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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2008

El poder de los sin poder

Saskia Sassen
Fiap.org

El miedo y la aritmtica singular: cuando los estados poderosos se enfrentan a inmigrantes sin poder.


Sorprende ver el alto precio tico y econmico que las poderosas democracias liberales estn dispuestas a pagar para controlar a aquellos que carecen de poder y que lo nico que quieren es tener la oportunidad de trabajar. Debemos percibir a los inmigrantes y refugiados como una vanguardia histrica que hace patente cmo se est gestando una importante convulsin social en los pases emisores y receptores de inmigracin.

La mayora de los pases ricos se han apresurado a aplicar medidas radicales de control de los inmigrantes y refugiados, respondiendo ms al temor injustificado de un posible aumento de las migraciones que a los datos reales que hoy son comprobables.

En efecto, las corrientes migratorias mundiales han aumentado en las ltimas dos dcadas, pero los inmigrantes representan tan slo un 3% de la poblacin mundial. En 1975 se estim en 85 millones el nmero de emigrantes en el mundo, es decir, el 2,1% de la poblacin mundial. En 2000 aument a 175 millones, mientras en 2005 la cifra oscila entre los 185 y 192 millones. Es decir, el 2,9% de la poblacin mundial. Adems, un 60% de los emigrantes se quedan en el hemisferio sur, con lo que nuestros pases del norte slo reciben al 40% restante.

A menudo se olvida que el mayor flujo de emigrantes se dirige a los pases en vas de desarrollo, y tampoco se tiene en cuenta en el debate la importancia del retorno migratorio. As, a ttulo de ejemplo, un tercio de los polacos que emigraron al Reino Unido han vuelto a Polonia tras un periodo mximo de 2 aos, en los que ahorraron y aprendieron ingls, para optar posteriormente por regresar a su pas.

A pesar de estas evidencias, es sorprendente ver cmo nuestros poderosos estados reorganizan una buena parte de sus aparatos para detectar, frenar, controlar, detener y deportar a emigrantes vulnerables e impotentes. Para ello, no han dudado en sacrificar leyes de mayor o menor rango y contravenir de manera generalizada el propsito y el espritu de las mismas algunos de los logros ms valioso de nuestra historia colectiva en occidente-, como tampoco han dudado en sacrificar las libertades civiles de sus ciudadanos para, tericamente, poder controlar a los extranjeros.

Adems, al adoptar el sistema de asilo, todos estos estados estn rechazando de facto el convenio internacional sobre los refugiados del que fueron firmantes. El rgimen de asilo otorga a los estados un poder unilateral sobre los refugiados y les permite obviar muchas de las reglas de la convencin internacional sobre el estatuto de los refugiados. Tal actitud supone un alto precio tico para aquellos pases que supuestamente representan las democracias ms maduras en el mundo y, de hecho, ya han perdido buena parte de su autoridad moral en la poltica econmica mundial. Y todo por qu?

Cuando la impotencia se hace compleja

Hablar de la inmigracin es hacerlo de hombres, mujeres y nios vulnerables, desfavorecidos e impotentes. Pero el estudio de esta problemtica me ha servido para entender cmo a lo largo de los siglos aquellos que carecen de poder han hecho historia (vase Territory, Authority, Rights , captulo 6). En efecto, bajo ciertas condiciones, esa impotencia deja de ser simple para hacerse compleja, es capaz de hacer historia y est preada de posibilidades polticas muy significativas. Buena parte del desarrollo de nuestros derechos civiles, del transporte pblico, de la vivienda o la salud son el resultado de la lucha de los excluidos (minoras, inmigrantes y refugiados) para acceder a los servicios bsicos. En su momento, los estados no tuvieron ms remedio que reorientar sus objetivos para responder a tales demandas y gracias a esa adecuacin se hizo posible el estado del bienestar, el contrato social Keynesiano.

Los inmigrantes y los solicitantes de asilo de hoy estn haciendo historia al conseguir esa reorganizacin institucional de nuestros estados. No se trata de darles poder a los desposedos para que hagan historia, no: estn haciendo historia como actores impotentes, haciendo as productiva su impotencia. De este modo, hasta el ms vulnerable -el inmigrante indocumentado- ha contribuido, por ejemplo, a reestructurar las policas de los pases poderosos. Algunos pases se han visto obligados a reajustar su burocracia pblica para controlar a esos actores vulnerables y para ello no han dudado en sacrificar su estatus de pases respetuosos de las reglas y de los tratados sobre derechos humanos que ellos mismos firmaron. Estos estados no han perdido solo su credibilidad, sino que adems han evidenciado los lmites de su poder, con independencia de cun armadas estn sus fronteras. Por ejemplo, el gobierno de los EE.UU. ha ido aumentado cada ao el presupuesto de su frontera con Mxico , pasando de unos 250.000 millones de dlares al ao en los 90 a 1.6 billones de dlares a principios del ao 2000 y, sin embargo, se estima que el nmero de indocumentados ha pasado de 6 a 12 millones.

A la larga, esta mezcolanza de servidumbres ticas y econmicas tiene un alto precio para las democracias liberales, y todo para controlar a aquellos que carecen de poder y son vulnerables, y que lo nico que quieren es tener la oportunidad de trabajar.

Vanguardia histrica

Sin embargo, no es ocioso sealar que la mayora de estos hombres, mujeres y nios desposedos, inmigrantes y refugiados, son una especie de vanguardia histrica que nos indica que -sin ser ellos los nicos agentes del cambio- se est gestando una gran convulsin y unas transformaciones profundas tanto en los pases emisores de emigracin como en los receptores. La inmigracin y las corrientes migratorias son el resultado de alteraciones estructurales y no de acciones individuales.

De forma ms directa, nos indican que se estn produciendo cambios profundos, incluso si son parciales, en sus pases o regiones de origen. En mi investigacin, por ejemplo, encontr una conexin directa entre los programas de reconstruccin del FMI y del Banco Mundial en los pases pobres y el aumento del trfico de mujeres y nios para la industria del sexo de los pases ricos. Las numerosas iniciativas del Banco Mundial para desarrollar enclaves tursticos en pases menos desarrollados han sido un factor clave para el desarrollo del turismo sexual. Este ha surgido como una especie de apndice de esos vastos proyectos de reconstruccin y, a menudo, ha provocado una corriente de mujeres y nios hacia los complejos tursticos, no solo de otros pases del hemisferio sur, sino de economas intermedias como Ucrania y Polonia. En pocas palabras, es demasiado fcil decir que existe trfico porque hay traficantes. El FMI y el Banco Mundial tambin son responsables de haber contribuido al aumento del trfico sexual.

Tambin es posible sostener que la presencia de inmigrantes y refugiados apunta a ciertos cambios que se producen en los pases de destino, como por ejemplo, en el mercado de trabajo, en la industria del sexo, o en las tentativas de determinados sectores econmicos para debilitar a los sindicatos.

 

Tensiones internas en el rgimen de los inmigrantes y refugiados

Cul es la relacin entre la realidad de la inmigracin sobre del terreno y la poltica de cerrojazo de los estados del hemisferio norte? Desde un punto de vista poltico y de gobernabilidad, la inmigracin siempre ha estado en la interseccin de mltiples dinmicas y hoy eso no ha cambiado. Sin embargo, en cada momento y lugar histrico esas dinmicas han tenido sus propias particularidades. Antao tuvimos al colonialismo como elemento clave de esas dinmicas. Hoy tenemos la mundializacin econmica y cultural, a la que podemos aadir la declaracin de guerra por parte de la mayora de pases del hemisferio norte contra el terrorismo, con los importantes efectos sobre las polticas domsticas derivados de esa decisin.

Las corrientes migratorias estn condicionadas por vastas dinmicas poltico-econmicas, como las relaciones con las antiguas colonias y los nuevos puentes econmicos mundiales. Los pases receptores a menudo han contribuido de forma activa a la aparicin de corrientes migratorias en sus antiguas colonias y en las actuales regiones neocolonizadas por sus socios. La pobreza o el desempleo no bastan para explicar esas corrientes migratorias, pero sin duda pueden convertirse en factores de empuje, y eso es lo que ocurre hoy como consecuencia de las polticas de instituciones mundiales como el FMI o la OMT y la creacin de infraestructuras mundiales: el transporte barato para el turismo mundial tambin lo utilizan los emigrantes.

 

Mundializacin econmica y cultural

La mundializacin econmica y cultural ha favorecido la aparicin de nuevas corrientes migratorias, al tiempo que ha hecho resurgir otras ms antiguas. Pero, aunque cada pas es nico y cada corriente migratoria es producto de las condiciones especficas del momento y del lugar, hay una serie de pautas comunes.

Podemos destacar, por ejemplo, las condiciones que funcionan como estmulo para la emigracin y el trfico de personas hacia el hemisferio norte de la mano de los programas de reconstruccin del FMI y del Banco Mundial, ya mencionados. Para ilustrarlo, basta tener en cuenta que una de las consecuencias de estos programas ha sido la brusca cada de los ingresos de los gobiernos, empresas y hogares en los pases del hemisferio sur, lo que ha puesto de manifiesto la extraordinaria importancia de las remesas de los inmigrantes a sus pases. Las remesas mundiales han aumentado un 7% en 2007, alcanzando los 318.000 millones de dlares, de los cuales 240.000 millones fueron a los pases en vas de desarrollo. Los principales receptores son Mxico y Filipinas, con 25.000 millones y 17.000 millones respectivamente. As, mientras en algunos pases con ingresos altos representa el 0,2% del PIB, en otros pases pobres o con dificultades representa un cuarto del PIB: Tonga (31.1%), Moldavia (27.1%), Lesoto (25.8%), Hait (24.8%), Bosnia y Herzegovina (22.5%). Pero tambin las remesas cuentan mucho en pases con importantes y rentables sectores econmicos: as, en Mxico, las remesas son la segunda fuente de divisas, por debajo del petrleo y delante del turismo, y muy por encima de las inversiones extranjeras directas.

Pero las remesas ayudan a las familias pobres a dejar atrs un pas pobre? Un reciente estudio sobre 74 pases con ingresos medios-bajos pone de manifiesto que existe una correlacin positiva entre las remesas de los emigrantes y la atenuacin de la pobreza. Una de sus conclusiones indica que un aumento del 10% de las remesas supone un descenso del 1,2% de personas que viven con menos de 1 dlar al da y que se reduce tambin la intensidad y la dureza de la pobreza. (Organizacin internacional para las migraciones, 2006). Parar la inmigracin, por consiguiente, significa una gran prdida para el sustento de numerosos pases. Esas remesas no proceden de trabajos que los inmigrantes hayan arrebatado a los trabajadores nativos. Las economas desarrolladas del hemisferio norte estn creando una demanda creciente de trabajos poco remunerados, nada atractivos y con escasas posibilidades de promocin, que precisamente son los que se suelen reservar a los inmigrantes.

Se trata de una situacin difcil en la que pierden ambos, inmigrantes y trabajadores nativos, y ganan las empresas con ingentes beneficios y algunos hogares que demandan trabajadores para el servicio domstico con salarios muy bajos.

Crecimiento desigual

Los datos disponibles muestran dos tendencias constantes iniciadas a principio de los 80. Salvo raras excepciones, los pases desarrollados de la UE experimentaron un crecimiento desigual tanto en sus ingresos como en su economa general. Por otro lado, tambin las diferentes categoras profesionales experimentaron crecimientos desiguales. Es interesante sealar que el aumento de las desigualdades salariales es ms significativo que los cambios producidos en los hogares, lo que nos demuestra que las bajas retribuciones de los empleos sin cualificacin son un factor clave para explicar la prdida ocasionada en los estratos sociales ms bajos, por encima del hecho de que hoy, por lo general, haya disminuido el nmero de miembros que ganen dinero en un hogar.

Es ms, la disparidad de ingresos ha aumentado sin tener en cuenta el nivel inicial de desigualdades de un pas. Por eso los pases escandinavos han tenido durante mucho tiempo menos desigualdades que el resto de la UE , lo que explica que, aunque tambin all aumentaron las desigualdades en los aos 80, se not menos. Los hechos demuestran que el aumento del nmero de empleos con baja remuneracin es en buena parte el resultado de las nuevas polticas del mercado de trabajo, en particular de su desregulacin y de la creacin de nuevos tipos de empleos precarios. Todas las economas han comenzado a desregular las relaciones laborales, otorgando al mercado mayor libertad y margen de maniobra para determinar la distribucin de los ingresos, y todas ellas han experimentado cambios significativos en sus estructuras y caractersticas tecnolgicas. Los EE.UU. son el ejemplo ms claro de lo expuesto, mientras el Reino Unido le va a la zaga, muy por delante del resto de los pases de la UE. Ambos pases cuentan con un gran nmero de salarios bajos y trabajos desprotegidos.

Dficit demogrfico

Otro aspecto a tener en cuenta se refiere a la previsin de dficit demogrfico que existe en buena parte del hemisferio norte, donde diversos pases han entrado en una fase de natalidad baja o incluso negativa. Las previsiones demogrficas son siempre negativas, pero hoy han empeorado y pronto podremos ver la realidad de ese descenso si, durante las prximas dcadas, las tasas de inmigracin y fertilidad se mantienen en los niveles actuales. Los investigadores aseguran que el crecimiento natural de la poblacin europea est disminuyendo y que el descenso se agudizar en pocas dcadas. En un importante estudio, la Academia de las Ciencias de Austria constat que el crecimiento de la poblacin europea alcanz un punto crtico en el ao 2000, cuando el nmero de nios se redujo a un nivel que haca prever que en la prxima generacin habr muchos menos padres que en la actual.

El estudio de la Academia estima que, si se mantiene la tasa de natalidad de 1,5 hijos por mujer hasta 2020, habr 88 millones de personas menos en 2100, suponiendo que la mortalidad se mantenga y no haya redes migratorias que la compensen, lo que supondra pasar de 375 millones en 2000 a 287 millones. La tendencia no es exclusiva de la UE , que junto con Japn experimenta el mayor descenso. Las tendencias de natalidad, mortalidad y emigracin en los Estados Unidos hacen presagiar un descenso de 34 millones a finales de siglo.

Conclusin

Con este teln de fondo, el aumento de las medidas restrictivas para regular la inmigracin en el hemisferio norte contiene algunas contradicciones evidentes.

En primer lugar, hemos destruido numerosas economas del sur que ahora se han hecho dependientes de las remesas de los inmigrantes. A su vez, cada vez somos ms dependientes de los inmigrantes para cubrir los puestos de trabajo mal pagados en nuestras economas, y para que aumenten nuestras raquticas tasas de natalidad. Sin embargo, paradjicamente, las polticas que se estn llevando a cabo pretenden el rechazo de los inmigrantes, la fuente de ingresos en muchos pases del sur y la fuente de poblacin en muchos pases del norte.

En segundo lugar, y contradiciendo nuestra larga tradicin de derechos civiles, asistimos a un canje de nuestras libertades civiles por el control de los inmigrantes. Los estados del norte nos han demostrado sobradamente su intencin de interferir en nuestras libertades civiles para controlar a unos pocos individuos de las poblaciones inmigrantes, los cuales, aunque seguramente algunos sern criminales y peligrosos, en su mayora son ciudadanos normales y corrientes. A todo ello tenemos que aadir las restricciones derivadas de la llamada Guerra contra el Terror, con el menoscabo que est suponiendo de los derechos de los ciudadanos y el olvido de los derechos de los inmigrantes. Este desequilibrio parece un precio demasiado alto para una sociedad en la que las libertades civiles son fundamentales, aunque no sean perfectas y les falte camino por recorrer.

Este es el alto precio a pagar por el establecimiento de un marco poltico que, en ltima instancia, se ha revelado carente de xito, insatisfactorio e inviable.

Lo que necesitamos es una gestin razonable y viable de las corrientes migratorias y de los refugiados. En este corto artculo no se puede hacer justicia a semejante cuestin, pero djenme mencionar dos aspectos que me parecen bsicos para encontrar unas vas de solucin, uno para los pases emisores y otro para los receptores. Considerar a los inmigrantes como elementos externos y ajenos a nuestro mundo no va a ayudar a desarrollar mejores polticas de inmigracin. El punto de partida debera ser cmo abordar los perjuicios masivos que hemos causado a los pases del sur a travs de la incesante actividad de los programas de reconstruccin del FMI y del Banco Mundial. Debemos reconocer de forma crtica que la clave de la gestin de la inmigracin no est en armar y blindar las fronteras, lo que hasta ahora ha resultado intil, sino ms bien en ayudar realmente al desarrollo intensivo de las personas.

Resulta ms complicado abordar las profundas singularidades encastradas en las economas dependientes de materias primas, como Nigeria y su petrleo, que han alimentado la corrupcin gubernamental. Y tenemos que parar la carrera que nuestros gobiernos estn llevando al extremo en nuestros propios pases con el aumento de los trabajos mal pagados, lo que no implica la mejora de nuestras economas, como puede verse en los EE.UU., donde un tercio de los centros de trabajo no alcanzan los niveles mnimos de calidad. Los beneficiarios son una minora de empresas y de hogares, y aunque esa minora ascienda al 20% en muchos de nuestros pases, no basta para alimentar la prosperidad de una vasta clase media, como suceda en la poca keynesiana.

*Saskia Sassen es sociloga y profesora de la Universidad de Columbia de Nueva York. Es autora de Contrageografas de la globalizacin: Gnero y ciudadana en los circuitos transfronterizos , La ciudad global y de Una sociologa de la globalizacin
** Traduccin de Jose Lus Dez Lerma


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