Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2008

Entrevista con Pepe Gutirrez-lvarez, escrtor, comunista y responsable de la Fundacin Andreu NIn
Conocer a Trotsky

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Pepe Gutirrez-lvarez es autor de numerosos artculos y ensayos Memorias de un bolchevique andaluz, Retratos poumistas , entre otros- y usual colaborador de revistas como El Viejo Topo y pginas electrnicas como Kaos en la red, sinpermiso, Espacio Alternativo o Rebelion. Alma, cuerpo y espritu de la Fundaci Andreu Nin, Pepe Gutirrez est preparando actualmente el volumen El fantasma de Trotsky. Espaa, 1916-1940 (editorial Renacimiento).

Sin ningn gnero de duda, l es una de las personas ms documentadas en nuestro pas para hablar sobre Trostky y el trotskismo, o mejor, como l mismo seala en la conversacin, sobre trotskismos. Y, acaso por encima de todo, Pepe Gutirrez es un maduro, intachable e incansable revolucionario, maestro de varias generaciones de militantes y activistas comunistas (la persona que le ha entrevistado incluida).

*

Empecemos por lo ms bsico, si te parece. Qu el trotskismo?

En principio, el trotskismo es una corriente comunista opuesta al estalinismo. Fundada por Len Trotsky, lder de la Oposicin de Izquierdas en la URSS, y ms tarde de una corriente internacional enfrentada a la poltica del tercer periodo, o sea el que corresponde bsicamente a la primera mitad de los aos treinta que se distingue bsicamente por la colectivizacin forzosa en la URSS y por un izquierdismo burocrtico que en Espaa recibe la Repblica al grito de Abajo la Repblica burguesa, vivan los soviets!. Stalin dictamina que no hay diferencia entre el fascismo y la socialdemocracia porque son hermanos gemelos. La consecuencia ms conocida de esta lnea poltica fue la tragedia del proletariado alemn en 1933-34, despus de la cual Trotsky opta por constituir una nueva internacional. De todas maneras, el concepto resulta discutible, primero porque fue acuado por sus adversarios para oponerlo al verdadero leninismo que una vez muerto Lenin se forja como una doctrina y unos principios; segundo, porque personifica un ideario que se remite al marxismo revolucionario en su conjunto. Actualmente, se hace necesario pluralizar ya que como tal se expresan corrientes y tradiciones diversas.

Personalmente, a m me gusta aquello de Eric Fried: soy marxista de la tendencia je ne suis pas marxiste. El mismo estudio de la biografa de Trotsky nos muestra un personaje en movimiento, alguien que hace hiptesis, que rectifica constantemente.

 

Un personaje en movimiento que hace hiptesis y rectifica constantemente. No idealizas, no ests construyendo un personaje imposible?

La biografa de Trotsky le sita en la izquierda socialdemcrata desde 1903, en una lnea no muy lejana a la que encarn Rosa Luxemburgo, desde su liderazgo del soviet de Petrogrado en 1905 esboza las lneas generales de la teora de la revolucin permanente. Hay un Trotsky que se unifica con el bolchevismo, que atraviesa todas las experiencias de la poca y que emerge junto con Lenin como el terico de la lnea de frente nico que rectifica el primer y segundo congreso de la Internacional, los congresos de las 21 condiciones y la lnea de ofensiva. Otro Trotsky que, desde 1923, desarrolla los planteamiento avanzados por Lenin de que la URSS es un estado obrero burocrticamente deformado, de un Estado que llaman nuestro pero que no es profundamente extrao y que representa una mezcla de vestigios burgueses y zaristas (Lenin), con la crtica a la burocracia, al socialismo en un solo pas y que desarrolla los primeros elementos de una crtica sistemtica a la burocracia.

En el tercer exilio, Trotsky desarrolla un anlisis pormenorizado del ascenso nazi, tambin de lo que luego se llamar el fenmeno estaliniano. Trata de responder a las exigencias de una nueva crisis revolucionaria en Francia y en Espaa, con mayor acierto y conocimiento en el primer caso, ensayando diversas propuestas tcticas. Rectifica los criterios sobre el Estado de la revolucin en el Manifiesto por un arte revolucionario e independiente, admitiendo como saludable la crtica y la pluralidad socialista. La condena interrumpida del estalinismo siempre ha estado matizada por la teora del doble carcter. Despus de una poca resistencialista en los sesenta tiene lugar una nueva fase de iniciativa terica que liga la tradicin con la nueva izquierda, lo mismo que ahora le vincula con los nuevos movimientos. La imagen cerrada corresponde a ciertas fases, pero especialmente a las minoras que tienden hacia el esencialismo.

 

Crees que el trotskismo tiene vigencia? Se puede ser trotskista actualmente?

Recuerdo que Enric Tello nos sealaba el absurdo de seguir llamndose as una vez el estalinismo se haba descompuesto. Pero desde siempre me ha gustado la respuesta que recuerdo haber ledo de muy joven en un nmero de Accin Comunista. S trotskista significa defender el legado de Trotsky y de la corriente poltica que irrumpi como indispensable, la respuesta es s. Pero si significa defender el legado (o el programa) por encima el tiempo y del espacio, le regalo el epteto a los que lo quieran conservar. Mi idea es que los clsicos son tal porque muestran una enorme capacidad para dar respuestas a las exigencias de un momento histrico dado. Pero desde luego no son los clsicos los que determinan o prefiguran el orden de las cosas. Valen en la medida en que ayudan a situarte ante el presente. Me parece aberrante la presuncin de un programa que ya tiene la respuesta a tal o cual cuestin a pesar de todos los cataclismos. Esa presuncin de autenticidad me parece una de las patologas de los grupos situados contra toda realidad o, mejor dicho, con una realidad exclusiva. Hay una trampa en dicha presuncin: no hablan de lo que hacen sino aseguran ante todo que lo hacen en nombre del clsico al que parecen querer guardar en un congelador.

