Portada :: Iraq
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-06-2008

Por fin llega a las noticias las megabases de EE.UU. en Iraq
La mayor historia nunca contada

Tom Engelhardt
Tom Dispatch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Es slo un contrato por 5.812.353 dlares calderilla para el Pentgono y ni siquiera uno de esos tristemente clebres contratos sin licitacin. El Cuerpo de Ingenieros del Ejrcito solicit noventa y ocho ofertas y 12 fueron recibidas antes de que fuera adjudicado el contrato para instalaciones de reemplazo para la Base de Operacin Avanzada Speicher, Iraq, el 28 de mayo, a Wintara, Inc.de Fort Washington, Maryland. Segn un comunicado de prensa del Departamento de Defensa, se espera que el trabajo en las instalaciones que deben ser reemplazadas en la base cercana a Tikrit, la ciudad natal de Sadam Husein, ser completado el 31 de enero de 2009, slo unos 11 das despus de que un nuevo presidente entre al Despacho Oval. Es slo un modesto recuerdo de que, cuando el nuevo gobierno llegue a Washington, las bases estadounidenses en Iraq, grandes y pequeas, todava estarn pasando por la especie de reparacin y mejora que ha estado teniendo lugar durante aos.

En los hechos, durante los algo ms de cinco aos pasados, incontables miles de millones de dlares de los contribuyentes han sido gastados en la construccin y mejora de esas bases. Cuando preguntaron en el otoo de 2003, slo das despus de la cada de Bagdad en manos de las tropas de EE.UU., al teniente coronel David Holt, ingeniero del ejrcito que entonces estaba encargado del desarrollo de instalaciones in Iraq, indic orgullosamente que varios miles de millones de dlares ya haban sido invertidos en esas bases en construccin acelerada. Incluso entonces, se maravill como se deba, comentando que las cifras son asombrosas. Imaginemos lo que podra haber dicho, apenas dos y medio aos despus, cuando segn los informes EE.UU. tiene 106 bases, entre mega y micro, en todo el pas.

Ahora, miles de millones se han ido evidentemente en grandes, masivas megabases, como la base area de EE.UU. en Balad, a unos 100 kilmetros al norte de Bagdad. Es una fortaleza de 41,5 kilmetros cuadrados, que posiblemente alberga a 40.000 soldados, contratistas, individuos de operaciones especiales, y empleados del Departamento de Defensa. Como seal Tom Ricks, del Washington Post, quien visit Balad en 2006 en un raro artculo sobre una de nuestras megabases es esencialmente una pequea ciudad estadounidense justo en medio de la parte ms hostil de Iraq. En aquel entonces, el trfico areo en la base ya era comparado con el del Aeropuerto Internacional OHare de Chicago o Heathrow de Londres y hay que considerar que Balad ha sido constantemente mejorada desde entonces para apoyar una oleada area que, a diferencia de la oleada de 30.000 soldados en tierra del presidente en 2007, an no ha terminado.

Construyendo zigurats

Aunque los periodistas estadounidenses piensan pocas veces que valga la pena informar sobre esas bases los hechos ms esenciales en el terreno de EE.UU. en Iraq la prensa militar escribe regularmente y con orgullo al respecto. Esos artculos abren una pequea mirilla hacia lo ocupado que est el Pentgono en su trabajo por actualizar y mejorar lo que ya son guarniciones al ltimo nivel de la tcnica. Lo que sigue es slo un indicio de lo que ha estado pasando recientemente en Balad, una de las mayores bases en suelo extranjero del planeta, y slo una de posiblemente cinco megabases en ese pas.

Consideremos, por ejemplo, la siguiente descripcin de una mejora de la pista de aterrizaje en una informacin de la Fuerza Area de EE.UU., intitulada: Los 'Dirt Boyz' [cuerpo de ingenieros para trabajos pesados] pavimentan pista para aviones, aviadores:

En menos de cuatro meses, los Dirt Boyz de la Base Area Balad han colocado y terminado ms de 3.800 metros de hormign y agregado aproximadamente 8.300 metros cuadrados de pavimento al aeropuerto... Sin el pavimento adicional por cortesa de los Dirt Boyz, la Base Area Bala podra recibir y mantener menos aviones. Menos aviones en la base afectaran directamente la capacidad de la Fuerza Area de mantener en el aire recursos de vigilancia y lanzar municiones sobre objetivos. Los actuales proyectos de la Base Area Balad incluyen extensiones del la plataforma de hormign que asegurar superficies ocupadas por mltiples aviones de varios tipos.

O la siguiente orgullosa descripcin de lo que el Destacamento 6 del 732 Escuadrn Expedicionario de Ingenieros Civiles hizo en su reciente viaje en Balad:

Construimos ms de 2.232 metros cuadrados de edificios de vivienda, alimentacin y operaciones partiendo de cero, dijo el sargento John Wernegreen Este proyecto dio al 3er Escuadrn, del 2 Regimiento Stryker de Caballera del ejrcito de EE.UU. y a [soldados] del ejrcito iraqu un sitio desde el cual pueden realizar su misin de controlar el terreno de batalla alrededor de la Provincia Oriental Divala.

Y una leyenda, que acompaa una foto de la Fuerza Area del trabajo en Balad: Aviadores del equipo de reparacin de equipamiento del 407 Escuadrn Expedicionario de Ingenieros Civiles repararon el 11 de junio el suministro elctrico. El equipo reemplaz aproximadamente 30 metros cbicos de concreto sobre cables elctricos recientemente instalados. Y otro: Un operador de equipo pesado del Escuadrn Expedicionario de Ingenieros Civiles, modela una nueva acera aqu, el 10 de junio. La reparacin de aceras es realizada en toda el rea residencial de la base para eliminar riesgos de tropiezos. (Las aceras en esas bases vienen con rutas de autobuses, semforos, y multas por exceso de velocidad en un pas al que EE.UU. ha ayudado a convertir en poco ms que un gigantesco hoyo.)

O como esta leyenda para una foto de militares en trabajo de mejora de cables de cobre como parte de las nuevas tiendas para el proyecto de remolques. No es de extraar que, en otra rara publicacin, el corresponsal de defensa de NPR, Guz Raz, haya informado, en octubre de 2007, que Balad era un gigantesco proyecto de construccin, con nuevas carreteras, aceras, y estructuras... todo con vistas a las prximas dcadas.

Hay que pensar en esto como la mayor historia estadounidense nunca contada de estos aos o para ser ms exacto, ya que ha habido unas pocas informaciones sobre un par de estas megabases que nunca ha sido mostrada. Despus de todo, ha sido una construccin pica: la construccin por el Pentgono de toda una serie de ciudades estadounidenses fortificadas, cada una de alrededor de entre 20 y 30 kilmetros, con muchas de las comodidades que hay en EE.UU., incluyendo franquicias renombradas de comida rpida, supermercados para el personal militar, y cosas semejantes, en un pas hostil, en medio de la guerra y de la ocupacin. En cuanto a tropas, el presidente podr haber puesto en juego la estrategia de la oleada recin en enero de 2007, pero su Pentgono ha estado haciendo oleadas en la construccin de bases desde abril de 2003.

Ahora bien, imaginad tambin como cientos de miles de estadounidenses han pasado por estas megabases, incluyendo la enorme Base Area al-Asad (apodada sardnicamente Campo Tortita por sus comodidades) en el desierto occidental de Iraq, y el mal llamado (o nunca rebautizado) Campo Victoria al borde de Bagdad. Soldados llegaron como una oleada a estas bases, por cierto. Los contratistas privados tambin, en abundancia. Sicarios. Funcionarios del Pentgono. Comandantes militares. Altas personalidades del gobierno. Delegaciones en visita del Congreso. Candidatos presidenciales. Y, por supuesto, periodistas.

Ha sido, por ejemplo, un lugar comn de estos aos que aparezca un corresponsal de la televisin informando sobre la situacin en Iraq, o lo que los militares estadounidenses hayan tenido que decir sobre Iraq, desde el enorme Campo Victoria de Bagdad. Y, sin embargo, si piensas en ello, esa cmara, que fotografiaba a la excelente periodista de ABC, Martha Raddatz, o a otros periodistas en similares escalas, nunca se pasea por la base en s. Ni siquiera te ofrece un vistazo, a menos que tengas acceso a vdeos hechos en casa por soldados o propaganda producida por el Pentgono.

