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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-07-2008

Ocho horas para trabajar, ocho para dormir y ocho para vivir

Jess Silva
Rebelin


Se cuenta que un carpintero neocelands, de nombre Samuel Parnell, emiti por primera vez (1840) una sencilla pero significativa expresin para todos los trabajadores: "los hombres tienen ocho horas para trabajar, ocho horas para dormir y ocho horas que deben ser para su recreacin y para ellos mismos". Dcadas ms tarde, como resultado de largas luchas obreras por los derechos humanos y la pica campaa liderada por los Mrtires de Chicago (1886) finalmente se conquist la reduccin de la jornada diaria laboral a ocho horas. No obstante, transcurrido ms de un siglo de aquella gesta, la explotacin del hombre por el hombre, esa que el patrono ejerce contra el obrero, no ha sufrido ningn otro amortiguamiento relevante; a pesar de los grandes avances cientfico-tcnicos del capitalismo, que han hecho de la industria actual un aparato extraordinariamente sofisticado y automatizado que exige un mnimo de fuerza humana de trabajo.

Ciertamente hay que precisar que tales avances y la consiguiente abundancia de bienes y servicios solo se encuentra al alcance de una privilegiada clase social (burguesa), razn por la cual han resultado absolutamente intiles para vencer las calamidades que carcomen desde siempre a la humanidad: hambruna, analfabetismo, insalubridad, desocupacin, drogadiccin, enajenacin mental, guerras, etc. Indudablemente que para la inmensa mayora de la poblacin mundial (clase trabajadora), conformada por quienes tenemos como medio esencial para ganarnos la vida: vender nuestra fuerza de trabajo a cambio de un salario, el rgimen social actual es tan miserable y desigual como en la poca de la esclavitud, el feudalismo o cualquier otra.

Lo que ayer fue un trascendental hecho de reivindicacin social, hoy es insuficiente para nuestra deseada calidad de vida. Vase que ocho horas para trabajar sumadas a ocho horas para dormir son ms que dos tercios del da, son en efecto, dos tercios arrancados a nuestra totalidad de vida. Al considerar que la esperanza promedio de vida se ubica en 75 aos, un eficiente ejercicio de clculo sobre la tesis de Parnell nos revela que el hombre actual consume 50 aos de su existencia entre la oficina y el dormitorio; y que en el mejor de los casos, cuando realmente protege sus 8 horas para la recreacin, tan solo dispone de 25 aos para "vivir su verdadera vida"; es decir, tiempo para sus expresiones propias y desarrollo personal, tiempo para s mismo, la familia, el amor, el placer, la amistad, la convivencia social, el arte, la poltica y dems realizaciones humanas. En resumidas cuentas, si la vida humana es corta, la del humano proletario lo es todava ms.

Nosotros, trabajadores revolucionarios, herederos de esos anarquistas que en Chicago fueron llevados a la horca por los explotadores, estamos igualmente dispuestos a entrompar la violencia de la clase dominante antes que renunciar a nuestras ancestrales aspiraciones libertarias. Jams conquistaremos la liberacin de los explotados mediante remiendos a la jornada o el prrico aumento salarial, o cualquier otra negociacin hecha de rodillas ante el viejo modelo capitalista de relaciones entre amos propietarios de empresa y esclavos sometidos al salario. Por ello, luchamos por la implantacin de un esquema econmico revolucionario, basado en la propiedad social dirigido por productores asociados: el Socialismo cientfico.

(*) Constitucionalista y Penalista. Profesor Universitario venezolano.


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