 

As, dices, los clsicos valen en la medida en que ayudan a situarse ante el presente. En qu ayuda el pensamiento de Trotsky en esa tarea?

Daniel Bensad habla del passeur (el enlace que ayuda a pasar de una frontera a otra), tambin podramos decir el puente. Hay un cierto trotskismo que ha defendido un legado contra la distorsin burocrtica y la banalizacin socialdemcrata, al tiempo que ha tratado de asimilar las ms diversas contribuciones, incluyendo por supuesto las surgidas inicialmente dentro del movimiento comunista oficial y que han acabado rompiendo con dicho movimiento. No tiene una finalidad propia, sino que trata de servir a un proyecto alternativo a la altura de las circunstancias, advirtiendo contra los errores que por una va u otra llevaron al socialismo al actual impasse. Su memoria es la de la revolucin del siglo XX, y aporta toda una reflexin crtica sobre toda esta historia, comprendida la propia. Entre otras cosas subraya que el socialismo del siglo XXI ser revolucionario y democrtico o no ser, advierte contra la burocracia y el caudillismo, etc.

 

Por qu han existido tantas y tantas tendencias polticas que se han reconocido en el legado de Trotsky?

Tiene una explicacin histrica. Durante varias dcadas la corriente tuvo que luchar contra condiciones histricas totalmente adversas, y hasta mediado los aos sesenta fueron tratados poco menos que como apestados. Todava algunos comunistas, todava apegados a las tradiciones estalinianas, hablan de los trotskistas como quien dice ya se sabe y subrayan el apartado de la divisin que ahora ya tienen en casa.

El proyecto del ltimo Trotsky fue crear una internacional capaz de dar la vuelta al curso de los acontecimientos, de anteponer la revolucin socialista a una dinmica suicida que llevaba a la barbarie, o sea a la II Guerra Mundial. En funcin de ese proyecto l mismo se enfrent contra sus propios partidarios y amigos que entendan que el curso de la historia no se poda forzar, que no se poda crear una nueva internacional y enfrentarse con todos. Tambin lo hizo con los que llevaban su propuesta hasta el extremo de romper con el criterio de defender la URSS en todo lo que esta significa de oposicin al capitalismo. La hiptesis Zimmervald -una minora reconstruye la internacional y lidera una revolucin que cambia el curso histrico-no se confirm. Por el contrario, la IV Internacional a duras penas pudo reconstruirse tras la guerra. Cuando lo hizo a finales de los cuarenta fue todava ms cuesta arriba. Esto provoc bsicamente dos tendencias opuestas en su seno.

Una que llevaba a la revisin del legado bien por la derecha -hacia la socialdemocracia de izquierdas- bien hacia el izquierdismo -Socialismo o barbarie sera el ms caracterstico-, buscando nuevas alternativas. Conviene recordar que, desgraciadamente, desde los aos treinta se han visto pasar por delante numerosas alternativas superadoras que conocieron xitos ms o menos efmeros, pero de las que raramente quedan vestigios.

 

Y la otra tendencia?

La otra tendencia vena ser de signo opuesto. Se reafirmaba como defensora a ultranza de dicho legado, el Programa de Transicin ledo en clave de principios, de tal manera que rechazaba toda tentativa de puesta al da, con todos los riesgos obvios en grupos muy reducidos formados primordialmente por intelectuales. A esto hay que aadirle las tentaciones caudillistas, la del gran jefe que quiere emular a Trotsky liderando una fraccin, a veces la fraccin de una fraccin. La idea de crear una nueva fraccin autntica que esta vez s- acabara cumpliendo con la misin encomendada de formar la direccin revolucionaria, se personific en una serie de lderes fuertes completamente convencidos de su verdad: G. Munis, Pierre Lambert, J. Posadas, Nahuel Moreno, con todos sus matices y diferencias, con todo lo que haya de rescatable en cada caso. Estas tendencias centrfugas que dedican la mayor parte de su esfuerzo a la lucha contra el revisionismo, se alimentan de la escasa implantacin, de la debilidad de una actividad poltica con la cabeza caliente y los pies fros, lo cual no excluye que se puedan ofrecer positivas aportaciones especialmente en el terreno de la historia, y sobre todo, ejemplos de militancia. Tres personalidades del trotskismo internacional como Pierre Brou, Ken Loach y Vanesa Redgrave, pasaron por grupos que fueron bastante sectarios. Todava quedan poderosas secuelas de estas tentativas, baste anotar que en Argentina el nmero de siglas sobrepasa la treintena. Aqu ya no se puede hablar del viento de la historia o de la represin, sino tambin de patologas propias. Todo esto comenz a cambiar con el congreso de reunificacin de la IV Internacional, con la emergencia de la nueva izquierda, y se acaba imponiendo lo Daniel Bensad llama un cierto trotskismo.

El asunto es arduo y complejo y remito al libro de Bensad Trotskismos (Barcelona, El Viejo Topo, 2007), con trabajos aadidos de Miguel Romero y de mi mismo.

 

Hablas del Programa de Transicin. Qu anuncia, qu defiende este programa?

El Programa de Transicin, escrito en 1938, seala la articulacin del programa mnimo -reformas, mejoras parciales- con el programa mximo -la conquista del poder-, con un programa intermedio en el que se avanzan propuestas de avance hacia un doble poder, conquistas que no pueden ser integradas. Se trata de un texto vibrante en el que se resumen los criterios generales que Trotsky considera fundamentales para el momento, o sea, en unos momentos en el que la proximidad de la II Guerra Mundial demuestra que el capitalismo haba llegado a un callejn sin salida, negando sus propios avances econmicos y las conquistas democrticas. En esta situacin, las condiciones para la revolucin socialista ms que maduras estn ya putrefactas. Sin embargo, tales anlisis estn animados por un optimismo revolucionario que la guerra mundial se encargar de desmentir. La victoria de los aliados no pasa por ninguna crisis revolucionaria, ni tan siquiera por un desbordamiento por la izquierda como conoci la socialdemocracia despus de la Gran Guerra. La concepcin de Trotsky de que, en ltima estancia, todo dependa de la vanguardia revolucionaria supone al menos dos contradicciones. La primera es que la vanguardia no se desarrolla al margen de unas condiciones histricas rotundamente adversas. La segunda es que carga sobre las espaldas de los que luchan por ella una responsabilidad totalmente desmesurada, y que en tantos casos animara a una fraccin a considerar que si no se avanza es porque no se pone en marcha un programa realmente correcto. El paso siguiente es creer que con ese programa se avanzara. Sin embargo, ninguna fraccin que haya apostado por dicha lnea correcta ha podido superar las dificultades objetivas, y a la postre, lo que ha contribuido ha sido a amargar la historia de la corriente.

