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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-06-2008

Pongamos fin a la dominacin plutocrtica: un programa en 12 pasos

Sarah Anderson y Sam Pizzigati
The Nation


Nuestros bisabuelos y nuestros abuelos lucharon para sobrevivir en un mundo dominado por los archiricos. Ahora, nos toca a nosotros. Sarah Anderson y Sam Pizzigati colaboran en el suplemento extraordinario, coordinado y prologado por John Cavanagh y Chuck Collins , de la revista The Nation sobre las consecuencias polticas de la desigualdad econmica en EEUU.

No es que la Primera Era de la Codicia en Norteamrica se terminara, simplemente. Es que la izquierda luch para que acabar con ella. Nuestros antepasados batallaron, dcada tras dcada, con propuestas que se avilantaron a "poner en remojo a los ricos".

Qu extrao suena eso ahora! Las gentes de izquierda hablan hoy de hacer que los superricos paguen unos "impuestos equitativos"; pero ya no nos atrevemos a soar con una Norteamrica sin superricos. Nos hemos hecho adictos a una forma de entender la poltica que ignora el poder que tienen los que son fabulosamente ricos para determinar y distorsionar la agenda poltica de la nacin.

Cmo podemos librarnos de esa adiccin? Conforme al espritu de los programas de rehabilitacin en doce pasos para quebrar todo tipo de adicciones, ofrecemos aqu una docena de medidas polticas que podran ayudar a disminuir drsticamente el tamao de los archiricos, reducindolos a unas dimensiones compatibles con la democracia. Para ayudarnos a reconstruir la confianza que hemos perdido en la posibilidad de quebrar la adiccin plutocrtica de la poltica, empezaremos por lo ms fcilmente hacedero.

Paso 1.- Admitid que somos impotentes, a menos que aprendamos ms sobre el grado de concentracin de la riqueza que ha llegado a producirse en nuestro pas.

En 1907, Joseph Pulitzer termin su carrera periodstica con un mensaje de despedida en el que urga a sus lectores a estar siempre alertas sobre la "plutocracia predadora". Haba empezado su carrera, unas dcadas antes, denunciando a los ricos que evadan impuestos. La revelacin de informacin ha sido siempre, desde entonces, arma de primer uso en la izquierda.

Exigid a las empresas que reciben contratos del gobierno que revelen los honorarios de sus ejecutivos. La SEC [Comisin Supervisora del Mercado de Valores, por sus siglas en ingls; T] exige normalmente a las compaas pblicas que comercian en los mercados de valores que revelen los ingresos de sus cinco ejecutivos de mayor rango. Pero las compaas de titularidad privada no estn sujetas a esa imposicin, y el presidente del consejo de administracin de la megaempresa privada de seguridad Blackwater se neg el pasado otoo a divulgar cunto se haba embolsado personalmente con los contratos que su compaa logr en Irak. Una ley aprobada en el Congreso ahora llammosle Ley de Control de las Empresas que reciben Contratos del Gobierno forzara a empresas como Blackwater a revelar lo que cobran sus mximos ejecutivos.

Exigid que las corporaciones empresariales informen sobre los hiatos salariales existentes entre sus ejecutivos y sus trabajadores. Los altos ejecutivos ingresan ahora, como participacin en los beneficios de la corporacin, el doble de lo que se llevaban hace slo una dcada. En cambio, la participacin del trabajo en el producto interior ha bajado a niveles rcord. Qu compaas son las que estn moviendo efectivos escaleras hacia arriba de la jerarqua empresarial? Si se exigiera a las corporaciones que informaran anualmente del hiato en ellas existente entre sus empleados mejor y peor pagados, lo sabramos.

Exigid a los archiricos que hagan pblicas sus declaraciones fiscales. En 1934, un New Deal incipiente promulg una ley para que los ingresos de los ricos y los impuestos por ellos pagados fueran de conocimiento pblico. Pero los archiricos no tardaron en desencadenar una febril campaa de relaciones pblicas, atacando la nueva disposicin legal como una abierta invitacin a los secuestradores. En una Norteamrica todava conmocionada por el infame robo del beb Lindbergh, esa alegacin proporcion a los legisladores una til coartada para rechazar esa iniciativa legal de luz y transparencia fiscal. En 2005, las 400 personas que ms ganaban en EEUU pagaron un miserable 18,2% de sus ingresos en impuestos federales. Es hora de que regresen la luz y la transparencia.

