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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-06-2008

Los intelectuales, la cultura y la sociedad cubana

Graziella Pogolotti
Cubarte


La definicin del campo cultural cubano y su vnculo con las instancias polticas han sido manipuladas mediante la puesta en circulacin de estereotipos vulgarizados a travs de campaas mediticas y aceptados como verdades en muchos crculos acadmicos. La referencia implcita al modelo sovitico soslaya los rasgos especficos del proceso cubano en este como en otros terrenos.

El reciente congreso de la UNEAC seala un hito en la proyeccin pblica de la comunidad intelectual cubana. Ha sido un proceso complejo, atravesado por etapas de retrocesos y malentendidos. En 1959, los escritores aspiraban a romper el aislamiento en que haban permanecido hasta entonces. Virgilio Piera, entre otros, insista en el monopolio del dilogo con la sociedad ejercido por los periodistas. Buena parte del debate en los aos subsiguientes se concentr en las vertientes de la creacin artstica y literaria y en el alcance ideolgico de esa produccin. A pesar de la difusin del pensamiento de Antonio Gramsci, pocos comprendieron en aquel momento la dimensin cultural del problema, inscrito en el sistema de valores que alentaba el proyecto social de la Revolucin. En los aos noventa del pasado siglo, fue madurando una nueva perspectiva, estimulada paradjicamente por los aos duros de la crisis econmica y por el derrumbe del campo socialista.

En esas circunstancias, el desarrollo de los programas educacionales y la expansin de las instituciones culturales a lo largo del pas, modificaron de manera imperceptible y, sin embargo, sustancial los trminos del dilogo con la direccin poltica de la nacin. De la tradicional dicotoma entre vanguardia artstica y vanguardia poltica, se estaba pasando al concepto de comunidad intelectual, articulada orgnicamente al cuerpo vivo de la Isla.

El punto de giro ms visible se produjo en 1998, cuando el sexto congreso de la UNEAC, sin descuidar los temas especficos, centr los debates en torno a una ponencia titulada Cultura y sociedad. El anlisis parta del reconocimiento de los efectos de la globalizacin en el mundo contemporneo y sus repercusiones en la conciencia identitaria que, con su capacidad de traspasar fronteras, tena resonancias en el interior del pas. Sealaba, as mismo, las desgarraduras del tejido social derivadas de la aparicin de bolsones de capitalismo y el consiguiente acrecentamiento de las desigualdades.

Diez aos despus, en el sptimo Congreso, Cultura y sociedad vuelve a constituirse en columna vertebral del debate. Sin desconocer su antecedente explcito, la perspectiva asumida, ms que sociolgica, es estrictamente cultural. Partiendo de las insatisfacciones respecto a la recreacin, subvierte la compartimentacin de la vida entre horas disponibles entregadas a la mera distraccin y aquellas dominadas por el aburrido compromiso laboral. La imagen corporativa, expresin concreta de la globalizacin, difunde un concepto del entretenimiento que establece los paradigmas de la felicidad y, con ellos los modelos de vida. Centrados aparentemente en la exacerbacin del individualismo, son frmulas homogeneizadoras articuladas a un sistema de valores. Promueven el no pensar, anulan el espritu crtico, generan reflejos condicionados y enmascaran, tras el disfrute de la evasin momentnea, la consolidacin de un dominio hegemnico.

Por esos motivos, el vnculo entre cultura y sociedad se coloca en el mbito de los valores, forjados en la familia, en la escuela, en el pensamiento religioso de raigambre diversa, en la praxis de las organizaciones polticas, en estructuras ideolgicas, en los mecanismos de recompensa y castigo asumidos por el cuerpo social y los poderossimos medios audiovisuales dominantes en el mundo contemporneo. En la siembra de valores se entrelazan sensibilidad y raciocinio. Se remiten siempre a un deber ser explcito o implcito, a una ideologa explcita o soterrada.

Al situarse en ese terreno, el sptimo congreso de la UNEAC, desde la perspectiva de la Revolucin y teniendo en cuenta los conflictos de la contemporaneidad, abri el espacio a una profunda reflexin acerca de la realidad concreta del pas, inscrita en el contexto del mundo globalizado. Una crtica basada en fundamentos analticos anim debates que abordaron problemas acuciantes de la educacin, los medios masivos de difusin, la preservacin de las ciudades, la pervivencia de estereotipos excluyentes respecto a la raza y la orientacin sexual. Se trataba, de establecer las premisas indispensables para configurar, de manera efectiva, el programa de trabajo futuro de la UNEAC.

Lo ms significativo, sin embargo, se ha venido haciendo perceptible despus de la clausura del Congreso. En la prctica del dilogo entre los escritores y artistas, as como mediante el que se ha vertebrado entre ellos y las altas instancias de la direccin poltica del pas, se est rediseando la funcin de los intelectuales en el conjunto de la sociedad. El Congreso ha tenido, en efecto, una gran resonancia popular. Para los cubanos carecen de sentido las etiquetas al uso en la gran prensa internacional que tildan de oficialista a los intelectuales adheridos al proyecto revolucionario, a la vez que intenta promover una sociedad civil caracterizada por la oposicin sistemtica. Desde la diversidad de nuestras voces y oficios, aspiramos a seguir fecundando una patria construida por todos para el bien de todos.

Los escritores y artistas seguimos conquistando, paso a paso, el espacio pblico que reclamaba Virgilio Piera y Alejo Carpentier, cada uno a su modo, hace casi cincuenta aos. El proceso ha sido largo, no exento de tanteos y retrocesos. Haba que vencer obstculos y zonas de desconfianza, algunas de ellas acumuladas por el pensamiento de izquierda a travs de una historia marcada por acercamientos y rupturas. Entre nosotros, los siempre silenciados, tuvieron que comenzar por hacer visible la creacin artstica a travs de la fundacin de editoriales, galeras museos, grupos de danza y teatro, multiplicacin de conjuntos musicales y afirmacin del cine nacional. Luego, la institucin que los agrupaba empez a definir su perfil. Ms que un gremio o un centro promotor de las arte, la UNEAC se constituy en canal para el dilogo con la sociedad. Con la crisis econmica y el derrumbe del campo socialista, cultura y nacin se entrelazaron en la reivindicacin de la identidad. La lucha por la supervivencia exiga, al mismo tiempo, la preservacin de los valores con vista a mantener viva la semilla del porvenir. Ante ese desafo, atendiendo a las demandas del siglo XXI , la UNEAC se redefine y reconstituye, portadora siempre de las inquietudes de sus miembros, los escritores y artistas cubanos.


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