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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2008

Entrevista con Stphane Hessel, luchador de la Resistencia, redactor de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos
"Slo una parte de la poblacin se atemoriza ante la inmigracin"

Andrs Prez
Ojal/SanchoPanzaLab


Stphane Hessel es de los que echaron a los nazis de Francia con la metralleta en una mano y la dinamita en otra. Despus, fue de los que tuvo que fugarse in extremis de un campo de concentracin del Reich moribundo para no ser ahorcado. Y luego fue redactor de la Declaracin Universal de los Derechos Humanos, aprobada por la ONU en 1948.

Ahora, a sus 91 aos, este embajador honorario de Francia, nacido en 1917 en Berln, ha hecho suyo otro combate. Apadrina a la Red Educacin Sin Fronteras (RESF), que ha entrado en disidencia y hasta en la clandestinidad para proteger a los sin papeles de una legislacin cada vez ms impropia de un Estado de Derecho.

He ledo que pudo fugarse de un campo de concentracin nazi al final de la guerra hacindose pasar por un camarada que iba a morir. Es cierto eso?

Me metieron, con otros 36 deportados, en Buchenwald. Pensbamos que la guerra se acababa, era agosto de 1944. Estbamos seguros de que ya todo iba a ir bien. Todo cambi cuando se llevaron a 16 de los nuestros y los ahorcaron. As que buscamos una solucin y fuimos a ver a un catlico austraco y l encontr una solucin. Nos dijo que haba llegado al campo un grupo de franceses enfermos sin curacin por el tifus. Ellos no saban que iban a morir, pero su mdico s. Y el mdico estaba dispuesto a enviar a tres de ellos a los hornos crematorios, en el momento de la muerte, con la identidad de tres deportados ingleses y franceses.
Gracias a eso, mi nombre figura entre los nombres de los muertos de los crematorios de Buchenwald. Y el joven Michel Boitel, que nunca supo nada, que yo vi slo en lo que era el ltimo da de su vida, un da que yo tema que no llegara antes del de mi ejecucin, me salv la vida. Todava tuve, despus, que evadirme de otro campo... Pero todo eso es una historia muy larga que no es la que nos ocupa hoy.

En su largusima historia de inmigraciones e integraciones, Francia atraviesa un momento particular. Parece que hay una obsesin contra los inmigrantes. Tenemos un largo recorrido de historia de inmigracin. Siempre ha habido en Francia xenofobia y deseo de proteger la cultura contra supuestas invasiones extranjeras, contra la llegada masiva, pongamos, de los polacos, italianos o espaoles. Pero siempre slo es una fraccin de la poblacin la que se atemoriza. La mayora siempre logra superar ese rechazo, ese fantasma. Y por eso Francia logra acoger e integrar cada generacin a oleadas de inmigracin que se convierten en un preciado componente de esta curiosa nacin francesa. se es el curso normal de Francia.

Cmo definira usted este momento histrico?

Ahora, el seor Sarkozy, con mucha habilidad poltica, ha intentado obtener el apoyo de la extrema derecha. No creo que l sea xenfobo. Al fin y al cabo, l mismo es descendiente de inmigrantes. Pero s ha estimado que haba que endurecer an ms la legislacin sobre inmigracin, que ya estaba endurecindose mucho desde 1973.

Es el ao del primer choque petrolero, y ao en que Francia ordena el fin de sus oficinas para buscar trabajadores en el Magreb y frica.

Es la fecha simblica del cambio de actitud. Hasta ese momento, sea por las necesidades del Ejrcito francs, por las necesidades de reconstruccin de postguerra o por el crecimiento exponencial de los 30 aos gloriosos, Francia necesitaba afluencia. Francia iba a buscar trabajadores, por ejemplo a Marruecos. A partir de los ochenta, ministros de Interior e Inmigracin dicen: stop a la inmigracin y especialmente a la inmigracin clandestina.

El gran argumento de la derecha es que la inmigracin ha cambiado de naturaleza y ahora es capaz de poner en peligro Europa. Usted cuestiona ese anlisis?

Cuando el Gobierno francs afirma que la regularizacin de cientos de miles de sin papeles, por ejemplo en Espaa, crea un efecto llamada, es algo completamente falso. No ha habido ningn efecto llamada, ni en Espaa ni en Italia ni en Francia. Por el contrario, lo que s es cierto es que el empuje de la pobreza y el empuje de la tirana poltica tienen un papel importante en numerosos pases del Sur. La voluntad de emigrar, por lo tanto, es fuerte.

De ah, quiz, la negativa de muchos pases a seguir aceptando las regularizaciones tal como existan desde hace dcadas.

La regularizacin es una necesidad, a menos que se quiera transformar esa corriente migratoria constante en una corriente hacia la delincuencia. El riesgo no es tener cada vez ms inmigrantes viviendo en Europa. El riesgo es que, si se les deja en posicin ilegal, si se instaura una poltica de expulsin sistemtica con objetivos cifrados, se est fabricando deliberadamente una delincuencia. Y en ese caso el inmigrante irregular se ve confinado, con la gente ms frgil de la sociedad, en zonas de dificultad social, como nuestras Banlieues francesas.

En el Pacto Europeo de Inmigracin impulsado por Pars, no hay nada sobre ese problema de la dificultad social.

No tenemos, de momento, desgraciadamente, una buena poltica europea de inmigracin, que tome en consideracin tanto las necesidades de los pases de origen como las de los pases de acogida. No hay un proyecto humano, inteligente y... digamos simplemente lgico. Y, sin embargo, la necesitamos cada vez ms, porque, a las causas tradicionales de la afluencia de extranjeros -pobreza y tirana-, maana va a sumarse una nueva fuente de inmigracin, mucho ms difcil de controlar. La degradacin del planeta, el cambio climtico. Va a haber zonas del planeta donde ser imposible vivir. La gente estar obligada a irse.

En Bruselas, hace diez das, los pases europeos aprobaron un blindaje suplementario de la frontera exterior, con un registro de entradas y salidas informatizado, y un sistema electrnico de autorizacin de viaje...

Europa, desde hace ya unos quince aos, vive con el temor de una inmigracin no suficientemente controlada. Ese temor es totalmente falaz o tiene parte de veracidad? La inmigracin forma parte de los dominios que cada Estado puede considerar como su competencia soberana. Y basta con que surja un simple episodio de integracin difcil, relacionado con la inseguridad, para que inmediatamente aparezca la idea de la inmigracin como peligro. Los Gobiernos ceden a esa tentacin.

Ciertas personalidades importantes afirman que con la Directiva Retorno, la UE se inscribe ya claramente en una lgica de negar derechos inscritos en la Declaracin Universal, de la misma manera que lo hace Estados Unidos.

Estoy completamente de acuerdo. La directiva de la vergenza va contra el respeto de derechos humanos fundamentales. Es algo que las asociaciones han documentado suficientemente. Y tuve el gran placer de ver que varios Estados latinoamericanos tambin han protestado, sealando que sa no es una va para encarar las relaciones
euro-americanas.

Hay que resignarse a constatar que se violan muchsimos derechos fundamentales en todas partes del mundo, en nombre de temores y miedos. Es el miedo de los dirigentes a que su autoridad sea cuestionada, que su soberana pueda ser puesta en jaque. Contra eso tenemos que rebelarnos: contra el miedo de los dirigentes a que se cuestione la autoridad de sus Estados respectivos y su soberana.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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