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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2008

(Nueva) izquierda y derechos

Roberto Gargarella y Rubn M. Lo Vuolo
Sin Permiso

Gargarella y Lo Vuolo reflexionan sobre la situacin de la izquierda en Argentina


En los ltimos tiempos se abri un debate pblico en torno de la posible emergencia de una nueva derecha. Aunque podramos compartir algunas preocupaciones expresadas en esa discusin, nos interesa interrogarnos acerca de si esa eventual emergencia no se explica en parte por las caractersticas de la nueva izquierda que podra oponrsele.

Segn entendemos, un programa de izquierda debera apostar ineludiblemente por una mayor democratizacin poltica y un mayor igualitarismo econmico. La mayor democracia poltica debe significar reformas destinadas a asegurar la redistribucin de la autoridad poltica; la atomizacin del poder; incentivos para la intervencin cvica en poltica en definitiva, la recuperacin por parte de la ciudadana de su poder de decisin y control sobre los asuntos pblicos. El modelo poltico implementado en los ltimos aos representa, en cambio, el mximo ejercicio, en democracia, de la verticalizacin de la autoridad. No es que la reforma poltica no haya resultado como se esperaba. Ocurre que se la pulveriz y se la cambi por medidas destinadas a reforzar la autoridad presidencial. El presidente controla hoy reas que nunca antes, gracias a la autoridad inditamente delegada por el Congreso. Y lo hace bajo el control de una Comisin Bicameral Permanente, organizada a partir de una ley dudosamente constitucional, que ha aprobado hasta hoy todas las iniciativas del Ejecutivo.

Una agenda de izquierda requerira mayor control popular sobre el uso de los fondos pblicos. Sin embargo, lejos de promover por caso un presupuesto participativo, las reformas institucionales implementadas en los ltimos aos han seguido el camino directamente opuesto, asegurando menos poder al pueblo y mxima concentracin de autoridad sobre el jefe de Gabinete, para permitirle que reasigne a voluntad las partidas presupuestarias (Ley de Administracin Financiera). Peor an, en tiempos recientes han proliferado fondos fiduciarios destinados a subsidiar capitalistas elegidos, con recursos subvaluados y compromisos de gasto incontrolables.

Un programa de izquierda exigira la difusin de informacin plena y transparencia absoluta de la gestin de gobierno, para que el pueblo gane en conocimiento y control sobre la vida colectiva. Contra ello, lo que se observa es la destruccin de todos los indicadores econmicos confiables, lo cual aumenta el poder de agentes econmicos con capacidad de construir e imponer su propia visin de la economa.

La agenda de izquierda demandara la democratizacin de la palabra y la comunicacin pblicas. El habitual vaciamiento del Congreso, sin embargo, conspira contra dicho ideal, pero mucho ms cuando se le suma el fortalecimiento de los grandes medios de comunicacin promovido en los ltimos tiempos, luego de que ms all de la retrica se prorrogasen por 10 aos las licencias (otorgadas por la ltima dictadura militar y el menemismo) a los actuales concesionarios de servicios de radio y televisin, mientras se procura el disciplinamiento y castigo a los medios supuestamente opositores a travs del uso discrecional de la publicidad oficial.

La agenda de izquierda requerira el fortalecimiento del control popular sobre el gobierno, y la injerencia directa de la ciudadana en los rganos de la Justicia. Las reformas destinadas a ganar control ejecutivo sobre el Consejo de la Magistratura o el inesperado movimiento ejecutivo sobre el nombramiento de jueces subrogados (lo que le permite al gobierno, en los hechos, no slo escapar del control popular, sino hasta eludir al Congreso en la designacin de jueces) ratifican que, contra las esperanzas iniciales, tambin aqu se est transitando por el camino equivocado.

Insistiendo en el igualitarismo econmico, por lo dems, el programa de la izquierda debera dar prioridad a una estructura tributaria progresiva que, ante todo, recaude all donde se manifiestan las expresiones de riqueza y la capacidad contributiva. Por el contrario, lo que se ha hecho es aprovechar la estructura tributaria regresiva y los ingresos crecientes para otorgar exenciones tributarias a grandes empresas y subsidiar al capital amigo, sin reformar el impuesto a las ganancias, gravar a la renta financiera, a la transferencia de ttulos de propiedad, a la herencia, etc.

Una propuesta de izquierda debera cuidar el balance intergeneracional de la riqueza. Contra ello, se permiti la extraccin de la renta petrolera por grupos de capitales privados, drenando las reservas hasta llegar a niveles crticos y comprometer el autoabastecimiento. Esta expropiacin para las futuras generaciones se conjuga con la falta de revisin integral de los procesos de privatizaciones, retomando el control pblico sobre reas estratgicas imprescindibles como la energa. En lugar de buscar caminos para recuperar la propiedad pblica de reas estratgicas, se prefiri el eufemismo de argentinizar el capital facilitando el ingreso al negocio de los servicios pblicos de capitalistas amigos, mientras se usan fondos pblicos y se emite deuda para financiar obras que ofenden cualquier racionalidad moral y tcnica.

Asimismo, a un programa de izquierda le correspondera orientarse a universalizar el acceso a polticas sociales de transferencia de ingresos, integrando a toda la ciudadana en las mismas instituciones de proteccin social y promoviendo la autonoma y las capacidades personales. Del mismo modo, dicho programa no debera utilizar los fondos de polticas sociales para financiar al Tesoro, sino que debera utilizar los fondos para sostener una reforma del sistema de previsin social, otorgando derechos a la cobertura universal de una jubilacin bsica incondicional, retomando un esquema solidario sustentable financieramente.

Resulta claro, el mrito de un programa de izquierda no puede ser el de no reprimir a los sectores que protestan. Su mrito debe ser el de asegurar para todos, incondicionalmente, los derechos sociales que constitucionalmente les corresponden y que hoy se deniegan o conceden graciosamente, en la forma de favores o privilegios.

Roberto Gargarella es constitucionalista (UBA-UTDT). Rubn Lo Vuolo, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, o es economista (Ciepp)


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