De la misma manera, el ao pasado, el presidente aterriz, seguido por periodistas, en Campo Tortita para una reunin con el primer ministro iraqu Nuri al-Maliki. Pudiste ver fotos de su persona bajando del avin (como lo hace por todas partes), hacindose el tonto con soldados, o apretando la mano del primer ministro iraqu pero, que yo sepa, ninguno de los periodistas que lo acompaaban se qued para darnos una idea de la propia base.

Imaginad que nadie haya sabido que haban construido las pirmides. dem para la Gran Muralla de China, los Jardines Colgantes de Babilonia, el Coliseo, la Torre Eiffel, la Estatua de la Libertad. O cualquier otra maravilla arquitectnica del mundo que se os ocurra.

Despus de todo, esas bases gigantescas, levantadas en la cuna destruida de la civilizacin occidental, no fueron slo erigidas sobre (y a veces usando trozos de) antiguas ruinas de ese pas, sino son zigurats funcionalmente modernos. Son los monumentos preciados del gobierno de Bush. Incluso si sus portavoces se han negado regularmente a utilizar la palabra permanente en relacin con ellas de hecho, en relacin con cualquier base de EE.UU. en el planeta han sido construidas para sobrevivir de por mucho tiempo al propio gobierno de Bush. Fueron, en los hechos, destinadas claramente para ser guarniciones clave de una Pax Americana en Oriente Prximo durante generaciones futuras. Y, como era de esperar, saben a permanencia. Son la esencia inevitable a menos que no sepis que existen, como la mayora de los estadounidenses de la planificacin del gobierno de Bush en Iraq. Sin ellas, ninguna discusin de la poltica iraqu de este pas tiene realmente sentido.

Y eso, por cierto, es lo que hace que su condicin de desaparecidas en combate en el paisaje estadounidense sea tan sorprendente. Es verdad que un par de buenos periodistas estadounidenses han escrito artculos sobre una o dos de ellas, pero la mayora de los estadounidenses, como sabemos, recibe sus noticias de la televisin y aunque nadie puede mirar todas las noticias que fluyen da y noche a las salas de estar de EE.UU., es una apuesta razonable que un porcentaje inmenso de los estadounidenses no ha tenido nunca la oportunidad de ver esas notables estructuras en Iraq ocupado que han sido pagadas, y siguen pagando, con los dlares de sus impuestos.

Es algo que se puede esperar de prisiones, o gulags, o campos de concentracin en ultramar, al estilo de Bush. Y, sin embargo, los estadounidenses han visto regular y repetidamente cmo es Guantnamo. Han visto algo de la prisin Abu Ghraib en Iraq. Pero no las bases. Tal vez una explicacin sea la siguiente: En raras ocasiones, cuando los encuestadores preguntan a los estadounidenses si desean bases permanentes en Iraq, mayoras importantes responden por la negativa. Slo cabe suponer que, como en numerosos otros temas, el gobierno de Bush prefiri volar por debajo de la pantalla de radar en este asunto y los medios generalmente lo consintieron.

Y recordemos una base ms, aunque nunca es llamada de esa manera - la masiva embajada imperial, tal vez la mayor del planeta, que est siendo construida, por casi 750 millones de dlares, en un sitio que tiene casi el tamao del Vaticano, casi 42 hectreas dentro de la Zona Verde en Bagdad. Albergar a 1.000 diplomticos. Costar algo como 1.200 millones de dlares al ao, slo en costes operativos. Con sus propios sistemas elctricos y de agua, sus defensas contra misiles, recreacin, reas de comercio minorista y compras, y espacios de trabajo a prueba de explosiones, es esencialmente una ciudadela fortificada, una base dentro del corazn fortificado estadounidense de la capital de Iraq. Como las megabases, emite un aura de soberana estadounidense, no iraqu. Tambin, es construida para los tiempos futuros.

Apropiacin de tierras, al estilo estadounidense

El tema de las megabases en Iraq sali a la luz por primera vez slo das despus de la cada de Bagdad. Para ser exacto, fue el 20 de abril de 2003, y Thom Shanker y Eric Schmitt escribieron en la primera plana del New York Times en un artculo intitulado: El Pentgono espera un acceso a largo plazo a bases cruciales en Iraq que: Responsables militares estadounidenses, hablaron en entrevistas durante esta semana, de mantener posiblemente cuatro bases en Iraq que podran ser utilizadas en el futuro, incluyendo la que se convirti en Campo Victoria. La historia, y la idea misma de bases permanentes, fueron rpidamente desmentidas por el Secretario de Defensa Ronald Rumsfeld y luego desaparecieron esencialmente de las noticias durante aos. (Hasta hoy, de nuevo que yo sepa, el New York Times nunca ha vuelto a escribir un importante artculo de primera plana sobre el tema.)

Sin embargo, las bases llegan, repentina y sorprendentemente, a las noticias (y, por cierto, se escribe sobre ellas y son discutidas en la televisin como si hubieran sido desde hace tiempo parte del anlisis meditico de todos los das). Esta semana, en los hechos, llegaron a la primera plana del Washington Post, debido a protestas de dirigentes iraques cercanos al gobierno de Bush. Se enojaron e hicieron como condenados filtraciones al respecto, debido a tcticas de intimidacin estadounidenses en negociaciones para un Acuerdo de Estatus de Fuerzas (SOFA) a largo plazo que implantara oficialmente bases controladas por EE.UU. en Iraq a largo plazo, potencialmente atara las manos de un futuro presidente estadounidense respecto a la poltica en Iraq, y representara una apropiacin de soberana de primera clase. (Un comentario tpico de un poltico iraqu favorable a Maliki en ese artculo del Post: Los estadounidenses estn haciendo exigencias que conduciran a la colonizacin de Iraq...)

Las crecientes protestas iraques en las calles, en el parlamento, y entre los negociadores ciertamente ayudaron a provocar la cobertura del asunto en este pas. Un persistente e intrpido periodista britnico, Patrick Cockburn de The Independent, ayud a revelar la historia de las exigencias del gobierno de Bush das antes de que fueran noticias significativas en EE.UU.

Pero la mayor parte del crdito debera realmente ir al propio gobierno de Bush que, a pesar del flujo a largo plazo de los eventos en Iraq, todava lo quera todo. Codicia, combinada con desesperacin, parecen haberlo logrado. En todos los aos de la ocupacin, los responsables de este gobierno han mostrado su incapacidad de darse cuenta de la era post colonial en la que viven. Nunca ha penetrado su conciencia que la mayor historia del Siglo XX fue que los pueblos previamente sometidos y colonizados haban conquistado (o reconquistado) su soberana.

El gobierno lo mostr, en 2003, con su sueo mismo de asentar sus tropas en una nacin rabe importante, potencialmente hostil, intensamente nacionalista, en el corazn de las tierras petrolferas del planeta. Que la construccin de enormes bases estadounidenses y el asentamiento de tropas en la relativamente pacfica Arabia Saud despus de la Primera Guerra del Golfo haya llevado al desastre pensad en Osama bin Laden no tuvo ni la menor importancia para los mximos responsables del gobierno.

No podra haber sido ms obvio lo poco que les importaba la soberana o el orgullo de Iraq cuando L. Paul Bremer III, el representante personal de George W. Bush y virrey en Bagdad, antes de devolver la soberana oficialmente a los iraques en junio de 2004, firm la infame (aunque, en este pas, poco percibida) Orden 17. Como ley de Estado en Iraq asegur, entre otras cosas, que todos los extranjeros involucrados en el proyecto de la ocupacin recibiran libertad de movimiento sin retardo en todo Iraq, y que ni sus naves, ni sus vehculos, ni sus aviones seran sometidos a inscripcin, matrcula o inspeccin por el gobierno [iraqu]. Tampoco seran sometidos en sus viajes: diplomticos, soldados, consultores, guardas de seguridad extranjeros, o ninguno de sus vehculos, naves, o aviones a tasas, aranceles, o cobros, incluyendo pagos por aparcamiento o aterrizaje, etc.

En cuanto a importaciones, incluyendo las de sustancias controladas, no habra aranceles o inspecciones de aduana, impuestos, o cualquier otra cosa; ni habra el menor cobro por el uso de cuarteles, campos y otras propiedades ocupadas, ni por el uso de electricidad, agua, u otros servicios. Y todos los contratistas privados tendran inmunidad total contra procesos judiciales en cualquier parte del pas. La Orden 17 habra parecido familiar a cualquier colonialista europeo del Siglo XIX. Otorg lo que sola ser llamado extraterritorialidad a los estadounidenses. Hay que verla como una gigantesca carta Sal de la crcel gratis para una nacin ocupante.

