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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2004

El triunfo del FA, un paso hacia la justicia social

Ricardo Daher
Rebelin


Como para cerrar un crculo, la izquierda uruguaya hizo el acto de fin de campaa electoral en el mismo lugar donde realiz su acto final la primera vez que se present a las elecciones como Frente Amplio en 1971. En 33 aos el FA se present en cinco elecciones nacionales, soport en la clandestinidad ms de 10 aos de dictadura cvico-militar, creci constamente su caudal electoral, y desarroll un tejido social que directa o indirectamente abarc todas las reas del hacer social, y logr la hazaa de mantener su unidad original, acrecentarla, y poder demostrar un nmero de afiliados equivalente al 10 por ciento del padrn electoral.

La casi excepcionalidad en Amrica Latina de la experiencia del Frente Amplio tiene races muy crecidas en la lucha popular y de alguna manera, en las administraciones batllistas de principios del siglo XX, donde bajo la batuta del Jos Batlle y Ordez, se consagraron una serie de derechos fundamentales que todava eran banderas de lucha de casi todo el mundo.

Una lucha popular que en la dcada del 60 abarc todos sus formas y con una impronta nacional e innovadora, alejada de los esquemas internacionales.

Adems, la unidad de la coalicin, que integra a partidos polticos y movimientos sociales, se consagr no slo a nivel de cpulas partidarias, sino y fundamentalmente, a nivel de bases. Aunque algo devaluados, la izquierda uruguaya mantiene la conformacin de los comits de base, y esta estructura social ha sido fundamental en varias instancias de lucha, antes, durante y despus de la dictadura. Los plebiscitos y referendums sobre aspectos constitucionales o legales, que se desarrollaron desde la impugnacin de la ley de impunidad a los crmenes de lesa humanidad de la dictadura en 1987 hasta 1989, contaron como pieza fundamental a estos comits en la recoleccin de firmas y movilizacin de votantes. En este proceso de lucha, que incluy la derogacin de la ley de privatizaciones de empresas pblicas en 1992, la reforma constitucional para revalorizar las jubilaciones de 1989, el rechazo a una reforma constitucional en 1994, la derogacin de la ley de asociacin de Ancap (empresa petrolera estatal) con capitales privados que encubra una privatizacin el pasado ao, las movilizaciones de base fueron ms importantes que los mensajes de los actores polticos y ampliaron la base de la coalicin de izquierda.

Una izquierda que adems actu a nivel cultural (desde grupos folclricos, de rock, murgas, teatro, etc), que se ramific en organizaciones sociales como comedores y merenderos en los barrios marginales, en comisiones que impulsaron el ejercicio de la democracia directa como los plebiscitos, en los sindicatos, gremios, y desde febrero de 1990, gobernando el departamento de Montevideo, con la mitad de la poblacin del pas.

En su desarollo, el Frente Amplio fue creando una identificacin entre sus militantes y votantes que sobrepasaba la identidad con un partido o sector determinado. Antes de definirse partidariamente, la gente se identificaba como frenteamplista y ello fue un motor para mantener la unidad y captar ms sectores a la coalicin. Para ser de izquierda, aunque se discrepara con los planteos generales del Frente Amplio, haba que estar en la coalicin, porque all estaba el pueblo progresista y para all iba todo el pueblo.

Ahora, a casi 34 aos de su creacin (febrero de 1971) el Frente Amplio integra una coalicin mayor, denominada Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayora. Todos sus sectores integrantes, desde comunistas ortodoxos, troskistas, maostas, ex guerrilleros, socialdemcratas, cristianos, etc., han aceptado y coincidido que el programa de gobierno no es socialista ni apunta en esa direccin. Un programa que en 30 aos se ha modificado y hoy casi nadie recuerda las propuestas de reforma agraria, no pago de la deuda externa, nacionalizacin de la banca y el comercio exterior que movilizaron a la juventud en la dcada del 70. El mundo tambin ha cambiado y las aspiraciones de cambio de la izquierda latinoamericana tienen un cronograma mucho ms amplio y ms gradual. El riesgo est en seguir aplazando los objetivos y transformar las etapas en metas.

