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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-06-2008

Cmo el mercado libre est destruyendo la agricultura en el Tercer mundo y quin lo est combatiendo
Cmo fabricar una crisis alimentaria global: Lecciones del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organizacin Mundial del Comercio

Walden Bello
La Jornada


El aumento global en los precios de los alimentos no es slo la consecuencia de utilizar productos agrcolas para convertirlos en agrocombustibles, si no de las polticas del libre mercado promovidas por las instituciones financieras internacionales. Ahora las organizaciones campesinas estn liderando la oposicin a la industria agrcola capitalista.

Cuando cientos de miles de personas se manifestaron en Mxico el ao pasado contra un incremento del 60% en el precio de las tortillas, muchos analistas culparon a los biocombustibles. A causa de los subsidios del gobierno estadounidense, los granjeros de ese pas dedicaban ms hectreas al maz para etanol que para alimento, lo cual dispar los precios. Esta desviacin del uso del maz fue sin duda una causa del aumento de los precios, aunque probablemente la especulacin de intermediarios con la demanda de los biocombustibles tuvo una mayor influencia. Sin embargo, a muchos se les escap una pregunta interesante: cmo es que los mexicanos, que viven en la tierra donde se domestic el maz, han llegado a depender del grano estadounidense?

La erosin de la agricultura mexicana

No puede entenderse la crisis alimentaria mexicana sin considerar que en los aos anteriores a la crisis de la tortilla, la patria del maz fue convertida en una economa importadora de ese grano por las polticas de libre mercado promovidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y Washington. El proceso comenz con la crisis de la deuda de principios de la dcada de los 80s. Mxico, uno de los dos mayores deudores del mundo en vas de desarrollo, fue obligado a suplicar dinero al Banco y al FMI para pagar el servicio de su deuda con los bancos comerciales internacionales. El precio de un rescate fue lo que un miembro del consejo ejecutivo del BM describi como intervencionismo sin precedente, diseado para eliminar aranceles, reglamentaciones estatales e instituciones gubernamentales de apoyo, que la doctrina neoliberal identificaba como barreras a la eficiencia econmica.

El pago de intereses se elev del 19 por ciento del gasto federal total en 1982 al 57 por ciento en 1988, en tanto el gasto de capital se derrumb del 19.3 al 4.4 por ciento. La reduccin del gasto gubernamental se tradujo en el desmantelamiento del crdito estatal, de los insumos agrcolas subsidiados por el gobierno, los apoyos al precio, los consejos estatales de comercializacin y los servicios de extensin.

Este golpe a la agricultura campesina fue seguido por uno an mayor en 1994, cuando entr en vigor el Tratado de Libre Comercio de Amrica del Norte (TLCAN). Aunque dicho tratado consideraba una prrroga de 15 aos a la proteccin de productos agrcolas, entre ellos el maz, pronto comenz a fluir maz estadounidense altamente subsidiado, lo cual redujo los precios a la mitad y hundi al sector maicero en una crisis crnica. En gran medida a causa de ese acuerdo, Mxico se ha consolidado como importador neto de alimentos.

Con el cierre de la entidad gubernamental comercializadora de maz, la distribucin de importaciones maiceras de Estados Unidos y del grano nacional ha sido monopolizada por unas cuantas empresas trasnacionales, como Cargill. Eso les ha dado un tremendo poder para especular con las tendencias del mercado, de modo que pueden manipular y magnificar los movimientos de demanda de biocombustibles tantas veces como quieran. Al mismo tiempo, el control monoplico del comercio interior ha asegurado que un aumento en los precios internacionales del maz no se traduzca en pagar precios significativamente ms altos a los pequeos productores.

Cada vez resulta ms difcil a los productores mexicanos de maz eludir el destino de muchos otros pequeos productores en sectores como arroz, carne de res, pollo y cerdo, quienes se han venido abajo por las ventajas concedidas por el TLCAN a los productos subsidiados estadounidenses. Segn un informe del Fondo Carnegie de 2003, las importaciones agrcolas de EEUU han dejado sin trabajo a 1.3 millones de campesinos, muchos de los cuales han emigrado al pas del norte.