 

En qu ha variado el trotskismo en estos ltimos cincuenta aos?

Yo creo que a partir de los sesenta se da un transcrecimiento desde el resistencialismo (una fase en la que la defensa del legado se efecta integralmente, con miedo a cuestionarse los momentos ms controvertido de la biografa de Trotsky como la represin de Kronstadt) hacia una apuesta por un trabajo abierto hacia el sindicalismo de izquierdas y hacia las nuevas vanguardias juveniles, cuya expresin ms conocida ser la JCR antes y durante el mayo del 68, y luego con la emergencia de las Ligas, entre ellas, la LCR [Liga Comunista Revolucionaria] espaola.

En esta apuesta se da tambin un esfuerzo muy considerable por abordar desde la tradicin marxista los nuevos fenmenos que siguen a la II Guerra Mundial, en especial el neocapitalismo, la expansin de los regmenes burocrticos y el desarrollo de un amplio movimiento revolucionario tercermundista que sobrepasa el cuadro de los partidos obreros tradicionales. Se puede hablar de un aggiornamiento liderado por un amplio colectivo en el que sobresale la figura de Ernest Mandel cuya obra militante y terica, en mi opinin, carece de parangn en el marxismo de las ltimas dcadas. Ignorar las aportaciones de Mandel en el terreno del anlisis econmico marxista es incapacitarse para comprender una tercera revolucin industrial, la del capitalismo tardo.

Desde la perspectiva actual podemos decir que este cierto trotskismo que algunos han llamado pablista, por Michael Pablo, y que adolece de cierto optimismo revolucionario.

Por lo dems, esto es algo perfectamente tradicional entre los revolucionarios. Dicho optimismo les llev a cometer determinados pecados que dieron lugar a grandes debates sobre los cuales se pueden encontrar algunas pistas en libros de historia recientes, en memorias como las de Alain Krivine, Livio Maitan, Daniel Bensad o Tariq Ali, la nica editada en castellano: Aos de luchas en la calle. Pero, por ms que se pueden criticar severamente tales o cuales errores de apreciacin, hay que hacerlo sin olvidar que fueron apuestas llenas de voluntad revolucionaria que fueron abiertamente criticadas y que estaban hecha desde compromisos muy serios con las luchas en curso, lo que no siempre se puede decir de algunos de esos crticos que nunca se equivocan, entre otras cosas porque no arriesgan nada.

 

Hablabas de la obra de Mandel. Recomienda algo de ella que te parezca esencial para un lector joven.

La obra de Mandel es la propia de alguien con una cultura enciclopdica que adems era un militante de cuerpo entero, as como un lder sin pretensiones. En su obra existen apartados muy diferentes, pero sin duda la ms importante, en la que es reconocido por gente de escuelas muy diversas, es en el apartado del anlisis econmico del neocapitalismo, especialmente con ttulos como el Tratado de economa marxista y El capitalismo tardo. Afortunadamente, aunque estas obras estn descatalogadas y fueron editadas por ERA de Mxico, el lector interesado podr encontrar en la Red una buena informacin, numerosos estudios sobre su vida y obra, incluyendo unos documentales que edit Revolta Global.

 

Existe actualmente alguna internacional trotskista? Cules son sus actividades?

Han existido y existen diversas internacionales de origen trotskista. De hecho, lo primero que trata de hacer cualquier fraccin es crear sus secciones, en muchos casos encerradas con un solo juguete: su verdad establecida en un crculo cerrado desde el cual se establecan las crticas y veredictos, y en muchos casos se apoyaban confrontaciones que dieron lugar a una crisis sin solucin de secciones que en un momento histrico dado tuvieron una gran importancia. Pienso ahora en los bolivianos o en los norteamericanos.

La Internacional mayoritaria desde siempre es la que se ha identificado con el Secretariado Unificado que agrupaba a mandelistas y norteamericanos, y que lleg a tener una presencia muy significativa entre los izquierdismos de los aos sesenta-setenta. Esta IV Internacional no se considera como una finalidad en s misma. No apuesta por un proyecto de creacin de partidos leninistas-trotskistas autnticos, o sea, aquellos que siguen apegados a la frmula tradicional segn su propia comprensin como corriente, por ejemplo, en el caso de Lutte Ouvriere enfatizando sobre todo el trabajo obrero y los esquemas trotskistas tal como fueron concebidos en los aos treinta. Lo mismo se podra decir de otros grupos que ponen el acento en la tradicin y no en la adecuacin a las exigencias de un momento histrico tan excepcional como el actual, de desplome de la vieja izquierda y del movimiento obrero tradicional.

Esta pequea internacional se considera ni ms ni menos que un pilar ms de cara a una futura internacional capaz de dar respuesta a la Internacional del Capital, la ms poderosa con mucho de todas las internacionales existentes. Expresin de este internacionalismo son la LCR francesa, Sinistra Crtica en Italia, el sector cuartista del Bloque de Izquierdas portugus, la mayora de Solidarits en Suiza, etc, y en ella se reconoce el Espacio Alternativo y los grupos afines en el Estado Espaol. Entre sus actividades centrales ha estado la creacin, apoyo e impulso de los diversos Foros Sociales, y el trabajo actual de coordinacin por promover una izquierda anticapitalista con arraigo de masas, y en oposicin abierta a toda gestin neoliberal, cuya punta de lanza es la LCR francesa animada por una nueva promocin de cuadros entre los que destaca por su naturalidad e inteligencia Alain Besancenot.

