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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-06-2008

Ser que los africanos no estamos todava preparados para la democracia?

Geremew Feyissa Dadi
Fundacin Sur


Cuando veo o escucho que la tergiversacin y la distorsin de la realidad africana es un constante en los medios de comunicacin occidentales , es decir, su discurso favorito, porque es lo que ms vende , siempre pienso en escribir unas lneas sobre la otra verdad que no se quiere o no interesa contar por los cesares del monopolios de la informacin y la propaganda.

Otra de las razones principales y de fuerza mayor que me han inspirado para escribir estas lneas, fuera de cualquier inspiracin romntica y sensacionalista, no son ms que alguna de las barbaridades y juicos de valor que se hacen por algunas personas, inclusive por aquellas que tiene un cierto nivel de ecuacin acadmica, sobre la incapacidad y la ausencia de una intelectualidad africana preparada para implantar la democracia en el continente . Porque durante largos aos ha habido (y todava lo hay) una tendencia de ver a frica como un continente homogneo en sus diversos aspectos polticos, sociales y econmicos. frica no es solo la pluralidad de todo un continente , sino una heterogeneidad implcita en una rica diversidad presente y arrigida en cada uno de sus pueblos y naciones: Sudan, Etiopa, Egipto, Ghana, Tanzania, Kenia, Surfrica, etc., que son una simbiosis de culturas, historia y arte, fruto de muchas generaciones del hacer pensar de la sociedad africana consolidadas en su propio concepto del tiempo y del espacio .

Desde luego, muchos piensan errneamente , que frica y los africanos no estamos preparados para la democracia . Dicen que no somos capaces de desarrollar una conciencia social que nos permita reivindicar y luchar por nuestros propios derechos ante el mundo de la injusticia y la violaciones de los derechos humanos que nos rodea y que estn practicados brutamente no solo por algunos gobiernos tiranos y dictatoriales africanos, sino por sus protectores y alentadores estados occidentales, que son tan culpables como los primeros, y no es oportuno querer correr ms tinta al respecto . La historia ha demostrado que ningn pueblo se deja atropellar o humillar por los cesares del poder y la anarqua, porque el ser humano tienen la necesidad de ejercer la libertad y la democracia para poder vivir dignamente como un homo sapiens diferentes de los animales por su don del pensamiento. Los mismos procesos histricos sucedidos en los diferentes pases y las luchas de reivindicaciones por los derechos sociales y polticas se han forjado por una fuerte conciencia social que han dado lugar a grandes cambios y logros en la historia de la humanidad en trminos democrticos .

En frica, hay muchsimos sectores de la sociedad que tienen una fuerte conciencia social sobre las cosas que ocurren en su entorno y estn dispuestos a cambiarlas, porque las situaciones las demandan. Adems su mejor forma de sobrevivir consiste en alzar su voz del cambio que parece estar suplantada por las calamidades. Pero estas mismas calamidades condicionan el afn del cambio. No caben dudas de que existen muchas personas que reivindican sus derechos tanto en las plataformas nacionales e internacionales . Aunque la filosofa del drama y del afn de vincular todo el continente africano con todo las fuerzas del mal y lo negativo por algunos medios de desinformacin y algunas ONGs de no cooperacin, ha suplantado algunos cambios que se viven en frica en trminos generales, y sin caer en un optimismo afro extremista puedo decir que en frica se han registrado importantes cambios y logros aunque parezcan insignificantes frente a la naturaleza de los problemas que viene arrastrando nuestro continente durante muchos siglos: se han reducido los conflictos y las guerras civiles, aunque an quedan algunos como el Darfur y Somalia, se han consolidado algunos gobiernos democrticos como en Malawi, Ghana, Mozambique, etc. (cf. Kabubda 2008). Entonces no podemos decantar categricamente que frica es el continente del fracaso y el caos, porque el fracaso de frica tambin es el fracaso de occidente, es decir, es el fracaso de algunas de sus ms nefastas, incoherentes y ficticias polticas, modelos y patrones de desarrollo que son indudablemente incongruentes frente a una compleja sociedad africana . Para entender la cuestin no demaggica pero realista del concepto ambiguo del desarrollo basta reflexionar sobre la siguiente frase de uno de los pensadores y economistas neo marxistas ms importantes de nuestra poca, Samir Amin (2008: 9): Si la dcada de los sesenta estuvo marcada por la gran esperanza de ver que se iniciaba un irreversible proceso de desarrollo a lo largo de todo lo que llambamos el Tercer Mundo, y especialmente en frica, hoy vivimos la poca de la desilusin. El desarrollo se ha parado, su teora est en crisis y su ideologa esta en tela de juicio.

Entonces, por qu no han venido estos cambios? Aquellos cambios socio econmicos que desde la primera mitad de los sesenta y setenta reivindicaban los lderes africanos en el continente? Para responder esta pregunta habr mucha tela por donde cortar, es decir, tendramos que citar cuales fueron y continan siendo las principales cusas del mal africano. Pero podemos decir algo ms realista sin dejar al margen los culpables de los problemas de la degradacin de nuestro continente, sin llegar al extremo.

No basta ir lejos para poner en explicito porque en ciertos pases africanos estn fracasando muchas cosas y vemos un aparente retroceso en su desarrollo socio econmico. Creo que la causa de estos problemas en si son los diferentes modelos y patrones no africanos que se han implementado en frica en nombre del desarrollo y la cooperacin, la democracia, los prestamos y las ayudas financieras del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. En cambio , no hay un compromiso poltico o un inters desinteresado o un programa de desarrollo exento de la politizacin por parte de los estados que mantienen un discurso paternalista y mesinico sobre la realidad africana. No interesa arrancar de raz las dificultades que agonizan el continente , porque eso no importa , lo que importa es seguir empobreciendo a un continente travs del expolio y una serie de medias sociales y econmicos disfrazadas con algunos falsos mascaras posmodernos y poscoloniales como la globalizacin, la cooperacin y el desarrollo.

En el continente de la cuna de la humanidad, en el pasado no colonial haban muchas sociedades democrticas y todava hoy en da existen tambin algunas como los cushiticos oromo (sistema Geda) que todava preservan las reminiscencias del legado de estas tradiciones. Por tanto, al margen de cualquier enfoque etnocentrista, podemos deducir que las sociedades africanas tienen importantes valores morales, polticas administrativas, econmicas y sociales en su conjunto, que forman parte de todo su importante patrimonio cultural e identidad y que no dejan de ser una expresin de la democracia , entendiendo dicha categora en el propio contexto de la vida y la filosofa africana.

Bibliografa:

Mohammed Hassen (1994): The Oromo of Ethiopia: A history 1570-1860. The red see publisher. Asmera. Amir Samir (2008): El fracaso del desarrollo en frica y en el Tercer Mundo, Un anlisis poltico. IEPALA. Coleccin y Cooperacin. Kabunda Mbuyi (): frica : otra mirada. Fundacin sur. Anglarill Beatriz(1998): Construccin democrtica y gobernabilidades en frica. Brief Paperas no1/98, CESA, Lisboa. Burgos Bartolom(2007): Culturas fricas y desarrollo intentos africanos de renovacin. Fundacin Sur.

Geremew Feyissa Dadi de Etiopa , historiador . Actualmente se prepara para obtener el grado de Doctor en Arqueologa por el Departamento de Prehistoria de la Unversidad Complutense de Madrid.



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