Las perspectivas no son buenas, pues el gobierno mexicano contina en manos de neoliberales que desmantelan sistemticamente el sistema de apoyo al campesinado, un legado clave de la Revolucin Mejicana. Como dice el director ejecutivo de Food First, Eric Holt- Jimnez, Llevar tiempo y esfuerzo para recuperar la capacidad de los pequeos agricultores y no parece que haya ningn deseo poltico para esto- sin olvidar el hecho que NAFTA debe ser renegociada.

Creacin de la crisis del arroz en Filipinas

Que la crisis global de alimentos se origina en la reestructuracin de la agricultura por el libre mercado resulta ms claro en el caso del arroz. A diferencia del maz, menos del 10 por ciento de la produccin mundial de arroz se comercializa. Adems, en el arroz no ha habido desviacin del consumo hacia los biocombustibles. Sin embargo, slo en este ao los precios se han triplicado, de 380 dlares por tonelada en enero a ms de mil dlares en abril. Sin duda, la inflacin deriva en parte de la especulacin de los crteles mayoristas en una poca de existencias escasas. Sin embargo, el mayor misterio es por qu varios pases consumidores de arroz que eran autosuficientes se han vuelto severamente dependientes de las importaciones.

Filipinas ofrece un triste ejemplo de cmo la reestructuracin econmica neoliberal transforma un pas de ser exportador neto a importador neto de alimentos. Ahora es el mayor importador mundial de arroz. El esfuerzo de Manila por asegurarse provisiones a cualquier precio se ha convertido en primera pgina en los medios de comunicacin, y las fotos de soldados que protegen la distribucin del cereal en las comunidades pobres se han vuelto emblemticas de la crisis global.

Los trazos generales de la historia de Filipinas son similares a los de Mxico. El dictador Ferdinand Marcos fue culpable de muchos crmenes y malos manejos, entre ellos no llevar adelante la reforma agraria, pero no se le puede acusar de privar al sector agrcola de fondos gubernamentales. Para paliar el descontento de los campesinos, el rgimen les otorg fertilizantes y semillas subsidiadas, impuls mecanismos de crdito y construy infraestructura rural. Durante los 14 aos de su dictadura, slo en uno, 1973, se tuvo que importar arroz debido al extenso dao causado por los tifones. Cuando Marcos huy del pas, en 1986, haba 900 mil toneladas mtricas de arroz en los almacenes del gobierno.

Paradjicamente, durante los siguientes aos de gobierno democrtico se redujo la capacidad de inversin gubernamental. El BM y el FMI, actuando a favor de acreedores internacionales, presionaron al gobierno de Corazn Aquino para que diera prioridad al pago de la deuda externa, que ascenda a 26 mil millones de dlares. Aquino accedi, aunque los economistas de su pas le advirtieron que sera intil buscar un programa de recuperacin que sea consistente con el pago de la deuda fijada por nuestros acreedores.

Entre 1986 y 1993, entre el 8 y el 10 por ciento del PIB sali de Filipinas cada ao en pagos del servicio de la deuda. Los pagos de intereses en proporcin al gasto gubernamental se elevaron del 7 por ciento en 1980 al 28 por ciento en 1994; los gastos de capital cayeron del 26 al 16 por ciento. En poco tiempo, el servicio de la deuda se volvi la prioridad del presupuesto nacional.

El gasto en agricultura cay a menos de la mitad. El BM y sus aclitos locales no se preocupaban, porque un propsito del apretamiento del cinturn era dejar que el sector privado invirtiera en el campo. Pero la capacidad agrcola se erosion con rapidez, los sistemas de riego se estancaron, y hacia finales de la dcada de los 90s slo el 19 por ciento de la red de carreteras del pas estaba pavimentada, contra el 82% en Tailandia y el 75% en Malasia. Las cosechas eran pobres en general; el rendimiento promedio de arroz era de 2.8 toneladas por hectrea, muy por debajo de las de China, Vietnam y Tailandia, donde los gobiernos promovan activamente la produccin rural. La reforma agraria languideci en la era posterior a Marcos, despojada de fondos para servicios de apoyo, que haban sido la clave para las exitosas reformas de Taiwn y Corea del Sur.

