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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-06-2008

Reino Unido en crisis
El fantasma de los terribles aos setenta

Marco D'Eramo
Il Manifesto

El milagro econmico laborista ha tenido una vida breve. En el Reino Unido vuelve a asomarse la pesadilla de la peor recesin. Casi todos los sectores productivos estn en crisis, los salarios estn estancados y el consumo se frena. El gobierno Brown pide sacrificios. Traducido por Juan Vivanco



Como la maana siguiente a la noche anterior, se dice por aqu para referirse a una noche de juerga, cuando te mueves como un fantasma en busca de un tazn de caf para metrtelo en vena. Leyendo los peridicos britnicos, oyendo a los economistas ms prestigiosos, se dira que la economa del Reino Unido se encuentra precisamente en la situacin de la maana siguiente a la noche anterior, en un brusco despertar tras una dcada de alocado bienestar bajo el gobierno del Partido Laborista.

Lo ve muy negro la CBI (Confederation of British Industries), la patronal inglesa que anuncia: 1) un aumento del 18% de cierres de empresas (ms de 19.000 el ao prximo, la cifra ms alta desde 2002, cuando el reventn de la burbuja de las empresas puntocom); 2) una tasa de crecimiento del 0,4%, el ms bajo desde 1992; 3) un mercado inmobiliario en crisis y que no remontar antes de cuatro aos; 4) 150.000 desempleados ms, lo que supondr un total de 1.790.000 (alrededor del 6%).

La inflacin galopa hacia el 4%

Como prueba de tanto pesimismo, ms noticias feas: el nmero de viviendas construidas este ao ser el ms bajo desde hace 63 aos, es decir, desde 1945: 147.700 frente a las 203.900 de 2007, lo que supone una cada del 27,6% en un solo ao. An ms preocupante es el hecho de que, pese a la debilidad de la oferta, debida precisamente al estancamiento de nuevas construcciones, los precios de las viviendas hayan descendido ya un 8%. Por si fuera poco, el gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, anunci que la inflacin ha traspasado el 3%, se sita en un 3,3% y rebasar el 4% a finales de ao. La situacin econmica se ha agravado tanto que los peridicos han empezado a llamar al gobernador usando su nombre, Mervyn, tal y como se le deca Tony a Blair o Diana a la princesa. Como resulta que el ministro del Tesoro se llama Alistar Darling, -s, como darling, cario, querido- es fcil imaginarse el nmero (y el nivel) de chistes: Ayuna, cario; cario, apritate el cinturn, por citar algunos.
Ha vuelto este palabro: estanflacin, trmino acuado en 1974 para referirse a un periodo en el que conviven estancamiento e inflacin (la recesin suele asociarse a fases de deflacin, de cada de precios por falta de compradores, mientras los periodos de inflacin suelen asociarse a ciclos de crecimiento: la estanflacin representa, pues, la conjuncin perversa de dos patologa opuestas). Por ello, cabe preguntarse si tambin han vuelto los terribles aos setenta, con unos sindicatos malandrines que pedan aumentos salariales para compensar la inflacin.
Vista desde el continente, Gran Bretaa durante diez aos pareca realmente una isla feliz, que creca cuando todo el mundo se estancaba, incluso capaz de evitar la recesin despus del 11 de septiembre. Pero cul ha sido el motor del milagro britnico? La propaganda de los idelogos laboristas se parece a la del Miln de Craxi, el "Milano da bere" [Miln de la movida] de los aos ochenta: aqu se hablaba de la generacin de Blair como de la "Rockn'roll generation". Gran Bretaa produce muy poco, a diferencia de Alemania y Japn me dice Larry Elliott, que dirige la seccin econmica del Guardian, en la sede del peridico. Elliott ha escrito varios libros sobre la economa inglesa. El ltimo, sobre la recesin, junto con Dan Aktinson, acaba de ser publicado por The Bodley Head: The Gods That Failed: How Blind Faith in Markets Has Cost Us Our Future (El dios que ha fallado: cmo nos est costando el futuro la fe ciega en el mercado).
Lo mismo que haba un Nuevo Laborismo, haba una Nueva Economa, que no se basaba ya en la manufactura y la industria, sino en el conocimiento y la creatividad. Elliott cita como ejemplo de la propaganda dominante una frase de David Puttnam: Inglaterra ya no es una isla de carbn rodeada de pescado, segn la famosa expresin del laborista Nye Bedvan, creador del servicio sanitario nacional en 1946, sino una isla de creatividad rodeada de comprensin (understanding).

