta lucha agraria. Veamos.

Eduardo Buzzi y Alfredo De Angeli intentan infundir al masivo agrupamiento rural una identidad reaccionaria, incluso en trminos histricos: el campo es el verdadero forjador de la riqueza de la patria, el gobierno no termina de reconocerlos como el verdadero sector productivo que con su esfuerzo cura los ms despreciables vicios de la clase poltica.

La produccin del campo encierra la posibilidad de reconstituirnos en el granero del mundo, fundando una patria agroganadera-exportadora que alimente a un mundo, que espera con ansiedad nuestros productos.

Si el gobierno nos deja hacer, la naturaleza y el trabajo que se unen y se abonan positivamente en la actividad agrcola permitira aprovechar una coyuntura histrica tan conveniente como la actual.

No son seguramente los pooles de siembra, ni los grupos de inversin los ms destacados representantes de la unidad entre naturaleza y trabajo, pero esto no es un obstculo para la tribuna. El modelo agroexportador, que sostiene De Angeli, ya fue impulsado por el duhaldismo primero y por el kirchnerismo despus, no se trata de un modelo que beneficie a los pequeos productores, ya que se sostiene sobre la base de una creciente concentracin y transnacionalizacin de la tierra y del conjunto de operaciones que culminan con la cosecha de los granos (la soja en primer lugar).

Los fondos fiduciarios y los capitalistas privados cambiaron el carcter de sus inversiones de capital, que en el pasado estaban mayoritariamente destinados a los fondos de inversin previsionales, privatizacin de activos estatales, o ms recientemente a la especulacin inmobiliaria, y las volcaron a la agroindustria.

Esta transnacionalizacin se sostiene en la captacin de fondos de inversiones locales e internacionales que son manejados por grupos afines al kirchnerismo.

Por otro lado, los fenmenos psicolgicos y polticos que acompaan a las movilizaciones chacareras, slo a duras penas pueden ser comparables con el apoyo que los sectores medios de las ciudades ofrecen al campo.

Las mujeres y hombres del campo sienten que dragan un canal para que las aguas fluyan ms puras. Ellos se sienten el eslabn productivo que transforma a la naturaleza en protenas, en calcio, en hierro...

La acumulacin de ganancias surge de una actividad, que en la agricultura, se hace tangible -siembra y cosecha- mediadas por el trabajo estelar del productor-propietario y el anonimato de los brazos de las peonadas y de los changarines golondrinas. Puro patriotismo gringo cuya renta es la explicacin ltima de la riqueza social.

En la ciudad, los ciudadanos tambin reclaman en contra de la clase poltica que parasita en torno a la renta agraria. Las cultas clases medias urbanas sienten que la lucha del partido-campo puede ponerle un dique poltico al exceso del poder kirchnerista. Las mentiras del Indec sobre la inflacin real, los tejes y manejes en relacin a las obras pblicas, la hipocresa de las borocotizaciones, los abusos de la recaudacin monotributista, han alejado a los sectores medios del frente poltico con el kirchnerismo. Nadie cree en los D Ela, Depetris, Yasky y Moyano cuando quieren explicar que la recaudacin impositiva de las retenciones volver al pueblo en alimentos y obras, las clases medias urbanas entienden que las retenciones son un problema de caja. Y le sobran las razones para pensar que esto sea as.

El default diario

Cristina-Kirchner no se enfrenta con un solo conflicto patronal, se enfrenta con varios.

La presidenta anda dando vuelta con una carpeta en las manos intentando, sumar adhesiones para su pacto del bicentenario. Suspendido el 25 de mayo sin fecha cierta el anuncio del pacto se complica cada da ms.

En el plano nacional, a los reclamos de las entidades agrarias se le suman la conspiracin de las petroleras, que vienen desabasteciendo el mercado en busca de un aumento de los precios de los combustibles, y ahora, el de propietarios de camiones de transporte de granos (FATAP) que vienen realizando grandes tapones en las rutas en demanda de que se levante el paro rural y que el gobierno conciba el dialogo -pensar que estos mismos capitalistas, en pocas de lucha obrera, son los principales denunciantes de la lucha popular, por provocar el caos y el desgobierno. Estos si que saben hacer que las cosas se vuelvan caticas-.

La cuestin es que, hablar de un pacto capitalista en medio de esta situacin suena tan desentonado, que hasta resulta penosa la desdibujada figura presidencial.

Pero el kirchnerismo tiene adems problemas internacionales.

Los vencimientos de la deuda para el perodo cristinista (2008-2011) superan 30.000 millones de dlares, slo en capital, un 75% ms que en 2004-2007, es decir, un promedio de 7.700 millones por ao. Este es el resultado de la exitosa y soberana negociacin con los buitres financieros internacionales.

Teniendo en cuenta que la Argentina es capaz de colocar a Venezuela apenas US$ 1.500 millones anuales y al mercado interno otros US$ 3.000 millones, si se repitiese para 2008-2011 la estructura de desembolsos y pagos de capital con los organismos internacionales de 2006 a 2007, el gobierno tendra un faltante de US$ 7.306 millones, 50% mayor que el 'rojo' de 2004-2007, de US$ 4.831 millones (la Nacin).

Fueron estas razones que el ex ministro Lousteau implement la poltica de retenciones mviles y haba comenzado a negociar nuevos crditos con organismos financieros internacionales por 15.500 millones. La idea, de joven y jubilado ex ministro era el de blindar las reservas, que frente a semejantes obligaciones de pago, no alcanzan para frenar el poder destituyente de la deuda publica argentina.

Otro frente destituyente est en el Club de Pars y Fondo Monetario, desde los cuales se urge al gobierno para que negocie un default equivalente a 7.000 millones de dlares, este ao.

Los tenedores de bonos en default, por su parte, tienen una calculadora diferente a la que usa el Indec y desprecian el ajuste que el gobierno realiza por inflacin. En definitiva, reclaman el pago de casi 30.000 millones de dlares ms, que si el gobierno desconoce le impedir la realizacin de cualquier canje de deuda.

A este paso no hay reservas que alcancen para financiar el pacto del bicentenario. El kirchnerismo esta en grandes problemas.

La crisis es estructural

El kirchnerismo intenta ver con buenos ojos la intervencin de los propietarios de camiones en el conflicto agrario. No se puede saber a priori, si esta es una visin interesada o desesperada. Lo nico que le falta a esta situacin es que ahora Alberto y Anbal Fernndez salgan a saludar los piquetes de camiones que cercenan el derecho democrtico a transitar por las rutas argentinas, lo que pondra de los pelos al conjunto de sectores capitalistas (industriales) que vienen bregando para que el dialogo marque una salida a esta crisis antes de que Pandora abra su tapa.

La comprensin del carcter poltico que se resuelve detrs del conjunto de los reclamos sectoriales, no puede hacer perder de vista que fue el propio kirchnerismo el que aliment la poltica financiera de los pooles y los grupos de inversin, que hoy le muerden la mano. La poltica productivista, de la que tanto se jact el kirchnerismo, sirvi para aclararle el horizonte a las posiciones de la vieja patria financiera: los nuevos fondos de inversin, cuyo negocio no pasa ya por la antigua especulacin monetaria pura del neoliberalismo y el traslado de activos del estado a grupos de especuladores privados, han sido atrados por la poltica de una feroz concentracin latifundista.

Hay algo que, sin embargo, estimula el acuerdo del bicentenario entre el gobierno y los capitalistas de los distintos sectores: que la crisis la paguen los trabajadores por la va de la inflacin y de una desmejora de sus condiciones de trabajo.

Los trabajadores tenemos la palabra para evitar que esto sea as.



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