Como en Mxico, los campesinos filipinos padecieron la retirada a gran escala del Estado como proveedor de apoyo. Y el recorte en programas agrcolas fue seguido por la liberalizacin comercial; la entrada de Filipinas en la Organizacin Mundial de Comercio (OMC) tuvo igual efecto que la firma del TLCAN para Mxico. La entrada en la OMC requera eliminar cuotas en las importaciones agrcolas excepto el arroz, y permitir que cierta cantidad de cada producto ingresara con bajos aranceles. Si bien se permiti al pas mantener una cuota en importaciones de arroz, tuvo que admitir el equivalente entre el 1 y el 4 por ciento del consumo domstico en los 10 aos siguientes. De hecho, a causa del debilitamiento de la produccin derivada de la falta de apoyo oficial, el gobierno import mucho ms que eso para compensar una posible escasez. Esas importaciones, que se elevaron de 263 mil toneladas en 1995 y a 2.1 millones en 1998, hundieron el precio del cereal, lo cual desalent a los productores y mantuvo la produccin a una tasa muy inferior a la de los dos principales proveedores del pas, Tailandia y Vietnam.

Las consecuencias del ingreso de Filipinas en la OMC barrieron con el resto de la agricultura como un tifn. Ante la invasin de importaciones baratas de maz, los campesinos redujeron la tierra dedicada a ese cultivo de 3.1 millones de hectreas en 1993 a 2.5 millones en 2000. La importacin masiva de partes de pollo casi acab con esa industria, mientras que el aumento de importaciones desestabiliz las de aves de corral, cerdo y vegetales.

Los economistas del gobierno prometieron que las prdidas en maz y otros cultivos tradicionales seran ms que compensadas por la nueva industria exportadora de cultivos de alto valor agregado como flores, esprragos y brcoli. Poco de eso se materializ. El empleo agrcola cay de 11.2 millones en 1994 a 10.8 millones en 2001.

El doble golpe del ajuste impuesto por el FMI y la liberalizacin comercial impuesta por la OMC hizo que una economa agrcola en buena medida autosuficiente se volviera dependiente de las importaciones y margin constantemente a los agricultores. Fue un proceso cuyo dolor fue descrito por un negociador del gobierno filipino durante una sesin de la OMC en Ginebra: Nuestros pequeos productores agrcolas son masacrados por la brutal injusticia del entorno del comercio internacional.

La gran transformacin

La experiencia de Mxico y Filipinas se reprodujo en un pas tras otro, sujetos a los manejos del FMI y la OMC. Un estudio de la Organizacin de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentacin (FAO) en 14 pases descubri que los niveles de importaciones agrcolas en 1995-98 excedieron los de 1990-94. No era sorprendente, puesto que uno de los principales objetivos del acuerdo agrcola de la OMC era abrir mercados en pases en vas de desarrollo para que absorbieran la produccin excedente del norte.

Los apstoles del libre mercado y los defensores del dumping parecieran estar en extremos opuestos del espectro, pero las polticas que propugnan producen el mismo resultado: una agricultura capitalista industrial globalizada. Los pases en desarrollo se integran en un sistema en el que la produccin de carne y grano para exportacin est dominada por grandes granjas industrializadas como las manejadas por la trasnacional tailandesa CP, en las que la tecnologa es mejorada continuamente por avances en ingeniera gentica de firmas como Monsanto. Y la eliminacin de barreras tarifarias y no tarifarias facilita un supermercado agrcola global de consumidores de elite y clase media, atendidos por corporaciones comercializadoras de granos como Cargill y Archer Daniels Midland, y minoristas trasnacionales de alimentos como la britnica Tesco y la francesa Carrefour.