Paso 2.- Confiad en un poder mayor que el de los presidentes de los consejos de administracin y sus amigachos.

El 0,01% de los contribuyentes ha visto cmo se cuadriplicaba su ingreso colectivo, descontada la inflacin, en las dos ltimas dcadas. Los ejecutivos de las corporaciones representan una quinta parte de ese ingreso. Cmo se las han arreglados los altos ejecutivos para lograr remuneraciones tan alucinantes? Ocurre, en substancia, que se pagan a s mismos. Intercambian lugares en los comits directivos de las corporaciones y unos ejecutivos que no son sino hombres de paja de otros pagan planes forjados por consultores que saben muy bien dnde hay que mojar el pan. Democratizar el gobierno de las corporaciones ayudara a poner fin a esas prcticas.

Dad a los accionistas "voz en la remuneracin". La cmara de representantes vot el ao pasado a favor de dar a los accionistas derecho de voto en la compensacin de los ejecutivos. Pero esos votos seran slo consultivos, y ese tipo de sufragio no vinculante en parte alguna (en Gran Bretaa, por ejemplo) ha servido de mucho para romper la espiral de pagos a los ejecutivos. Sin embargo, la perspectiva de un "No" de los accionistas podra mitigar la tendencia de los consejos de direccin de las corporaciones a seguir firmando cheques en blanco. Hasta ahora, el Senado se mantiene encallado en la "voz en la remuneracin".

Terminad con unas elecciones la Kremlin de los consejos de administracin de las corporaciones. Para embridar realmente las pagas de los ejecutivos, los accionistas necesitan ms que una voz consultiva no vinculante. Necesitan tener voz a la hora de decidir quin se sienta en los consejos de administracin de las corporaciones. Las elecciones a esos consejos exhiben normalmente todos los rasgos democrticos del Soviet Supremo de Leonid Breznev, incluidas las listas cerradas de candidatos. En 2003 la SEC propuso otorgar a los accionistas un voto medio simblico para candidatos alternativos. Pero una feroz oposicin por parte de la Business Roundtable, la principal organizacin nacional de presidentes de consejos de administracin, propin un sonoro Niet ! a este modesto intento de perestroika empresarial.

Dad a todas las partes interesadas una voz real en las corporaciones. Las partes interesadas, convenientemente dotadas de poderes, podran ayudar a contener los excesos de los ejecutivos. Pero los trabajadores de esas empresas y las comunidades en las que ellas actan estn tan concernidos e interesados como los accionistas por las decisiones que afectan al pago de los altos ejecutivos, porque los planes de remuneraciones hiperblicas dan a los altos ejecutivos un incentivo para alzaprimar lneas de accin a corto plazo a expensas del xito empresarial a largo plazo. Una representacin obligatoria de los trabajadores y de las comunidades en los consejos de administracin de las corporaciones podra servir para institucionalizar una voz de todas las partes interesadas en la corporacin.

Paso 3.- No permitis que la legislacin fiscal facilite los excesos de los ejecutivos.

Los consejos de administracin de las corporaciones merecen todos los reproches por las excesivas remuneraciones de los ejecutivos. Pero los legisladores les han facilitado tambin las cosas. Han contaminado la legislacin fiscal con disposiciones prontas a estimular las recompensas desmedidas de la cspide de la jerarqua empresarial. La izquierda debera lanzar aqu una campaa anticontaminacin.

Eliminad el juego de prestidigitacin de las opciones sobre acciones. Las corporaciones de nuestros das pueden exigir legalmente deducciones fiscales por opciones sobre acciones que montan diez veces ms que el valor de esas opciones que aparece cada ao registrado en las declaraciones fiscales de las corporaciones. En 2005, unas cifras recientemente hechas pblicas por el IRS [la agencia fiscal federal de los EEUU; N.] muestran el hiato existente entre los que les cuestan a las corporaciones las opciones y lo que las corporaciones deducen fiscalmente a cuenta de esas opciones: una diferencia de 61 mil millones de dlares! El senador Carl Levin ha propuesto una legislacin que cerrara esa brecha y proporcionara cada ao miles de millones de dlares de ingreso fiscal nuevo.