Ahora bien, imaginad que, incluso despus de aos de desastre, incluso en un estado de descontrol, con suministros globales inseguros de petrleo que llegan a 140 dlares por barril, el gobierno de Bush sigue manteniendo la misma actitud mental de la Orden 17. Comenz con esa actitud sus negociaciones con los iraques. Cockburn (y despus de l otros periodistas) inform que pedan una inmunidad al estilo de la Orden 17 para los militares de EE.UU. y todos los contratistas privados que estuvieran en el pas, as como el uso de hasta 58 bases, a pesar de que slo tenan 30 bases mayores en el pas. (Un destacado poltico de la Organizacin Badr afirm que los negociadores de EE.UU. presionaron realmente por el uso de una cantidad asombrosa de 200 instalaciones en todo el pas.)

Tambin insistieron evidentemente en el control del espacio areo iraqu hasta 8.839 metros de altura, el derecho a ingresar y sacar tropas del pas sin informar a los iraques, y el derecho a realizar operaciones militares en Iraq y de detener a individuos cuando sea necesario por razones imperativas de seguridad, de nuevo sin notificacin a los iraques, y menos todava aprobacin de algn tipo. Pueden haber insistido incluso en la libertad de atacar a otros pases desde sus bases iraques, de nuevo sin consulta o aprobacin. Adems, inform Cockburn, intentaban obligar a sus homlogos iraques a aceptar un acuerdo semejante con la amenaza de negarles por lo menos 20.000 millones de dlares en fondos del petrleo iraqu depositados en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York.

Gulf News inform tambin que, segn la versin estadounidense del acuerdo: instituciones iraques de seguridad como los ministerios de Defensa, Interior y de Seguridad Nacional, as como los contratos de armamento, estaran bajo supervisin estadounidense durante diez aos. Esto fue confirmado en parte por Walter Pincus del Washington Post, quien inform sobre un contrato plurianual que acaba de ser adjudicado a un contratista privado por el Pentgono para suministrar mentores para funcionarios en los ministerios de Defensa e Interior de Iraq... [quienes] asesoraran, entrenaran, [y] ayudaran... a ciertos funcionarios iraques.

Si el gobierno de Bush hubiera mostrado la ms mnima limitacin, podra haber elaborado una versin mucho ms cosmtica del establecimiento permanente de fuerzas militares en Iraq. Podra haber entregado oficialmente las megabases a los iraques y haber vuelto a alquilarlas por casi nada. Podra haber dejado que los hechos sorprendentes que haba creado en el terreno hablaran por s mismos. Podra haber ofrecido comandos conjuntos y otros remedios paliativos (como evidentemente considera hacerlo ahora) que habran hecho que su apropiacin a largo plazo de la soberana pareciera menos significativa sin necesariamente serlo. Pero su capacidad de crear estrategias fuera del palco (de Bush) ha sido limitada desde hace mucho tiempo.

Hay que pensar en ellos como la generacin del yo adicta a esteroides, global e imperial. O reconocer su consecuencia. Son soadores dementes que todava no logran despertar, incluso cuando se ven en una sala llena de sales aromticas.

En lugar de hacerlo, han intentado volar bajo las pantallas de radar tanto del Congreso de EE.UU. como del pueblo iraqu, mediante sus negociaciones secretas SOFA. Queran implantar a perpetuidad bases permanentes y una poltica de ocupacin en Iraq, sin dejar que el tema tuviera el valor de un tratado. (Por ello, sin requerir ni la opinin ni el consentimiento del Senado de EE.UU.)

No es sorprendente que este episodio, otro ms, amenace terminar en una debacle. La jefatura iraqu se encuentra en una revuelta virtual. En todo el espectro poltico, como ha escrito Tony Karon del blog Rootless Cosmopolitan, las negociaciones han impuesto a los iraques una especie de encuesta instantnea o sondeo informal... sobre la presencia a largo plazo de EE.UU., y los objetivos para Iraq de los que es probable que los estadounidenses emerjan como perdedores.

