Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2008

Las FARC, ahora

Guillermo Almeyra
La Jornada


El asesinato en 1948 de Jorge Elicer Gaitn, de la izquierda del Partido Liberal y casi seguro vencedor en las elecciones presidenciales anunciadas, desencaden el Bogotazo y, en toda Colombia, el periodo conocido como La Violencia, que caus decenas de miles de muertes y cientos de miles de refugiados.

Los campesinos liberales tomaron las armas contra los pjaros (delincuentes y asesinos organizados por los conservadores) y el ejrcito y formaron milicias de autodefensa campesina; el Partido Comunista se uni a ellos. Cuando el general Rojas Pinilla, una especie de Pern colombiano, dio un golpe nacionalista en 1953 que desplaz a los partidos tradicionales (Liberal y Conservador), ofreci una amnista a la cual se acogieron miles de guerrilleros liberales. Un puado, sin embargo, apoyado por los comunistas, se neg a entregar las armas y resisti en un territorio, la Repblica de Marquetalia, bajo la direccin de Pedro Antonio Marn (conocido como Manuel Marulanda o Tirofijo) cuya familia era militante activa del liberalismo. Las guerrillas liberales combatan a los terratenientes conservadores en una Colombia en poder de la oligarqua que desde la Colonia estaba dividida entre los conservadores, apoyados por la Iglesia, y los liberales, respaldados por la intelectualidad y sectores medios urbanos y en la que el aparato estatal careca de consenso pues mantena a raya a los sectores populares mediante una represin feroz (como el asesinato de Gaitn) mientras en el campo imperaba la justicia de los patrones-caudillos.

Con la guerra fra y la intervencin estadunidense en Colombia, un pas estratgico para combatir la revolucin cubana, la guerrilla liberal de izquierda de Marulanda evolucion y se declar comunista y, a partir de 1964 constituy las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) con la lnea marxista-leninista inventada por el estalinismo (que, por supuesto, no era la de los cubanos ni la del sector no comunista MIR y Douglas Bravo de los guerrilleros venezolanos de esos aos). Las FARC siguieron apoyndose en la rebelin rural y reclutaban campesinos en un periodo (el de los aos 60-70) en que las guerrillas rurales estaban en el orden del da y tenan tambin la ambicin de desarrollar movimientos revolucionarios urbanos.

Pero a partir de fines de los aos 70 la mundializacin dirigida por el capital financiero internacional provoc grandes cambios en cada pas y en escala regional y mundial. La gran ofensiva contra las conquistas sociales y el nivel de vida de los trabajadores urbanos y contra todas las formas de organziacin y solidariedad (partidos, sindicatos) se desarroll simultneamente a la restructuracin del territorio, subordinando los cultivos a las necesidades del capital, cuyas trasnacionales pasaban a dominar el sector rural, destruyendo las comunidades campesinas e indgenas. La masiva siembra de drogas para el mercado estadunidense fue una de las manifestaciones de esta transformacin productiva y social. Otra fue la migracin masiva hacia las ciudades y el exterior de los campesinos reprimidos, oprimidos, crecientemente empobrecidos. El aparato estatal pas tambin a basarse sobre el ejrcito, ligado a la droga y a la delincuencia de los paramilitares, asesinos, saqueadores, violadores. A eso se uni la destruccin por la violencia de los grmenes de vida sindical democrtica y de todo intento de crear una izquierda urbana pacfica, y el aumento gigantesco de la corrupcin de las instituciones (desde la electoral hasta el Parlamento y la justicia), cuyo resultado es el actual gobierno de Uribe.

El fin de las guerras de guerrillas en Centroamrica, el asesinato del Che y la evolucin de la revolucin cubana en los aos 70-80, el derrumbe de la Unin Sovitica y del llamado socialismo real burocrtico en los pases de Europa oriental, aislaron a las FARC, que nunca brillaron por una elaboracin terica propia y que eran una organizacin guerrillera que actuaba como partido sin serlo, lo cual fomentaba el militarismo, el pragmatismo, el verticalismo entre sus cuadros y mandos.

Pero el problema es an ms grande y lo han planteado incluso Chvez y Correa: Uribe encuentra en la existencia de las FARC la justificacin para un rgimen basado en el asesinato de sindicalistas y opositores, en los paramilitares, en el ejrcito ligado a Estados Unidos, y las FARC no tienen apoyo en la sociedad, sobre todo en los centros urbanos, donde la oposicin democrtica tiene sobre ella la hipoteca de la lucha guerrillera, que puede explicar pero no apoyar poltica y moralmente.

Hace rato que las armas tenan que ser remplazadas por una accin poltica de masas, pero las experiencias del pasado el asesinato masivo de los que se desarmaron y escogieron la lucha legal y la accin del imperialismo y de Uribe quieren encerrar a las FARC en la disyuntiva de quedar aisladas y hacerse matar en la selva, perdiendo cada vez ms militantes por desmoralizacin, desercin, corrupcin por el gobierno o de rendirse sin garantas. La propuesta de Chvez de formar un grupo de pases garantes de la seguridad de los miembros de las FARC que opten por la vida poltica legal y la oferta de Sarkozy de asilo poltico a quienes prefieran exiliarse por un tiempo podran servir para dificultar mucho la represin gubernamental que, como lo demuestran los continuos asesinatos de sindicalistas, seguir ejercindose con o sin guerrillas como pretexto, porque forman parte del plan estadunidense para la regin. Pero si las FARC iniciasen una discusin nacional e internacional sobre las condiciones polticas, econmicas y militares para dejar las armas y las garantas necesarias, quien se encontrara en dificultades sera Uribe.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter