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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2008

Cronopiando
El valor de ser cobarde

Koldo campos Sagaseta
Rebelin


 

 

 

Los cobardes nunca han disfrutado de una buena prensa.

Sobre ellos se han dicho y escrito los ms rastreros eptetos, como si los cobardes alcanzaran tan penosa y triste condicin por gusto. Pero nadie es cobarde por vocacin ni es tampoco el temor la razn de ser de la cobarda.

Lo que el vulgo toma por cobarda no es ms que la sabia prudencia del hombre comedido que siempre sabe calcular todos los riesgos y medir las consecuencias de sus actos.

Nadie ha muerto nunca por cobarde. El supuesto cobarde podr ser ofendido, ridiculizado, injuriado, pero al da siguiente de padecer tantos agravios pudo estar vivo para contarlo o para esconderlo.

Los valientes nunca tienen maana y bien lo saben los cementerios que guardan a aquellos arrojados que irguieron orgullosos sus cabezas y desafiantes abombaron sus pechos, hasta encontrar un catafalco a la exacta medida de su hombra.

El cobarde que sobrevivi para contarlo tiene a su favor la posibilidad de retocar el relato de su miedo hasta convertirlo en una heroica epopeya. Y para poder hacerlo, un imprescindible requisito es seguir vivo.

Muchos de los que hoy tenemos por valientes no fueron otra cosa que cobardes con buena pluma.

El tenido por valiente soldado griego que a la carrera recorri cuarenta kilmetros para contar la trgica derrota sufrida y prevenir al pueblo de Atenas de la amenaza que se cerna sobre la ciudad, slo era un soldado dotado de unas prodigiosas piernas que, alentadas por un pnico maysculo, huy despavorido de la masacre de sus amigos y compaeros de armas, sin detenerse ni para mirar atrs. Y as, a la carrera, lleg a Atenas sin saber que llegaba. Tanto era su espanto que el corazn no quiso perdonarlo.

Aquella pomposa declaracin de intenciones, frase clebre donde las haya, de "prefiero morir de pie a vivir de rodillas", al margen de su teatral emplazamiento nada ms nos aporta que unas rodillas magulladas. Vivir de rodillas no es tan incmodo ni tan traumtico. Slo hay que adquirir unas consistentes rodilleras que nos ayuden a evitar los callos y dar gracias a Dios por permitirnos vivir ms cerca del suelo. Al da siguiente podremos seguir viviendo y narrando la historia de aquel que muri de pie.



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