Slo la industria blica est boyante

Lo cierto es que en el aspecto econmico los diez aos laboristas han agudizado la desindustrializacin fomentada por Margaret Thatcher. Los trabajadores industriales han pasado de 4,3 millones en 1991 a 2,9 millones en 2007: un tercio menos. Los nicos sectores en que el Reino Unido sigue en vanguardia son el farmacutico y la industria blica. Justo en estos das se ha sabido que en 2007 Gran Bretaa fue el mayor exportador de armas del mundo. Pero en productos manufacturados la balanza comercial inglesa est en nmeros rojsimos. El dficit supone cerca del 6% del producto interior bruto (PIB).
El verdadero propulsor de la economa britnica ha sido la City, el sector financiero, que desde 1996 ha crecido al extraordinario ritmo del 7% anual (el 200% en 10 aos) y ha convertido a Londres en una de las capitales globales del capitalismo globalizado. En este sentido, el Reino Unido es en grande lo que las islas Caimn son en pequeo, un paraso fiscal para inversiones globales. Son los beneficios de estas inversiones extranjeras los que han sufragado el crecimiento britnico y limitado el dficit. En 1992 el Reino Unido tuvo que salir de la serpiente monetaria europea por los ataques de la especulacin (en particular del financiero George Soros) contra la libra esterlina, obligada (junto con la lira italiana) a devaluarse con respecto al marco alemn. Pero desde entonces, y durante diez aos, en Banco de Inglaterra ha aplicado una poltica de libra esterlina fuerte, tan fuerte que est sobrevalorada (vala 3.000 liras y luego 1,5 euros). A su vez, una libra esterlina fuerte dificultaba la exportacin industrial inglesa, pero abarataba las importaciones y favoreca la afluencia de capitales. A su vez, la afluencia de capitales a la City inflaba el mercado inmobiliario, con efecto en cascada sobre todo el Reino Unido. La ocupacin del sector inmobiliario es la que ha crecido ms deprisa, con un paso de 2,4 millones de empleados en 1991 a 4,5 millones en 2006, mientras que en el sector financiero en sentido estricto la ocupacin se ha mantenido estable en un milln de empleados.
La afluencia de capitales ha proporcionado al estado un ingreso extra que a su vez le ha permitido aumentar el gasto pblico. Contrariamente a lo que se suele decir, el laborismo ha invertido la cura de adelgazamiento thatcheriana y ha aumentado el gasto pblico, que de 1999 a 2006 creci un 29% en trminos reales. Sin embargo, una parte de este gasto ha financiado al sector privado a travs de iniciativas de participacin mixta. Pero ha crecido el nmero de empleados en la enseanza (de 1,9 a 2,4 millones de ocupados: +26%) y, sobre todo, en la sanidad (de 2,4 a 3,3 millones: +37,5%). Por el contrario, la economa creativa (tv, cine, diseo, publicidad), aunque ha crecido un 49%, lo ha hecho con un total tan bajo (798.000 empleados en 2006 frente a los 536.000 de 1991) que muestra lo sobrevalorada que est su influencia.

El gobierno pide sacrificios a todos

Pero con la crisis bancaria de EE.UU. y, sobre todo, con la inflacin importada, todo este castillo de naipes se est derrumbando y el crculo virtuoso pasa a ser vicioso. Hoy en da el Reino Unido tiene un dficit pblico del 4%, lo que limita el margen de maniobra del gobierno. Se discute sobre los motivos de la crisis que se abate sobre la isla, pero ya nadie duda de su existencia y los consumidores han empezado a apretarse el cinturn. Ahora el gobierno pide sacrificios a todos, pero cuando ha intentado gravar con 30.000 libras esterlinas anuales a los 20.000 financieros extranjeros residentes en el pas, se ha armado un gran revuelo en toda la prensa, en defensa de los pobres millonarios obligados a huir de semejante persecucin.
El gobierno se adjudicaba todo el mrito del crecimiento econmico. Ahora corre el riesgo de cargar con toda la culpa de la crisis y est atrapado en una pinza poltica, de la que hablaremos en la prxima entrega.

(1-contina)

Fuente: http://www.ilmanifesto.it/Quotidiano-archivio/25-Giugno-2008/art10.html



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