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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2008

Cronopiando
La conferencia, el hambre y Leonel Fernndez

Koldo Campos Sagaseta
Rebelin


Si alguna conferencia en la historia de la humanidad puede catalogarse de intil, de absolutamente estril, esa es, sin duda, la Conferencia de Alto Nivel sobre Seguridad Alimenticia realizada en Roma en estos das. Tan intil como sus antecesoras, tan ociosa como la propuesta presentada en dicha cumbre por el presidente dominicano Leonel Fernndez.

De la inutilidad de la conferencia da fe el hecho de que, antes de que se celebrara, nadie ignoraba las causas del hambre en el mundo, por lo que sobraban los ensayos analticos, las estadsticas comparativas, los estudios de campo y dems diagnsticos en los que agotar duras jornadas de trabajo en hoteles y restaurantes de la ciudad eterna. Acaso, el nico resultado veraz que se desprende de tanta intil conferencia sea constatar que a medida que en el mundo mengua la comida se multiplican los hambrientos. Deduccin que tampoco necesita mayores congresos para sostenerse. Y tampoco nadie ignora cul es el remedio para el hambre, sin necesidad de conferencia alguna que lo ilustre y conmueva.

Conferencias, cumbres para tratar el hambre de la humanidad, vienen hacindose desde hace aos y, tras cada encuentro, el mundo gira y sigue su agitada vida como si el hambre fuera un tango, hasta que otra conferencia de alto nivel vuelve a cuantificar el hambre y a imprimir algunos centenares de nuevas propuestas y compromisos que incumplir.

Leonel Fernndez, como presidente de la Repblica Dominicana, no tuvo mucho xito con su campaa contra el hambre en su pas. Su mejor idea: compartir su pasada cena de Nochebuena con un pobre, result un fracaso al encarecerse notablemente el presupuesto asignado a la cena por la presencia de la familia del pobre, de los guardaespaldas del presidente y de altos funcionarios, eminencias y periodistas.

Un ao antes, resignado a la condena de tener que ver el hambre de su pueblo, opt por, al menos, adecentar el aspecto del hambriento y, tambin por Navidad, regal un arreglo de moos a todas las hambrientas dominicanas en el saln de su barrio, haciendo bueno el dicho popular de que hambre que espera jartura no es hambre y, especialmente, con moo. Pero los moos pasan y el hambre queda. Tambin queda Leonel que, no obstante su reconocida devocin por el ex presidente Joaqun Balaguer, aquel que a quien no mataba o desapareca aseguraba poner gordo y colorao, no ha sabido articular una mejor propuesta contra el hambre que su calamitosa cena ya descrita, el vano empeo demostrado por su partido en llevar a los pobres en el corazn reconociendo que comer es primero, y los esfuerzos desplegados por la primera dama y la primera miss en ocuparse de la suerte de los pobres hambrientos.

Pero si esas consignas fracasaron en la Repblica Dominicana por la mala costumbre de la ciudadana aborigen de no alimentarse de discursos, que de todos es sabido que el mal como no piensa como ya apostillara en el pasado un funcionario del presidente, o por un simple desfase contable en la compartida Nochebuena dominicana, otros pueblos que padecen hambre podran beneficiarse del marco conceptual en que se inserta la experiencia navidea del presidente Fernndez y promover, incluso, la comida de Navidad, o la de Ao Nuevo, o resembrar de pltanos los hoyos de golf de los hoteles y casas de campo.

Aunque yo soy de la opinin que ninguna propuesta del presidente dominicano tendra tanto xito como la exaltacin de su propia biografa como ejemplo a imitar por los pobres y hambrientos.

Pena que slo haya espacio para un presidente y los hambrientos no puedan esperar.



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