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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2008

Si la solidaridad es la ternura de los pueblos... Esto ... qu es?
La Europa del capital prepara la expulsin de inmigrantes

Carlos Iaquinandi Castro
Agencia SERPAL


Todos los parlamentarios conservadores, ms los llamados "liberales" e incluso ms de una treintena de socialistas, entre ellos 16 espaoles, conformaron una amplia mayora de 369 votos a favor de la directiva sobre "los procedimientos y normas comunes en los estados miembros para el retorno de nacionales de terceros pases que se encuentren ilegalmente en su territorio", conocida popularmente como "Directiva de la Vergenza" por lo que implica de renuncia a los valores que la Vieja Europa se jacta en defender.

Atropellan sueos y libertades

Mientras sigue pendiente un acuerdo europeo sobre poltica migratoria, los diferentes gobiernos se han apresurado en desarrollar una directiva para expulsar a los inmigrantes irregulares, dando primaca a las medidas policiales y represivas sobre las insuficientes medidas de carcter social ante el hecho irreversible que constituyen las migraciones en el planeta. La decisin aprobada ya estaba "conversada" entre gran parte de los parlamentarios, en particular aquellos que representan a partidos polticos que ejercen el gobierno en sus respectivos pases. Por eso su aprobacin fue un mero trmite donde no se tuvo en cuenta ninguna de las enmiendas presentadas, ni siquiera aquellas que intentaban medidas especficas de proteccin a los menores inmigrantes, quienes tambin podrn ser encerrados y expulsados. Con la nueva normativa, la bsqueda de una vida mejor, derecho inalienable de todo habitante del planeta, puede ser castigada con hasta un ao y medio de crcel. La prolongacin de la retencin inicial ( si el inmigrante irregular "no coopera" con su expulsin") no requerir la decisin de un juez, sino una simple orden administrativa. Los menores de edad no acompaados podrn ser expulsados a pases donde no tengan tutores ni familiares "siempre y cuando dispongan de estructura de acogida". Esto puede constituir una violacin de la Convencin Europea sobre los derechos del Nio, ya que los menores pueden afrontar situaciones inhumanas, degradantes, ante la falta de garantas de proteccin por las autoridades que deciden su destino. La Directiva fija una prohibicin de cinco aos para reingresar en Europa a todas las personas expulsadas, lo que en la prctica implica estigmatizar a los inmigrantes en situacin administrativa irregular y los convierte ante los ojos de la sociedad en delincuentes que deben ser excluidos.

Hay quienes apuntan que el apresuramiento de los parlamentarios en aprobar la normativa, radica en que ese trmite libera automticamente fondos europeos para el engranaje de las expulsiones. Pero en realidad habr dos aos para que los diferentes gobiernos puedan adecuar sus respectivas leyes a la directiva europea. Tampoco han faltado las cuotas de hipocresa en un vano intento de "maquillar" la disposicin represiva. El comisario del organismo europeo que lleva el nombre de "Justicia, Libertad y Seguridad", Jacques Barrot, dijo que la normativa "permite luchar contra la explotacin de los nios y proteger a las personas en situacin irregular".

Mano de obra de "usar y tirar"

La realidad es que en los ltimos diez aos ha sido evidente que la inmigracin ha permitido a muchos pases, como el caso de Espaa, compensar la falta de mano de obra en muchos trabajos que los europeos no estaban dispuestos a realizar por sus duras condiciones y bajos salarios. All estn las propias cifras oficiales para demostrar el aporte de los nuevos ciudadanos en el sistema de Seguridad Social, que permitieron equilibrar cuentas y consolidar fondos ante una perspectiva preocupante por la sostenida baja natalidad. A fines de 2007 ms de un milln trescientos mil extranjeros afiliados a la S.Social espaola aportaban el 7,4% del total de las cotizaciones. Por supuesto no hay cifras de los trabajos "en negro" que realizan quienes no tienen "papeles", pero tambin tienen un significativo resultado econmico para determinados sectores de la produccin y servicios, ya que los sueldos suelen ser ms bajos y eluden los aportes. "Legales" o "ilegales" los trabajadores inmigrantes han sido un aporte decisivo para revitalizar la economa espaola estimndose en 8.000 millones de euros el aporte anual que en diversos conceptos han hecho al estado. Pero esa descripcin positiva de la inmigracin formulada por varios gobiernos europeos, cambi sbitamente en cuanto asom su hocico el nuevo ciclo de recesin del sistema capitalista mundial. Los primeros efectos fueron que miles de trabajadores de la construccin pasaron al paro. Entre ellos hay muchos ciudadanos ecuatorianos, bolivianos y de otros pases de A.Latina.

