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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2008

Europa frente a la realidad de la inmigracin rabe musulmana

Rene Naba
Rebelin

Traducido por Jorge Aldao y revisado por Caty R.


Brice Hortefeux, ministro francs de Inmigracin, Integracin, Identidad Nacional y Desarrollo Solidario, ha propuesto a los estados miembros de la Unin Europea un pacto para la inmigracin con un doble objetivo:

Por un lado, coordinar las polticas europeas en materia de flujos migratorios, de acuerdo con las capacidades de acogida de Europa segn la planificacin del mercado del trabajo, el alojamiento y los servicios sanitarios.

Y por otra parte instaurar, a nivel comunitario, una armonizacin de las polticas de expulsin de los inmigrantes ilegales, del derecho de asilo y de la promocin de la inmigracin profesional legal.

I. Los rabes musulmanes de Europa, principal grupo tnico y de identidad establecido fuera de la esfera europea centrista y judeocristiana.

Cinco siglos de colonizacin intensiva por todo el mundo no han conseguido convertir en cotidiana la presencia de morenos en suelo europeo, de la misma forma que trece siglos de presencia ininterrumpida, materializada por cinco oleadas migratorias, no han conferido al Islam el estatuto de religin autctona de Europa, donde permanece el debate, desde hace medio siglo, sobre la compatibilidad del Islam y la Repblica, as como para conjurar la idea de una integracin inevitable a los pueblos de Europa de este grupo tnico y de identidad, el primero de semejante importancia establecido fuera de la rbita europea centrista y judeocristiana.

Estos cuestionamientos son reales y fundados, pero por su constante reiteracin (problema de la compatibilidad entre el Islam y la modernidad o entre el Islam y el laicismo), las variaciones sobre el tema parecen, sobre todo, devolvernos al viejo debate colonial sobre la asimilacin de los indgenas, bien para demostrar el carcter inasimilable del Islam en el imaginario europeo o bien para disimular las antiguas fobias patrioteras, a pesar de la mezcla gentica con los esclavos de ultramar, a pesar del mestizaje en el norte de frica y todo el continente negro, a pesar de la mezcla demogrfica, especialmente en las antiguas potencias coloniales (Reino Unido, Francia, Espaa, Portugal y los Pases Bajos), y a pesar de las sucesivas oleadas de refugiados en el siglo XX, procedentes de frica, Asia, Indochina, Oriente Medio y otros lugares.

Ms all de la polmica sobre si el Islam es soluble en la Repblica o, al contrario, la Repblica puede disolverse en el Islam, la propia realidad se encarga de responder al principal desafo intercultural de la sociedad europea del siglo XXI. Soluble o no, fuera de cualquier suposicin, el Islam ya est omnipresente en Europa de una forma estable y sustancial y su composicin demogrfica apunta a una composicin interracial, europea ciertamente, pero tambin en una proporcin menor, rabe-bereber, negro-africana e indo-pakistan. Con cuatro mil mezquitas y doce millones de fieles, el 2,6 por ciento de la poblacin europea es de origen musulmn segn las estadsticas extraoficiales correspondientes a los 15 pases que componan la Unin Europea antes de la adhesin masiva de otros 12 pases de Europa central y oriental (1). Las cifras hablan por s mismas.

Primer pas europeo por la importancia de su comunidad musulmana, Francia es, asimismo, el centro ms importante para los musulmanes en el mundo occidental en relacin con su superficie y poblacin. Con ms de cinco millones de musulmanes, de los que dos millones tienen nacionalidad francesa, Francia tiene ms musulmanes que ocho pases miembros de la Liga rabe (Lbano, Kuwait, Qatar, Bahrein, Emiratos rabes Unidos, Palestina, Islas Comores y Djibuti). Segn estos datos, Francia podra justificar una adhesin a la Organizacin de la Conferencia Islmica (OCI), el foro poltico panislmico que agrupa a cincuenta y dos estados de diversos continentes o, al menos, disponer de un asiento como observadora.

En comparacin, con una superficie de 9,3 millones de km2 y una poblacin de 280 millones de habitantes, Estados Unidos cuenta con cerca de 12 millones de musulmanes, de los que 3,5 millones son rabes estadounidenses, y 1.200 mezquitas. La comunidad musulmana en Francia est compuesta por: dos millones de magrebes; dos millones de nacionalidad francesa, la mayor parte procedente de Argelia y repatriados a Francia tras la independencia del pas; 400.000 africanos; 300.000 turcos y 100.000 asiticos.

