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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2008

Por qu parten a EE.UU.
Informe desde El Salvador

Alexandra Early
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Acabo de pasar un cierto tiempo en un pas pobre al sur de la frontera de EE.UU., cuya principal exportacin es gente. Vi de primera mano lo que impulsa a la gente hacia el norte y por qu soluciones polticas convencionales no van a disuadir a salvadoreos desesperados de irse a EE.UU. Lo que falta en gran parte en la campaa electoral de este ao es alguna reevaluacin seria de nuestras polticas exterior, militar y comercial, que han obligado a millones de latinoamericanos a desarraigarse y a buscar oportunidades para una vida mejor lejos de sus hogares.

En la campaa presidencial, hasta los crticos del libre comercio suministraron poca educacin al pblico sobre la relacin entre la globalizacin corporativa, la desregulacin del comercio, y la resultante relocalizacin obligada de la gente, en ambos hemisferios. Por ejemplo, mientras haca la corte a los trabajadores manuales en los estados agrcolas y del cinturn de las manufacturas (que a menudo son lo mismo en estos das), Edwards frecuentemente denunci el Acuerdo de Libre Comercio de Norteamrica (NAFTA) y su nuevo equivalente centroamericano, CAFTA como leyes comerciales que mandan puestos de trabajo estadounidenses al exterior. En Iowa, Michigan, y Ohio, el libre comercio ha cada en desgracia porque amenaza la manufactura local en comunidades rurales que ya estn tan deprimidas econmicamente que algunas se estn despoblando. Como preguntara Lorri Brouer, un propietario de mediana edad de una tienda de regalos de Iowa Falls, a un periodista del Boston Globe en enero: Quin va a apagar las luces cuando envejezcamos y muramos, porque todos los jvenes se van?

En mis recientes viajes al campo salvadoreo, escuch un eco del temeroso refrn de Lorri Brouer en numerosas pequeas aldeas (donde la ausencia de personas entre 25 y 55 aos es a menudo bastante obvia). En una remota comunidad agrcola en Usulutn, los campesinos que quedan luchaban por sobrevivir pastoreando ganado y cultivando frijoles y maz entre ciclos de inundaciones y sequas. En su mayora se haban establecido en la regin despus de haber sido convertidos en refugiados por la guerra civil de 12 aos en El Salvador. Algunos haban luchado como combatientes contra las fuerzas del gobierno, que recibi 4.000 millones de dlares en ayuda de contrainsurgencia de EE.UU. durante los aos ochenta. Como la mayora de los residentes siguen apoyando a la izquierda, el gobierno derechista de la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) de Elas Antonio Saca no ha suministrado la ayuda y los servicios sociales necesarios (que son puestos a disposicin de electorados ms amigos).

La madre y el padre de una familia numerosa con la que viv me mostraron orgullosamente fotos de graduacin de secundaria de sus dos hijos mayores. Pero su orgullo estaba mezclado de tristeza y pena. Su hijo y su hija haban emigrado ilegalmente a Houston despus de completar el noveno ao en la escuela, sumndose a los 100.000 compatriotas que se van cada ao. Con pocas posibilidades de empleo local y pocas tambin en la capital San Salvador los jvenes del pueblo cumplen catorce, y se van todos, explic la mujer. Mostr la foto de su hija sonriendo, con su toga y birrete: Cuando hablamos por telfono, dice que nos echa de menos. Llora y dice que no le gusta all y que quiere volver a casa.

Esta partida obligada de gente una tragedia humana en escala masiva es el ncleo de los acuerdos comerciales. Promulgado, hace quince aos, el NAFTA estableci un modelo regional que ya es familiar. Ha permitido que las compaas de cereales de EE.UU. vendan a precios ruinosos maz barato en el mercado mexicano, mientras al mismo tiempo Mxico fue obligado a recortar sus subsidios agrcolas. Pobres agricultores en Oaxaca y Chiapas ya no pueden vender sus cosechas a precios que cubran sus costes de produccin. Por lo tanto se han unido a la corriente de seis millones de mexicanos que buscan trabajo en EE.UU.

El economista salvadoreo Alfonso Goita ve que el mismo fenmeno ocurre en El Salvador donde un 40% de la fuerza laboral sigue empleada en la agricultura. De una poblacin total de seis millones, 750.000 salvadoreos se convirtieron en exiliados polticos o econmicos antes de los acuerdos de paz de 1992 que terminaron la guerra civil. Hoy en da, dos millones viven en EE.UU. porque bajo una serie de gobiernos de ARENA durante los ltimos quince aos El Salvador ha abrazado el libre comercio, adoptado el dlar como moneda, privatizado los servicios pblicos, ratificado el CAFTA, y consignado a un gran porcentaje de la poblacin a continua pobreza y explotacin.

En el campo, pequeos agricultores no pueden mantener sus propias parcelas sin apoyo gubernamental o sobrevivir con salarios como jornaleros en haciendas ms grandes. Para los que se ven obligados a buscar trabajo en reas urbanas, las alternativas tampoco son buenas. En el sector manufacturero, los puestos de trabajo se concentran en fbricas en zonas de exportacin de alta seguridad, con salarios bajos, condiciones de trabajo de talleres de mxima explotacin, y empleadores multinacionales que destruyen los sindicatos. Un esfuerzo en el ao pasado de SUTTELL, el sindicato de trabajadores de la telefona, por organizar a mujeres ensambladoras en ABX Industries, fabricante de componentes electrnicos en San Bartolo, llev al despido y posterior inclusin en listas negras de 30 de ellas, con la complicidad del Ministerio del Trabajo. Como sucede a menudo, las vctimas de esta campaa con quienes me reun en noviembre haban sido forzadas a la economa informal, sumndose al vasto ejrcito de salvadoreos que ya venden por las calles frutas, zapatillas, juguetes, bocadillos empaquetados, y comidas hechas en casa en tambaleantes puestos callejeros y en sitios en abarrotados mercados centrales en todo el pas.

Una de las lneas de mercancas ms vendidas por los vendedores callejeros CD y DVD piratas, los convierte ahora en objetivo especial para la polica local, entrenada por la Academia Internacional de las Fuerzas del Orden Pblico en San Salvador, financiada por EE.UU. En el pas en el que EE.UU. otrora financi e instig a escuadrones de la muerte, ahora gasta millones de dlares de ayuda para orquestar la represin contra cualesquiera presuntos infractores de los derechos de propiedad intelectual protegidos por el CAFTA.

No sorprende en vista de un mercado laboral urbano y rural tan problemtico que haya visto regularmente a grandes multitudes en la Embajada de EE.UU. en San Salvador, esperando durante horas con sus documentos en mano, para solicitar alguna forma de ingreso legal a EE.UU. Un estudio reciente de la Universidad de Centroamrica inform que un 42% de todos los salvadoreos que siguen viviendo en su propio pas partiran para EE.UU. si tuvieran la oportunidad. Sean aprobados o no, el arancel no reembolsable por la entrevista personal requerida para obtener una visa de EE.UU. es de 65 dlares una suma considerable en un pas en el que el salario mnimo mensual es de 157 dlares. Las filas de gente esperanzada que culebrean alrededor de los altos muros del complejo parecido a un castillo de la embajada, son encerradas ahora en su propia estructura adyacente, una especie de depsito de autobuses de inmigracin (con un nmero muy limitado de pasajes disponibles).

Cuando son frustrados sus intentos de entrar legalmente a EE.UU., los salvadoreos que pueden vender alguna tierra o sacar prstamos personales contratan a un coyote que cobra entre 4.000 y 6.000 dlares para la ayuda extraoficial de inmigracin. Con o sin un semejante gua profesional, los emigrantes son vulnerables a asaltos, robos y violaciones a lo largo de la prolongada ruta terrestre que pasa por Guatemala y Mxico. En 2006, el Centro de Recursos Centroamericanos document cientos de muertos y heridos entre salvadoreos que intentaban cruzar a EE.UU. a pie. Mientras los peridicos de EE.UU. informan sobre temores locales ante invasores de habla espaola, los medios salvadoreos publican regularmente historias sobre nios que desaparecen en el desierto de Arizona o Texas o de jvenes mujeres que se ahogan cuando sus botes resquebrajados zozobran ante la costa de Mxico. Mientras tanto, dentro del pas, la desintegracin de las familias es un gran problema social salvadoreo. Madres y padres que se van dejan a sus nios a cargo de abuelos y otros parientes; algunos nios crecen con poca supervisin, se sienten abandonados, y terminan por contribuir al problema de pandillas del pas, conocido en todo el mundo. El chivo expiatorio de todos, las pandillas callejeras salvadoreas son ciertamente violentas y un sistema que alimenta un sistema carcelario nacional repleto al doble de su capacidad. Y la legtima preocupacin popular por el crimen callejero que hace que muchos residentes en las ciudades teman salir en la oscuridad es fcilmente manipulada por la derecha, a fin de promover su propio programa de medidas de seguridad interiores (que infringen las libertades civiles).

