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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-06-2008

Los campos estn en orden?

Manolo Romano
Rebelin


Aunque el gobierno debi hacer correcciones al decreto del 11 de marzo, que significan concesiones al lock out ruralista, y perdi durante la crisis al ministro de Economa Lousteau; los Kirchner no retrocedieron del plan de retenciones mviles, hasta ahora. De acuerdo a la metfora del discurso de la presidenta, no hicieron como Alfonsn en Semana Santa. Pero otra cosa es que le alcance la fuerza para lograr la capitulacin total de las patronales agrarias, dar por cerrado el conflicto y pasar a otro tema como quiere el gobierno.

Al cierre de esta edicin, los transportistas de cereales mantienen mas de 200 cortes presionando para restablecer el funcionamiento de los puertos ya que, dicen, los ruralistas no reactivaron, hasta suspendieron los remates de ganado, siguen sin comercializar y en muchos lugares los autoconvocados no dejan pasar a los camiones.

Justamente Alberto Fernndez, mientras anunciaba la liberacin a la exportacin de un milln de toneladas de trigo, pidi por otro milln de toneladas que tienen almacenados los empresarios del campo que mantienen el lock out comercial. La corporacin de la industria de alimentos (Copal) advierte sobre graves consecuencias de desabastecimiento y parate en las plantas si siguen los bloqueos. En fin, con el anuncio del Plan de Redistribucin Social, el gobierno retom la iniciativa pero todava no cierra la crisis poltica.

Migajas

El anuncio del plan social de Cristina es una verdadera hipocresa. Sobre la redistribucin del ingreso, habla ms que mil palabras la violenta represin ordenada en La Quiaca por el gobernador kirchnerista Barrionuevo de Jujuy contra cientos de familias desocupadas que reclamaban un subsidio de 500 pesos. Pero adems, fue toda una confesin de partes por cadena nacional. Los alrededor de 4.000 millones de pesos adicionales que estiman recaudar con la suba de las retenciones y destinarn a obra pblica, son una dcima parte de los casi 40.000 millones que obtendr el fisco este ao por retenciones agropecuarias las que, a su vez, representan slo el 12% de la recaudacin total. Los grandes volmenes de la recaudacin fiscal que provienen de impuestos al consumo popular como el IVA, se destinan a mantener el dlar competitivo (12.000 millones anuales) que favorece a los grandes exportadores de la industria y el campo, a subsidios a las patronales empezando por las de la energa y el transporte (16.000 millones en 2007), y a pagar la deuda externa. Todo esto es lo que habilita las preguntas, entre suspicaces e ingenuas, que recorren los medios: qu pasar con los hospitales y las viviendas prometidas a los que menos tienen si baja el precio de la soja? O peor, como dice La Nacin, de dnde sacar el Tesoro los recursos para atender la brecha fiscal que pretenda cerrar con los ingresos que ahora se propone transformar en obra pblica compartida. A esto se agrega los dficit fiscales provinciales, como, por ejemplo, en Buenos Aires donde Scioli necesita $5.500 millones para cerrar su dficit, mientras los intendentes piden el giro de $1.200 millones para poder pagar el servicio de recoleccin de residuos. Y esto es en el bastin del PJ.

Un intento incierto de cerrar la crisis poltica

A todas luces, el Plan de Redistribucin Social es una improvisacin para salvar la autoridad manteniendo lo esencial del la resolucin del 11 de marzo. Apenas una maniobra poltica cuya mayor fortaleza es haber sido lanzada en un momento de impasse y debilitamiento mutuo, de crisis en ambos campos. De un lado, el frente agrario empez a mostrar grietas y fue el blanco de la mayor parte del hartazgo popular por la amenaza de desabastecimiento. Y, a la vez, crece el descreimiento en el discurso oficial de la redistribucin del ingreso por la inflacin y los bajos salarios, y se resquebraja en el PJ la relacin del comando central de Kirchner con las provincias e intendencias. En la disputa por la opinin pblica, el gobierno puso a la defensiva a los ruralistas con la maniobra de atar la suerte de la construccin de hospitales, viviendas y caminos a la aceptacin del sistema de retenciones mviles. De paso, reforz el poder de la caja central manejada por De Vido, y a los contratistas amigos, para alinear gobernadores e intendentes con quienes se acordarn las obras. El ministro de Planificacin, de quien se deca que iba a ser la parte renovable del gobierno de Cristina y Alberto Fernndez, no slo se qued, sino que ha visto crecer su papel en la crisis en la misma medida que decay la figura del jefe de Gabinete. Pero, por ms cambios de Ministros que el gobierno planifique para renovarse, el maquillaje llega tarde. Ni esa operacin va a recuperar la prdida de credibilidad de Cristina que no lleva 6 meses, sino 5 aos en el gobierno de los Kirchner, as como tampoco la promesa del plan social recompone al PJ que se imaginaban desde Puerto Madero.

Autoridad y consenso

Detrs de la discusin sobre la crisis de autoridad presidencial hay una crisis poltica mayor. En primer lugar, estos 90 das muestran una debilidad de arrastre del Estado burgus argentino, tanto la que resulta de la propia obra del neoliberalismo y las privatizaciones de los 90 que dislocaron los mecanismos de control del aparato estatal sobre palancas claves de la economa, como se ve en el poder absoluto que ejercen sobre las decisiones del comercio exterior un puado de multinacionales como Cargill; as como la causada por la derrota del partido militar a la cada de la dictadura. Una debilidad estatal para imponer orden que ya se mostr en la crisis del 2001 y, ms tarde, cuando Duhalde debi adelantar su retirada luego de los asesinatos de Kostequi y Santilln y la represin a los movimientos de desocupados. Y que hoy se expresa en la dificultad de los Kirchner para imponer plenamente su voluntad, y hacer efectivo lo que recomienda Hebe de Bonafini mandando a la crcel a los ruralistas rebeldes. Esta es una de las razones por las que el gobierno no termina de cerrar la pulseada, y sigue la tensin en las rutas.

En segundo lugar, el gobierno no ha triunfado sobre la mentada opinin publica, es decir en las clases medias, y menos an ha logrado movilizar masivamente por su causa a sectores de trabajadores y populares. Lejos est el gobierno de recomponer adhesin popular y lograr un nuevo consenso social con su proyecto de distribucin de la riqueza. En todo caso, utilizan a su favor el rechazo de masas al lock out creado por la amenaza de desabastecimiento. Esto tal vez puede alcanzar para sacar a los ruralistas de la ruta, pero no para cerrar la situacin abierta con la crisis de Semana Santa. Una recomposicin de autoridad del gobierno no puede estabilizarse con el actual fraccionamiento de la clase dominante, con las clases medias de los principales centros urbanos, agrarias y de las ms de mil pequeas ciudades del interior de la regin pampeana y extra-pampeana pasadas a la oposicin, y con un movimiento obrero que, cuanto mucho, apoya pasivamente. El Plan de Redistribucin Social es defensivo, para reconquistar su base popular y mantener alineados al aparato poltico y sindical.

Caminos rurales

Mientras sectores de autoconvocados y de la FAA se mantienen en las rutas, la Mesa de Enlace se orienta a actuar como un movimiento poltico social, organizando actos y una campaa de firmas por la inconstitucionalidad de las retenciones, como aconsejan los partidos de la oposicin para forzar una negociacin. Lanzaron junto con Rodrguez Sa y el gobierno de San Luis el reclamo de inconstitucionalidad del decreto 125, pero es improbable que consigan ante los tribunales y en las alianzas con gobernadores e intendentes, lo que no pudieron como sujeto chacarero de lucha en las rutas. Si bien la Corte Suprema acept tratar el pedido, Carmen Argibay declar que se resolver recin en un ao, con suerte y viento a favor. En perspectiva, mas que un partido del campo aparecen dos proyectos polticos igualmente patronales pero que difcilmente confluyan: un peronismo conservador anti kirchnerista, en el que se alistan Reutemann, Schiaretti, De la Sota y Busti, y que puede tender lazos con Macri en el futuro, y un neo-radicalismo con la Coalicin Cvica de Carri y la vieja UCR que ven ampliado su espacio poltico hacia las elecciones del 2009.

En tanto, en las corrientes de la izquierda que participaron en el bloque de la patronal agraria campea la confusin y la crisis. El MST ha perdido todo anclaje en la izquierda y los intereses de clase, y adopta crecientemente un discurso republicano como cuando Vilma Ripoll critico al gobierno, en el programa de Mariano Grondona, por no utilizar las instituciones para solucionar el conflicto. Otra prueba fehaciente de la crisis en el frente rural es que el propio PCR, integrante de la Federacin Agraria, seala en la editorial de su semanario que se abri la batalla por la direccin del conflicto (...)Desde el comienzo el gobierno tuvo conversaciones por separado con la Sociedad Rural y Coninagro, buscando dividir la protesta. (Hoy, 11 de junio). Apenas una semana atrs deca que en los piquetes palpitaba el Argentinazo porque se daba una confluencia entre los pequeos y medianos chacareros y la Sociedad Rural.

El mejor resultado del conflicto, para los intereses de los trabajadores, es el debilitamiento de los dos bandos capitalistas.



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