La idea de itinerarios para la partida estadounidense vuelve a ser presentada en Iraq. Segn Reuters: Una mayora del parlamento iraqu ha escrito al Congreso rechazando un acuerdo de seguridad a largo plazo con Washington si no est vinculado al requerimiento de que partan las fuerzas de EE.UU., y responsables estadounidenses annimos comiezan ahora a refunfuar que no se lograr un acuerdo SOFA antes de que el gobierno de Bush deje su mandato.

El hombre del gobierno estadounidense en Bagdad, el primer ministro Maliki, ha declarado que la propuesta inicial de EE.UU. est en una calle sin salida e incluso ha comenzado a amenazar con solicitar que las fuerzas estadounidenses se vayan cuando su mandato de la ONU expire a fin de ao. (Aunque gran parte de esto puede ser un alarde de su parte, qu alternativa le queda? Considerando las actitudes iraques ante la posibilidad de un establecimiento permanente de militares de EE.UU., ningn dirigente iraqu podra permanecer en su puesto o incluso entregar el poder y aceptar condiciones semejantes. Sera como estampar y sellar su propia orden de ejecucin.)

Los sadristas estn en las calles protestando contra la presencia estadounidense y su lder acaba de llamar a una nueva ofensiva de las milicias contra las fuerzas de EE.UU. Los baderistas pro-iranes, pero respaldados por los estadounidenses, estn indignados. (Hay soberana para Iraq - O no la hay? Si quedara en las manos de ellos [el gobierno de Bush], pediran inmunidad hasta para los perros estadounidenses.) Los iranes votan vehementemente que no. La opinin en la regin, sea chi o sun, parece pensar lo mismo. El Congreso de EE.UU. protesta, exigiendo ms informacin y orientndose posiblemente hacia audiencias sobre el acuerdo SOFA y las bases. El candidato presidencial Barack Obama ha insistido en que todo acuerdo sea sometido al Congreso, precisamente algo cuya prevencin ha sido organizada durante un ao por gobierno de Bush.

Y, milagro de milagros, los medios dominantes finalmente estn escribiendo sobre las bases como si fueran de importancia. Algn da, antes de que todo esto haya pasado, todos nosotros podremos ver realmente lo que fue construido en nuestro nombre y con nuestros dlares. Ser un choque, especialmente si se considera lo que el gobierno de Bush ha sido incapaz de construir, o reconstruir, en Nueva Orleans y en otros sitios en este pas. Mientras tanto, el presidente parece estar en camino a una derrota auto-infligida ms.

----------------

[Fuentes para trabajo y ms lectura: En sus recientes artculos, como en sus pasados reportajes no-empotrados, Patrick Cockburn, ha mostrado lo que un buen periodista puede hacer por el resto de nosotros. Gracias especiales van a Nick Turse por su excelente y rpida investigacin para este trabajo y a Christopher Holmes por su excelente correccin de pruebas a pedido. Al reunir material, tambin me he basado en una serie de sitios, incluyendo el invaluable blog de Juan Cole Informed Comment (que visito sin falta a diario), a esos esplndidos recolectores-cazadores de noticias en Antiwar.com y en el diario Media Patrol de Cursor.org, el excelente blog de Dan Froomkin White House Watch en el Washington Post, y en los ojos de lince de Paul Woodward en su blog War in Context. Para aquellos de vosotros que queris ver un poco ms de sentido en las interminables actividades de construccin de bases del gobierno de Bush, revisad la locuaz hoja informativa (pdf) de la Redhorse Association, un grupo de miembros pasados y presentes de las unidades de ingenieros en combate Prime Beef y Red Horse de la Fuerza Area de EE.UU.]

---------------

Tom Engelhardt dirige Tomdispatch.com del Nation Institute, es cofundador del American Empire Project (http://www.americanempireproject.com/). Ha actualizado su libro: The End of Victory Culture (University of Massachussetts Press) en una nueva edicin. Edit, y su trabajo aparece en, el primer libro de lo mejor de Tomdispatch: The World According to Tomdispatch: America in the New Age of Empire (Verso), que acaba de ser publicado. Concentrado en lo que no ha sido publicado por los medios dominantes, es una historia alternativa de los demenciales aos de Bush.

Copyright 2008 Tom Engelhardt

http://www.tomdispatch.com/post/174944/why_we_can_t_see_america_s_ziggurats_in_iraq



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter