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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2008

Poner palabras a los silencios

Fernanda Romeu Alfaro
Rebelin


No queremos ni mencionar el numero de muertes porque para nosotras es fundamental que ninguna muerte se convierta en nmero y que las razones fundamentales de esta lucha no pierdan la perspectiva de las historias propias y nicas de cada una de estas vidas hoy muertas, no queremos esta lucha disuelta en la importancia numrica de la muerte, sino en el respeto de la vida (Colectivo de Mujeres creando de Bolivia).
En estos aos en los que muchas de las certezas sobre las que se haba edificado el mundo ideolgico de la izquierda se han venido abajo; en los que la incertidumbre y la desorientacin recorren buena parte de las filas de aquellas vanguardias que escribieron pginas heroicas; aos tambin, en los que son muchos y muchas quienes nos preguntamos si habiendo combatido la desmemoria, el olvido, -armas privilegiadas de los poderosos- no nos encontramos ante un fenmeno social con un nuevo combatiente, surgido de cierta izquierda protagonista de una memoria histrica que la merece- que en sus esfuerzos por denigrar el rgimen franquista, es capaz de manipular la verdad histrica, sin metodologa, sin investigacin, y lo que es peor, sin ningn componente cientfico.

Desde que el franquismo se convirti en objeto de estudio para los investigadores es obvio que su inters se ha plasmado en aportaciones importantes para el conocimiento de la dictadura franquista en todas sus vertientes. Una de las ms estudiadas ha sido la eliminacin fsica de sus oponentes a partir de los trabajos de Sol i Sabat para Catalua cuya metodologa fue empleada por otros investigadores con un xito innegable en este terreno, destacando la magnifica aportacin de Vicent Gabarda por lo que hace referencia al Pas Valenciano.

Precisamente el trabajo de Gabarda nos ofrece unas cifras aproximadas a la realidad del alcance de la represin franquista en el aspecto referente a la aniquilacin fsica y nicamente en el cementerio de Paterna fueron asesinadas 2238 personas entre 1939 y 1956. Por supuesto que el trabajo de Gabarda es mucho ms exhaustivo pero para lo que nos interesa con el apunte es suficiente.

Lo anterior viene a cuento en lo que ha resultado ser una verdadera sorpresa al contemplar con no poca estupefaccin por mi parte, la publicacin por parte del Forum por la Memoria del Pas Valencia -subvencionado generosamente por el Ministerio de la Presidencia-, de un trabajo titulado "El genocid franquista a Valencia. Les fosses silenciades del cementeri" Icaria. 2008.

No puedo comprender que un simple listado se presente como un estudio definitivo, sin ms, sobre todo cuando no existe ni una sola reflexin sobre el supuesto documento. Segn el mencionado trabajo , ms de 25.000 personas fueron eliminadas directamente por el franquismo en la capital valenciana durante los inmediatos aos de la posguerra para acabar enterradas en las fosas comunes del cementerio de la localidad.

Lo nico que ocurre es que las objeciones a lo apuntado en la enciclopedia sepultural son interminables. Por ejemplo, no hacer una distincin entre la represin pura y dura, desde las crceles al pelotn de fusilamiento y todos aquellos que moran en las crceles de hambre y de miseria, y la poblacin marginal en la que se cebaban las enfermedades y la carencia propia del sistema dictatorial.

Abro una pgina cualquiera, pgina 115. All encontramos a la supuesta vctima ms anciana de la pgina: Incolaza Mart Muoz, de 101 aos, que muere el 21 de marzo de 1944 procedente del Hospital Provincial y aparece como causa de la muerte senectud, y nos preguntamos si las ansias represivas del rgimen aceler el proceso de envejecimiento a esta mujer o bien la razn por la que se encuentra en la lista de vctimas es porque fue enterrada sin atad. Otro ejemplo, la supuesta vctima ms joven que aparece en la pgina se trata de Amelia Mart Esteve, enterrada el 14 de enero de 1943 y Carmen Martnez Castillo, enterrada el 11 de enero de 1943, la primera poratrepsia y la segunda por colapso vascular; o Luis Higuera Palomino de 2 aos de edad, fallecido por una peritonitis provocada por...?

Situaciones como las apuntadas resultan ser una inmensa mayora y muy pocos nos podran poner de manera difana sobre la pista de lo que entendemos como represin franquista, lo que nos empuja a realizarnos la pregunta de que necesidad existe para desear multiplicar por muy importante que sea, el verdadero alcance de la represin franquista o bien si es necesario que esta hubiese alcanzado cotas verdaderamente desorbitadas como si no tuvisemos bastante con la realidad. No tenemos bastantes muertos? No provoc la represin franquista una verdadera aniquilacin del enemigo de clase como para necesitar que cuantas ms vctimas mejor?

Est claro que la insatisfaccin ante el verdadero alcance de la represin franquista se plasma en un deseo cuantitativo, despreciando los aspectos cualitativos mucho ms eficaces y contundentes para demostrar la brutalidad de la dictadura.

De seguir el planteamiento apuntado por el Foro, la represin de las dictaduras militares de Chile y Argentina, no lleg a existir puesto que numricamente no llegan a satisfacer ciertas necesidades cuantitativas exigibles para llegar a ser catalogadas como tales.

Tal vez la obsesin que ha guiado al Foro a efectuar el despropsito que abordamos venga dado como contrapartida a otros excesos cometidos por la fraccin reaccionaria y conservadora valenciana que, ni corta ni perezosa, no ha tenido embages en aplaudir unas beatificaciones masivas de vctimas de la guerra civil, la mayora por su condicin de catlicos, cuestin bastante discutible si acudimos al curriculum de un buen nmero de las mismas, pero de nuevo nos encontramos con el enfrentamiento sobre la base de quin mat ms.

Por si fuera poco y para mostrar la insatisfaccin con nuestro actual sistema democrtico, se alude a un pacto de silencio durante la transicin que, sin duda, haberlo lo hubo, pero que debe matizarse puesto que olvido no existi jams. Es ms, los que nos dedicamos a la Historia, no tuvimos inconveniente ni en estudiar el franquismo en todas sus facetas ni en denunciar lo terrible de la dictadura. No en balde la censura dej de existir a pesar de todos los matices que se quieran, se public y se conocieron obras de hispanistas que haban estado censurados anteriormente.

Siempre he defendido que el proceso histrico requiere igualmente el paso por la conciencia y que el sentido de la Memoria tiene que ver con un acercamiento a la Dignidad, ya que aquel mundo fue pensado, luchado y vivido por muchos republicanos y que por ello fueron asesinados. Mantener esa firmeza de conviccin, esa conciencia en un mundo como el que ahora vivimos, es lo que llamamos Dignidad, y es lo que me ha motivado hacer esta reflexin, para que no se extravi la propia historia vivida en la guerra y en la dictadura franquista.

Muchos de nosotros llevamos incorporadas experiencias familiares muy fuertes que sufrieron la represin franquista, que nos pertenecen, pero que no podemos dejar de recordar como si formaran parte de lo ms hondo de nuestra identidad. La Verdad de la Historia es ms fuerte que las mentiras de la razn y oportunismo poltico, y ahora es urgente que la conozcamos.

Fernanda Romeu Alfaro. Historiadora.


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