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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-07-2008

La traicin de Ingrid

Pascual Serrano
Rebelin


Leo un clamor de indignacin entre los sectores progresistas venezolanos por la reaccin de desprecio de Ingrid Betancourt y su familia hacia personas que tanto inters tuvieron en su liberacin, en especial el presidente de Venezuela Hugo Chvez y la senadora Piedad Crdoba. Hablan de traicin indignados por lo que, a todas las luces, es una prueba de ingratitud.

Betancourt y familia no han traicionado a nadie, han vuelto a la clase social, poltica y econmica a la que siempre pertenecieron: la burguesa neoliberal adinerada de Colombia. Ingrid es hija de Gabriel Betancourt, ministro de Educacin durante el gobierno del dictador Gustavo Rojas Pinilla, y de Yolanda Pulecio, quien fue reina de belleza que lleg a Miss Colombia y Representante a la Cmara por Bogot. Betancourt, como buena hija de la oligarqua, curs sus estudios de secundaria en el Liceo Francs de Bogot y ms tarde ciencias polticas en Francia en el Instituto de Estudios Polticos de Pars; se especializ en comercio exterior y relaciones internacionales. Vivi varios aos en Pars, donde su padre ejerci como embajador ante la UNESCO; all conoci a su primer marido, el diplomtico francs Fabrice Delloye, con quien se cas en 1981.

Se divorci en 1990 y se afili al Partido Liberal, donde trabaj como asesora del Ministro de Hacienda Rudolf Hommes, y de Comercio Exterior, Juan Manuel Santos, durante el gobierno de Csar Gaviria. Ingrid se cas por segunda vez con el publicista colombiano Juan Carlos Lecompte. Durante este perodo escribe el libro La Rage au cur [La rabia en el corazn], publicado originalmente en francs, sobre su visin del gobierno de Ernesto Samper.

Su apoyo popular como candidata a la presidencia, ya fuera del Partido Liberal, era tan solo de un 0,8% de intencin de voto cuando fue secuestrada.

Mientras haba cientos de sencillos soldados rasos y civiles annimos en poder de las FARC y muchos ms campesinos y pequeos colaboradores de la guerrilla sin delitos de sangre pudrindose en las crceles colombianas, Hugo Chvez y Piedad Crdoba eligieron a la hija del ministro de la dictadura y la miss Colombia como emblema de su lucha por el canje humanitario. Los medios internacionales, con Francia a la cabeza, se incorporaron a la cruzada hasta elevar a Ingrid Betancourt al rango de herona nacional. Evidentemente la familia de la retenida, que nunca se hubiera acercado a un presidente surgido de los cerros, no haca ascos a cualquier lder social que pidiera la libertad de Ingrid. Si haba que criticar a Uribe para poder estar ante las cmaras junto a un jefe de Estado que pidiera la libertad para su hija, pues se criticaba.

Creyendo estar presionando para un acuerdo humanitario, Chvez y Piedad convirtieron a Ingrid en ejemplo de resistencia y lucha y a la guerrilla en un monstruo que retena a una bondadosa hija, esposa y madre.

Mientras Piedad Crdoba arriesgaba su vida y Hugo Chvez su referndum para la reforma constitucional, el mito creca ante los ingenuos ojos de quienes crean que su buena intencin estaba siendo reconocida por familiares, medios de comunicacin y hasta por el gobierno francs. No comprendieron que slo estaban siendo utilizados.

Ingrid se convierte en un smbolo internacional de la crueldad de las FARC mientras los annimos soldados y guerrilleros seguan pudrindose en la selva o en la crcel. Sus madres no acudan invitadas al Al Presidente ni nadie las entrevistaba en Telesur.

El codiciado trofeo logra la libertad de la mano de Uribe y vuelve junto a los de su clase, ideologa y condicin llena de odio, como es lgico, contra quienes le robaron seis aos de vida. Se fotografa junto al ministro de la guerra de Colombia, pide la reeleccin de Uribe y dice -vestida de militar- que ser un soldado contra las FARC. Viaja a Francia y se besa ante las cmaras por uno de los presidentes europeos que lidera el encarcelamiento durante ao y medio de todos los colombianos que lleguen a Europa sin papeles. Ni Chvez ni Piedad le interesan ya. Se ensuciara con el barro de los cerros y las manos callosas de los pobres si los acompaase, ya no los necesita para llamar la atencin de la opinin pblica internacional.

www.pascualserrano.net




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