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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-06-2008

La ilusin de la libertad en el Consumismo-Capitalismo: Libres de derecho, esclavos de hecho

Pedro Antonio Honrubia Hurtado
Rebelin



Aquellos que manipulan el mecanismo oculto de la sociedad constituyen un gobierno invisible que es el verdadero poder que gobierna nuestro pas. Somos gobernados, nuestras mentes moldeadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas mayormente por hombres de los que nunca hemos odo hablar. Esto es un resultado lgico de la manera en que est organizada nuestra sociedad democrtica. Grandes nmeros de seres humanos deben cooperar de esta forma si quieren vivir juntos como una sociedad que funcione con fludez. En casi cualquier acto de nuestras vidas, sea en la esfera de la poltica o de los negocios o en nuestra conducta social o en nuestro pensamiento tico, estamos dominados por un nmero relativamente pequeo de personas que entienden los procesos mentales y los patrones sociales de las masas. Son ellos quienes manejan los hilos que controlan la opinin pblica" . (1)

Ya desde los orgenes mismos de la modernidad la bsqueda de la libertad se constituy, junto con la razn, como el motor fundamental para los cambios polticos, econmicos, sociales e individuales que estaban por venir tras la cada del viejo paradigma cristiano, tras la decadencia del Dios cristiano como eje central del funcionamiento poltico y econmico de la sociedad. Los intelectuales revolucionarios de esta poca confiaban plenamente en el uso de la sagrada razn, un camino por el cual el hombre deba conducirse hacia su completa emancipacin, librndose con ello de todo tipo de tirana poltica, econmica, moral o espiritual. Igualdad, libertad y fraternidad!, nos proclamaban a los cuatro vientos los cabecillas ilustrados de la revolucin francesa.

La libertad individual, piedra angular de los valores liberales e ilustrados, deba conquistar lo antes posible su verdadero sentido como autonoma moral. Este hecho presupona que cada persona deba tener su parte de responsabilidad en el ejercicio de la convivencia ms all del peso colectivo de la historia, por ello la libertad individual era absolutamente necesaria en el proceso de cambio que se estaba dando y que deba conducir al hombre en su trayecto desde las cadenas de la irracionalidad religiosa a la emancipacin verdadera de la sociedad liberal ilustrada. La libertad guiando al pueblo de E. Delacroix (1830) se convierte en todo un smbolo de los valores ilustrados y modernos que recorran la Europa de las postrimeras de la revolucin francesa, valores que una y otra vez tratan de levantar su voz frente a la tirana de los monarcas autoritarios y sus obsoletos valores religiosos esclavizadores, que no slo sometan la libertad del pueblo, si no que atentaban contra la propia autonoma moral del individuo.

Libertad, se busca a toda costa la libertad. Libertad poltica, libertad econmica, libertad social, libertad de prensa, de asociacin y de culto, libertad moral y libertad de expresin, libertad de acto y de palabra. El hombre es un ser que nace libre y debe morir igualmente libre, sin estar sometido bajo la bota de ningn poder esclavizador. Lucha por el reconocimiento y bsqueda de la libertad se convierten ahora en una misma e inseparable cosa. De este modo, el proyecto Ilustrado es esencialmente un proyecto de bsqueda de autonoma, de libertad; de libertad de pensamiento frente a la autoridad, la religin o la tradicin, de libertad moral y de libertad poltica. Como dijo Kant, la Ilustracin es el paso a la mayora de edad y se resume en el lema atrvete a pensar.

La ilustracin deba avanzar hacia una sociedad ordenada desde la ciencia, la libertad y la igualdad, sea cual fuere el modelo poltico, econmico o social que se planteara para ello. Por eso muchos autores han visto por igual en el liberalismo, el marxismo o el socialismo libertario sistemas polticos e ideolgicos de connotaciones ilustradas. Se supona que en el uso pblico de la razn, la luz de los hombres se expandira hasta alcanzar a todos. La ilustracin confiaba en el pblico y en el pblico cabe el pueblo entero y cada uno de sus individuos por separado, fueran de la clase social que fuesen. Ante la libertad, no deban existir diferencias para los hombres, pobres o ricos, explotadores o explotados. El optimismo de la ilustracin, su fe ms profunda, reside en que el hombre slo puede ser feliz siendo libre entre los hombres. As, el chispazo de la libertad acabara generndose en cada hombre, tan solo con ser capaces de abrir el espacio pblico y privado donde el hombre pudiera intervenir directamente con su accin. La revolucin liberal hara libre al hombre.

El optimismo de los ilustrados frente a las posibilidades de la razn y la libertad no tena lmites. La libertad se convierte por ello, junto a la razn, en una idea de carcter sagrado, que sobrevuela el cielo y cimenta los suelos de todo proyecto ilustrado, y que adems es lo suficientemente poderosa en s misma como para garantizar la adhesin emocional de las masas para con los proyectos de este tipo planteados. Pero, a pesar de tal poder de movilizacin, pronto se acabara con el sueo ilustrado de ver en la razn y la libertad una combinacin de elementos todopoderosos. Fue Sigmund Freud quien ms duro golpe sobre el caparazn sagrado de la libertad y la razn (otros autores posteriores, como Erich Fromm, acabaran por derrumbar tal sueo por completo). Con Freud y sus aportaciones tericas el hombre pas de nuevo a ser esclavo, dej de ser libre de una tacada, pas nuevamente a estar sometido; sometido, ni ms ni menos, que por su propia naturaleza .

Con el psicoanlisis el hombre pas de nuevo de ser un ser libre, a estar otra vez atado; atado por una lucha de fuerzas internas difcilmente controlables por va de la racionalidad, una racionalidad a la cual someten y sojuzgan a su antojo tales fuerzas de carcter interior. La libertad plena del hombre se convierte as en una ficcin. El hombre ya no slo no es libre ante el mundo, la sociedad y sus instituciones, sino que ni tan si quiera es libre ante s mismo . Oscuras fuerzas inconscientes gobiernan y determinan la formacin de nuestra personalidad y el desarrollo de nuestra conducta, tanto o ms que la voluntad libre y consciente. Aspiraciones, deseos, necesidades, pulsiones, pasiones y otros elementos reprimidos por la cultura y la voluntad, encuentran su acomodo en un oscuro lugar de nuestra mente, desde donde jams dejarn de actuar, buscando siempre la manera de ser satisfechos convenientemente. El ser humano ya no se puede entender nicamente como un ser racional, los instintos ocupan y juegan un lugar preponderante, pues ellos conforman mecanismos que ponen en entredicho la racionalidad. De la misma manera, el ser humano ya no puede ser visto como un verdadero ser libre, pues existen fuerzas que estn fuera del alcance de su control que condicionan convenientemente su conducta. El ser humano tiene capacidad racional y libre para tomar decisiones de propia voluntad, s, esto es cierto como crean los ilustrados, pero no por ello deja de ser esclavo de s mismo, esclavo de las rdenes no controlables de su propio incosciente.

Ahora, conocido esto por el hombre, la lucha por la emancipacin ya no es slo una lucha contra las fuerzas externas, sino tambin contra las propias fuerzas internas esclavizadoras. Es por ello que el psicoanlisis es presentado tambin como un mtodo que se propone, a la larga, que el ser humano sea ms libre. El psicoanlisis quiere contribuir a hacer visible lo que se encuentra reprimido para que esas pulsiones no gobiernen al yo de modo inconsciente, sino para que sean gobernadas de manera consciente por un yo adulto. La tarea del psicoanlisis es reincorporar esas pulsiones conflictivas. De nuestra capacidad para re-elaborar el contenido inconsciente depender nuestro crecimiento a una condicin de adulto, en mayor libertad. Sin embargo, para nuestra desgracia, poco tard en descubrirse que estos descubrimientos absolutamente revolucionarios y anti-ilustrados de Freud, en principio con aspiraciones liberadoras, podan ser tambin perfectamente usados para, sin tener que abandonar la apariencia de una sociedad y un sistema social, poltico y econmico concienciado con la bsqueda de la libertad, profundizar en el proceso de sometimiento, esclavitud y alienacin de las conciencias de los individuos de esa sociedad, algo que tan necesario se hace para la consolidacin de un nuevo paradigma sacro-religioso que garantice la conservacin y desarrollo de los privilegios propios de una clase dominante en el marco de un sistema socio-econmico-poltico determinado.

Fue un sobrino estadounidense del propio Freud, Edward Bernays , el primero en percatarse del incalculable potencial que las teoras de su to ofrecan al capitalismo y su visin del mundo, de la economa y del papel que el individuo debe jugar en la nueva sociedad consumista-capitalista que estaba emergiendo (2) . El razonamiento propuesto por este hombre, aunque con efectos devastadores para la libertad humana, fue sencillo: si es verdad eso de que el hombre est sometido por una serie de fuerzas, pulsiones, deseos y necesidades inconscientes que ni si quiera l mismo conoce, y que operando desde un oscuro lugar de la mente tienen capacidad para influir en la conducta del hombre, tambin lo ser que, manipulando convenientemente estas pulsiones, deseos y necesidades ocultas, quien sea capaz de realizar tal manipulacin ser capaz tambin de influir directamente, sin que ellos lo sepan, en la conducta, el pensamiento y el comportamiento de estos sujetos, y todo ello, adems, mientras que por la va de los mecanismos conscientes habituales se les est diciendo que se hace justamente lo contrario .

As, mientras oficialmente te pueden estar diciendo que se lucha por tu libertad, inconscientemente te someten y te esclavizan para que sientas, pienses y actes de la manera que a los detentadores del poder social les parezca ms oportuna. De esta forma, haciendo uso de esta estrategia verdaderamente siniestra, las clases dominantes podan seguir haciendo uso, a travs de las percepciones conscientes del sujeto, del discurso ilustrado que busca la libertad y la emancipacin del hombre, mientras que a nivel inconsciente se le manipula, se le gua y se le orienta convenientemente para que se mantenga sumiso y alienado a los valores propios del sistema, tanto para la adquisicin de productos en el mercado (publicidad), como para su adhesin emocional e irracional con el modo de vida y los intereses propios de ste y de las clases dominantes que controlan su funcionamiento (propaganda). Publicidad y propaganda pasan a ser as una misma cosa, sin distincin entre ellas. La publicidad ya no se limita slo a la venta de un producto, sino que a su vez te inculca tambin un modo de vida, un sistema de valores y un cdigo cultural de comportamiento social y poltico, previamente establecido y demostrado como eficaz y eficiente tanto para el correcto funcionamiento del sistema econmico vigente, como para el mantenimiento del status quo y los privilegios de las clases dominantes (3) .

En su ensayo Propaganda, el propio Edward Bernays reconoce que ha tomado las ideas de su famoso to para aplicarlas a la naciente ciencia de la persuasin de masas. La nica diferencia consista, como hemos dicho, en que en lugar de usar estos principios para descubrir temas ocultos en el inconsciente humano y tratar de llevarlos de vuelta al campo de la consciencia, como lo hace la psicologa freudiana, Bernays us estas mismas ideas para disfrazar agendas y para crear ilusiones que engaan y distorsionan las cosas, con fines de marketing primero, y de orientacin y manipulacin poltica y existencial despus. El propio Josef Goebbels, ministro de la propaganda de Hitler, se cree que estudi de cerca los principios de Bernays cuando estaba desarrollando la popular lgica que utilizara despus para convencer a los alemanes de las bondades del rgimen nazi. Adems, estos primeros manipuladores de masas se presentaban a s mismos como realizadores de un servicio moral para la humanidad en general. La libertad, segn ellos, era demasiado pesada para la gente, por ello las masas necesitaban que les dijeran que pensar, pues en su absoluta fragilidad mental eran incapaces de pensar racionalmente por s solos.

As, podemos decir, sin miedo a equivocarnos, el consumismo-capitalismo haba logrado encontrar la cuadratura del crculo: A travs del psicoanlisis y sus planteamientos tericos las clases dominantes podan seguir defendiendo un discurso libertario y emancipador, de acuerdo a las exigencias conscientes de las masas segn el espritu ilustrado propio de la poca, mientras de manera oculta podran operar con todo un mecanismo psicolgico de sumisin y alienacin de la consciencia de stas a travs del estudio, control y manipulacin de sus ideas, pulsiones, deseos y necesidades inconscientes .

Esto es: por un lado, las clases dominantes podan continuar con su discurso ilustrado de bsqueda de libertad sin lmites para cada miembro de la sociedad, un discurso que las masas recibiran a travs de sus mecanismos perceptivos e intelectuales conscientes y que conecta de manera directa con sus demandas ms profundas segn el espritu propio de la poca (una poca donde la bsqueda de libertad es en s misma un motor social y poltico), mientras que por el otro se les manipulaba inconscientemente de tal manera que se convierte a los individuos en simples emisores pasivos de un modo de vida y unas orientaciones polticas e ideolgicas previamente determinadas. Un plan, hemos de decirlo, absolutamente brillante y que sigue teniendo plena vigencia y cada vez con ms xito- en la actualidad.

La gente en la actual sociedad consumista-capitalista y sus valores subyacentes cree saciadas sus histricas aspiraciones de libertad y reconocimiento, aunque en nombre de esa supuesta libertad (secuestrada por el sistema) no slo se cometan todo tipo de arbitrariedades y barbaridades, sino que se sigue esclavizando, sometiendo, guiando y alienando la voluntad emancipadora de las masas . Un plan, como decimos, realmente brillante y efectivo, tal vez el ms brillante de cuantos se haya podido urdir nunca antes en la historia para tal efecto de manipulacin y control de masas. En otras palabras, como bien afirma Alfonso Lpez Quints (4) En nuestra actual sociedad todo parece emprenderse y realizarse en virtud del ideal de libertad. Se defiende como algo consabido, no sometible a matizacin alguna, y mucho menos a crtica o a recorte, el derecho absoluto a la libertad de expresin. En virtud de tal libertad, se practican toda suerte de manipulaciones y apenas hay quien delate el peligro de que tal actividad quebrante la libertad real de la mayora de las personas y grupos que integran el pueblo al que se dice servir. Se reclama como un derecho inalienable de toda persona la libertad para hacer toda clase de manifestaciones propagandsticas, pero se silencia el hecho nada balad de que tal libertad slo la poseen en realidad unos pocos privilegiados merced a su poder econmico. Tropezamos aqu con una gran trampa en la que estamos llamados a caer de bruces si aceptamos ciertos planteamientos que hoy se dan por incuestionables en nuestra sociedad .

Y no podra estar ms de acuerdo con esta cita, especialmente con esa ltima frase que cierra la intervencin: ― Tropezamos aqu con una gran trampa en la que estamos llamados a caer de bruces si aceptamos ciertos planteamientos que hoy se dan por incuestionables en nuestra sociedad ―. La sacralizacin que las clases dominantes han hecho de la libertad a travs de su vinculacin con las estructuras simblico-sagradas de la sociedad, as como el secuestro que de tal trmino han llevado a cabo, conduce al sujeto a vivir bajo la creencia de que con la defensa del consumismo-capitalismo como modelo hegemnico de sociedad, se est haciendo en s misma una defensa de la libertad, aun cuando la realidad, bien analizada, nos dice todo lo contrario.

No slo no vivimos en una sociedad donde la bsqueda de la libertad humana ocupe un espacio primordial entre los objetivos buscados por las clases dominantes que la dirigen y controlan (demasiado preocupados ya, como para pararse a esto, en buscar la defensa de sus intereses, el mantenimiento de sus privilegios y la maximizacin de su poder y sus beneficios polticos y, sobre todo, econmicos), sino que adems vivimos manipulados constantemente por una serie de ideas y conceptos que han sido sacralizados como absolutos e incuestionables, y que penetran por va consciente e inconsciente hasta en lo ms profundo de nuestras vidas. Educados para defender unos intereses que no son los nuestros, adiestrados para hacer nuestros los objetivos de un sistema que nos explota, somos sistemticamente humillados y no queremos darnos cuenta.

Vivimos pues, segn se desprende de todo esto, no en el reino de la libertad, no en el paraso de la emancipacin, sino, ms bien, en una desconcertante idealizacin consciente de la libertad que nos dirige de lleno a un riguroso estado de necesidad y desconsuelo inconsciente, que se revela, como en todo otro periodo pasado de carcter religioso y dominado por una lite explotadora, opuesto a la libertad, es decir, antagnico a la lucha histrica del hombre por avanzar en la bsqueda de la autntica y genuina libertad, que no es otra que la libertad de ser y pensar por uno mismo, para uno mismo y para los dems (5) .

Notas:

1) Edward Bernays. " Propaganda ". 1928. Pueden encontrarlo aqu (en Ingls):

http://militant.org/files/propaganda.pdf

2) Se recomienda ver el documental de la BBC " El siglo del individualismo ", donde el propio sobrino de Freud, Edward Bernays, explica cmo se logr identificar la democracia con el consumo, y cmo el sistema capitalista y las grandes corporaciones controlan la mente de las masas con la manipulacin de los instintos. Pueden encontrarlo aqu:

http://www.tu.tv/videos/el-siglo-del-individualismo

3) Para entender mejor el modo en como la publicidad se orienta a la bsqueda y fomento de las necesidades y pulsiones inconscientes del sujeto puede consultarse el libro de V. Packard, las formas ocultas de la propaganda , Editorial sudamericana, Buenos Aires, 1964

4) Alfonso Lpez Quints. " La revolucin oculta ". PPC, Madrid, 1998, Pag. 16

5) En la siguiente animacin-flash se puede ver una interesante reflexin diseada por la " Sociedad Internacional de las libertades individuales " (ISIL, por su siglas en Ingls), acerca de cual pudiera ser una buena base para la creacin de esta sociedad verdaderamente libre:

http://www.isil.org/resources/introduction-spanish.swf

Pedro Antonio Honrubia Hurtado. Estudiante de filosofa de la Universidad de Granada (Andaluca).



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