 

Qu autores trotskista actuales crees que tienen ms inters? Ampliando un poco ms: qu autores de la tradicin marxista-comunista tienen para ti mayor vigencia?

Aqu quizs convendra tener en cuenta de que la creatividad tiene sus paradojas. Ms de una vez se ha dado un pensamiento fuerte que no ha contado con una insercin social en consonancia. Gran Bretaa poda ser el mejor ejemplo, con toda la corriente de cierto trotskismo, obviamente heterodoxo, alimentada por Isaac Deustcher y continuado por una serie de autores de primera lnea como Perry Anderson, Robin Blackburn, el ya citado Tariq Ali. En tanto que en otros casos se ha podido dar una seccin fuerte que, empero, no ha tenido aportaciones tericas individuales reconocidas sino que ms bien ha contado con aportaciones colectivas de un cierto nivel, o de un nivel que cuesta ms reconocer. En este segundo caso podran citarse los casos de Espaa y Portugal, lo cual supongo que no es ajeno el hecho de la ausencia o ruptura de las tradiciones propias.

Un ejemplo ms equilibrado sera en el caso francs donde aparte del trotskismo, digamos orgnico, tambin se han dado numerosos autores en mayor o menor medida deudores del tronco de la Oposicin rusa e internacional. En Francia se cuenta con autores ya clsicos como Daniel Bensad o Michael Lowy, y podramos extendernos por un variado terreno que moviliza autores, revistas, peridicos y editoriales de prestigio. En los sesenta-setenta esto pas en gran medida por un personaje como Franois Maspero, y que aqu, en Espaa, lleg a representar, aunque mucho ms modestamente, editoriales como Fontamara.

Este enorme potencial terico que llevaba a las otras corrientes a gastar cierta broma sobre lo paliza que ramos, denota una pasin cultural enorme que, adems, es la que ha permitido y permite que un militante de la corriente goce de un nivel de formacin con unas exigencias que resultan extraas en los grupos y partidos comunistas forjados en la tradicin estalinista con su entramado de aparatchiks y en los que el congreso sustituye a la base, el CC al Congreso, el Bur Poltico al CC, y el secretario general domina y dictamina por encima del BP. O sea, por esa lgica sustituyente que Trotsky denunci en 1903, y que sera superada por la realidad con la victoria de la escuela estaliniana tan bien representada en nuestra historia por el PCE, as como por los diversos grupos maostas en los que la direccin lo era todo y la base nada.

Sin duda, este aspecto, otorgar una gran importancia a la formacin desde abajo, es una de las mayores caractersticas de la corriente y una muestra de ello es la riqueza de revistas como Comunismo, el rgano de la Izquierda Comunista Espaola de Nin y Andrade que es un hito en la historia del marxismo hispano, con una poderosa influencia en la izquierda socialista y en toda Amrica Latina.

 

Qu recomendaras especialmente, si tuvieras que elegir, de la obra de Trotsky?

Creo que la obra de Trotsky, como la de todo gran clsico, es inabarcable. Con una vida no tendras suficiente para estudiarla, y eso es lo que ha hecho Pierre Brou. As pues, ms que tal o cual obra, yo recomendara una buena biografa. El Trotsky de Brou se est gestando como proyecto, la triloga de Deustcher es una obra maestra literariamente, liberada del complejo de Cordelia que todava pesa sobre Brou, pionero sin duda y quizs, por lo mismo, con importantes deficiencias historiogrfica. Revolta tiene colgado en el apartado de formacin de su Web, el denso y magistral ensayo de Ernest Mandel, El pensamiento de Trotsky

 

Del propio Trotsky?

Si me pides ttulos: Mi vida e Historia de la revolucin rusa fueron lecturas tan entusiastas como la lectura de grandes obras de la narrativa popular. Otro punto de inters es combinar la riqueza cultural con estilos literarios muy asequibles. Deustcher es para m un magnifico ejemplo de ello.

 

En tu opinin, el POUM fue un partido trotskista? Por qu?

Esta es una discusin enrarecida que poda responder en trminos muy parecidos al de una pregunta anterior. Si al decir trotskista se quiere decir de obediencia, pues no, el POUM era un partido revolucionario con diversas corrientes en la que los trotskistas discrepantes con Trotsky tuvieron un peso importante. Pero si entendemos como tal lo que entenda el estalinismo, entonces lo era. El POUM no solamente dio la cara por Trotsky y por los bolchevique que estaban siendo masacrados en Mosc, es que en su ideario tambin figuraban algunos criterios bsicos inherentes al trotskismo. Entre ellos, la idea de que la clase obrera tena que hacer la revolucin democrtica de paso que comenzaba la socialista; denunciaba el curso burocrtico de la URSS contar el cual apostaba por la democracia obrera.

En mi opinin, hay algunos captulos de la biografa de Trotsky que han ser duramente criticadas: uno es el que sigue al final de la guerra civil rusa, otro es el que lleva a dictaminar una lnea poltica en lugares como Espaa sobre los cuales careca de conocimientos bsicos. Trotsky nunca se enter de la evolucin hacia posiciones comunistas de izquierdas de Maurn desde 1933, ni supo del papel del BOC [Bloc Obrrer i Camperol] en el impulso de la Alianza Obrera, ni tuvo conocimiento veraz de lo que 1934 signific en el curso de la crisis social espaola. Sobre esta cuestin me he extendido en mi libro Retratos poumistas, y ser motivo de otro prximo titulado El fantasma de Trotsky. Espaa, 1916-1940 previsto para la coleccin Espaa en armas de la misma editorial Renacimiento que edit los Retratos.

 

Haznos un apretado resumen de El fantasma

Se trata de un ensayo en el que trato de situar la presencia del trotskismo en la historia social espaola, y en el que trato de establecer hasta que punto Trotsky realiz aportaciones de valor, pero tambin hasta que punto se equivoc anteponiendo la vista de pjaro al anlisis concreto de los hechos concretos.

 

Qu opinin te merecen la obra de Nin y Maurn? Crees que son los dos grandes tericos del marxismo espaol y cataln?

Sin la menor duda. Cierto es que, como dira Marx, en una pas llano cualquier montculo puede parecer una montaa, y que Nin y Maurn fueron dos grandes revolucionarios que tuvieron que componer una tradicin que no exista. No olvidemos que, como seal muy acertadamente Perry Anderson, la principal caracterstica de nuestro movimiento obrero fue la falta de correspondencia entre, por un lado, una base social compuesta por una militancia autodidacta, voluntariosa y enrgica, y una penuria de pensamiento terico por otro. En algunos casos, esa dicotoma resulta francamente trgica como en el caso del anarcosindicalismo que apenas si se plante antes del 36 si el fascismo era algo diferente a otras formas de dominacin burguesa. La tradicin previa al POUM apenas si nos da para los casos de Jaime Vera y Garca Quejido. Nin y Maurn se formaron en el mbito de la lnea general de poltica de frente nico que representaron el tercer y el cuarto congreso de la Internacional Comunista, y en el rico universo que acompaa el nacimiento de sta. Eran muy jvenes a principios de los aos veinte, y tuvieron que improvisar a contracorriente del curso burocrtico que tan bien ejemplifican el tro Bullejos-Trilla-Adame en el PCE. Se puede decir que su obra empieza a madurar desde 1933, sobre todo con la experiencia de la Alianza Obrera, de la que fueron los principales tericos, sobre todo Maurn que adems era un gran organizador.

En un principio, la Fundaci Andreu Nin (FAN) tendra que haber sido de Nin-Maurn, pero pesaron viejas querellas, y apenas si empezbamos a superar la que ambos tuvieron con Trotsky. Con todo, la FAN est realizando, en lo fundamental, una labor de recuperacin que se amplia a todo el campo poumista-trotskista, al tiempo que trata de asumir el pluralismo socialista ms abierto. Presidida por el veterano Wilebaldo Solano, la FAN agrupa a militancias diversas identificada en lo fundamental con el legado del POUM, tiene una pgina Web en castellano, y ahora otra ms en cataln (www.labatalla.info), auspicia ediciones de todo tipo, entre ellas el Comunistas contra Stalin, de Pierre Brou, organiza todo tipo de presentaciones de libros, seminarios, debates, trata de agrupar a estudiosos y voluntarios de todas partes del Estado, colabora con entidades similares del estado o del extranjero, etctera.

 

Por qu los grupos trotskistas suelen ser tan crticos, hasta la extenuacin y acaso el aburrimiento y la ceguera, con los partidos comunistas, digamos, ortodoxos?

Creo que algo tiene que ver con el proyecto de solucin final que Stalin de aplicar contra el trotskismo, el que llev a cabo en la URSS, y que trat de extender fuera de la URSS en Espaa, y en otros lugares. Todava en los aos sesenta quedan comunistas oficiales que se plantean acabar con el hitlerotrotskismo o la quinta columna por mtodos expeditivos, y de ello hay constancia en el Partido Comunista Italiano de la poca de Togliatti -Livio Maitn me explic una vez como Togliatti le cont que unos camaradas se haban brindado para matarlo- y segn he podido saber por un antiguo militante que creo de confianza, y que cuenta que fue testigo, tambin en el PSUC, donde todava a principios de los aos setenta se plane la cuestin. Gregorio Lpez Raimundo respondi severamente que eso ya no tocaba.

 

Pero las cosas han cambiado y mucho.

Aunque todo comienza a cambiar desde entonces, todava quedan reflejos muy fuertes. Valga como ejemplo la apologa que Higini Polo realiza del gobierno de Negrn y del PCE-PSUC en uno de los ltimos nmeros de El Viejo Topo, sin dedicar al caso de Nin y del POUM ni una mera nota a pie de pgina. Es el caso de diversos historiadores como Antonio Elorza, ngel Vias o Ferran Gallego, como s se hubiera tratado de un incidente sin importancia o de una importancia exagerada. Sin estar de acuerdo, encuentro muy distinta la actitud de alguien como Gabriel Jackson que, al tiempo que denuncia sin ambages la represin antipoumista, entiende desde su punto de vista que Negrn no tuvo ms remedio que convenir la ingerencia de la polica estalinista.

Por otro lado, tal como hemos explicado diversos trabajos, el estalinismo tena un doble carcter, mantuvo y expansion la URSS que, con todo, era un baluarte contar el imperialismo, pero tambin era, al mismo tiempo, un cmplice con el imperialismo desde el momento que antepone sus propios intereses a cualquier opcin revolucionaria. China y Yugoslavia tuvieron que hacer sus revolucione en contra del parecer de Stalin, y es que, paradjicamente, la URSS del socialismo en un slo pas fue, en los hechos el socialismo en ningn otro pas. Todo esto est argumentando ampliamente no solamente por el trotskismo sino tambin por otras disidencias y corrientes, con las que no compartimos el anticomunismo. A pesar de todo esto, la IV Internacional se ha mantenido en la lnea de defensa de la URSS y del frente nico, lo que provoc no pocos debates y no pocas rupturas.

Hasta ahora, se entenda que cualquier recomposicin de los movimientos, pasaba por los partidos comunistas. En los ltimos aos, despus de las descomposicin generalizada que han sufrido no ya estos partidos sino tambin variantes de izquierdas como la de Bertinotti en Italia, se nos plantea una situacin nueva. Ms precaria obviamente, pero tambin ms esperanzadora para superar deformaciones burocrticas como las que han convertido a Comisiones Obreras en algo muy diferente a lo que fue contra el franquismo, un fenmeno que por va de promocin sindical ha acabado colocando a buena parte de la militancia obrera comunista, lo mismo que por la va de los ayuntamientos haran otros cuadros. No olvidar nunca que una de las reivindicaciones planteadas por Santiago Carrillo a principio de los ochenta fue que mucha gente que haba luchado se haba quedado fuera del pesebre.

 

Ha habido alguna revolucin hasta la fecha en la que alguna organizacin trotskista haya jugado algn papel destacado, determinante?

El trotskismo se considera parte central de la revolucin rusa, la corriente que ms ha luchado por su defensa, por su estudio, y por su extensin. Tambin tom parte en numerosos procesos revolucionarios, y podemos presumir que los errores nunca nos cambiaron de la barricada en la que estaban los trabajadores, fuese en mayo del 37 en Barcelona, fuese en Praga en agosto del 68 que fue invadida segn Breznev para acabar con una infiltracin trotskista que apenas s contaba con una clula, y que s haba tenido una importancia lo haba sido a travs del surrealismo antes que del socialismo real. Claro que para Breznev, trotskismo poda ser todo planteamiento democrtico del comunismo.

 

Contina, hablbamos del papel del trotskismo.

Ms que determinante, tuvo un papel importante en la resistencia griega, en la revolucin boliviana de 1952-1953, y por supuesto, en el mayo del 68 donde la JCR fue el grupo quizs ms minoritario (no eran ms de 300), y de todos, son los trotskistas que todava siguen levantando la bandera, aunque se trate de una bandera dividida. En otros casos, se han tratado de grupos que han advertido de lo que vena, como en Chile en 1973, donde exista un grupo que tena cierto peso en la izquierda socialista o con la Liga Socialista Revolucionaria en la Portugal de la revolucin de los claveles y en la que el propio Mandel fue recibido por algunos mandos militares que crean que haba que hacer una revolucin social. Sin embargo, en ninguno de esos exista una capacidad real de incidir en el curso de los acontecimientos.

Tampoco la hubo en Espaa ms all de incidir en sectores ms o menos amplios de la juventud y del movimiento obrero.

 

El trotskismo ha acusado al estalinismo, entre otras cosas, de fuerte autoritarismo. Pero, no fue acaso Trotsky un conductor de hierro del Ejrcito Rojo?

Se trata de planetas muy diferentes. En la guerra civil rusa se trataba de ellos o nosotros, y a Trotsky no le tembl el pulso en momentos especialmente cruentos. Por ejemplo, fusilando rehenes para evitar deserciones. Pero cuando dicha necesidad no se planea, su actuacin es otra, y segn cuenta Brou, por ms que se ha buscado en los archivos, no se ha encontrado el menor vestigio de que Trotsky se saliera de estas reglas. Antes al contrario. Eso no tiene nada que ver con el exterminio sistemtico por medios policacos de toda disidencia, exterminio que vena precedido por una campaa sistemtica de linchamiento moral segn la cual Trotsky cenaba todo los das con Hitler y Nin lo haca con Franco. Yo no llamara eso autoritarismo sino exterminismo. Por otro lado, Trotsky y con l Rakovski, Serge, etc, nunca olvidaron de situar dicho exterminismo en su contexto. La revolucin rusa se agot en la guerra civil, sobrevivi al borde del abismo. En ese abismo tuvo lugar una reaccin en la que el Estado se convirti en el nico rgano realmente vivo. Stalin expres mejor que nadie ese proceso, y lo revisti de una legitimidad bolchevique escolstica de la cual pas a ser el nico intrprete autorizado.

Visto en perspectiva, se debera decir que si el trotskismo pec de algo es que a veces se qued corto en sus denuncias. Cuando Nin regres de la URSS, y dio sus primeras charlas en los Ateneos de Barcelona, Madrid y Gijn, el consejo de sus propios camaradas fue que moderara sus crticas. Igual le sucedi a Vctor Serge cinco aos despus. Todava en los setenta la crtica al curso estalinista era visto por muchos como una manera de dar municin al enemigo. Creo que la mayor municin se la daba los atropellos burocrticos que acabaran cercenando la base social de estos regmenes, cados sin la menor oposicin social digna de mencin.

 

Conceptos clsicos de la tradicin como revolucin permanente, gobierno obrero, revolucin mundial o afines, siguen teniendo vigencia poltica en tu opinin?

En la actual coyuntura histrica de desplome de la vieja izquierda (comunismo oficial, socialdemocracia, tercermundismo, etc), e inmersos todava en las consecuencias de la mayor victoria reaccionaria que recuerdan los siglos, estos conceptos parecen en desuso. Uno de los aspectos ms ostensibles de la victoria reaccionaria que se reedita en tradiciones conservadoras y religiosas de siempre, es que ha conseguido que el lenguaje habitual de la izquierda militante parezca arcaico, anacrnico. Sin embargo, estamos asistiendo a una recuperacin de ese lenguaje, de la misma expresin lucha de clases que ha seguido. Y tanto que ha seguido! La nica diferencia es que se ha llevado desde arriba contra los de abajo. Pero ese ciclo ya ha iniciado su fase de descrdito y tambin est dando lugar a las primeras recomposiciones. Habr que renovar el lxico, pero lo cierto es que estamos viviendo un tempo histrico en el que el reformismo ha desaparecido, se ha quedado sin margen, y por lo tanto, todo reformista consecuente tendr que ser al mismo tiempo un revolucionario. A m me gusta mucho aquella ancdota del comienzo de la revolucin cubana segn la cual Fidel pregunt al pueblo si quera el socialismo y ste respondi que no. Pero luego les pregunt, pero queris la reforma agraria, la municipalizacin, etc, etc, y entonces todos, unnimemente, dijeron s, s.

Creo que esas palabras siguen teniendo sentido, pero a mi me parece ms inteligente buscar otras que digan igualmente lo que realmente queremos. Aqu est casi todo por hacer, pero pienso que es muy importante recuperar la capacidad de ofrecer consignas que tengan la virtud de ser asequibles al pueblo, y que sinteticen claramente las contradicciones del sistema. Por ejemplo, esa de la Liga francesa que dice nuestras vidas son ms importantes que vuestros beneficios.

