Portada :: Europa :: Jornada de 65 horas, vuelta al siglo XIX
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2008

La jornada de 65 horas y Europa

Trabajadores del sector areo
Rebelin


El pasado lunes 9 de junio, los Ministros de Trabajo de la Unin Europea aprobaron una directiva en materia laboral, mediante la cual, los empresarios podrn fijar la jornada laboral en 65h semanales. Con esta normativa, la Unin Europea se carga de un plumazo la lucha de ms de 150 aos de los trabajadores, y nos retrotrae a la primera mitad del siglo XIX.

Con provocacin y cinismo maysculos, el comisario europeo de Empleo, Vladimir Spidla, defendi la normativa diciendo que se trata del mayor paso adelante para los trabajadores europeos que refuerza el dialogo social.

La normativa, para que ser efectiva, an tiene que ser aprobada por el Parlamento Europeo. Pero sus componentes no se diferencian mucho de los que la han aprobado, y si no hay una gran movilizacin en contra en toda Europa, es muy probable que se apruebe, o se haga una modificacin de lavado de cara.

El Gobierno de Espaa dice que se opone a la normativa, pero su Ministro de Trabajo en el Consejo que la aprob se abstuvo. Curiosa forma de oponerse.

Contenido de la normativa. La normativa ha sido propuesta por Inglaterra, supuestamente para solucionar la escasez de mdicos que tienen en su pas.

Seria de ilusos pensar que esa es la razn de fondo. La razn de fondo no es otra que la voracidad de las multinacionales, que envalentonadas por el apoyo del Gobierno de Bush, y desde hace unos aos, por los Gobiernos Europeos, desean tener mayor libertad de explotacin en Europa, principalmente con las posibilidades que les brindan las mafias instaladas en el poder por EE.UU. en los antiguos pases del este europeo, hoy integrados en la nueva Europa.

La normativa deja a la supuesta libre negociacin entre el trabajador y el empresario la regulacin de la jornada, lo que supone cargarse la negociacin colectiva, y dejar en manos de los empresarios su aplicacin.

Adems, supone una profundizacin del dumping social, ya que las multinacionales presionarn a los gobiernos con la amenaza de la deslocalizacin de las empresas hacia los pases que aprueben el aumento de jornada, o derivando trabajos hacia empresas situadas en dichos pases.

En la normativa, tambin se contempla que los trabajadores de las ETTs no se equipararn con sus compaeros de trabajo hasta transcurridos 4 meses, o sea, no se equipararn nunca.

La aplicacin de la normativa puede suponer un aumento del paro y de accidentes laborales a cuotas nunca vistas. La normativa es un ataque sin precedentes contra los trabajadores, su bienestar y condiciones de vida, a la negociacin colectiva, y a la historia del movimiento obrero.

Antecedentes de la jornada de 40 horas. En el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en Pars en 1889, se acord celebrar el 1 de mayo como jornada de lucha reivindicativa por las 40h, y en homenaje a los Mrtires de Chicago, sindicalistas asesinados en Estados Unidos por su participacin en las jornadas de lucha por la consecucin de la jornada laboral de 8 horas, que tuvieron su origen en las huelgas iniciadas el 1 de mayo de 1886, bajo la consigna de 8 horas para el trabajo, 8 horas para el sueo y 8 horas para la casa, con el desenlace del asesinato de 6 trabajadores y decenas de heridos por la polica delante de la fbrica Haymarket de Chicago, y con el crimen de estado cometido por las autoridades USA, con un juicio injusto y amaado, como tantos en ese pas, que sent en el banquillo a los supuestos dirigentes de las jornadas de lucha, y conden a la horca a cinco de ellos, y ejecutados el 11 de noviembre de 1887.

Tras muchos aos de lucha de los trabajadores europeos, y tras el triunfo de la Revolucin de Octubre en 1917, en Europa se consigui el 1 de mayo festivo, y la jornada oficial de 48h en 1919.

En Espaa, la lucha por las 40h, por el 1 de mayo y los derechos de los trabajadores, llev a miles de trabajadores a la crcel en la poca franquista, con largas condenas. Fue despus, en los 70, y principalmente tras las libertades democrticas, que la mayora de los trabajadores consiguieron en sus convenios la jornada de 40h. Y no fue hasta 1980 cuando se regul por ley.

En Francia y Noruega, desde hace unos aos, los trabajadores conquistaron la jornada de 35h.

Curiosamente, mientras en Europa, con muchas luchas y sacrificios de los trabajadores, se fue avanzando en la conquista de las 40h, en EE.UU., el supuesto paraso de la libertad para algunos, 202 aos despus de aquellas histricas jornadas de lucha y sufrimiento, el 1 de mayo sigue siendo laborable, no tienen regulada la jornada laboral, y para muchos las 40h son una ilusin inalcanzable.

