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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2008

Gratitud cubana a Eva Forest

Luis Toledo Sande
CUBARTE


El peso del llamado matrimonio tradicional con su multisecular marca machista no ser lo que haga difcil pensar en Eva Forest sin la compaa de Alfonso Sastre. La suya fue, es, una de esas grandes parejas humanas en que ambas partes, juntas, forman cimiento y columna, suelo y techo, pasin y energa, ideas y hechos. Contra todo prejuicio o patrn convencional dominante de gnero cabe decir que en ese edificio Eva puso una particular dosis de consistencia, un aporte fundamental para que la otra mitad se mantenga en pie, creativa, til, honrndose a s misma y a la que fsicamente le falta hace ms de un ao.

Otra realidad es tambin ostensible. Estas palabras empiezan por sealar una ausencia, y se han escrito para el homenaje que amigas y amigos, compaeras y compaeros suyos de ideas y hasta de lucha, han organizado con ocasin del primer aniversario de la muerte de Eva. Pero, como en la generalidad del homenaje, se hablar, ante todo, de una existencia plena, intensa, cuyos frutos no han cesado, ni cesarn en muchos aos ms.

A finales de 2006 se me invit a presentar en San Sebastin un libro de implicaciones querenciosas para la historia de Cuba, y acept con gusto. No conoca la preciosa ciudad vasca, y, sobre todo, desde all tendra la oportunidad de trasladarme hasta la cercana Hondarribia para disfrutar, en su entorno diario, un encuentro con Eva y Alfonso, con quienes haba conversado alguna vez en La Habana.

En su casa de realidad y encantamiento me trataron como a un amigo de siempre. Su naturalidad hizo que me sintiera en familia. Recuerdo las reacciones de eterna muchacha que tuvo Eva ante el arroz negro con el cual quiso agasajarme, y que, segn ella, no le haba quedado bien. Pero no he comido otro ms sabroso, cualquiera que haya sido su color. Mientras lo coma, no imaginaba que pocos meses despus, al llamar a aquella casa desde Madrid, la respuesta que recibira me dejara petrificado. Con voz desolada Alfonso me dijo que Eva se hallaba en estado crtico en el hospital, y me explic la causa. El desenlace es conocido. Ocurri en 2007, un 19 de mayo, fecha que est marcada con fuego por la cada de Jos Mart en combate.

No me referir en general a la vida de Eva, ni a sus ideas, ni en particular a su obra literaria, incluida la editorial. Hablar someramente como un hijo de Cuba, para dar uno de los muchos testimonios de gratitud que podran dedicrsele desde el pueblo cubano.

Das despus de la muerte de Eva, se desarroll la Feria del Libro de Madrid 2007. Junto a la caseta del Centro Regional del Libro de la Amrica Latina y el Caribe que inclua la muestra de Cuba se hallaba la de una editorial vasca. La atenda una joven de esa tierra, y no pude contener el impulso de hablarle de los dos grandes creadores con quienes pocos meses antes haba departido en Hondarribia. La respuesta de la joven me dej de una pieza. Nada le decan los nombres de aquellos dos autores, de aquellos dos extraordinarios seres humanos.

El hecho no habla de los desconocidos, y ni siquiera lo menciono como reprobacin de aquella joven. Ella probablemente estara intentando mejorar su situacin material, o resolver problemas acuciantes con lo que le pagaran por su tarea en la Feria. Pens en las estructuras, los mecanismos, los intereses, los valores, los sin valores de promocin que favorecan tal desconocimiento. Y tambin me ilusion creer que en mi pas, al margen de la familiaridad profesional de unos cuantos con la obra de ambos autores, seguramente su imagen, su estatura de seres solidarios, se conocera mucho ms all de mbitos y circuitos especializados.

Tenemos una televisin de no muchos canales, sin mayores recursos o aspavientos tecnolgicos, y con no poco que seguir mejorando en su programacin. Pero est llamada a cumplir fines educativos y artsticos, no a difundir banalidades y aberraciones al servicio del mercado y de la resignacin social. Esa televisin habr propiciado que una gran cantidad de cubanas y cubanos hayan visto los rostros, odo la palabra y aquilatado el pensamiento de dos grandes amigos de un pueblo que ha resistido y resiste los designios y los embates de la ms poderosa potencia del mundo en todos los tiempos. No s si fue l quien la acu, pero en un texto de Alfonso recuerdo haber visto por primera vez, en el sentido con que ha prosperado, la formulacin polticamente incorrecto. Para quienes emplean y capitalizan las maniobras promocionales antes aludidas, estamos hablando de una pareja humana que ha sido y seguir siendo polticamente incorrecta, sin que el filo se lo mellen circunstancias como la muerte.

El derrumbe y el desmontaje que ambas cosas se combinaron de un modelo de socialismo propici la desbandada de muchos que, en caso de haber sido alguna vez revolucionarios, devinieron elegantes progres, o redomados exponentes de la derecha. Pero Eva y Alfonso siguieron firmes en sus ideas. Ahora l mantiene su propia fidelidad a ellas, y as, adems, representa la de su compaera.

Beneficiario de aquel derrumbe y de aquel desmontaje, el capitalismo se entroniz como nunca antes, y adquiri mayores recursos para disimular su propio fracaso global. Incluso algn hegelianito lo calific como el fin de la historia, y una academia bien pagada, aunque huera, lo rotul no ya como la modernidad, sino como la posmodernidad, lo ltimo a lo que cabra aspirar, cuando no era ni es otra cosa que la desfachatez de la barbarie, sin excluir genocidios y otras lindezas. Pero nuestros dos amigos siguieron militando firmemente en la vanguardia humana que permanece abrazada al afn de alcanzar no solamente otro mundo, sino un mundo mejor, y considerarlo y hacerlo posible, realizable.

Aunque la vida, los errores y los desastres podrn favorecer o cegar ese camino, tal vanguardia tiene de su lado una verdad: el mundo de hoy es real doblemente res: por ser consumacin fctica, y rex: por servir a la monarqua del capital, pero es injusto e insostenible. Se mantiene afincado sobre la explotacin de la mayora, aunque sea hipoteca por medio, y sobre la destruccin de una gran parte de la humanidad, a riesgo de acabar con la especie toda y con su sustrato material, el planeta. En su mala conciencia, los revolucionarios arrepentidos hicieron suya la necesidad de satanizar a Cuba, cuya tenacidad los pona en evidencia como desertores de la esperanza y como servidores de los dueos del mundo. Nuestros amigos se ratificaron entre quienes continan fieles a la causa de los pueblos, no solamente a la cubana, que abrazaron desde el triunfo revolucionario en 1959. Tan polticamente incorrectos han sido y son que ni siquiera cabe asociar su actitud con la de quienes creen ineludible o de buen gusto, si es que todava expresan con mayor o menor tibieza la defensa de Cuba, aadir salvedades como esta: No es que estemos de acuerdo con todo lo hecho por Cuba.

Los primeros en no estar de acuerdo con todo lo que hemos hecho en Cuba somos los revolucionarios cubanos. Estarlo equivaldra a dar por buenos tambin nuestros errores, y la verdadera lealtad es un acto de reflexin, o no es. No debe confundirse con la incondicionalidad acrtica. Eva y Alfonso han encarnado la actitud de quienes saben qu est en juego, qu ha representado y representa la causa cubana en la lucha contra el imperialismo y por la justicia.

Frente a las maniobras de los poderosos, y a las claudicaciones de los cobardes y acomodados, la lealtad y la decencia tendrn siempre su premio, aunque l no sea ms, ni menos, que la dignidad representada por el mismo hecho de practicarlas. Una revolucin es, en s misma, un hecho irrepetible; pero la lucha y la ola emancipadoras tienen diversas formas de manifestarse. Los polticamente correctos que quisieron desconocer esa realidad, y echar la experiencia cubana en el saco de las defunciones, se han visto en una situacin, quiranlo o no, enojosa.

En varios pueblos de nuestra Amrica vienen dndose manifestaciones concretas de una ola de cambios en los cuales la experiencia cubana sigue ocupando un sitio. Esa realidad confirma que ni la historia ha llegado a su fin ni la dignidad humana puede resignarse a la humillacin en que pretende sumirla para siempre el imperio, ayudado por sus cmplices.

Agradecer con ojos cubanos de Cuba la actitud que mantuvo Eva y que Alfonso sigue manteniendo en alto no expresa ni soberbia ni egosmo nacionalistas. Tampoco han sido estrecheces de tal signo la gua de nuestros amigos. Herederos de la hermandad que entre los pueblos de Espaa y de Cuba vena ya de antes y se acendr con la heroica defensa de la Segunda Repblica Espaola, ellos dan voz a un ideal que podramos resumir con palabras, fundadoras como suyas, de Jos Mart: Patria es humanidad. Tal es la patria en que se afirman el recuerdo de la amiga Eva Forest y el abrazo que ahora daramos al amigo Alfonso Sastre si su salud le hubiera permitido presidir este encuentro como estaba previsto que hiciera.

Con el homenaje a Eva se honran quienes lo han hecho posible, realidad, y se honra el Ateneo de Madrid al acogerlo en su sede este 20 de junio de 2007. La honra quedar en pie aunque el acto no haya podido celebrarse con toda la puntualidad que organizadores y organizadoras queran lograr en la conmemoracin del primer aniversario de la muerte de Eva.



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