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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-06-2008

Las organizaciones campesinas reclaman soberana
El continente africano se rebela contra el hambre

Sarah Babiker
Peridico Diagonal


El encarecimiento de los alimentos sacude un continente condenado a la importacin. Frente a recetas neoliberales y panaceas transgnicas, frica reclama soberana.
En los ltimos meses, el encarecimiento de los alimentos bsicos y la energa ha motivado revueltas en toda frica : Egipto, Argelia, Burkina Faso, Senegal, Mali, Costa de Marfil, Guinea Conakry... Al Este, Somalia hundida en una inflacin vertiginosa ; en el Sur, hasta Sudfrica, gigante econmico regional, vive una situacin sin precedentes. Incluso Nigeria, octavo pas exportador mundial petrolero sufre la escasez de carburante, lo que afecta fuertemente al precio de los alimentos.

La coyuntura es mundial, como se encargan de recordar los organismos internacionales : la subida del petrleo, el clima, los pases exportadores preocupados ahora por asegurar el abastecimiento de sus mercados internos, el aumento de la demanda, el mnimo histrico de las reservas, los cereales empleados en la produccin de biocarburantes. Menos comida en el mercado y ms cara. Un problema que afecta principalmente a aquellos que cuentan con menos de un dlar diario, el caso de ms de la mitad de los africanos. Por toda frica se habla de la chre vie : una vida tan cara que uno no puede permitrsela.

Herencia de la colonizacin

Se trata tambin de una crisis estructural, y afecta de un modo especfico a frica : empujados desde la colonizacin a asumir que la receta para el desarrollo consista en integrarse en los mercados internacionales, los africanos son el eslabn ms dbil de la mundializacin, los primeros en hundirse ante las primeras seales de crisis. El continente no produce lo que come : desde 1960 es importador neto de alimentos y produce monocultivos dirigidos a cubrir la demanda exterior.

Como resultado, las personas de las ciudades que gastan ms de la mitad de sus recursos en alimentacin son las ms vulnerables. Tambin se resiente el medio rural : no hay comida disponible, pues no hay infraestructura para almacenarla, y el acceso a los mercados es difcil.

En los mercados, a las mujeres no les salen las cuentas. Ellas encabezan buena parte de las revueltas. En marzo, en Costa de Marfil y Senegal, las amas de casa marchaban para denunciar su hambre. En Gabn optaron por cestos vacos y lemas que resaltaban la paradoja : Gabn pas rico, pueblo pobre. Tenemos hambre. En febrero de 2007 se reunan en Mali movimientos asociados a Va Campesina : mujeres de 86 pases del mundo suscribieron una declaracin por la salida de la agricultura y la alimentacin de las lgicas de mercado. Reivindican su poder de decisin como responsables del 80% de la produccin de alimentos en los pases ms pobres.

Recetas anticrisis

Los Estados intentan reaccionar : a finales de abril, Gabn suspendi seis meses los impuestos de importacin en alimentos bsicos y baj el margen de beneficio de los intermediarios. Costa de Marfil redujo los impuestos en los productos de primera necesidad y Somalia propuso crear una nueva moneda ante la inflacin. La FAO y el Programa Mundial de Alimentos (PAM) intentan atajar a corto plazo la situacin apelando a la generosidad de los mismos pases que mantienen un trato desigual con los pases africanos a travs de la subvencin de sus agricultores y los tratados de libre comercio.

Entretanto, una nueva amenaza acecha el continente : expertos y multinacionales de la alimentacin hablan de una oportunidad favorable para una segunda revolucin verde basada en la tecnologa agrcola y gentica. El Foro Mundial por la Soberana Alimentaria denunciaba esta amenaza a finales de 2007. Las organizaciones campesinas africanas presentes apuestan por resistir esta ofensiva. Abogan por priorizar la alimentacin de la poblacin, valorizar a los productores, establecer sistemas locales de produccin, restablecer el control local, trabajo con la naturaleza : en definitiva, apuestan por una soberana alimentaria basada en un tejido social fortalecido que tenga en cuenta el papel de las mujeres.



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