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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2008

Paseo militar por Crimea

Alberto Piris
Estrella Digital


En el idioma familiar espaol, decir que algo "est en Sebastopol" suele ser como expresar la lejana o el exotismo del sujeto considerado. La verdad es que esta curiosa ciudad que se abre al mar Negro en la costa meridional de la pennsula de Crimea cuyas caractersticas geogrficas la convirtieron en una importante base naval a finales del siglo XVIII, cuando Catalina la Grande de Rusia inici su construccin ha sido marcada muy en vivo por el sello de la Historia. En la poca de las flotas de guerra formadas por navos a vela, su amplia y protegida rada (al estilo de lo que a menor escala sucede en Mahn, Gibraltar o El Ferrol), era un regalo del cielo para un Imperio Ruso que buscaba abrirse camino hacia el Sur, irrumpiendo para ello a travs del Imperio Otomano, cuya progresiva decadencia pareca ya inevitable.

Esta ciudad eminentemente naval, en cuyas calles y muelles se aprecia un ambiente no muy distinto al de Cartagena, San Fernando o El Ferrol, se caracteriza por ser prcticamente desconocida para el viajero ordinario. Hasta 1997 estuvo cerrada a todos los que no estuviesen relacionados con la Flota del Mar Negro, all estacionada. Esto fue lo que la preserv de esos edificios de viviendas, tristes y desangelados, que tanto proliferaron en las ciudades soviticas, de modo que, vista desde el mar, es agradable contemplar sus alineaciones de blancas construcciones en estilo neoclsico ruso que se alzan sobre las colinas circundantes.

Pero en Sebastopol, como en gran parte de Crimea, es la guerra lo que ha dejado su huella ms duradera. Y de entre las guerras que la han azotado, la ms conocida internacionalmente es la llamada Guerra de Crimea, muy ignorada, por lo general, en Espaa, donde a mediados del siglo XIX cuando tuvo lugar hartos eran los problemas nacionales y muy deteriorada la posicin poltica de nuestro pas en el concierto internacional de las naciones.

As que las andanzas militares de ingleses y franceses, desembarcados en la rada de Balaclava en 1854 para iniciar por tierra el asedio de Sebastopol, apenas llaman la atencin de los espaoles. Todo lo ms, queda el recuerdo de la famosa carga de la Brigada Ligera, llevada al cine en varias versiones (la ms reciente, titulada "La ltima carga"), que tuvo lugar en octubre de ese ao, cuando 673 esforzados jinetes de la Caballera britnica, al mando del ostentoso general Lord Cardigan (cuyo nombre ha quedado inmortalizado en una prenda de vestir), fueron acribillados simultneamente de frente y por ambos flancos por la artillera y la infantera rusas, en una maniobra suicida que ha quedado registrada en todos los textos de Historia de la Guerra como la ms elaborada muestra de la incompetencia militar en todos los aspectos blicos. Menos de 200 soldados de Caballera, entre ellos Cardigan, salieron vivos de la demencial operacin.

Esa guerra gener tambin otras expresiones hoy habituales, como la "delgada lnea roja", formada por las casacas de ese color de la infantera inglesa, que en inferioridad numrica resisti el ataque ruso poco tiempo antes de ordenarse la fatdica carga. Y tambin el nombre en ingls del pasamontaas balaclava prenda que fue tejida en enormes cantidades por las madres, novias y esposas de los soldados que en dos inviernos sucesivos murieron en las montaas prximas a causa del desorden logstico en los aprovisionamientos y una increble falta de cuidados mdicos. All fue donde Florence Nightingale destac en su abnegada tarea de asistencia a los combatientes para mejorar las condiciones, a veces inhumanas, de la sanidad militar.

En Balaclava, el museo de la Guerra de Crimea se alberga hoy en unas instalaciones construidas con motivo de otra guerra muy posterior: la Guerra Fra. Unos impresionantes tneles subterrneos, abiertos por primera vez al pblico, perforan la base de la montaa y permitan a los submarinos nucleares soviticos entrar en inmersin y salir a flote en el interior de las cuevas, sin ser observados por los satlites enemigos, para all ser reparados o armados con misiles. Todava hoy se puede caminar por los lbregos y hmedos pasadizos que no hace mucho albergaron instrumentos de guerra capaces de aniquilar pases enteros.

Pero Balaclava hoy es, sobre todo, el paraso fiscal donde amarran los espectaculares yates de la clase privilegiada ucraniana, residente en la capital, Kiev. Segn informa el Kiev Post, son estos nuevos supermillonarios los que concentran tan enormes riquezas que, con el capital en poder de los 50 individuos ms ricos de Ucrania habra suficiente para financiar durante dos aos el presupuesto estatal. Equivale al 85% del producto nacional bruto ucraniano, mientras que en Rusia no alcanza apenas el 35%, a pesar de la bien ganada fama de las mafias de este pas. El ms rico de todos los ucranianos ha duplicado en un solo ao sus recursos, estimados en 31.000 millones de dlares, a pesar de la crisis econmica mundial.

Se completa as un ciclo que, desde las guerras del pasado, lleva hoy a la corrupcin ms desbocada y a la creacin de enormes diferencias econmicas y sociales, grmenes inevitables de futuros conflictos cuya extensin y gravedad hoy no pueden adivinarse. Los corruptos potentados de hoy son la espoleta de las guerras del futuro, aunque no les guste orlo y algunos se cubran hipcritamente con el manto de una pretendida beneficencia.

 

* General de Artillera en la Reserva



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