Basta de contemporizar con las bancarrota; poned fin a eso. En 2005, el Congreso prohibi la poltica de las empresas en bancarrota consistente en dar a los ejecutivos pagos y finiquitos por un valor diez veces superior al percibido por los trabajadores. Pero la nueva ley no limita los pluses "basados en el rendimiento", lo que permite a las corporaciones seguir navegando por ese resquicio. Calpine, una empresa energtica radicada en California, sali de una bancarrota el pasado ao con un recorte de personal rayano en un tercio. El presidente de su consejo de administracin sali con una indemnizacin de 10,9 millones de dlares.

Poned coto al "pago diferido" libre de impuestos. De las 1.000 compaas norteamericanas que figuran en cabeza de la lista de la revista Fortune, el 90 por ciento han puesto por obra procedimientos de pago diferido que permiten a los altos ejecutivos eludir del fisco sumas ilimitadas de compensaciones. El paradigmtico alto ejecutivo Robert Ulrico, por ejemplo, tena en su cuenta de pagos diferidos 133,5 millones de dlares a finales de 2006. En cambio, la masa de los de a pie se enfrenta con estrictas limitaciones en la cantidad de ingreso que puede diferir a travs de los planes de pensiones regulados por el artculo 401(k) del Cdigo Fiscal estadounidense: 15.000 dlares es la cifra mxima para la mayora de los trabajadores. Los lobbies de las corporaciones hicieron naufragar el ao pasado una iniciativa del Senado que habra significado un modesto tope de 1 milln de dlares para los pagos diferidos de los altos ejecutivos.

Paso 4.- Insistan en la creacin, por parte de la IRS, de un registro pblicamente consultable de las carteras archiricas.

Los actuales inspectores fiscales de la IRS, segn inform a comienzos de este ao la organizacin OMB Watch, gastan actualmente ms tiempo en la inspeccin los contribuyentes pobres que en la de los ricos. La izquierda debe exigir a la IRS que investigue a fondo a los alucinantemente opulentos.

Acabad con los escondites del ingreso en el exterior. Un estudio de la Universidad de Michigan estima que los archiricos estn evadiendo unos 50 mil millones de dlares cada ao al fisco por la va camuflar sus ingresos en ultramar. Las arbitrarias limitaciones de tiempo a que estn sometidas las investigaciones de la IRS contribuyen a que la recuperacin de esta millonada evadida sea poco menos que imposible.

Terminad con la estafa de las donaciones caritativas. Los ricos norteamericanos acostumbran a sobrevalorar las obras de arte que donan a los museos, y la IRS sigue sin tener personal bastante como para pararlos. En conjunto, los norteamericanos ricos, solicitan 1.000 millones de dlares al ao en concepto de deducciones fiscales por donacin de obras de arte. Dejad de subsidiar los arranques de vanidad de los museos de arte.

Terminad de una puta vez con el almacn de riqueza en las alma mater de elite. Los alumnos archiricos se ahorran un montn en impuestos vertiendo montaas de dinero en las universidades privadas de elite. Las donaciones a Harvard ascendieron el ao pasado a 36,4 mil millones: en una poca en la que las universidades pblicas estn cortando programas de estudio y abarrotando las clases. Las donaciones de elite pagan tan solo un 2% de impuestos sobre los rendimientos de sus inversiones. Deberan pagar el doble, e incluso ms, si no gastan en educacin al menos el 5% del valor de la donacin anual recibida.

Paso 5.- Actuad contundentemente contra los reyezuelos de los fondos hedge de derivados financieros.

El ao pasado, cincuenta ejecutivos de fondos hedge se llevaron ms de 210 millones de dlares cada uno. An ms asombroso, si cabe: las recepcionistas de las oficinas de los fondos hedge pagan ms impuestos por sus ingresos que sus jefes. Cmo es posible? Una buena parte del ingreso de los ejecutivos de los fondos hedge procede de una participacin en los beneficios que los fondos generan. Las realezas financieras pueden declarar que esa porcin no es sino ganancia del capital, maniobra que rebaja su tasa impositiva del 35 al 15 por ciento. El ao pasado, un intento de cegar ese resquicio de salida de los fondos hedge y de los fondos privados de capital-riesgo muri en el Senado.

Paso 6.- Compensad a quienes se ganan verdaderamente sus ingresos.

Podramos prescindir del paso 5 si nos limitramos a gravar fiscalmente el "ingreso ganado" los dineros conseguidos merced al trabajo real de la gente a la misma tasa impositiva que el "ingreso no ganado" el que viene de quedarse sentado y esperar a que el dinero haga todo. Los ms ricos de Norteamrica se hacen regularmente con enormes cantidades de ese ingreso no ganado, sobre todo a travs de dividendos y ganancias de capital procedentes del comercio de acciones, bonos y otras formas de propiedad. Por esos miles de millones de dlares no ganados, pagan impuestos a una tasa del 15%, menos de la mitad de la tasa mxima del 35% para ingresos ganados normalmente.

Paso 7.- Tratad los pagos en el extranjero como un defecto de carcter de las corporaciones.

Nuestras leyes fiscales permiten que las corporaciones puedan exigir, en concepto de deducciones fiscales, gastos empresariales razonables. Pero qu es razonable? Hoy en da, las corporaciones pueden deducir como gasto "razonable" cualquier cantidad que despilfarren en pagas excesivas a los ejecutivos, mientras llamen a esos excesos "recompensas por rendimiento". Una ley propuesta el ao pasado por la congresista Barbara Lee, la Income Equity Act [ley de equidad en el ingreso], pretenda poner lmites a las remuneraciones de los ejecutivos sobre las que las corporaciones pueden proceder a deducciones 25 veces mayores que las que pueden realizar a cuenta de las remuneraciones de sus trabajadores peor pagados. El senador del estado de Maryland Paul Pinsky ha propuesto una legislacin similar para su estado.

Paso 8.- Abrid los ojos a la simplicidad de las sobrecargas fiscales.

Debatir los pros y los contras de la legislacin fiscal puede llevar tiempo. En el pasado, la izquierda se sirvi de un atajo, a fin de aumentar los impuestos a los financieramente afortunados: la sobrecarga, un sencillo aadido al impuesto legalmente debido. El congresista Charlie Rancel propuso el ao pasado una sobrecarga fiscal del 4% para los ingresos superiores a los 200.000 dlares y de un 4,6% para los ingresos superiores a los 500.000 dlares, unos incrementos que vendran a representar cerca de 832 mil millones de dlares en los prximos diez aos. Comentando esa propuesta, Nicholas von Hoffman ha urgido a una sobrecarga algo ms perfilada, un impuesto especial llamado "Victoria sobre el Terror" que sometera a los ingresos superiores a los 5 millones de dlares a una carga fiscal extra del 20%, carga que slo expirara "cuando se declarara terminada la guerra al terror".

Paso 9.- Echad cuentas ms progresistas con el legado de los seres queridos desaparecidos.

En 2001, el primer recorte fiscal de Bush incluy una retirada progresiva del impuesto de sucesin, el nico gravamen a la riqueza heredada que existe en nuestra nacin. Pero despus de 2010, y a menos que el Congreso haga algo, el impuesto de sucesin sobre las mayores herencias norteamericanas volver a los niveles de preguerra. Para evitar que el Congreso haga algo, los enemigos del impuesto de sucesin defienden que las tasas del impuesto sucesorio se vean reducidas al punto de no constituir sino, cuando mucho, un pequeo fastidio simblico. Si lo consiguen, las ltimas tres dcadas de excesos granempresariales en Norteamrica terminarn por echar unos soldisimos cimientos sobre los que habr de levantarse una nueva aristocracia con riqueza y poder bastantes como para frustrar cualquier cambio social progresista durante generaciones.

El congresista Jim McDermoth tiene una idea mejor. Est promoviendo una legislacin que introducira una tasa fiscal sucesoria del 55% sobre las fortunas superiores a 10 millones de dlares.

Paso 10.- Restaurad el sano sentido comn en material de impuestos a la riqueza.

La familia norteamericana tpica dispone de poca riqueza neta, aparte del valor de sus viviendas. Los superricos, incluso los que poseen un montn de mansiones, tienen el grueso de su riqueza depositada en inversions financieras. Los impuestos corrientes a la propiedad dejan esa riqueza financiera completamente al margen de la fiscalidad. Resultado: el norteamericano promedio paga impuestos por su riqueza; los norteamericanos ricos, no. Cerca de una docena de naciones europeas evitan ese doble rasero con un pequeo impuesto anual sobre todas las posesiones. En los EEUU, el economista Edwuard Wolff ha calculado que un impuesto a la riqueza que dejara sin carga fiscal los primeros 250.000 dlares de patrimonio inmobiliario familiar, pero que impusiera a partir de ah una carga fiscal progresiva hasta culminar en el 0,8% de las fortunas superioresa los 5 millones de dlares, reportara unos ingresos fiscales cercanos a los 60 mil millones de dlares al ao.

Paso 11.- Serviros del poder de las arcas pblicas.

Por ley, los dlares de vuestros impuestos no pueden ir a parar a compaas que contribuyan a aumentar las desigualdades raciales o de gnero. Negamos contratos pblicos a compaas que discriminen, en sus prcticas de empleo, por raza o por gnero. Pues bien; por qu tienen que ir a parar los dlares de nuestros impuestos a empresas que contribuyen a aumentar la desigualdad econmica? Centenares de miles de millones de dlares de los contribuyentes van hoy a parar a compaas que pagan por un da de trabajo de sus altos ejecutivos ms que lo que cobran sus trabajadores por un ao de trabajo. He ah un antdoto: podemos negar contratos federales o subsidios a compaas que paguen a sus grandes ejecutivos ms de 25 veces lo que reciben sus trabajadores peor pagados. Una ley que est ahora pendiente de discusin en el Congreso, la Patriot Corporation of America Act, apunta en esa direccin. La ley procurara exenciones fiscales y preferencias a la hora de cerrar contratos pblicos a las compaas que cumplieran con criterios de buen gobierno empresarial. Entre esos criterios: no remunerar a sus ejecutivos por encima de un 10.000% del --cien veces ms que el ingreso del trabajador a tiempo completo peor pagado de la compaa.

Paso 12.- Reconoced que tal vez Ike [Eisenhower] llevaba razn.

En la Norteamrica de Eisenhower, los ingresos anuales superiores a los 400.000 dlares el equivalente a 3 millones de hoy se enfrentaban a un tipo fiscal marginal mximo del 91%. Nuestro tipo actual: 35%. En 2004, luego de explotar los resquicios abiertos, los contribuyentes que ingresan ms de 5 millones de dlares al ao pagan un promedio del 21,9% en impuestos federales. En 1954, el mordisco federal a contribuyentes de ingresos comparables era, de promedio, un 54,5%. Cunto podran ingresar las arcas pblicas con un incremento fiscal significativo sobre las rentas de los norteamericanos ms ricos? Si el tipo marginal mximo se elevara hasta el 50% para todos los ingresos entre los 5 y los 10 millones de dlares, y hasta el 70% para rentas superiores a los 10 millones de dlares, los ingresos fiscales en 2008 se incrementaran drsticamente en 105 mil millones de dlares, y el 0,1% ms rico de la nacin seguira pagando menos impuestos que bajo Ike [Eisenhower].

Hace un siglo, las gentes progresistas y de izquierda no llegaron a ponerse unnimemente de acuerdo en un conjunto de propuestas para acabar con el imperio de los ricos. Debatieron vigorosamente y constantemente distintas propuestas. Necesitamos recuperar ese debate. Esperamos que esta lista sirva para eso.

Es preciso percatarse tambin de que los esquemas tericos de cambio social no van a parte alguna sin gente dispuesta a luchar por el cambio social, sin una presin organizada desde abajo. En la primera gran victoria norteamericana contra la plutocracia, esa presin vino fundamentalmente de la mano de un pujante movimiento obrero. Para repetir un xito parecido, es preciso que el trabajo vuelva a ser pujante, poderosa razn por la cual las iniciativas que buscan la reorganizacin sindical como Campaa por el Derecho de Elegir de los Trabajadores estn llamadas a jugar un papel clave en cualquier ofensiva destinada a quebrar la dominacin plutocrtica. Puede tener xito una ofensiva as? Y por qu no? Nuestros antepasados se enfrentaron a una plutocracia an ms abroquelada que la nuestra. Y la hicieron retroceder.

Ahora os toca a vosotros.

Sarah Anderson y Sam Pizzigati son investigadores del Institute for Policy Studies en la John Hopkins University, Baltimore, EEUU.

Traduccin para www.sinpermiso.info : Roc F. Nyerro




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