Hacia donde va Europa? Europa, despus de la II guerra mundial, en las dcadas de los 50, 60, 70, 80 y hasta bien entrados los 90, fue tierra de libertad y asilo para miles de espaoles, portugueses, latinoamericanos, africanos, asiticos, y no pocos norteamericanos. Tambin fue un ejemplo de progreso social para millones de trabajadores del mundo entero, avances sociales como la jornada de 40h, igualdad social del hombre y la mujer, vacaciones anuales, seguridad social universal y gratuita, escolarizacin gratuita y obligatoria, jubilacin con dignas prestaciones econmicas y sociales, y un largo etctera de leyes, conseguidas por la lucha de los trabajadores, por la correlacin de fuerzas en las democracias europeas tras la liberacin, por la gran influencia de los partidos socialistas y comunistas, y por la existencia de la URSS.

Para muchos demcratas espaoles durante el franquismo, entrar en Europa se convirti en una meta importante para conseguir las libertades y el bien estar social que negaba la dictadura. Ya con las libertades democrticas, el 29 de noviembre de 1978, Espaa solicita el ingreso en la Comunidad Europea, e ingresa el 1 de enero de 1986, junto con Portugal, teniendo que adaptar para ello los derechos y libertades europeos.

Si bien es cierto que Europa allan el camino para los cambios democrticos en Espaa, esa ayuda no fue gratuita. La brutal reconversin industrial, con la prdida de miles de puestos de trabajo, y la desaparicin o reduccin drstica de sectores industriales como la minera, la siderurgia, la construccin naval, la no realizacin de la reforma agraria en Andaluca y Extremadura, etc., ha sido el costoso precio a pagar, a cambio de convertir Espaa en uno de los lugares de vacaciones ms apreciado por los europeos, y convertir nuestras costas en el gran paraso de las mafias y la especulacin.

Con la falsa justificacin de la imposicin europea, los gobiernos del PSOE y PP privatizaron sectores estratgicos como el transporte areo, las comunicaciones, la electricidad, el gas, el combustible, la fabricacin de armamento, etc., sectores que en Francia, pas fundador de la U.E, siguen siendo pblicos.

A partir de febrero de 1992, con la aprobacin del Tratado de Maastricht, comienza en Europa la imposicin de las polticas ms abiertamente neoliberales, con la sumisin absoluta al Fondo Monetario Internacional (FMI) y a la Organizacin Mundial del Comercio (OMC), inicindose paralelamente el recorte a los derechos sociales de los trabajadores, y en el orden internacional, el sometimiento ms absoluto a la OTAN y EE.UU., y como consecuencia, la conversin de Europa en potencia imperialista.

Hoy Europa est minada de bases norteamericanas, y tiene su territorio a disposicin de EE.UU. para los vuelos con detenidos ilegales, crceles clandestinas, trfico de armas, y dems ilegalidades desarrolladas en la guerra de Irak, con total desconocimiento de los pueblos europeos.

Hoy, Europa se ve involucrada cada vez ms en conflictos internacionales, camuflados con el eufemismo de misiones de paz. As, hoy se encuentran tropas europeas en Irak, Afganistn, Somalia, Sudn, Hait, y en la ex-Yugoslavia, desarrollando una ntida poltica de ocupacin imperialista, para facilitar la penetracin de las multinacionales en esos paises.

Consecuentemente con esa poltica imperialista, en Europa se estn recortando conquistas sociales, derechos y libertades. Adems de la directiva de las 65h, otras directivas, como la directiva Bolkenstein para el dumping social (mediante la que se puede contratar a trabajadores de un pas con salario local, para realizar trabajos en otro pas, directiva que aunque no fue aprobada, se est aplicando), o la nueva directiva europea sobre la inmigracin, relativa al retorno de los nacionales de terceros pases en situacin ilegal. Y todas esas polticas se estn realizando sin consultar a las ciudadanas y ciudadanos de los pases europeos.

Contra esa poltica, algunos pueblos que han tenido la oportunidad de pronunciarse, han empezado a decir no, como es el caso Francia y Holanda ante la Constitucin Europea, y de Irlanda, que en referndum ha rechazado su adhesin al tratado de Lisboa, sustitutivo de la constitucin europea, por su contenido regresivo.

Contra la libre decisin del pueblo irlands, ya han comenzado a cuestionar su derecho a decidir personajes como Sarkozi, Durao Barroso, Javier Solana, y otros politicastros espaoles y europeos. Tambin andan negociando en secreto la adhesin de Israel a Europa.

