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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2008

La causa perdida de la OTAN

Tariq Al
The Guardian


La guerra buena de Occidente en Afganistn se ha vuelto mala. Se precisa una solucin local, no de una solucin de tipo colonial.

En los ltimos choques habidos en la frontera de Pakistn y Afganistn las tropas de la OTAN han matado a 11 soldados paquistanes y herido a muchos ms, motivando una seria crisis en el pas y el malestar del alto mando del ejrcito paquistan, ya dividido sobre la cuestin.

El fracaso de los EEUU en Afganistn es ahora evidente y la desmoralizacin de la OTAN demasiado evidente. Extender la guerra al Pakistn podra ser un desastre para ambas partes. La era Bush-Cheney se est acabando, pero es improbable que sus sustitutos, a pesar de la catstrofe de Irak, calmen al gigante estadounidense suficientemente como para hacerle dormir un rato y digerir el atracn.

La grieta temporal que se abri entre algunos estados de la UE y Washington sobre Irak se solvent despus de la ocupacin. Pudieron permanecer unidos en Afganistn y hacer la buena guerra. Este punto de vista ha sido slidamente apoyado por cada uno de los candidatos presidenciales en la carrera de las elecciones de 2008, con el senador Barack Obama jaleando a la Casa Blanca para que violase la soberana paquistan cuando fuese necesario. Debe sentirse complacido.

Que la guerra buena" se ha vuelto ahora mala no es muy discutido por un buen nmero de analistas serios en EEUU, aunque no estn de acuerdo con la receta de tratar con los problemas. No es el menor de ellos para algunos el futuro de la OTAN, que se ha quedado varada hace tiempo lejos del Atlntico en un montaoso pas, la mayora de cuya gente, despus de ofrecer una oportunidad a los ocupantes, se ha dado cuenta que eso era un error y se ha vuelto hostil de forma creciente.

Los neotalibanes controlan al menos 20 distritos en las provincias de Kandahar, Helmand y Uruzgan, en donde las tropas de la OTAN reemplazaron a soldados de EEUU. Es un secreto a voces que muchos funcionarios de estas zonas apoyan de tapadillo a los guerrilleros. Como muchas de las agencias de inteligencia activas en el pas saben perfectamente, la situacin est fuera de control. El modelo concebido para la ocupacin fue el de Panam. El entonces secretario de estado de EEUU, Colin Powell, dijo que: la estrategia debe ser la de hacerse cargo de todo el pas mediante la fuerza militar, policial u otros medios. Su conocimiento de Afganistn era limitado.

Panam, con una poblacin de 3,5 millones de personas, no poda haber sido ms diferente de Afganistn, que tiene una poblacin aproximada de 30 millones y geogrficamente es completamente distinta. Incluso para intentar una ocupacin militar del pas entero se requerira un mnimo de una tropa de 200.000.

Un total de 8.000 soldados de EEUU fueron enviados para sellar la victoria. Las 4.000 fuerzas de la paz enviadas por otros pases nunca dejaron Kabul. Los alemanes se concentraron en la creacin de una fuerza policial que poda llevar a una polica estatal, y los italianos, sin ningn atisbo de irona, estaban ocupados adiestrando un poder judicial afgano para tratar con la mafia de las drogas. Los britnicos fueron a Helmand en medio de campos de adormidera. Y para los nuevos estados satlite involucrados checos, eslovenos, polacos, estonios, eslovacos y rumanos fue un adiestramiento til para el futuro.

Cinco aos despus, en septiembre de 2006, un atentado con bomba en la embajada de EEUU estuvo cerca de alcanzar el objetivo. Una evaluacin de la CIA del mismo mes pint una situacin sombra, en donde se describa a Karzai y a su rgimen de completamente corruptos e incapaces de defender Afganistn de los talibanes. Ronald E. Neumann, el embajador en Kabul de los EEUU, apoy este punto de vista y dijo a un entrevistador que los EEUU tienen que elegir entre opciones absolutamente opuestas , y el fracaso solamente podra evitarse mediante mltiples miles de millones a lo largo de mltiples aos.

La represin, que golpea aqu y all de forma indiscriminada, lleva a la gente a no tener ms opcin que apoyar a los que tratan de resistir, especialmente en una parte del mundo donde la cultura de la venganza es grande. Cuando toda una comunidad se siente amenazada, se refuerza la solidaridad, sea cual sea el carcter o debilidad de aqullos cuya lucha se apoya.

Muchos afganos que detestan a los talibanes estn tan hartos de los errores de la OTAN y el comportamiento de sus tropas, que son hostiles a la ocupacin. La misma OTAN ya ha dejado de hacer creer que la ocupacin tenga algo que ver con las necesidades del pueblo afgano y lo admite como una ofensiva militar de EEUU de duracin indefinida en el Oriente Medio y Asia Central. Como el Economist lo resume, la derrota podra ser un duro golpe no solamente para los afganos, sino y ms importante, por supuesto para la alianza atlntica. Como siempre, la geopoltica prevalece sobre los intereses afganos en los clculos de los grandes poderes.

El acuerdo bsico firmado por Washington con su ttere en Kabul en mayo de 2005 da al Pentgono el derecho a mantener una presencia militar masiva en Afganistn a perpetuidad. Que Washington no busca tener bases permanentes en esta peligrosa e inhspita tierra simplemente por amor de la democratizacin y la buena gobernanza fue claramente expuesto por el secretario general de la OTAN Jaap de Hoop Scheffer en la Brookings Institution en febrero de hogao: la oportunidad de ubicar complejos militares, y eventualmente misiles nucleares, en un pas que tiene frontera con China, Irn y Asia Central era demasiado buena para dejarla pasar.

Ms estratgicamente, Afganistn se ha convertido en un teatro central para unificar y extender la garra del poder poltico occidental sobre el orden mundial. Por una parte, se argumenta, provee una oportunidad para los EEUU de hacer caso omiso a sus fracasos en imponer su voluntad en Irak y en persuadir a sus aliados de que jueguen un amplio papel en este lugar. Por el contrario, como un informe (pdf) sugiere, EEUU y sus aliados tienen ms unidad de criterios en Afganistn. El ltimo resultado del esfuerzo de la OTAN para estabilizar Afganistn, y el liderazgo de EEUU en este esfuerzo puede afectar la cohesin de la alianza y la capacidad de Washington para forjar el futuro de la OTAN.

Hay al menos dos caminos fuera del impasse de Khyber [se trata de uno de los principales y ms antiguos pasos de comunicacin entre Afganistn y Pakistn. El autor juega con las palabras paso e impasse. N.dT.]. El primero y el peor podra ser balcanizar el pas. Parece ser el criterio dominante de la hegemona imperial por ahora, pero en tanto que los kurdos en Irak y los kosovares y otros en la ltima Yugoslavia fueron serviciales nacionalistas clientelares, la posibilidad de que los Tajiks o Hazaris jueguen este papel de forma efectiva es ms remota en Afganistn.

La segunda alternativa podra requerir una retirada de todas las fuerzas de la OTAN, o venir precedida o seguida por un pacto regional para garantizar la estabilidad afgana a lo largo de los prximos diez aos. Pakistn, Irn, India y Rusia podran garantizar y dar apoyo a un gobierno nacional funcional, comprometindose a preservar la diversidad tnica y religiosa de Afganistn y crear un espacio en el cual todos sus ciudadanos pudieran respirar, pensar y comer cada da. Se necesita un plan social y econmico serio para reconstruir el pas y proveer las necesidades bsicas de su pueblo.

El fracaso de la OTAN no puede ser achacado simplemente al gobierno de Pakistn. Es una vieja estratagema colonial sta de echar la culpa a los de fuera para los problemas internos. Si algo ha hecho la guerra de Afganistn ha sido engendrar una situacin crtica en las dos provincias paquistanes fronterizas, y el uso del ejrcito del Pakistn por el CENTCOM [mando central estadounidense;T.] ha trado consigo el terrorismo suicida en Lahore, convertidos la agencia de inteligencia federal y una escuela de adiestramiento naval en objetivos de quienes apoyan a los insurgentes afganos.

La mayora pastn de Afganistn ha tenido siempre estrechos lazos con sus correligionarios pastn en Pakistn. La frontera actual fue una imposicin del imperio britnico, pero siempre ha resultado porosa. Es prcticamente imposible construir una alambrada tejana o un muro israel a lo largo de una frontera montaosa de 2.500 kilmetros y en buena parte sin marcas de separacin entre ambos pases. La solucin es poltica, no militar. Y debera ser buscada en la regin, no en Washington o Bruselas.

Tariq Ali es miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO .

Traduccin para www.sinpermiso.info : Daniel Ravents




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