En veinte aos (1980-2000) se fundaron cerca de tres mil asociaciones y se construyeron mil quinientos lugares de culto, entre ellos cinco grandes mezquitas, de las que tres se encuentran en la regin parisina: Pars, Hevry y Mantes-La-Jolie, adems de las de Lyon y Lille.

Base principal de la poblacin inmigrada a pesar de su heterogeneidad lingstica y tnica, con 12 millones de personas de las que cinco millones residen en Francia, la comunidad rabe musulmana de Europa occidental aparece, debido a su efervescencia eufemismo que enmascara, sin embargo, una realidad- como el vigesimoctavo Estado de la Unin Europea. A todo esto debemos sumar que la admisin de Turqua, Albania y Kosovo en la Unin Europea llevar el nmero de musulmanes a una cifra cercana a los 100 millones de creyentes, que representarn el 5% de la poblacin del conjunto de Europa y podran lesionar, segn la derecha radical europea, la homogeneidad demogrfica, la blancura impoluta de su poblacin y las races cristianas de Europa; hasta el punto de que el UPM, el partido de Sarkozy, en Francia, ha instituido una clusula de salvaguardia segn la cual debe someterse a referndum la adhesin de cualquier pas cuya poblacin exceda en un 5% al conjunto demogrfico europeo.

Para un observador poco informado, el descuento es impresionante: slo la aglomeracin parisina concentra un tercio de los inmigrantes de Francia, el 37% para ser exactos, sin distincin de orgenes (africanos, magrebes, asiticos y antillanos) mientras que el 2,6% de la poblacin de Europa occidental es de origen musulmn, concentrada fundamentalmente en las aglomeraciones urbanas.

El diez por ciento de la poblacin de Berln, Bruselas y Bradford es de origen musulmn, mientras que entre el 5 y el 10% de Colonia y Birmingham tambin tienen el mismo origen, y se contabilizan ms de 4.000 mezquitas en toda Europa, lo que significa que en 20 aos los lugares de culto musulmn se han multiplicado por 40. Francia est a la cabeza, con unos 1.500 centros de devocin, seguida por Alemania, en segundo lugar, con 800 mezquitas, y el Reino Unido en tercer lugar con 500 mezquitas. En el cuarto lugar se encuentran los Pases Bajos, con 230 sitios de culto, y Blgica ocupa el quinto puesto con 220 lugares de oracin, seguida por Suecia, con 150 mezquitas, Italia (sptima posicin) y Espaa (octava), que cuentan con 60 y 50 mezquitas respectivamente. Estas cifras encienden las imaginaciones febriles y suscitan las peores fobias.

La importancia numrica de la comunidad rabe musulmana y su implantacin en Europa dentro de los principales pases industriales, confieren a esta comunidad un valor estratgico y la convierten en un campo privilegiado de la guerra de influencias que libran las diversas corrientes del Islam y, en consecuencia, tambin la convierten en el barmetro de las convulsiones polticas del mundo musulmn.

Ignorados durante mucho tiempo, los rabes musulmanes ahora son objeto de una doble atencin en forma de competicin entre los pases de acogida, que preconizan una poltica de asimilacin progresiva, y los pases de origen, que emprenden operaciones de seduccin en una estrategia cuyo objetivo subyacente es, tanto para unos como para los otros, si no crear barreras al integrismo religioso, por lo menos preparar una esfera de influencia dentro de la poblacin expatriada.

Ya irreversible, el arraigo definitivo de las masas musulmanas en Europa, su escolarizacin generalizada, su toma de conciencia afirmada de mltiples maneras, as como la irrupcin en el escenario europeo de las grandes luchas internas del mundo islmico y las conmociones en el paisaje social y cultural europeo que han suscitado en el ltimo cuarto del siglo XX, han impulsado el comienzo de una profunda reflexin sobre la organizacin, a largo plazo, del Islam europeo. Las olas de atentados que sacudieron Francia durante dos decenios, la primera entre 1986 y 1987, relacionada con la guerra entre Iraq e Irn, y la segunda en 1995, relacionada con el conflicto argelino, as como los recientes atentados en Europa vinculados a las guerras de Iraq y Afganistn, que han copado la actualidad entre 2002 y 2004 en Madrid, Karachi (bus militar francs), pasando por Ankara (consulado britnico) y Marrakech (centro cultural espaol), relacionados con la persecucin de Al Qaeda y la guerra de Iraq, nos recuerdan la vecindad de ambos continentes y sus vinculaciones polticas y humanas.

Sin embargo, debido a la precariedad econmica y al crecimiento de las ideas conservadoras, y con el argumento de la lucha contra el terrorismo, toda Europa, y especialmente Francia, han practicado durante el ltimo cuarto de siglo una poltica de crispacin relacionada con la seguridad pblica que se comprueba en la sucesin de leyes sobre la inmigracin (Debr, Pasqua, Chevnement, Sarkozy, Hortefeux), por las que Francia aparece como uno de los pases europeos a la cabeza de la lucha contra la inmigracin, al tiempo que su poblacin inmigrante ha descendido el 9% en el decenio 1990-1999. Los laureles en este asunto se los lleva, sin lugar a dudas, Nicols Sarkozy, autor de ms de once leyes represivas durante su gestin del ministerio del Interior (2002 -2007), lo que equivale a un promedio de dos leyes por ao (2). Su galardn se ha enriquecido tras su llegada a la presidencia de la Republica al impulsar una normativa para el seguimiento gentico de los inmigrantes y la implantacin de una cuota administrativa equivalente a 25.000 expulsiones anuales de extranjeros en situacin irregular.

La euforia que embarg a Francia tras la victoria de su equipo en el Campeonato Mundial de Ftbol, en julio de 1998, no ha resuelto los dolorosos problemas de la poblacin inmigrante, especialmente la marginacin de hecho que afecta a los inmigrantes de manera cotidiana, el subempleo y una insidiosa discriminacin que los convierte en vctimas en los lugares pblicos con consecuencias que se convierten en una autntica marginacin social, una exclusin econmica y, como consecuencia de la marginalidad que todo esto origina, la reclusin carcelaria.

Los atentados contra EEUU del 11 de septiembre de 2001 relanzaron la xenofobia latente hasta un grado mximo, especialmente durante los grandes hitos de la actualidad, como el atentado de Madrid del 11 de marzo del 2004, que estableci un autntico clima de arabofobia e islamofobia. Un cuarto de siglo despus de la revolucin que se oper en los medios de comunicacin y diez aos despus de la comunin interracial del Mundial de Ftbol de 1998, los rabes y africanos permanecen en Francia como indgenas marginados por la informacin. Ignorados, en general, en el mbito de la cultura y el entretenimiento y especialmente en los crculos de decisin poltica por la razn obvia de que no se les considera productores de ideas o proyectos aunque no se pongan en duda sus capacidades intelectuales.

La importancia de la presencia rabe musulmana en el paisaje francs, as como la profusin de centros de culto y establecimientos culturales, de medios de comunicacin comunitarios y hazaas deportivas, efectivamente, no se han acompaado de una apertura de los puestos de responsabilidad del pas de acogida para la comunidad inmigrada. Con la llegada a la madurez de la tercera generacin descendiente de inmigrantes, naturalmente, se han creado para ellos centros de excelencia de deportes, msica, literatura, edicin o moda, pero no existen puentes entre estas individualidades y una necesaria conciencia colectiva.


II. La inmigracin, el valor aadido de Francia, tanto en el conjunto mediterrneo, como en el mbito europeo

 

La integracin significa una confluencia de aportaciones y no la amputacin de elementos que conforman el carcter definitorio de la identidad fundamental de Francia

A principios del tercer milenio, obviamente, Francia est sufriendo un bloqueo cultural y psicolgico marcado por la ausencia de movilidad social. Reflejo de una grave crisis de identidad, dicho bloqueo se encuentra, paradjicamente, en contradiccin con la realidad pluritnica de la poblacin francesa, en contradiccin con la aportacin cultural de la inmigracin y en contradiccin con las necesidades demogrficas de Francia. Tambin est en contradiccin con la ambicin francesa de hacer de la Francofona el elemento aglutinador de una constelacin pluricultural, destinada a contrarrestar la hegemona anglosajona planetaria, y que sera la garanta de la futura influencia de Francia en el mundo.

En el puesto duodcimo del Hit Parade cultural de las naciones, la lengua francesa se encuentra muy por detrs de la lengua del Reino Unido (500 millones de hablantes), del espaol (350 millones), y tambin detrs de la lengua rabe, en sexta posicin, con 250 millones de hablantes, frente a 120 millones de francfonos. Si hacemos una proyeccin encontraremos, a lo largo del siglo XXI, un aumento de la distancia a favor del ingls, primera lengua de comunicacin planetaria en una sociedad de la informacin y, en segundo lugar, est el espaol que en Estados Unidos corazn del principal centro de produccin de riquezas y valores de la poca actual- tiene una slida plataforma constituida por un tercio de la poblacin estadounidense hispanohablante, a la que se aade la poblacin del subcontinente latinoamericano; finalmente encontramos la lengua rabe, con sus inmensas reservas humanas, representada por una comunidad de 1.200 millones de fieles musulmanes repartidos en 52 pases por todo el mundo y que son potencialmente reciclables lingstica y culturalmente. Para peor, el centro de su nuevo espacio vital, la Unin Europea, tiende a convertirse en una sucursal lingstica de la OTAN, una organizacin a la que Francia se adhiri a regaadientes a raz de la Guerra del Golfo (1990-1991)

Se confirma una inversin de la tendencia, seguramente irreversible, en la que el ingls, actualmente, sustituye al francs como lengua de trabajo. El 55% de los documentos de trabajo ahora se redactan en ingls frente a un 40% hace 10 aos, cuando el 44% de dichos documentos, se redactaba en francs. Cuando se cre la Unin Europea en 1957, el 80% de los documentos de trabajo interno se elaboraban en lengua francesa, es decir, hay una prdida del 50% en un decenio aproximadamente.

Naturalmente, la adhesin de los pases blticos y del centro de Europa a la Unin Europea reducir la proporcin de morenos en el espacio europeo, pero el envejecimiento previsible de la poblacin europea convierte a la comunidad rabe musulmana en un autntico objetivo debido a su tasa de natalidad, su dinamismo y su flexibilidad salarial.

La integracin significa una confluencia de aportaciones y no la amputacin de elementos que conforman el carcter definitorio de la identidad fundamental de Francia. La tercera generacin descendiente de inmigrantes, franceses de pleno derecho en virtud del nuevo cdigo de la nacionalidad de 1998, est, por supuesto, extremadamente sensibilizada a su entorno internacional, como demuestran las explosiones de violencia de carcter confesional relacionadas con la Intifada palestina, la Guerra del Golfo (1990-1991), el conflicto de Bosnia (1990-1999), la Guerra de Afganistn (2001-2002) o la Guerra de Iraq (2003).

 

Y adems est claro que dicha tercera generacin de descendientes de inmigrantes es portadora de una dinmica intercultural debida a sus orgenes, su perfil cultural y sus creencias religiosas. Por las solidaridades verticales que podra desarrollar con el pas de origen y las solidaridades horizontales con el pas de acogida, estos descendientes de inmigrantes constituiran un valor aadido para Francia, tanto en el mbito del Mediterrneo como en la Unin Europea. Pero con la condicin, sin embargo, de que se establezcan nuevos cimientos que integren al Islam en la construccin europea y a la Repblica en la multiplicidad cultural. Y con la condicin, tambin, de que se instaure un clima de consenso que supere la visin xenfoba del mundo, en abierta contradiccin con la misin universalista de Francia.

Un factor de intermediacin sociocultural, los bougnoles del pasado (indgenas en el argot francs para designar despectivamente a los nativos rabes del norte de frica NdT), deberan encontrar su desquite en la vocacin de asumir un nuevo papel de puente de la Francofona entre las dos orillas del Mediterrneo, es decir, convirtindose en la vanguardia de la Francofona cultural rabe, que Francia se esmera tanto en encumbrar, para hacer frente a la hegemona anglo estadounidense y favorecer un dilogo intercultural que les permita superar su pasado colonial.

(1) Du Bougnoule au sauvageon, voyage dans limaginaire franais Ren Naba - Editions lHarmattan,2002

(2) Relacin de los principales textos sobre seguridad votados durante la poca de Nicols Sarkozy como ministro del Interior de Francia:

Septiembre de 2002: Ley sobre la orientacin y la programacin de la seguridad interior.

Febrero de 2003: Ley de endurecimiento de las penas para las infracciones racistas.

Marzo de 2003: Ley sobre la seguridad interior.

Marzo de 2004: Adaptacin de la justicia a las evoluciones de la criminalidad.

Noviembre de 2003: Control de la inmigracin y represin de las permanencias ilegales.

Enero de 2005: Lucha contra el terrorismo

Abril de 2006: Represin de la violencia contra menores

Julio de 2006: Represin de la violencia en acontecimientos deportivos.

Noviembre de 2006: Prevencin de la delincuencia, que implicaba la modificacin, de un plumazo, de 80 artculos del cdigo penal (una cifra rcord).

Texto original en francs: http://renenaba.blog.fr/2008/06/29/l-europe-face-au-fait-migratoire-arabo-m-4380250

Jorge Aldao pertenece a Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingstica. Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la fuente.



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