Esta es la Europa que nos vienen construyendo desde hace algo ms de una dcada, sin conocimiento y aprobacin por los pueblos europeos. Los politicastros europeos se han instalado en la impunidad, lo que es mucho peor. Hagan lo que hagan, da exactamente igual, no hay opinin pblica, los medios de difusin estn en manos de los poderes fcticos europeos y americanos. Y aqu no pasa nada.
Ha llegado el momento de cuestionar seriamente la actual Europa, no ya solo tal o cual directiva, y empezar a construir la Europa de los pueblos contra la Europa del capital.

Responsabilidades y alternativas a la actual situacin. Sin duda hay serias preguntas que formularse para buscar responsabilidades y alternativas a la actual situacin. La 1 pregunta ante el tema principal que nos atae, la directiva de la 65h es: Qu han hecho los sindicatos ante esta situacin y que piensan hacer?

La propuesta de aumento de jornada ha sido formulada por Inglaterra desde hace 5 aos. En estos 5 aos, la informacin a los trabajadores ha sido nula, y la oposicin de los sindicatos a la directiva ha sido meramente testimonial, excepcin hecha de los sindicatos franceses que han defendido con las movilizaciones de los trabajadores sus 35h.

La CES, y los sindicatos en Europa, salvo las excepciones antes mencionadas, al igual que en Espaa, se han sometido a las polticas neoliberales, asumieron en su momento las brutales reconversiones industriales y las privatizaciones de empresas y sectores pblicos, asumieron recortes a los derechos de los trabajadores, y fueron asumiendo el modelo econmico del FMI y de la OMC, a cambio de oscuras financiaciones para mantener sus estructuras burocrticas sindicales, en algunos casos, al ms puro estilo sindical Hoffa.

De la lucha contra la regresin social europea, debe nacer un nuevo sindicalismo horizontal, democrtico y unitario de base, que aniquile el actual modelo sindical burocrtico, ajeno a los trabajadores, e inicie un modelo sindical que defienda las conquistas de los trabajadores y luche contra el modelo social, econmico y poltico neoliberal.

Una 2 pregunta sera: Qu es de los partidos socialistas y de la Internacional Socialista? Los partidos socialistas europeos han sido y son cmplices de la poltica neoliberal desde sus inicios, el ejemplo espaol es elocuente. Los gobiernos de Felipe Gonzlez fueron los mayores impulsores de las privatizaciones del sector pblico, y de la cultura de la especulacin y el pelotazo, allanando el terreno a la derechona pura y dura de Aznar. En materia laboral, aquellos gobiernos fueron los inductores de las ETTs, la flexibilidad y movilidad laboral, la economa sumergida con el impulso de los falsos trabajadores autnomos, y un largo etctera.

Hoy, en el tema que nos atae, el representante espaol, el Ministro Celestino Corbacho, del que no se le conoce pasado en defensa de los trabajadores, se ha abstenido, aunque el Gobierno Espaol dice que no lo va a aplicar, al igual que dice con la directiva sobre inmigracin. Adems, no lo dejemos en el olvido, la propuesta de las 65h est hecha por el representante de un partido miembro de la Internacional Socialista, el mismo que particip en la guerra de Irak.

En poltica internacional, los partidos socialistas europeos vienen apoyando sin pestaear las polticas imperialistas norteamericanas. La postura del PSOE en la guerra de Irak aparece cada vez ms claramente como una postura coyuntural electoralista, consecuencia de la movilizacin del pueblo espaol. Mientras sacaba las tropas de Irak, el Gobierno Zapatero aumentaba la participacin espaola en Afganistn, la ex-Yugoslavia, Chad, Hait, etc., y mirando para otro lado con las bases norteamericanas en Espaa, que siguen siendo utilizadas por EE.UU. en sus guerras contra Irak, Irn, Afganistn, vuelos clandestinos de detenidos, etc...

Adems, tampoco dejemos en el olvido, que el responsable de la poltica internacional europea es el siniestro dirigente socialista Javier Solana, quien acu el trmino de daos colaterales al genocidio causado por l en Belgrado, tras ordenar su bombardeo cuando era el Secretario General de la OTAN. Y ah sigue impune de genocidio!

Ante la realidad de la poltica de los partidos socialistas, puede seguir considerndose a dichos partidos de izquierdas?, en que se diferencian de los partidos de derechas?

Si a la claudicacin de los partidos socialistas, aadimos la casi desaparicin de los partidos comunistas en Europa, los trabajadores nos encontramos sin representacin poltica en los parlamentos nacionales europeos, y en los organismos de la nueva Europa, lo que est facilitando la penetracin de las polticas y las ideas del neoliberalismo.

Ante esa cruda realidad, los trabajadores debemos plantearnos seriamente que necesitamos una representacin poltica, que recoja la mejor tradicin de los partidos socialistas y comunistas, y d alternativas polticas para transformar la actual situacin.
Pero eso ser tema para otros trabajos.


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