En una reciente entrevista, el lder tupamaro, segn las encuestas ser el candidato al Senado ms votado, Jos Mujica admiti que al llegar al gobierno, "vamos a encontrar un pas muy destruido, con gran pobreza e indigencia, y conocemos el nivel de endeudamiento que el Uruguay tiene y el sometimiento que esto significa. Adems existe una desindustrializacin nunca vista y sabemos que todo lo que hemos planeado y nuestra capacidad de hacer estar limitada. Aunque sabemos tambin los lmites, hemos definido que la situacin social es nuestra prioridad". Con esta vision, Mujica ha sostenido que de lo que se trata ahora es hacer un capitalismo ms decente y que la revolucin hoy es darle un plato de guiso a la gente.

De hecho, en las ltimas elecciones, la propuesta central del Frente Amplio ha sido un programa de asistencia social e iniciativas para fomentar el empleo a travs de inversiones estatales basadas en un aumento de la recaudacin por una reforma tributaria, mecanismos de incentivos a la inversin privada y fomento de las exportaciones. En la recta final de la campaa electoral de 1999 se present un programa de subsidios para desocupados y creacin de empleos temporales, con un costo de 100 millones de dlares y con una financiacin adecuada.

En esta campaa electoral, el plan de emergencia social fue el tema central, en respuesta al aumento de la pobreza y la marginacin. Segn datos oficiales, ms de 200 mil uruguayos cayeron bajo la lnea de pobreza entre el 2002 y el 2003, hasta alcanzar la cifra de 850 mil.

Los datos del Instituto Nacional de Estadsticas muestran adems que el 40 por ciento de todos los empleados se encuentran en la categora de "informales", por lo que carecen de seguros mdicos y no realizan aportes a la previsin social.

En el caso de la construccin, la situacin es peor, ya que el 73 por ciento de los que trabajan en esa rea lo hacen en categora de "negro o ilegal", en tanto en el comercio ms del 50 por ciento de los trabajadores realizan sus funciones de manera irregular.

Por otra parte, fuentes de la central obrera uruguaya PIT-CNT aseguran que unos 800 mil uruguayos se encuentran afectados por el desempleo.

Investigaciones anteriores detallan la triste realidad que afecta a la niez local, ya que los datos sealan que un 48 por ciento de los infantes nacen debajo de la lnea de pobreza.

La crisis financiera de mediados del 2002 agrav las condiciones sociales de miles de uruguayos y provoc un aumento de la tensin social, hasta ahora apenas contenida por la esperanza de un cambio de gobierno y de poltica econmica.

La aplicacin del denominado plan de emergencia est en el inters de todos los sectores sociales, ya que existe la sensacin de que en cualquier momento puede haber un desborde.

El probable ministro de Economa del Frente Amplio, el contador Danilo Astori, destac en una entrevista al diario argentino Clarn, que "sin inversin, sin crecimiento sostenido de la produccin, nuestro programa social se viene abajo

El tambin senador destaca que la inclusin de miles de uruguayos bajo la lnea de pobreza ha sido el resultado de todo un proceso, y que revertir esa situacin llevar tiempo, pero advierte al mismo tiempo que es necesario implementar medidas de corto plazo para comenzar a paliar en algo la situacin.

Para ello, insiste, se requiere inversin. Hay dos factores. Uno, interno, es la situacin fiscal, que ha mejorado por va de la recaudacin. Hoy tenemos un supervit anualizado del 4,4%. Es un dato importante. Y el segundo, de origen externo, es la disposicin de los organismos financieros internacionales a colaborar flexibilizando los vencimientos de 2005 y 2006. Si todo esto se confirma, no tengo duda de que habr financiacin para esos planes de emergencia.

Sectores empresariales que antes cantaban loas al neoliberalismo, hoy advierten con preocupacin que existe una bomba social que puede estallar en cualquier momento, y parecen dispuesto a ceder y permitir la aplicacin de un programa de asistencia social que por lo menos aplace el estallido de esa bomba, y les permita mantener sus privilegios en la sociedad. El programa hoy de la izquierda es mnimo y est pendiente de muchos factores externos, y que pondr a prueba su voluntad poltica de atender a los ms necesitados. Para ello, la situacin regional e internacional ser muy importante, en especial a la hora de negociar la reprogramacin de los pagos a los organismos internacionales.

No es este el programa inicial de la coalicin de izquierda, ni se le acerca, pero puede ser un paso importante si se lo utiliza para seguir avanzando en la bsqueda de la justicia social. El sacrificio de miles de uruguayos durante dcadas exige que por lo menos se realice un intento en serio para mejorar las condiciones de vida la mayora.



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