Un aspecto en el que el presidente Bush y sus aliados de ARENA tienen realmente ideas bastante contrarias, nunca es reconocido en pblico. En la idea optimista del mundo de Bush, los miembros leales de la coalicin de los dispuestos no slo envan tropas a Iraq (como hizo el presidente Saca) para llevar los beneficios de los libres mercados a Oriente Prximo, tambin mantienen a la gente en sus granjas en casa en lugar de que se vaya a EE.UU. exponindola a los beneficios del capitalismo interior sin restricciones. En realidad, El Salvador, depende considerablemente de remesas de dinero los ingresos de cientos de miles de sus ciudadanos que trabajan en el exterior. En 2006, los salvadoreos mandaron a casa 3.300 millones de dlares lo que representa cerca de un 18% del PIB de la nacin. Esas remesas mantienen a flote la economa y, al amortiguar el impacto de las polticas de austeridad impuestas desde el exterior, operan como una inmensa vlvula de escape social. Con bien merecidos dlares de EE.UU. que fluyen a tantas familias y comunidades de bajos ingresos, hay mucho menos presin sobre el gobierno para que grave con impuestos a los ricos o a corporaciones para que paguen su parte correspondiente del coste de escuelas, carreteras, eliminacin de basura, atencin sanitaria, y otros servicios pblicos. En otra localidad en Usulutn que visit, un grupo de agricultores me mostr orgullosamente la recin mejorada ruta que conecta sus campos con los mercados ms cercados; cansados de esperar ayuda para obras pblicas del gobierno, tomaron las cosas en sus propias manos y, con ayuda de su propio trabajo y medios de hijos, hermanos y otros que trabajan en EE.UU. haban hecho ellos mismos la construccin necesaria.

A pesar del aumento de la represin (en la forma de nuevas leyes que convierten diversas formas de protesta poltica en actos terroristas), los movimientos sociales salvadoreos tambin se mueven. Su objetivo y, ojal, plataforma electoral, cuando el Frente Farabundo Mart para la Liberacin Nacional (FMLN) desafa a ARENA en la eleccin presidencial del prximo ao reivindica la idea del desarrollo econmico nacional, alimentado por inversiones pblicas muy necesarias. El otoo pasado, miles de salvadoreos, agitando pancartas, marcharon en la capital para Defender el Derecho al Agua en una gran protesta contra la privatizacin orientada a impedir la amenaza de una apropiacin corporativa del sistema pblico de agua salvadoreo aquejado por problemas. Sobre sus cabezas, los manifestantes equilibraban los coloridos recipientes de plstico que mujeres y nios utilizan para llevar agua en sus largas caminatas hacia y desde pozos, vertientes, y bombas en reas rurales. A los oradores locales se sumaron varios visitantes norteamericanos, incluyendo el ex embajador de EE.UU. Robert White y la legisladora de Maryland, Ana Sol Gutirrez, que apoyaron el llamado a favor del aumento del acceso al agua potable. Desgraciadamente, slo un puado de norteamericanos comparten actualmente su comprensin de que el financiamiento pblico de la creacin de puestos de trabajo, ayuda a la agricultura, derechos de los trabajadores, caminos y escuelas decentes, y otros servicios bsicos, son precisamente lo que se necesita para mantener a ms salvadoreos en El Salvador, donde la mayora preferira quedarse.

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Alexandra Early es una reciente graduada de la Universidad de Wesleyan de Estudios Latinoamericanos, que trabaj en El Salvador para CRISPAZ, un grupo de solidaridad a travs de las fronteras y de justicia social. Para contactos, escriba a: [email protected] Para ms informacin sobre CRISPAZ, vea: www.crispaz.org .

http://www.counterpunch.org/early06302008.html



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