No se trata slo de la erosin de la autosuficiencia alimentaria nacional o de la seguridad alimentaria, sino de lo que la africanista Deborah Bryce-son, de Oxford, llama la descampesinacin, es decir, la supresin de un modo de produccin para hacer del campo un sitio ms apropiado para la acumulacin intensiva de capital. Esta transformacin es traumtica para cientos de millones de personas, pues la produccin campesina no es slo una actividad econmica: es un modo de vida milenario, una cultura, lo cual es una razn de que en India los campesinos desplazados o marginados hayan recurrido al suicidio. Se calcula que unos 15 mil campesinos indios han acabado con su vida. El derrumbe de precios por la liberalizacin comercial y la prdida de control sobre las semillas ante las empresas de biotecnologa son parte de un problema integral, seala Vandana Shiva, activista por la justicia global: En la globalizacin, el campesino o campesina pierde su identidad social, cultural y econmica de productor. Ahora un campesino es consumidor de semillas y qumicos caros que venden las poderosas corporaciones trasnacionales por medio de poderosos latifundistas y prestamistas locales.

Agricultura Africana: desde la complacencia al desafo

La descampesinacin se encuentra en un estado avanzado en Latinoamrica y en Asia. Si el BM se sale con la suya, frica seguir el mismo camino. Cmo Bryceson y sus colegas afirman correctamente en un artculo reciente, The World Development Report 2008, con amplia informacin sobre la agricultura en frica, es prcticamente un plan para la transformacin de la agricultura continental en una agricultura a gran escala comercial. Pero como en muchos otros lugares, la gente esta pasando de un resentimiento a un completo desafo.

En el tiempo de la descolonizacin en los 60s, frica era un exportador neto de alimentos. Hoy el continente importa el 25% de su comida; casi todos los pases son importadores netos. El hambre y la falta de alimentos estn al orden del da, con emergencias de alimentos durante los tres ltimos aos en el Cuerno de frica, el Sahel, el sur y el frica Central.

La agricultura en frica est en una profunda crisis, las causas van desde las guerras a los gobiernos, la falta de tecnologa agrcola y el aumento del sida. Como en Mxico y Filipinas una gran parte de la explicacin es el abandono de los controles de los gobiernos y los mecanismos de ayudas que bajo el ajuste estructural impuesto por el FMI y el BM como el precio a pagar para la asistencia en pagar la deuda externa.

Los ajustes estructurales trajeron un decline en la inversin, aumentaron el desempleo, reduccin del gasto social, reduccin del consumo y baja produccin. El aumento de los precios de los fertilizantes y al mismo tiempo la reduccin de los sistemas de crditos agrcolas lo nico que hizo fue reducir el uso de fertilizantes, el tamao de las cosechas y la reduccin de la inversin. La realidad rehus confrontarse a las expectativas doctrinales de que el estado allanara el camino para que el mercado dinamizara la agricultura.

En lugar de ello, el sector privado que vio que la reduccin en el gasto del estado creara ms riesgos, no cubrieron el desfase. Pas tras pas, la salida del estado lleno en lugar de vaciar la inversin privada. Donde el sector privado sustituy al pblico, segn un informe de OXFAM A menudo lo han hecho en unos trminos muy desfavorables para los granjeros pobres, dejando a estos con ms inseguridad alimentaria, y a los gobiernos a depender de unas ayudas internacionales poco predecibles. El sector econmico, normalmente a favor del sector privado, estuvo de acuerdo, admitiendo que muchas de las empresas privadas que vinieron a reemplazar a los investigadores estatales resultaron ser monopolistas en busca de dinero.