 

Qu est vivo y que est muerto, en tu opinin, del legado de Trotsky y del trotskismo?

Trotsky y el trotskismo no se entienden sino como parte de un legado muy amplio en el que yo no excluira ninguna sensibilidad, siempre que resultara coherente con los fines emancipadores. El trotskismo nunca estuvo solo, ni tan siquiera en los aos de mayor incomprensin, contaron con otros socialistas o con expresiones artsticas como el surrealismo. Siempre tuve claro que prefera la convergencia con gente abierta y luchadora de otras escuelas que trotskistas imbuidos en la verdad absoluta de su fraccin. El trotskismo representa una parte incuestionable de la conciencia crtica del siglo XX, la que ms radicalmente se opuso al estalinismo y al reformismo. Est vivo todo el legado crtico, abierto, estar muerto todo lo que se ha mostrado como la parte oscura de ese legado, en particular cierto sectarismo

Su contribucin es inexcusable para hacernos un mapa de la revolucin del siglo XX, y en ese mapa quedan muchas cosas por discutir algunas de las cuales fueron enjuiciadas por el propio Trotsky como cierto veneno muy bolchevique, producto en parte de los malos rollos del exilio. Toda esa historia entre Lenin y Trotsky en el exilio, tan propia de la poca, y con la que segn se dira de Lenin, trataban de dibujar un elefante para demostrar que te has equivocado en tal o cual cuestin. Hay que romper con esa tradicin de la malevolencia a la hora de dirimir las divergencias polticas. Tenemos que aprender a subrayar lo que nos une contra el sistema y tratar amigablemente lo que nos puede separar. Asumir que la pluralidad es parte de la vida, y aceptarla como algo positivo y no como una desviacin.

 

Estamos, pues, decas, en circunstancias muy distintas.

Tenemos que partir de unas circunstancias muy distintas y en el balance de todo el historial revolucionario nos encontramos con un guerracivilismo en el interior del movimiento obrero desde los tiempos de la AIT, especialmente trgico en el caso espaol, una guerra que el estalinismo exacerb pero no fue el nico, ni mucho menos.

Sera muy prolijo explicar aqu lo que yo creo vlido todava: el estudio constante para unir ciencia y movimiento, el desprecio por la burocracia y los despachos, la capacidad de debatir y de aprender de los adversarios, la democracia de base, la conciencia que ser revolucionario significa ser feminista, ecologista, etc, etc.

 

No est el trotskismo demasiado centrado en su lucha contra el estalinismo? Se podra argir: de acuerdo, tenis razn., pero es historia, lo que sealis es historia. Hoy, en general, nadie se identifica con el estalinismo, que fue -como deca un clsico nuestro que por cierto fue amigo tuyo y que te apreciaba y admiraba mucho- una dictadura no del proletariado sino contra el proletariado.

Los trotskistas fueron los comunistas que lucharon contra el estalinismo. En ese combate, defendieron una historia, pero sobre todo desarrollaron propuestas nuevas en parte siguiendo una tradicin, pero en parte tambin rectificndola. El estalinismo no es solo historia, aunque tiene una presencia ya testimonial en Occidente, sigue pesando tambin como tradicin. No han faltado autores, Daniel Bensad, por ejemplo, que han caracterizado como estalinistas algunas corrientes provenientes del trotskismo, y algo de ello hay en las lideradas por Pierre Lambert y Nahuel Moreno. No solamente fue una dictadura contra el proletariado al tiempo que era tambin algo opuesto al imperialismo. Tambin acu toda una serie de normas y hbitos que siguen pesando.

En todo caso, estara de acuerdo en considerar que lo que ms importa ahora es abrir nuevas vas y no tanto recordar el pasado.

 

Puedes darme un concepto razonable de comunismo que sea hoy vindicable?

El comunismo no es ms que expresin de una finalidad y de una opcin radical. Actualmente, lo ms importante es colocar los escalones organizativos a todos los niveles, a partir de los cuales se pueda hacer oposicin de verdad, y retomar la iniciativa en la lucha de clases. Todo lo que ayude a ello lo podemos llamar comunismo si creemos que este representa una tradicin que, con todos los peros que se quiera, represent el mayor desafo que los amos del mundo hayan conocido en toda su historia.

En mi opinin, los criterios marxistas sobre la meta final eran hiptesis, pero fueron avanzadas con mucha preocupacin y con la advertencia que no haba que prejuzgar algo que tiene que realizarse libremente. Creo que se trata de defender una sociedad lo ms justa posible que se realiza lo ms abierta y creativamente posible segn sus propias exigencias

 

Por lo dems, no crees que la, digamos, cara negra de la tradicin comunista dificulta hasta lo imposible la vindicacin de la finalidad a la que referas?

Creo firmemente que no se puede hablar de comunismo con la cabeza alta sin ajustar las cuentas con todos los horrores cometidos en su nombre en la Rusia de Stalin, en la Hungra de Rakosi y Gere, en la China del ltimo Mao, etc. Todo esto pesa, porque fueron horrores, y naturalmente, porque la derecha los utiliza. Saben cules son los puntos flacos del enemigo, y como cuenta Vicen Navarro, no se puede hablar con la derecha de la guerra espaola sin que saquen inmediatamente a colacin el estalinismo.

Con todo, me remito al debate que en su momento llev la LCR francesa. Como se ha comprobado, las siglas altisonantes no tienen por qu resultar un obstculo, siempre que se acte con alteza de miras. Se trata de aclarar en todo momento que en nombre del comunismo se perpetraron muchos crmenes, al igual que en nombre de Cristo, de la libertad o de la democracia, una cuestin que se suele olvidar.

De todas maneras, creo que en la historia que nos precede existi un cierto culto a las esencias, a las proclamaciones, cuando lo importante ser siempre lo que se hace.

 

Qu opinin te merecen los actuales cambios en Cuba?

