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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2008

Sahara Occidental: por qu no se soluciona el conflicto?

Mayka de Castro Rodrguez
Rebelin


Suman ya ms de 30 aos en los que Marruecos se ha negado a realizar el referndum de autodeterminacin propuesto por la Organizacin de las Naciones Unidas (ONU) como solucin al llamado conflicto del Sahara Occidental, eufemismo que evita denominar la verdadera causa de dicha situacin: la ilegal ocupacin marroqu del territorio saharaui. Durante todos estos aos Marruecos ha provocado, intencionadamente, un statu quo de la situacin para favorecer sus propios intereses econmicos. El pas alau sabe que el paso del tiempo le beneficia: no tiene ningn problema en dar largas a la ONU proponiendo como nico fin las negociaciones con el Frente Polisario y rechazando una y otra vez el referndum de autodeterminacin, pese a que en numerosas ocasiones el pueblo saharaui ha amenazado con volver a la guerra. Mientras, se suceden los acuerdos econmicos que comprenden las tierras del ex Sahara espaol sin que Marruecos reciba alguna represalia legal por ello. Ni por expoliar los recursos naturales saharauis, ni por vulnerar los derechos humanos de las personas de los territorios ocupados. Por qu?

La interminable historia de las resoluciones

Despus de que en 1991 entrara en vigor el alto al fuego del llamado Plan de Arreglo de la ONU junto con la Misin de Naciones Unidas para el Referndum del Sahara Occidental (MINURSO), los planes de paz de la Organizacin se fueron sucedieron sin xito alguno.

El Plan Baker de 2003, sin embargo, supuso un cambio de rumbo: la aceptacin de que Marruecos rechazara cualquier resolucin que supusiera su salida pacfica del Sahara Occidental, incluso si un referndum as lo determinaba. Nadie dudaba que de las urnas saldra una victoria de los independentistas saharauis, pero el abandono ejemplar posterior por parte de Marruecos no estaba tan claro. As que James Baker, la mxima persona de confianza del entonces secretario de la ONU Kofi Annan, dise una solucin por etapas: el territorio saharaui gozara de una autonoma limitada durante un mximo de cinco aos para luego someterse a un referndum. Pese a que comprenda la participacin de los colonos marroques asentados en el territorio durante estos 30 aos que forman un gran porcentaje de la poblacin del Sahara Occidental y estn a favor de su ocupacin Marruecos no acept el Plan Baker.

En su lugar, el rey de Marruecos Mohamed VI hizo su propia propuesta: un plan de autonoma para el Sahara bajo soberana marroqu. La constante reiteracin del plan soberanista llev a Baker a la dimisin. Le sucedi el peruano lvaro de Soto, circunstancia que tanto Francia como Espaa pases interesados en mantener unas buenas relaciones diplomticas con Marruecos quieren aprovechar para imponer retoques al plan Baker y hacerlo digerible por Marruecos. Miguel ngel Moratinos incluso propuso hacer negociaciones al margen de la ONU, lo que levant las criticas del Frente Polisario .

Las ltimas resoluciones (1754 y 1853) muestran la impotencia de la ONU frente a Marruecos. La Organizacin se limita a exhortar a las partes a que entablen negociaciones de buena fe y sin condiciones previas cosa que es absolutamente imposible e incluso contradictoria, ya que la ONU reconoce el legtimo derecho del pueblo saharaui a la autodeterminacin y a posponer la MINURSO, que ya ha sido prorrogada catorce veces.

Qu impide que Marruecos acepte el referndum?

El Sahara Occidental es un territorio rico en recursos naturales de alto valor en el mercado. Ya en 1974, el Banco Mundial defini al pas norteafricano como el territorio ms rico de todo el Magreb por contar con el banco pesquero ms importante del mundo y las mayores reservas de fosfato encontradas hasta ese momento. Los beneficios de la explotacin de estos recursos, en vez de ir dirigidos al desarrollo de la poblacin saharaui, consolidan la ocupacin marroqu.

Pese a que Marruecos carece de potestad para conceder licencias sobre terreno saharaui, el pas alau ha llevado a cabo importantes planes econmicos con diversas empresas, la mayor parte europeas. Segn un informe de la Organizacin Mundial del Comercio (OMC), la Unin Europea aglutin un 72,8% de las exportaciones de Marruecos en 2007, lo que convierte a todos los pases miembro de la Comunidad Europea en cmplices de la ocupacin y el expolio marroqu. Un ejemplo de ello es la concesin en 2001 de la extraccin de reservas de gas y petrleo de la costa saharaui a las multinacionales Total Fina Elf (francesa) y Kerr- Mcgee (norteamericana). La estrategia es clara y redonda: Marruecos cierra estos tratados para involucrar a potencias con fuerza en el Consejo de Seguridad y legitimar as su invasin desde dos puntos, el geopoltico y el econmico.

El negocio de los fosfatos

El fosfato es considerado como una de las materias primas de primordial inters. Constituye la base de la alimentacin mineral de las plantas, de ah su enorme trascendencia como fertilizante. Se usa tambin, a escalas importantes, en la fabricacin de detergentes, cosmticos o determinados tipos de papel. En los ltimos aos se ha revalorizado el precio de la tonelada , llegando a costar hasta 400 dlares segn un informe del Banco Central de Marruecos. Esto significa que el Gobierno marroqu gana alrededor de 1,2 millones de dlares anuales con la industria ilegal en el territorio ocupado del ex Sahara espaol, segn indica dicho informe.

Historia del expolio: Marruecos se hace con el yacimiento de Bu- Cr

J. M. Ros, ingeniero de minas, cuenta en sus memorias que Marruecos y Mauritania comenzaron a interesarse por la administracin del Sahara Occidental a partir del descubrimiento, en 1965, de una gran zona rica en fosfatos. Diez aos ms tarde, aprovechando la convulsa situacin interna por la que pasaba Espaa, ambas potencias africanas acordaron con el gobierno espaol que ste deba abandonar el Sahara Occidental antes del 28 de febrero de 1976 para ser ocupado por aqullas dos. Las negociaciones, en las que no haba representantes del territorio saharaui, pasaron por alto los mandatos de la ONU, que recalcaba la legitimidad del derecho de autodeterminacin del Sahara segn la resolucin 1.514/XV de 1960, donde se proclamaba una Declaracin para la concesin de independencia a los pases y pueblos coloniales. Pero adems, el acuerdo tripartito de Madrid supuso el abandono por parte de Espaa de todas las actividades econmicas en el territorio saharaui; entre ellas la de extraccin de fosfatos.

La empresa espaola Fosfatos de Bu-Cr S. A. (Fosbucr) pas a cargo de la marroqu Office Cherifien des Phosphates (OCP), quien obtuvo un 65% de sus acciones, segn lo estipulado en los acuerdos de Madrid. De esta forma, la propiedad del rico yacimiento de fosfatos de Bu-Cr, situado en El Aain (capital del Sahara Occidental), considerado por muchos como el ms importante del mundo 1.300 millones de toneladas de mineral de calidad vendible pas a ser administrado por Marruecos. ste uni sus planes econmicos por los recursos naturales del Sahara Occidental al argumento de que el territorio perteneca histricamente a Marruecos. El Tribunal de la Haya, en un juicio propuesto precisamente por Rabat en 1960, neg tal hiptesis y dio la razn a la ONU, que defenda el derecho de autodeterminacin del pueblo saharaui. An as, Marruecos obtuvo el 65% del capital social de Fosbucr, empresa valorada en 5.850 millones de pesetas en 1976 y que provena de la Empresa Nacional Minera del Sahara (EMINSA), concertida en Fosbucr al descubrir el rico yacimiento saharaui de Bu- Cr. Los yacimientos saharauis pasaban de estar en manos del pas colonizador a estar en manos de Marruecos, el pas ocupante, sin que el pueblo saharaui interviniera en alguna de las decisiones sobre sus propios recursos naturales.

El comercio silencioso, doblemente beneficioso

Actualmente Marruecos, mediante la OCP, es el primer exportador mundial de fosfatos y propietario de las tres cuartas partes de las reservas mundiales de este mineral, de vital importancia para la agricultura, la industria de fertilizantes y la industria qumica. Los dos nicos pases que podran competir con Marruecos son EE.UU. y Rusia, pero stos son a la vez grandes consumidores, por lo que prcticamente se autoabastecen. Por otra parte, Estados Unidos no boicotear los planes econmicos de Marruecos con Europa, ya que el pas americano tambin est interesado en que Marruecos comercie con los recursos del Sahara y no parece probable que enve permanentemente a Europa fosfatos a bajo precio.

Es destacable la investigacin que Western Sahara Resource Watch realiza respecto a las empresas que trabajan con Marruecos. La organizacin denuncia que en la cadena de obtencin y distribucin de fosfatos tambin participan empresas espaolas. Concretamente, denuncia la actividad de la naviera ERSHIP, S. A., que transporta los fosfatos que la OCP obtiene hasta Espaa, y de los almacenes de FMC Foret, donde se descarga y se compacta el mineral en sacos para volver a mandarlos de nuevo a Marruecos. La implicacin de las empresas espaolas en el crculo del expolio marroqu no es ms que un beneficio a aadir para Marruecos, que comercia con los recursos saharauis silenciosa y silenciadamente por la clase poltica y meditica espaola, sin recibir represalia alguna por ello.

El negocio de la pesca

La plataforma continental del Sahara Occidental es una de las zonas pesqueras ms ricas del planeta. Cuenta con una extensin de ms de 150.000 km2 y una gran diversidad de especies: unas 200 de peces, 60 de moluscos y varias de cefalpodos y crustceos. Esta riqueza permiti a Marruecos desarrollar un sistema exportador que no exiga ni grandes capitales ni inversiones en la tierra firme de la colonia, lo que significa que el comercio ilegal de los recursos naturales de los saharauis implica sobre todo ganancias. Adems, casi la totalidad de la mano de obra utilizada en la pesca y su industria en Sahara Occidental es de origen marroqu, lo que significa que el crecimiento del sector redunda en el establecimiento de ciudadanos marroques en territorios ocupados.  El jugoso acuerdo con la Unin Europea

En mayo de 2006 la Unin Europea firm un acuerdo de pesca con Marruecos que inclua las aguas del ocupado Sahara Occidental. Suecia fue el nico pas que vot en contra, mientras que Finlandia, Irlanda y los Pases Bajos dieron su apoyo condicionado al acuerdo adjuntando declaraciones relativas a la inclusin de las aguas del Sahara Occidental. An as, el acuerdo obtuvo 409 votos a favor, 167 en contra y 66 abstenciones a pesar de que el Grupo Interparlamentario se opuso al acuerdo pesquero, que defina directamente la zona de pesca como " las aguas bajo soberana o jurisdiccin del Reino de Marruecos. Paradjicamente, Espaa, nombrada por la ONU como pas ex colonizador responsable de la independencia del Sahara, fue el Estado miembro ms beneficiado, puesto que obtuvo 100 de las 119 licencias de pesca , as como la autorizacin para capturar 400 toneladas al ao de especies pelgicas sardina, caballa y jurel de las 60.000 que se repartieron los socios europeos.

La condescendencia del gobierno espaol

El gobierno de Zapatero ha intentado suavizar las difciles relaciones diplomticas que existan entre Madrid y Rabat desde la ocupacin del ex Sahara espaol. El imparable y dramtico flujo de inmigracin ilegal, la eterna reclamacin marroqu de Ceuta y Melilla, el conflicto diplomtico desencadenado por la 'invasin' marroqu del islote de Perejil en 2002, los recelos tras el 11-M... todo ello ha ido provocando sucesivos enfrentamientos entre la diplomacia espaola y la marroqu.

Sin embargo, los intereses comerciales han sido un motor impulsor de importantes vnculos bilaterales. Parece que el actual gobierno intenta recuperar el enterrado Tratado de Amistad, Buena Voluntad y Cooperacin de 1991, en el que el entonces presidente de Espaa Felipe Gonzlez y el primer ministro marroqu Azeddine Laraki acordaron cooperar en el sector de la pesca martima y realizar programas para la produccin de sistemas de armas, material y equipos de defensa destinados a cubrir las necesidades de ambas partes por medio del intercambio de informacin tcnica, tecnolgica e industrial. El intento de acercamiento a Rabat como estrategia poltica ya se prevea al principio de la anterior legislatura de Jos Luis Rodrguez Zapatero, cuando viaj a Marruecos antes que a ningn pas tras su llegada a la Moncloa. De una forma ms burda, el pasado enero el gobierno espaol regalaba ocho lanzabombas a Marruecos como prueba de su hermandad, demostrando una vez ms, no ya la defensa de la ocupacin marroqu, sino su desinters absoluto ante el estallido de una nueva guerra entre el Frente Polisario y las fuerzas marroques.

El presidente de Espaa tambin expres su apoyo a la propuesta de autonoma que Marruecos present ante la ONU, la cual excluye la posibilidad de celebrar un referndum. Tal determinacin obtuvo el rechazo absoluto de la RASD y de Argelia, que subi en un 20% en precio del gas a Espaa aprovechando que ste cubre un 60% de las necesidades energticas espaolas. Sin embargo, la lnea poltica exterior no ha cambiado en lo que se refiere a las relaciones con Marruecos, para quien toda condescendencia es poca.

Recapitulacin y alguna conclusin

La solucin legal est en el aire desde que se produjeron los Acuerdos tripartitos de Madrid. Tanto la ONU como Espaa responsable del Sahara como potencia ex colonizadora han demostrado en varias ocasiones su condescendencia con Marruecos. De hecho, instar a las partes a una negociacin sin condiciones previas, como hace la ONU, es dar la posibilidad a Mohamed VI de defender su soberana ilegtima sobre el pueblo y las tierras saharauis. Resulta obvio, despus de ver las buenas relaciones comerciales que Marruecos tiene con grandes potencias como la Unin Europea, que lo que impide represalia alguna hacia el pas ocupante son los jugosos acuerdos econmicos en los que estn implicados pases con fuerza suficiente como para, si fuera necesario, vetar una resolucin de la ONU (es el caso de EE. UU. y Francia, que son miembros permanentes de la Organizacin).

Mientras, a la represin constante en los territorios ocupados se le suma la difcil situacin que viven los saharauis en los campamentos, donde han aumentado los suicidios de los jvenes que no ven salida al conflicto. De esta forma, el paso del tiempo, convertido en pandemia para el pueblo saharaui se torna en la estrategia perfecta para Marruecos, que se beneficia de ello gracias al silencio poltico y meditico de los pases occidentales, principalmente europeos. Posiblemente, si algn da se llega a celebrar el referndum de autodeterminacin, la mayor parte de la poblacin del Sahara est compuesta por colonos marroques a los que se les ha facilitado trabajo en sectores agropecuarios e industriales que, paradjicamente, crecen gracias a una explotacin ilegtima de los recursos naturales del Sahara. Eso, si antes no se desecha una solucin que arrastra ya ms de 30 aos de titubeos y puntualizaciones, formalizando la autonoma del Sahara Occidental bajo soberana marroqu y disfrazando tal decisin de logro legal. El pueblo saharaui quedara as fuera de las decisiones que le inmiscuyen por segunda gran vez en su historia.

Bibliografa e informacin complementaria

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La UE aprueba el acuerdo de pesca con Marruecos, en el que Espaa obtendr 100 de las 119 licencias [en lnea]. Madrid: Europa Press, 22 de mayo de 2006. Disponible en http://actualidad.terra.es/internacional/articulo/ue_marruecos_espana_891878.htm

Espaa regala a Marruecos ocho lanzabombas como prueba de hermandad" [en lnea]. Madrid: Europa Press, 19 de enero de 2008. Disponible en http://www.elpais.com/articulo/espana/Espana/regala/Marruecos/lanzabombas/prueba/hermandad/elpepunac/20080119elpepinac_20/Tes

Organizacin Mundial del Comercio. Perfiles comerciales 2007 [en lnea]. Disponible en http://www.wto.org/spanish/res_s/booksp_s/anrep_s/trade_profiles07_s.pdf

RAMREZ, Cristbal. El eterno asunto del Sahara. Poltica exterior, 2005. Vol. 19, n 103, pp. 139-145. ISSN: 0213-6856

ROS, Jos Mara. Sahara!! Sahara!! La aventura de los fosfatos, un episodio indito. Madrid: Fundacin Gmez Pardo, DL 1989. ISBN: 84-600-7176-6

Western Sahara Resource Watch . El precio de los fosfatos por las nubes [en lnea]. 7 de junio de 2008. Disponible en http://www.wsrw.org/index.php?cat=130&art=738

Western Sahara Resource Watch FMC Foret/ Ership: contina el expolio de fosfatos saharauis [en lnea]. 11 de enero de 2008. Disponible en http://www.wsrw.org/index.php?cat=109&art=640



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