El apoyo que recibieron los gobiernos fue canalizado por el Banco Mundial para la exportacin de los productos agrcolas para generar divisa extranjera, la que necesitan los estados para pagar su deuda. Pero como en la hambruna en Etiopia en los aos 80, este llevo a que la mejor tierra agrcola se dedicase a la exportacin forzando a mover las cosechas para la alimentacin a tierras menos favorables, lo que aumento la inseguridad alimentaria, adems las indicaciones del BM a varias economas para que se centraran en el mismo tipo de productos para la exportacin a menudo llevo a una sobreproduccin, lo que hizo que los precios bajasen en los mercados internacionales. Por ejemplo el xito de Ghana en la expansin del cultivo de cacao llevo a una bajada del precio del 48% entre 1986 y 1989. En 2002-03 la cada en el precio del caf contribuy a otra emergencia de alimentos en Etiopia.

Como en Mxico y Filipinas, los ajustes estructurales en frica no fueron slo sobre la falta de inversin sino de la des-inversin de los gobiernos. Hubo otra diferencia importante, en frica el FMI y el BM administraron a pequea escala, tomando decisiones sobre la velocidad en que los subsidios se terminaban, cuantos funcionarios deban ser despedidos e incluso en el caso de Malawi, que cantidad de reservas de grano se venderan y a quien deban ser vendidas. O sea que los procnsules residentes del BM y del FMI llegaron hasta las entraas de cmo el estado manejaba la economa agrcola para quedarse con todo.

Mezclando el impacto negativo del ajuste con las injustas practicas de comercio de EEUU y de UE. La liberacin permiti que la carne de vacuno subvencionada de la UE llevase a muchos ganaderos del Oeste y el Sur de frica a la ruina. Con los subsidios legitimados por la OMC, el algodn procedente de EEUU inund los mercados con unos precios de entre el 20 y el 55% del coste de produccin, por lo que llevaron a la bancarrota a los productores africanos.

Segn OXFAM el nmero de subsaharianos viviendo con menos de 1 dlar diario casi se dobl entre 1981 y 2001 alcanzando los 313 millones, un 46% de la poblacin. El papel que jug el ajuste estructural es innegable. Como admiti el principal economista del BM para frica, No pensamos que el coste humano de esos programas seria tan grande, y que las ganancias econmicas tardasen tanto en llegar.

Malawi es un ejemplo representativo de la tragedia africana propagada por el FMI y el BM. En 1999 el gobierno de Malawi inici un programa para dar a cada pequeo negocio familiar un paquete con fertilizantes y semillas gratuitamente. El resultado: excedente nacional de maz. Lo que vino despus es una historia que debe ser encumbrada como un estudio clsico de uno de los grandes errores de la economa neoliberal.

EL BM y otros donantes de ayuda forzaron la disminucin y eventualmente el abandono del programa, diciendo que el subsidio distorsionaba los mercados. Sin los paquetes gratuitos, la produccin cay. Al mismo tiempo el FMI insisti al gobierno a que vendiera una gran parte de sus reservas de grano para permitir que la agencia de la reserva de alimentos pagase la deuda. El gobierno cumpli. Cuando la crisis alimentaria se convirti en hambruna en 2001-02, las reservas eran prcticamente inexistentes. Unas 1.500 personas murieron. El FMI no se arrepinti, de hecho, suspendi los pagos de un programa de ajuste aludiendo que el sector paraestatal continuara siendo un riesgo para la exitosa implementacin del presupuesto de 2002/03. Las intervenciones del gobierno en la agricultura y otros mercados alimentarios estn socavando otras inversiones ms productivas.

Pero otra crisis alimentaria an peor se gest en 2005, el gobierno haba tenido bastante con la estupidez del FMI y del BM. Un nuevo presidente reintrodujo el subsidio para los fertilizantes, permitiendo que 2 millones de familias lo comprasen a un tercio del precio de mercado y las semillas tambin con descuentos. El resultado: aumento espectacular de las cosechas durante dos aos, un excedente de 1 milln de toneladas de maz y el pas se transform en un exportador de maz a todo el cono sur de frica.

El desafo de Malawi al BM podra haber sido un acto de resistencia heroica pero intil hace una dcada. El medioambiente hoy es diferente, desde que los ajustes estructurales han sido desacreditados en toda frica. Incluso algunos gobiernos donantes y ONGs que lo apoyaban se han distanciado del Banco. Puede que la motivacin es prevenir su perdida de influencia en el Continente por asociarse con unas polticas fracasadas y con unas instituciones impopulares cuando la ayuda de China est emergiendo como una alternativa a los programas de ayudas del BM, FMI y los gobiernos occidentales.

Soberana Alimentaria: el paradigma de una alternativa?

No es solamente el desafo de gobiernos como el de Malawi y la disidencia de sus aliados lo que esta socavando al FMI y al BM. Organizaciones campesinas de todo el mundo, cada vez ms militantes en resistir la globalizacin de la agricultura industrial. De hecho, es por la presin de grupos de agricultores que los gobiernos del Sur han rechazado conceder mayor acceso a sus mercados agrcolas y demandando el fin de los subsidios agrcolas en los EEUU y en la UE, lo que llevo a la Ronda de Doha de la OMC al fracaso.

Los grupos de agricultores han creado redes internacionales; uno de los movimientos ms dinmicos es Va Campesina. Ellos no solo buscan echar a la OMC de la agricultura, oponerse al paradigma de una agricultura industrial capitalista; tambin proponen una soberana alimentaria alternativa. Esto significa en primer lugar el derecho de los pases a determinar su produccin y su consumo de alimentos y la liberacin de la agricultura de los regimenes de comercio global como la OMC. Tambin significa la consolidacin de la agricultura a pequea escala con la proteccin del mercado interior de los productos importados baratos; precios remunerativos para agricultores y pescadores: abolicin de todos los subsidios directos e indirectos a la exportacin; y el fin de los subsidios domsticos que promuevan un tipo de agricultura insostenible. Va Campesina tambin pide el final de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio (TRIPs) que permite a las corporaciones patentar las semillas; se oponen a la agro-tecnologa basada en la ingeniera gentica; y demanda una reforma del campo. Como contraste a un monocultivo integrado global, ofrecen la visin de una economa tradicional agrcola compuesta de diversas economas nacionales agrcolas comerciando entre ellas pero centradas principalmente en la produccin domestica.

Una vez fueron considerados como una reliquia de la era pre-industrial, los campesinos estn liderando la oposicin a una agricultura industrial capitalista que los releg a la papelera de la historia. Se han convertido en lo que Karl Marx describa como una clase en si misma con conciencia poltica contradiciendo sus predicciones sobre su fin. Con la crisis de alimentos global, se estn posicionando en el primer plano y tienen aliados y gente que los apoya. Los campesinos rehsan ir dcilmente a esa buena noche y combaten la descampesinacin, los acontecimientos en el siglo XXI estn mostrando que la panacea de una agricultura industrial capitalista es una pesadilla. Con las crisis medioambientales multiplicndose, las disfunciones sociales de la vida urbana-industrial apilndose y la agricultura industrializada creando una mayor inseguridad alimentaria, el movimiento de los agricultores cada vez est ganando relevancia no solo en los agricultores sino en todos los que se encuentran amenazados por las consecuencias catastrficas de la visin global del capital de una organizacin de la produccin, la comunidad y la vida en si misma.



Este artculo aparece publicado en la edicin de 2 junio 2008 de The Nation (Nueva York)

Walden Bello, miembro del Transnational Institute, es presidente de Freedom from Debt Coalition, profesor de sociologa en la Universidad de Filipinas en Diliman y analista senior en Focus on the Global South.

Versin integra del articulo original y publicado en versin reducida en
www.jornada.unam.mx
http://www.tni.org/detail_page.phtml?&lang=sp&page=bello_globalfoodcrisis&lang_help=sp

Artculo completo:
http://www.focusweb.org/how-to-manufacture-a-global-food-crisis-lessons-from-the-world-bank-imf-an.html?Itemid=159


Traduccin: Jorge Anaya para La Jornada versin reducida y Flix Nieto para Globalzate versin integra.



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