No estoy muy al tanto de la situacin cubana, aunque est claro que Cuba sigue ah, un cuarto de siglo despus del inicio de la descomposicin del socialismo real; que, adems, ha llegado Venezuela, y que, por lo tanto, hay que superar el complejo de muralla cerrada tan del gusto de los funcionarios y apostar por el mayor grado de libertades posible para el pueblo.

 

China es una sociedad de la que podamos contemplar algo sin ira?

Pues todo lo que sea la memoria de la revolucin, y de las conquistas que comport. Creo que la evolucin de China, como la de otros pases del antiguo mundo socialista, responde a unas expectativas que corresponde a los espejismos del no hay alternativas al Dios Mercado. Ese ciclo ya est repito- en abierta crisis. En China tambin.

 

La esperanza de la revolucin mundial, reside en Venezuela, en Ecuador, en Bolivia?

En gran medida s porque, con todas las limitaciones y contradicciones que se quieran, representan una primera negacin al prepotente axioma conservador de No hay alternativas. Demuestran que las hay, y las habr. Aunque como sucedi en el siglo XX, el papel de los movimientos sociales en los pases econmicamente ms avanzados, ser crucial. Creo que no hay que perder de vista lo que se est moviendo en los Estados Unidos o en Francia. Despus de haber vivido muy dolorosamente las dos ltimas dcadas del siglo pasado, creo que existen motivos sobrados para crear que se est restituyendo el principio esperanza.

 

Principio esperanza. Qu hermoso final. Pero djame rematar con una cuestin biogrfica y cuatro preguntas que, seguramente, me exigira formular el lector atento. Por qu te hiciste trotskista?

Me convert partiendo de una desconfianza hacia al URSS y el PCE inoculada por mi padre poltico anarquista, pero tambin por cosas que me legaban desde la misma   experiencia personal, incluyendo el cine que fue mi verdadera escuela. Comenc a estudiar historia y literatura siguiendo una cierta metodologa que luego me sirvi a la hora de estudiar el socialismo. Mi tutor me remarcaba que tratara de conocerlas todas, y que cuando optara, lo hiciera con pleno conocimiento de causa. Ya tena una cierta predisposicin libertaria cuando me invitaron a un seminario sobre historia de las internacionales impartido por Alfons Barcel, entonces militante de Accin Comunista. Como era mi costumbre, antes de cada clase, me lea todo lo que me recomendaban y algo ms. Al llegar a la Tercera internacional, que se dio en dos partes, el tiempo de Lenin y el tiempo de Stalin, yo ya haba ledo en cataln el Stalin, de Isaac Deustcher. Don Isaac me fascin. Al final acab dando la ltima clase que trat de la IV Internacional. Eso sucedi en 1966.

 

Sigues pensando que la actuacin del PSUC en Mayo de 1937 fue una actuacin contrarrevolucionaria y que la posicin poltica del POUM era razonable y no una simple ensoacin, polticamente muy desinformada?

Estoy bastante de acuerdo con lo escribe Irene Falcn cuando dice en sus memorias que despus de los trotskistas, la principales vctimas del estalinismo fueron los propios comunistas, totalmente enajenados por la mitificacin ideolgica que les inoculaba el estalinismo con su estructura tan arquetpica del partido, la doctrina, la URSS que saba muy bien lo que haca, segn declara Neus Catal en el documental Operaci Nicolai. Una de las cosas ms terribles y paradjicas del estalinismo es que arrastr a mucha gente que era revolucionaria de verdad, pero que crea en la URSS.

Creo que nunca hubo un PSUC sino varios, y que una parte se apunt porque era el partido del orden republicano, pero haba otra parte que crea aquello de antes la guerra, luego la revolucin (etapismo que no era cierto segn dej bien claro Jos Daz). Los hechos de mayo partieron de la misma base proletaria que haba hecho una revolucin por abajo en julio del 36 y el POUM apost por ella porque era su propia base social. Sin embargo, era consciente que se trataba de un eplogo y no de un nuevo comienzo. Acert cuando trato de llegar a un compromiso con garantas y se equivoc cuando cedi ante la CNT y dijo que haba sido una victoria.

 

La segunda. Qu piensas de la crisis de Izquierda Unida? Hay que refundarla? Qu papel debera desempear el trotskismo en ello?

Sobre esta cuestin ya existe una definicin negativa por el Espacio federal. Yo creo que esa fase ha acabado. Lo que tenga que surgir ser sobre nuevas bases. Las que yo considero bsicas. La primera no gestionar el neoliberalismo bajo ningn concepto. La segunda, apostar por una reconstruccin de los movimientos sobre bases radicales.

Los trotskistas debern apostar fuerte por una nueva va, entendiendo que lo correcto no se da por las definiciones doctrinarias sino por la prctica y los hechos.

 

La tercera. T mismo me refutas pero pregunto igualmente: no es el trotskismo actualmente un asunto de intelectuales situados con escassima influencia social obrera y popular?

Ahora lo es quizs menos que nunca. En cuanto a la influencia, podemos hablar de Francia, Portugal o Suiza. Estamos en puertas de tiempos nuevos en los que el pensamiento y la accin deben de ir de la mano ms que nunca ya que nos enfrentamos a una situacin especialmente ardua y difcil en la que no hay espacio para ningn reformismo

 

Apelo, para finalizar, a tu documentada arista de crtico cinematogrfico. Te sigue interesando el cine de Ken Loach? Se sigue manteniendo Tierra y Libertad?

Ken Loach es por excelencia el cineasta de la clase obrera y el autor de la mayor contribucin flmica al frente del rechazo del neoliberalismo. S bien cinematogrficamente yo prefiero con mucho a John Ford, y esta pelcula que citas no es de las mejores de las suyas, resulta un fenmeno extraflmico que contribuy de manera muy poderosa en la creacin de un movimiento de recuperacin de la memoria histrica, en especial de su corriente revolucionaria. Por lo tanto, sigue siendo una pelcula necesaria, y dado que puede ser olvidada por las generaciones ms recientes, la FAN se ha empeado en hacer lo posible porque siga siendo vista y estudiada.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter