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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2008

Cun ignorantes son en EE.UU.?
Los votantes deciden... pero en qu se basan?

Rick Shenkman, Tom Dispatch
tomdispatch.com

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Introduccin del editor de Tom Dispatch

 

Estupidez estadounidense

La responsabilidad es de... bueno, dnde llega? Y quin populariz esa frase, en todo caso? Herbert Hoover , J. Edgar Hoover, Harry S. Truman, George Washington, o ninguno de ellos?

Espera, no respondas! Es probable que te equivoques como nos lo dice Rick Shenkman, galardonado periodista investigativo y fundador del siempre provocador sitio en la Red History News Network, en su nuevo libro Just How Stupid Are We? Facing the Truth about the American Voter [Cun estpidos somos? Enfrentando la verdad sobre el votante estadounidense]. Y cuando te des cuenta de la profundidad de la ignorancia que tantos estadounidenses llevan a la cabina electoral, por cierto podrn preguntarte, como Shenkman lo hace con gran efecto en su nuevo libro, quin, por cierto, es el responsable.

De modo que aqu estamos, camino a otro 4 de julio, ese glorioso da en el que se declar la independencia de EE.UU. y la Campana de la Libertad reson para el mundo lo primero no ocurri el 4 de julio, lo segundo lo inventaron de punta a cabo en el Siglo XIX en un libro para nios (pero eso ya lo sabas!), Piensa en este artculo de hoy como en una especie de contra-programacin para nuestra celebracin anual de la historia, un modo de reflexionar qu exactamente, en el octavo ao del reino de nuestro ms reciente Rey George, tiene para celebrar alguno de nosotros. Considera en su lugar el estado de nuestro cerebro nacional, lee con antelacin el nuevo libro de Shenkman (que debiera hacerle dar vueltas la cabeza a cualquiera). Tom

Cun ignorantes son en EE.UU.?

Los votantes eligen... pero en qu se basan?

Rick Shenkman

Si una nacin espera ser ignorante y libre, en un estado de civilizacin, espera lo que nunca fue y nunca ser.-- Thomas Jefferson

Cun estpidos somos? Bastante estpidos, al parecer, si vemos titulares como: Simpson, S Primera Enmienda Ouh! establece estudio (Associated Press 1.3.2006).

Aproximadamente uno de cada cuatro estadounidenses es capaz de nombrar ms de una de las cinco libertades garantizadas por la Primera Enmienda (libertad de expresin, religin, prensa, reunin y peticin de compensacin por agravio). Pero ms de la mitad de los estadounidenses puede nombrar a por lo menos dos miembros de la familia ficticia de la historieta ilustrada, segn un estudio.

El estudio del nuevo McCormick Tribune Freedom Museum estableci que un 22% de los estadounidenses puede nombrar a todos los cinco miembros de la familia Simpson, en comparacin con slo 1 de cada mil que puede nombrar todas las cinco libertades de la Primera Enmienda.

Pero qu significa exactamente si se dice que los votantes estadounidenses son estpidos? Desgraciadamente no existe consenso al respecto. Como el juez de la Corte Suprema, Potter Stewart, quien confes que no saba como definir pornografa, tendemos a simplemente alzar las manos en frustracin y a decir: Lo sabemos cuando lo vemos. Pero a menos que intentemos algn tipo de definicin, corremos el riesgo de ser incoherentes, condenando desde el principio nuestra investigacin de la estupidez. La estupidez no puede significar, como dira Humpty Dumpty, que significa cualquier cosa que digamos.

Me parece que cinco caractersticas definidoras de la estupidez son fcilmente obvias. La primera es pura ignorancia: Ignorancia de hechos crticos sobre eventos importantes en las noticias, e ignorancia sobre como funciona nuestro gobierno y quin est a cargo. La segunda es negligencia: La aversin a buscar fuentes fiables de informacin sobre importantes acontecimientos en las noticias. La tercera es tener cabeza hueca, como la definiera la historiadora Barbara Tuchman: La inclinacin a creer lo que queremos creer, a pesar de los hechos. La cuarta es la miopa: El apoyo a polticas pblicas que son mutuamente contradictorias, o contrarias a los intereses a largo plazo del pas. La quinta, y ltima, es una categora amplia que yo llamara cabeza de chorlito, a falta de un nombre mejor: La susceptibilidad a utilizar frases vacas, estereotipos, prejuicios irracionales, y diagnosis y soluciones simplistas que abusan de nuestras esperanzas y temores.

Ignorancia estadounidense

Para tomar la primera de nuestras definiciones de estupidez, cun ignorantes somos? Pregntale a los politlogos y te dirn que existe una irrecusable evidencia dura que apunta incontrovertiblemente a la conclusin de que millones estn vergonzosamente mal informados y que no les importa que lo estn. Hay suficiente evidencia de que casi se podra concluir aunque de buen grado acepto que es ir un poco lejos que vivimos en una Era de Ignorancia.

Sorprendido? Supongo que la mayora lo estara. La impresin general parece ser que vivimos en una era en la que la gente est particularmente informada. Muchos estudiantes me dicen que son la generacin ms informada de la historia.

Por qu estamos tan engaados? El error puede ser rastreado a nuestra confusin entre un acceso sin precedentes a la informacin con su verdadero consumo. Nuestro acceso es ciertamente fenomenal. George Washington tuvo que esperar dos semanas para descubrir que haba sido elegido presidente de EE.UU. Es el tiempo que dur para que la noticia viajara desde Nueva York, donde se contaban los votos en el Colegio Electoral, hasta su casa en Mount Vernon, Virginia. Los estadounidenses que vivan en las regiones del interior tuvieron que esperar an ms, algunos hasta dos meses. Ahora vemos en tiempo real acontecimientos que ocurren al otro lado del mundo. No es sorprendente, por lo tanto, que los estudiantes alardeen de sus conocimientos. A diferencia de sus padres, que se vean obligados a basarse sobre todo en peridicos y las noticias en las radios para descubrir lo que suceda en el mundo, ellos pueden sintonizar CNN y Fox o consultar Internet.

Pero en los hechos, slo un pequeo porcentaje de gente aprovecha los grandes recursos nuevos que tiene a su disposicin. En 2005, el Centro de Investigacin Pew examin los nuevos hbitos de unos 3.000 estadounidenses de 18 aos y ms. Los investigadores descubrieron que un 59% recibe regularmente por lo menos algunas noticias de la televisin local, un 47% de los espectculos noticiosos de la televisin nacional, y slo un 23% de Internet.

La evidencia anecdtica sugiri durante aos que los estadounidenses no estaban particularmente bien informados. Como observaron hace tiempo visitantes extranjeros, los estadounidenses son extremadamente inferiores a los europeos en su conocimiento de la geografa del mundo. (El chiste viejo es que La guerra es como Dios ensea geografa a los estadounidenses.) Pero nunca qued claro hasta el perodo de posguerra lo ignorantes que son los estadounidenses. Porque fue slo entonces cuando los socilogos comenzaron a medir de manera sistemtica lo que estos saben realmente. Los resultados fueron devastadores.

Los estudios ms exhaustivos, los Estudios Nacionales Electorales (NES), fueron realizados por la Universidad de Michigan desde fines de los aos cuarenta. Lo que mostraron esos estudios fue que los estadounidenses caen en tres categoras respecto a su conocimiento poltico. Un nfimo porcentaje sabe mucho sobre poltica, hasta entre un 50 y un 60% sabe suficiente como para responder a preguntas muy simples, y el resto no sabe casi nada.

Contrariamente a lo que se esperaba, en muchos sentidos los estudios mostraron que el nivel de ignorancia permanece constante con el pasar del tiempo. En los aos noventa, los politlogos Michael X. Delli Carpini y Scott Keeter concluyeron que haba poca diferencia, desde el punto de vista estadstico, entre los conocimientos de los padres de la Generacin Silenciosa de los aos cincuenta, los padres de nios nacidos durante el boom de la natalidad de los aos sesenta, y los padres estadounidenses de la actualidad. (Segn algunas mediciones, los estadounidenses son ms necios actualmente que sus padres de hace una generacin.)

Algunas de las cifras son difciles de comprender en un pas en el que por lo menos desde hace un siglo la ley exige que todos los nios asistan a la escuela primaria o sean educados en casa. Incluso si la gente no sigue de cerca las noticias, se esperara que fueran capaces de responder preguntas cvicas bsicas, pero slo lo puede hacer una pequea minora.

En 1986, slo un 30% saba que Roe contra Wade fue la decisin de la Corte Suprema que legaliz el aborto ms de una dcada antes. En 1991, se pregunt a los estadounidenses cunto duraba el mandato de un senador de EE.UU. Slo un 25% respondi correctamente seis aos. Cuntos senadores hay? Un sondeo de hace unos pocos aos estableci que slo un 20% sabe que hay 100 senadores, aunque la cifra se ha mantenido constante durante el ltimo medio siglo (y es fcil de recordar). Es alentador que actualmente llegue a un 40% la cantidad de estadounidenses capaz de identificar y nombrar correctamente los tres poderes del gobierno.

Sondeos realizados durante las ltimas tres dcadas para medir el conocimiento de la historia de los estadounidenses muestran resultados igualmente devastadores. Qu pas en 1066? Slo un 10% sabe que es la fecha de la Conquista Normanda de Inglaterra. Quin dijo que Se tiene que crear un mundo seguro para la democracia? Slo un 14% sabe que fue Woodrow Wilson. Qu pas lanz la bomba atmica? Slo un 49% sabe que fue su propio pas. Quin fue el mejor presidente de EE.UU.? Segn un sondeo Gallup en 2005, una respuesta mayoritaria fue que fue un presidente del ltimo medio siglo: un 20% dijo Reagan, un 15% Bill Clinton, un 12% John Kennedy, un 5% George W. Bush. Solo un 14% escogi a Lincoln y solo un 5% a Washington.

Y el peor presidente? Durante aos, los estadounidenses incluyeron en la lista a Herbert Hoover. Pero ya no. La mayora actual ni sabe quien fue Herbert Hoover, segn el Estudio Nacional Annenberg en 2004 de la Universidad de Pensilvania. Slo un 43% pudo identificarlo correctamente.

Las nicas preguntas de historia que la mayora de los estadounidenses responde correctamente son las ms elementales. Qu pas en Pearl Harbor? Una gran mayora lo sabe: un 84%. Qu fue el Holocausto? Casi un 70% sabe. (Treinta por ciento no lo sabe?) Pero en cierto es una especie de choque que, en 1983, slo un 81% haya sabido quien fue Lee Harvey Oswald y que, en 1985, slo un 81% haya podido identificar a Martin Luther King, Jr.

Lo que no saben los votantes

No podemos estar seguros de quienes fueron esas pobres almas que no supieron quien fue Martin Luther King. La investigacin sugiere que probablemente fueron pobres (los pobres tienden a saber menos en conjunto sobre poltica e historia que otros) o simplemente carecan de instruccin, categoras que usualmente se sobreponen. Pero incluso estadounidenses de clase media que asisten a la universidad muestran una profunda ignorancia. Un informe de 2007 publicado por el Intercollegiate Studies Institute estableci que en promedio 14.000 estudiantes universitarios seleccionados al azar en 50 universidades de todo el pas sacaron bajo 55 (de 100) en una prueba que meda su conocimiento de educacin cvica estadounidense bsica. Menos de la mitad saba que Yorktown fue la ltima batalla de la Revolucin Estadounidense. Sorprendentemente, los estudiantes de ltimo ao a menudo obtuvieron peores resultados que los novicios. (La explicacin fue aparentemente que numerosos estudiantes en su ltimo ao haban olvidado lo que aprendieron en sus estudios secundarios.)

Los optimistas resaltan estudios que indican que aproximadamente la mitad del pas puede describir algunas diferencias entre los partidos republicano y demcrata. Pero si no conocen las diferencias entre liberales y conservadores, como indican los estudios, cmo pueden posiblemente decir de alguna manera con sentido la diferencia entre los dos partidos? Y si no lo saben, cuntas otras cosas ignoran?

Resulta que son muchas. A pesar de que estn inundados de noticias, los estadounidenses generalmente no parecen absorber lo que leen, escuchan y miran. Los estadounidenses ni siquiera pueden nombrar a los dirigentes de su propio gobierno. Sandra Day O'Connor fue la primera mujer nombrada a la Corte Suprema de EE.UU. Menos de la mitad de los estadounidenses pudo mencionar su nombre durante la duracin de todo su ejercicio. William Rehnquist fue presidente de la Corte Suprema. Slo un 40% de los estadounidenses supo alguna vez su nombre (y slo un 30% pudo decir que era conservador). Respecto a la Primera Guerra del Golfo, slo un 15% pudo identificar a Colin Powell, jefe en aquel entonces del Estado Mayor Conjunto, o a Dick Cheney, el Secretario de Defensa. En 2007, en el quinto ao de la Guerra de Iraq, slo un 21% pudo nombrar al Secretario de Defensa, Robert Gates. La mayora de los estadounidenses no puede identificar a su propio representante en el Congreso o a sus senadores.

Si el problema fuera simplemente que los estadounidenses no recuerdan nombres, no tendramos que preocuparnos demasiado. Pero tampoco entienden el funcionamiento del gobierno. Slo un 34% sabe que es el Congreso el que declara la guerra (lo que explica por qu los presidentes nos llevan a guerras sin declaraciones explcitas de guerra del poder legislativo). Slo un 35% sabe que el Congreso puede pasar por sobre un veto presidencial. Cerca de un 49% piensa que el presidente puede suspender la Constitucin. Cerca de un 60% cree que este ltimo puede nombrar jueces a los tribunales federales sin la aprobacin del Senado. Cerca de un 45% cree que el discurso revolucionario es punible por la Constitucin.

Sobre la base de su mtodo exhaustivo, Delli Carpini y Keeter concluyeron que slo un 5% de los estadounidenses poda responder correctamente a tres cuartos de las preguntas formuladas sobre economa, a slo un 11% de las preguntas sobre temas interiores, a un 14% de las preguntas sobre asuntos exteriores, y a un 10% de las preguntas sobre geografa. La mejor puntuacin? Ms estadounidenses conocan las respuestas correctas sobre historia que sobre cualquier otro tema (lo que ser un sorpresa para muchos profesores de historia). Pero, slo un 25% saba las respuestas correctas a tres cuartos de las preguntas de historia, que eran rudimentarias.

En 2003, la Grupo de Tareas Estratgico sobre Educacin en el Exterior investig el conocimiento de los estadounidenses sobre asuntos internacionales. El grupo de tareas concluy: La ignorancia de EE.UU. sobre el mundo exterior es tan grande como para constituir una amenaza para la seguridad nacional.

Jvenes, ignorantes y votantes

Uno podra pensar que por lo menos, no nos estamos volviendo ms cretinos. Pero segn ciertos criterios corresponde a la verdad. Los jvenes saben menos hoy, segn numerosos criterios, que los jvenes de hace cuarenta aos. Y su actitud hacia las noticias es peor. La lectura de los peridicos se acab en los aos sesenta junto con el Hula Hoop. Slo un 20% de los jvenes estadounidenses entre 18 y 34 aos leen un peridico diario. Y no es una exageracin. No hay modo de saber qu parte del peridico estn leyendo. Es ms posible que incluya las historietas y una rpida mirada a la primera plana que historias densas sobre Somalia o el presupuesto.

Tampoco miran los programas noticiosos por cable. La edad promedio del pblico de CNN es sesenta. Y seguramente no ven las noticias por la televisin en cadena, que atraen sobre todo a la generacin senil- Tampoco utilizan Internet en grandes cantidades para navegar buscando noticias. Slo un 11% dice que pulsan regularmente en pginas de noticias en la Red. (S, muchos jvenes ven The Daily Show [Programa de parodia de noticias, N. del T.] de Jon Stewart. Un estudio en 2007 de Pew Research Center estableci que un 54% de los espectadores de The Daily Show corresponden a la categora de altos conocimientos de las noticias aproximadamente como los televidentes de O'Reilly Factor en Fox News.)

En comparacin con los estadounidenses en general y no es gran cosa, considerando su bajo nivel de inters en las noticias los jvenes son los menos informados en cualquier grupo de edad, con la posible excepcin de los que estn confinados en casas de reposo. En los hechos, los jvenes son tan indiferentes a los peridicos que por s solos son responsables por los porcentajes deprimentes de lectura que son divulgados.

En generaciones anteriores en los aos cincuenta, por ejemplo los jvenes lean peridicos y digeran las noticias en porcentajes similares a los de la poblacin en general. Nada indica que la actual generacin de jvenes vaya a comenzar repentinamente a prestar atencin a las noticias cuando cumplan 35 o 40 aos. Por cierto, medio siglo de estudios sugiere que la mayor parte de la gente que no adquiere el hbito de informarse a los veintitantos aos probablemente jams lo haga.

Los jvenes de hoy en da consideran que las noticias son irrelevantes. Aburridos por la poltica, los estudiantes eluden los rituales de la vida cvica, votando en cantidades inferiores a las de otros estadounidenses (aunque en los sondeos recientes se vio un pequeo aumento en la participacin cvica). Datos del censo de EE.UU. indican que los votantes entre 18 y 24 participan en pequeas cantidades. En 1972, cuando los de 18 aos obtuvieron derecho a voto, un 52% deposit votos. En los aos siguientes, muchos menos votaron: en 1988, un 40%; en 1992, un 50%; en 1995, un 35%; en 2000, un 36%. En 2004, a pesar del ms intenso esfuerzo jams concentrado en los jvenes para que fueran a votar, slo un 47% se tom la molestia de depositar un voto.

Ya que los jvenes en su conjunto apenas se interesan por la poltica, se podra considerar si incluso queremos que voten. Cuando en 2000 se les pidi que identificaran al candidato presidencial que era el principal patrocinador de la Reforma de las Finanzas de la Campaa Electoral el senador John McCain slo un 4% de la gente entre 18 y 24 aos pudo hacerlo. Cuando comenz la temporada de primarias en febrero, menos de la mitad del mismo grupo de edad llegaba a saber que George W. Bush era candidato. Slo un 12% saba que McCain tambin era candidato aunque se deca que era especialmente atractivo para los jvenes.

Un tema en las noticias de la historia reciente, el 11-S, atrajo el inters de los jvenes. Un sondeo de Pew a fines de 2001 estableci que un 61% de los estadounidenses adultos bajo la edad de 30 dijo que segua de cerca la noticia. Pero pocos encontraron algn otro tema apremiante en las noticias de ese ao. Ataques con ntrax? Slo un 32% lo consider suficientemente importante como para prestarle atencin. La economa? De nuevo, slo un 32%. La captura de Kabul? Slo un 20%.

Parecera que en general los jvenes actuales leen poqusimo. En 2004, la Fundacin Nacional por las Artes, consultando una amplia variedad de estudios, incluyendo el Censo de EE.UU., estableci que solo un 43% de los jvenes entre 18 y 24 lee literatura. En 1982, la cantidad era de un 60%. La mayora no lee peridicos, ni ficcin, poesa o drama. Con la excepcin de la posibilidad de que estn leyendo la Biblia u obras de no-ficcin, para las que no existen estadsticas slidas, parecera que esta generacin lee menos que cualquiera otra desde que se realizan estadsticas.

Los estudios que demuestran que los jvenes saben menos actualmente que los jvenes de hace una generacin no reciben mucha publicidad. Se oye hablar de los pasos precursores que los jvenes emprenden en la poltica. Ttulos de la eleccin presidencial de 2004 destacaron muchas historias sobre jvenes que seguan la campaa en blogs, lo que entonces era un fenmeno nuevo. Otras historias se concentraron en la ayuda que jvenes partidarios dieron a Howard Dean al organizar la recoleccin de fondos mediante innovadores llamados por Internet. Otras historias informaron que esos jvenes estaban estableciendo redes en todo el pas a travs del sitio en la Red meetup.com. No se habl de que hemos creado una nueva Generacin Silenciosa. No lo hemos hecho? Las estadsticas sobre los jvenes de hoy son bastante claras: Como grupo no votan en grandes cantidades, la mayora no lee peridicos, y la mayora no se interesa por las noticias. (Barack Obama inspir recientemente una mayor participacin, pero por el momento es demasiado temprano como para decir si el efecto ser duradero.)

Los temas? Quin sabe?

Actualmente se gastan millones cada ao en el esfuerzo por responder a la pregunta: Qu quieren los votantes? La respuesta honesta sera que a menudo ellos mismos no lo saben en realidad porque no saben lo suficiente como para opinar. Pocos, sin embargo, lo admiten.

En la eleccin de 2004, uno de los temas candentes fue el matrimonio gay. Pero era difcil medir la opinin pblica al respecto. Cuando se les pregunt en un sondeo nacional si apoyaban una enmienda constitucional que permitiera slo matrimonios entre un hombre y una mujer, una mayora dijo que s. Pero tres preguntas despus una mayora tambin estuvo de acuerdo en que la definicin del matrimonio no era un tema suficientemente importante como para cambiar la Constitucin. El New York Times resumi sardnicamente los resultados: Los estadounidenses estn claramente a favor de enmendar la Constitucin, pero no de cambiarla.

Importa si la gente es ignorante? Hay muchos temas sobre los que el votante no necesita saber nada. El ciudadano conciente no tiene la obligacin de abrirse camino a travs del presupuesto federal, por ejemplo. Se sospecha que entre los polticos no hay muchos que se molesten por hacerlo. Tampoco tienen los votantes la obligacin de leer las leyes aprobadas en su nombre. Esperamos que los miembros del Congreso lean las leyes sobre las cuales tienen que votar, pero sabemos por experiencia propia que a menudo no lo hacen, por no haberse tomado el tiempo para hacerlo o porque sus dirigentes no les dieron la oportunidad de hacerlo, ya que por un motivo u otro a

menudo las hacen aprobar a todo correr.

En todo caso, la lectura del texto de las leyes a menudo no sirve para gran cosa. Los responsables a cargo de su redaccin incluyen a menudo provisiones que slo un detective podra desenmaraar. El cdigo tributario est repleto de clusulas como la siguiente: El Congreso aprueba por la presente ley X dlares para la compra de 500 adminculos que miden 7,6 centmetros por 10,2 centmetros por 5 centmetros de cualquier compaa creada el 20 de octubre de 1965 en Cualquier Ciudad de EE.UU. situada en la manzana 10 del 3er distrito.

Desde luego, solo hay una compaa que corresponda a esta descripcin. Al investigar resulta que el dueo es el mayor donante del jefe del comit de redaccin. Es ms de lo que cualesquiera ciudadanos pudieran adivinar por su propia cuenta. No es esencial que el votante sepa todas las maneras posibles mediante las cuales se manipula el cdigo tributario para beneficiar intereses especiales. Todo lo que se requiere es que el votante sepa que es probablemente comn que se amae el cdigo impositivo a favor de ciertos intereses. Los medios de informacin son perfectamente capaces de transmitir este mensaje. Los votantes son perfectamente capaces de asimilarlo. Armado con este conocimiento, el votante sabe que tiene que tener cuidado con afirmaciones de que el cdigo tributario trata equitativamente a todos y a cada uno.

Hay, sin embargo, innumerables temas respecto a los cuales no basta un conocimiento general. En esos casos, la ignorancia de los detalles es peor que un problema menor. Una ignorancia abrumadora de la Seguridad Social, para tomar un ejemplo, ha hecho que los estadounidenses sean incapaces de ver como se ha gastado su dinero, si el sistema es viable, y qu medidas son necesarias para reforzarlo.

Cuntos saben que el sistema muestra un supervit? Y que ese supervit unos 150.000 millones de dlares al ao es en realidad bastante sustancioso, incluso segn los estndares de Washington? Y cuntos saben que el sistema ha tenido un supervit desde 1983?

Pocos, desde luego. La ignorancia de los hechos ha llevado a un debate fundamentalmente deshonesto sobre la Seguridad Social.

Durante todos los aos en los que se acumularon supervit, los demcratas en el Congreso pretendieron que el dinero estaba para que ellos lo gastaran, como si fuera lo mismo que todos los otros dineros pblicos recolectados por el gobierno. Y lo gastaron, cada vez que tuvieron la oportunidad, sin el menor indicio de que tal vez estuvieran desembolsando fondos que realmente deban ser mantenidos en reserva para uso ulterior. (Los impuestos de la Seguridad Social haban sido expresamente aumentados en 1983 para acrecentar los fondos del sistema cuando lo amenazaba la bancarrota.) Recin se les ocurri repentinamente que el dinero deba ser ahorrado, cuando el resto del presupuesto estuvo en supervit (en 1999). Y parece que el nico motivo por el que se sintieron obligados en ese momento a reconocer que el dinero se necesitaba para la Seguridad Social fue porque queran mitigar el llamado de los republicanos a favor de reducciones de los impuestos. El supervit de la Seguridad Social no poda ser utilizado tanto para los grandes recortes impositivos que queran los republicanos como para las futuras prestaciones de jubilacin de los ya mayores, nacidos en el Boom de la natalidad.

Tambin los republicanos han una melifluidad repugnante. Mientras afirmaban que se preocupan terriblemente por la Seguridad, gastaban irresponsablemente los supervit del sistema en un recorte tributario tras el otro. Primero, Reagan utiliz el supervit para ocultar el impacto de sus reducciones de impuestos y luego George W. Bush lo us para ocultar el impacto de los suyos. Ninguno reconoci alguna vez que slo el supervit de las cuentas de la Seguridad Social logr que llegara a parecer plausible que recortaran impuestos.

Por ejemplo, esas reducciones de impuestos de Bush. Bush afirm que los recortes fueran posibilitados por varios aos de supervit pasados y por la perspectiva de an ms aos de supervit. Pero si se substraen del presupuesto federal los fondos sobrantes generados por la Seguridad Social, el gobierno slo tuvo un supervit durante dos aos en los que la deuda nacional fue disminuyendo, 1999 y 2000.

En los dems aos, 1998 y 2001, en los que el gobierno tuvo un supervit fue gracias a la Seguridad Social, y slo gracias a la Seguridad Social. Es decir, los supervit putativos de 1998 y 2001, que fueron citados por el presidente Bush en defensa de sus reducciones de impuestos, fueron en realidad pura ficcin. Sin la Seguridad Social el gobierno habra estado endeudado esos dos aos. Y sin embargo, en 2001, el presidente Bush dijo al pas que las reducciones de impuestos no slo eran necesarias, eran abordables debido a nuestros esplndidos supervit.

Actualmente, los conservadores argumentan que el Fondo de Fideicomiso del Seguro Social es una ficcin. Tienen razn. El dinero fue gastado. Ellos ayudaron a gastarlo.

Respecto a este debate sobre la Seguridad Social que, una vez que uno comprende lo que ha estado sucediendo, es realmente bastante cautivante el pblico ha sido en gran parte un espectador indiferente. Un sorprendente estudio de Pew en 2001 estableci que slo un 19% de los estadounidenses comprende que EE.UU. tuvo alguna vez un supervit, definido como sea, en los aos noventa o dos mil. Y slo un 50% de los estadounidenses, segn un estudio de Annenberg en 2004, comprende que el presidente Bush est a favor de privatizar la Seguridad Social. Los sondeos indican que la gente teme que el sistema vaya a quebrar, sin duda gracias en parte a los pronsticos pesimistas de Bush- Pero no tiene la menor idea de lo que significa quebrar. Y, de hecho, el sistema ha seguido funcionando sin cambios fundamentales simplemente mediante el aumento del tope del ingreso tributable y la extensin de la edad de jubilacin por unos pocos aos.

Cunta ignorancia puede aguantar un pas? Tiene que haber consecuencias terribles cuando llega a un cierto nivel. Pero qu nivel? Y exactamente con qu consecuencias? Es imposible conocer las respuestas a estas preguntas. Pero cabe alguna duda de que si persistimos en el camino por el que vamos, llegar el da, tal vez no demasiado distante, en el que tengamos que enfrentar las respuestas?

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Rick Shenkman, periodista investigativo del New York Times galardonado con el Emmy, autor de xitos de ventas, y profesor asociado de historia de la Universidad George Mason, es fundador y editor de History News Network, un sitio en la Red que presenta artculos de historiadores sobre acontecimientos actuales. Este ensayo ha sido adaptado del captulo dos de su nuevo libro: Just How Stupid Are We? Facing the Truth about the American Voter (Basic Books, 2008). Sus observaciones sobre la eleccin de 2008 pueden ser vistas en su blog: "How Stupid?"

Copyright 2008 Rick Shenkman.

http://www.tomdispatch.com/post/print/174951/Tomgram%253A%2520%2520Rick%2520Shenkman%252C%2520American%2520Stupidity



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