Los partidos polticos conservadores siempre han recelado de los inmigrantes, aunque no para sacar partido en cuanto a utilizarlos como mano de obra barata. Pero ante la crisis, han redoblado sus gestos de alarma a los que se suman ahora sectores de la socialdemocracia, coincidiendo en trminos generales en cuestionar la presencia de los inmigrantes. Los trminos de rechazo van desde los ms burdos calificativos despreciativos manejados por los sectores ultraderechistas, hasta los supuestamente reflexivos que claman "ya son suficientes". No faltan autocalificados "progresistas" que apuntan que lo que hay que hacer es montar los mecanismos para "elegir" en origen a las personas que se necesitan, y traerlos para que trabajen con un contrato que fije que lo harn por el tiempo que se les necesite, luego de lo cual tendrn que regresar obligatoriamente a sus pases de origen. Como un pauelo descartable, de usar y tirar. Trabajadores cualificados, en lo posible que hablen la lengua del pas, que sean educados y obedientes y que se vayan por medios propios cuando "sobren". Esto no es un plan oculto, ha figurado en el mensaje preelectoral de algunos candidatos.

Fronteras solo para los seres humanos

Como dijo el italiano Claudio Fava, uno de los 197 eurodiputados que votaron contra la medida, esta directiva crea una categora inferior de seres humanos. Precisamente este parlamentario europeo fue el que tuvo a su cargo la investigacin que comprob que cientos de vuelos secretos de la CIA norteamericana cruzaron el territorio europeo desde el ao 2002, muchos de ellos llevando prisioneros "clandestinos" ( o quizs "ilegales" ? ) hacia la base de Guantnamo o con escalas en Turqua, Marruecos, Espaa, Portugal, Francia, Reino Unido, Albania o Italia entre otros pases. Pero en estos casos, los pases europeos han preferido "mirar para otro lado" y anunciar investigaciones que nunca dieron frutos. Lo cierto es que para este trfico ilegal de seres humanos, secuestrados y retenidos fuera de toda norma de derecho, no hubo "directiva" europea que condenara estos hechos delictivos y criminales ni que preservara las fronteras nacionales.

Para la mayora de los europarlamentarios no hay fronteras para el capital, ni tampoco para la repatriacin de las ganancias, ni siquiera para los vuelos secretos con prisioneros clandestinos. S las hay, reforzadas y con sofisticados sistemas de vigilancia y control para los "indeseables": para los seres humanos que huyen de la miseria, de las situaciones muchas veces creadas por las distintas formas de colonialismo, de guerras alentadas por intereses extranacionales y sostenidas con fusiles, minas y bombas fabricadas y vendidas por los pases "desarrollados".

... Y si hablamos de responsabilidades ?

Ni el parlamento europeo, ni los polticos, ni siquiera las universidades suelen tener en cuenta las causas de los flujos migratorios. Por supuesto tampoco lo hacen los medios de comunicacin, que en su rol de "formadores de opinin", suelen tratar la inmigracin muy superficialmente, como "fenmeno" o "problema". Omiten analizar la responsabilidad histrica que deriva de la presencia colonial de muchos pases europeos en Africa, Asia y Amrica Latina. Y en especial de los efectos contemporneos de las experiencias econmicas bajo la etiqueta de "neoliberalismo" y "globalizacin" que fueron dejando una secuela devastadora de privatizacin de recursos y empresas nacionales, prdida de puestos de trabajo, retroceso de polticas sociales, "achicamiento" progresivo del campesinado y lo que es ms grave, instalando la conciencia de estar viviendo en pases donde se sabe de antemano que no hay futuro para los que van a nacer, no hay espacio para los sueos. Eso permitira asumir que la inmigracin no es ms que el resultado de una injusticia estructural, que tiene entre sus arquitectos a las grandes transnacionales, a muchos gobiernos de los pases "desarrollados" y tambin por supuesto a sus cmplices internos en nuestros pases, sin los cuales no habran encontrado las puertas abiertas para expoliar. En otras regiones de la tierra, a esa inequidad se suman guerras, conflictos azuzados desde el exterior, y las carencias causadas por daos medioambientales, en muchos casos provocados por similares avaricias econmicas ( desmontes, contaminacin de aguas, toxicidad por plaguicidas ).

Es por ello que cientos de miles de hombres y mujeres cruzaron fronteras buscando ese lugar en el mundo que la injusticia les niega en su propia tierra.

La ocupacin de Afganistn y la invasin y ocupacin militar de Irak que cont en su dia con el apoyo abierto de gobiernos europeos, ha provocado un flujo impresionante de refugiados. Ms de tres millones de afganos han huido de su pas hacia naciones vecinas. Del martirizado Irak donde siguen soportando la ocupacin militar extranjera han salido ms de cuatro millones de hombres, mujeres y nios que se reparten fundamentalmente entre Siria y Jordania. Colombia que padece un conflicto interno con intervencin militar y apoyo econmico del gobierno de Estados Unidos, es uno de los pases del mundo con mayor nmero de desplazados internos adems de los inmigrantes. Y un dato ms: Espaa tuvo el ao pasado 7.662 solicitudes de asilo; slo se aceptaron 204. Entre los solicitantes haba casi 2.500 colombianos y 1600 iraques. El panorama es similar en los otros pases de la Unin Europea, salvo la excepcin de algunos nrdicos.

Decenas de entidades que agrupan a inmigrantes, pero tambin organizaciones sociales diversas de Canarias, emitieron das antes de la decisin del Parlamento Europeo un documento que con precisin y oportunidad se diriga a quienes mandan en el Viejo Continente: "queremos recordarle a las autoridades de la Unin Europea que histricamente, debido a sus problemas econmicos, polticos y sociales, el continente que ms inmigrantes a irradiado al resto del mundo es precisamente Europa, sin que por ello los ciudadanos europeos hayan recibido el trato deshumanizador y atentatorio contra la dignidad humana que reciben las personas que actualmente traspasan el espacio Schengen. Igualmente no se ha de obviar que las migraciones desde los pases empobrecidos hacia el llamado "primer mundo" son consecuencia de los procesos de colonizacin y saqueo sufridos a lo largo de la historia y en los cuales Europea tiene una responsabilidad evidente."

Si todo esto fuera explicado, comentado y debatido, posiblemente parte de la sociedad europea comprendera las razones de que gentes tan diversas quieran llegar a sus costas. Y algo ms importante, entenderan las razones y el derecho que les asiste. Y quizs reflexionaran junto al fotgrafo Juan Medina, que captur dramticas imgenes de las llegadas de los cayucos: "la gran pregunta es si nos importa que esta gente se muera, o si lo que nos molesta es que lo haga en la puerta de nuestra casa".

La sociedad civil tiene la palabra

Categricamente estamos ante una directiva que vulnera la dignidad y derechos fundamentales de las personas extranjeras y que con el pretexto de regular los flujos migratorios dispone normas que son poltica, social y ticamente cuestionables. Una directiva que dispone fundamentalmente mecanismos policiales y que promueve los CIE ( Centros de Internamiento de Extranjeros ) cuestionados como verdaderos limbos carcelarios, como una especie de "Guantnamos" europeos.

Ya no es suficiente con el estigma de "inmigrante". La directiva europea intenta construir una nueva categora de seres humanos: los "ilegales" o "irregulares". Ahora ni siquiera son un "problema" econmico o laboral, lo han convertido en un problema de orden pblico, de seguridad. Transforman un hecho social en un hecho policial.

La sociedad civil tiene la palabra. Una vez ms los gobernantes van a la suya, que no es "la nuestra". Como pas con la invasin a Irak. Como ocurri con la modificacin de la jornada laboral europea. Hay que desmontar este proyecto excluyente. Hay que recuperar el espacio de los pueblos. El silencio es complicidad. Las "desganas", como escriba Mario Benedetti, tambin:


Si cuarenta mil nios sucumben diariamente
en el purgatorio del hambre y de la sed
si la tortura de los pobres cuerpos
envilece una a una a las almas
y si el poder se ufana de sus cuarentenas
o si los pobres de solemnidad
son cada vez menos solemnes y ms pobres
ya es bastante grave
que un solo hombre
o una sola mujer
contemplen distrados el horizonte neutro
pero en cambio es atroz
sencillamente atroz
si es la humanidad la que se encoge de hombros.


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