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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2008

Detengan el laicismo

Ricardo Rodrguez
Rebelin


Estimado presidente del Gobierno, conciudadano:

En mi calidad de ateo condenado sin remedio a arder en los infiernos, en mi propio nombre y tal vez en el de muchos otros impos y paganos, o simples partidarios de la estricta separacin de la Iglesia y el Estado que propugnara para nuestro bien y su tormento el ilustre filsofo Baruch Spinoza, por dignidad, por la felicidad comn o por caridad si lo prefiere, le reclamo que haga usted uso de su autoridad para detener de una vez esa diablica campaa que dieron en llamar de profundizacin del laicismo.

Vivimos los descredos en constante zozobra, temiendo que de un momento a otro vuelvan a alzarse en las plazas los siniestros patbulos del Santo Oficio. Ya es demasiada desgracia que se nos nieguen los cielos para que adems tengamos que soportar esta angustia que no deja un minuto de reposo a nuestros espritus torcidos.

Desde que iniciaron hace unos aos la campaa por el laicismo, en aras de la promocin de los valores republicanos que les sirven a ustedes para rendir pleitesa un da s y otro tambin a la Corona, no han cesado de aumentar la financiacin con dinero pblico de la Iglesia catlica. Se han negado ustedes en redondo, de tan laicistas como son, a retirar los crucifijos de la ceremonia de toma de posesin de los altos cargos de la Administracin. Por fervor laicista perdieron en la anterior legislatura otra preciosa ocasin de modificar el Cdigo Penal para permitir la libertad de aborto y propiciar que por fin las mujeres puedan decidir su maternidad sin tutelajes de ministros religiosos o seglares. Por fervor laicista sostienen con generosos fondos pblicos all donde est en su mano centenares de centros de enseanza concertados dependientes de la Iglesia y dedicados en cuerpo y alma a adoctrinar a los nios en la recia moral de don Rouco Varela. Han encomendado la tarea de representarnos a todos ante el Vaticano al fiel soldado de la Obra Francisco Vzquez, que anda por esas tierras del Seor exhortando a los sbditos para que marquen en su declaracin de la renta la casilla de la Iglesia catlica. Envan a los ms altos dignatarios del Estado a cumplimentar servilmente al pontfice Benedicto XVI, a obispos, cardenales y cuanto encasullado se les insine.

Ayer mismo me top con el ltimo sinsabor de esta serie, al leer el peridico y descubrir que en el pabelln que ocupa la Santa Sede en la Expo de Zaragoza se ha organizado un congreso que, bajo el disfraz de la ecologa, tiene como verdadero fin predicar en contra de la teora de la evolucin de Darwin y a favor del llamado diseo inteligente. Sin duda no ignora usted que se denomina as a la versin posmoderna del creacionismo. Los apstoles del diseo inteligente, que se han hecho fuertes principalmente en Estados Unidos con el apoyo entusiasta del presidente Bush, sostienen que es imposible haber alcanzado la prodigiosa variedad de criaturas que pueblan la Tierra sin que haya existido una inteligencia rectora del proceso completo de creacin, esto es, en resumidas cuentas, un ser supremo y creador. Para fundamentar su tesis suelen exprimir con empeo sensacionalista los mil fallos que la obra de Darwin, como toda gran teora cientfica, alberga, porque la ciencia avanza siempre de manera penosa, cometiendo y corrigiendo errores, a diferencia de quienes conocen toda la verdad de golpe por alumbramiento divino. Y dan por sentado que los fallos son en cualquier caso prueba irrefutable de la veracidad de su leyenda de la inteligencia superior, para la cual, desde luego, jams se molestan en acreditar demostracin positiva alguna.

La portavoz de la Universidad de San Jorge, Carmen Herrarte, animadora principal del concilio en cuestin, alega que la Iglesia propone su verdad, sin atacar otras opiniones. Claro que si de meras opiniones se tratara, no ve uno por qu no se ha de dedicar otro congreso en la Expo a narrar el viejo mito rfico segn el cual la Noche de alas negras, diosa que inspiraba pavor al mismsimo Zeus, fue seducida por el Viento y puso un huevo de plata en el vientre de la Oscuridad, del que sali Eros y dot de movimiento al universo. Puestos a opinar, por qu no elegir un relato de la creacin henchido de belleza y refinamiento potico en lugar del culebrn lleno de rencor contra la humanidad del Antiguo Testamento?

Dice tambin Carmen Herrarte que, frente a los cientficos, la Iglesia posee veintin siglos de historia, por lo que a lo mejor, tiene una perspectiva ms amplia. Si se cae en la cuenta de que son hitos de tan dilatada historia el infame juicio a Galileo y la salvaje ejecucin en la hoguera de Giordano Bruno, la alusin a la perspectiva del tiempo no deja de ser inquietante.

Pero no es asunto de opiniones ms o menos extravagantes lo que aqu se ventila, sino de poder, de poder que doblegue a la razn, y de vulgar poder poltico, aparte de sucio lucro, por supuesto. Por eso las autoridades de la Expo reciben encantadas en su programacin el congreso creacionista catlico y nada menos que el socialista califiqumosle as para entendernos- Juan Alberto Belloch, alcalde de Zaragoza, forma parte del comit de honor del tal concilio bblico. Un paso ms en el laicismo del partido del gobierno.

En el mismo peridico que recoge la noticia de la Expo leo una larga entrevista al actual presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernndez-Vara. A la pregunta sobre las enmiendas al 37 Congreso del PSOE que proponen ir ms lejos en el carcter laico del Estado responde que la laicidad no es ms que profundizar en el respeto a la Constitucin. El problema de nuestra Constitucin, dejando de lado el incumplimiento constante de derechos sociales como el de la vivienda, el derecho al trabajo o el principio de progresividad del sistema fiscal, es que se forj en una desigual negociacin con la elite del franquismo. Y como consecuencia urde una democracia mediada por elementos autoritarios significativos. Por eso, cuando el artculo 16 declara que el Estado es aconfesional, menciona al mismo tiempo de forma expresa su colaboracin con la Iglesia catlica. Son ya tiempos en los que aspectos tan impropios de una democracia deberan haber sido suprimidos sin ms de la Carta Magna. Pero, sin duda, Fernndez-Vara no ha de verlo igual, porque ms adelante, en la entrevista, asegura paladinamente: no se puede acusar a los gobiernos socialistas de Espaa de ir contra los intereses de la Iglesia catlica cuando han sido los que ms la han apoyado en su sostenimiento. Acabramos. O sea que lo del laicismo iba de soltarle ms tela que nadie a la Conferencia Episcopal.

Pues por eso mismo, seor presidente, porque por ms que le haga usted de monaguillo no se ve a Rouco Varela muy dispuesto a sentarle a la diestra del Padre. Porque cuando se hace siempre lo contrario de lo que se dice acaba la gente perdindole a uno el respeto. Antes de que enloquezca de pasin laicista Jos Bono y se lance a las calles a evangelizar a los pobres ciudadanos a cristazos y ordene quemar todas las banderas republicanas. Antes de que nos obliguen a rezar el rosario a la entrada y a la salida del trabajo, se lo ruego, detenga este sinsentido del laicismo nacional catlico en el que se han embarcado, detngalo por Dios.

PD.- Un da despus de iniciar la redaccin de este artculo, o carta, ocupa los medios de comunicacin la noticia de que en el Congreso del PSOE celebrado este fin de semana han prosperado enmiendas que hablan de adoptar medidas a favor del laicismo como la eliminacin de smbolos religiosos en actos oficiales y otras que piden revisar la legislacin sobre interrupcin voluntaria del embarazo. Podra haber modificado algunas partes del texto en atencin a este hecho. Pero cuando reparo en el detalle de la noticia me percato de que la cosa sigue como siempre: lo de eliminar smbolos religiosos en actos oficiales se dice que se examinar con calma y sin imponer nada por ley (y si no hay ley que ordene que se quiten, imagino que los crucifijos continuarn presidiendo los actos) y para lo del derecho al aborto se designar una comisin de expertos que estudiar los aspectos ms progresistas de las legislaciones europeas con sistemas de plazos y de indicaciones. Es decir, s pero no. As que, para cuando haya algo de verdad en lo que se proclama de cara a la galera, tambin yo corregir lo que digo.



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