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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2008

Prlogo al libro Tratado de la servidumbre liberal: anlisis de la sumisin, de Jean-Lon Beauvois
Beauvois y la libertad leninista

Slavoj iek


He aqu cmo expone Lenin su postura sobre la libertad en una polmica contra la crtica de mencheviques y socialistas revolucionarios al poder bolchevique en 1922:

De hecho, los sermones que [] los mencheviques y los socialistas revolucionarios predican expresan su verdadera naturaleza: La revolucin ha ido demasiado lejos. Lo que vosotros decs ahora nosotros lo decimos desde siempre, permitidnos que lo repitamos. Pero nosotros respondemos: Permitidnos poneros delante de un pelotn de fusilamiento por decir eso. O bien evitis expresar vuestros puntos de vista o, si insists en expresar en pblico vuestras opiniones polticas en las actuales circunstancias, cuando nuestra posicin es mucho ms difcil de lo que era cuando los guardias blancos nos atacaban directamente, seris los nicos culpables de que os tratemos como a los elementos peores y ms perniciosos de la guardia blanca 1 .

Esta libertad de eleccin leninista no entre la bolsa o la vida sino entre la crtica o la vida combinada con su actitud despectiva hacia la idea liberal de libertad, explica la mala reputacin de Lenin entre los liberales. Las alegaciones de stos descansan en el rechazo a la convencional oposicin marxista-leninista entre la libertad formal y la real: incluso liberales de izquierdas como Claude Lefort resaltan una y otra vez que la libertad es, en su nocin misma, formal, de modo que la libertad real es equiparable a la falta de libertad 2 . Es decir, con respecto a la libertad, Lenin se recuerda ms por su famosa contestacin de libertad s, pero para QUIN? Para hacer QU?; para l, en el caso arriba citado, la libertad menchevique de criticar al gobierno bolchevique equivala de hecho a libertad para debilitar el gobierno de los obreros y los campesinos en nombre de la contrarrevolucin... Acaso no es hoy ms que obvio, tras la aterradora experiencia del Socialismo Real, dnde reside el fallo de este razonamiento? En primer lugar, reduce una constelacin histrica a una situacin cerrada y completamente contextualizada en la que las consecuencias objetivas de nuestros actos estn completamente determinadas (con independencia de vuestras intenciones, lo que ahora estis haciendo sirve objetivamente []); en segundo lugar, la posicin de enunciacin de dichas declaraciones usurpa el derecho a decidir qu significan objetivamente nuestros propios actos, de modo que su aparente objetivismo (el enfoque en el significado objetivo) es la forma de apariencia de su opuesto, el completo subjetivismo: yo decido qu significan objetivamente tus actos, porque yo defino el contexto de una situacin (por ejemplo, si concibo mi poder como el equivalente o la expresin inmediatos del poder de la clase obrera, todos los que se oponen a m son objetivamente enemigos de la clase obrera). Contra esta contextualizacin plena, debera resaltarse que la libertad es real precisa y nicamente en cuanto capacidad para trascender a las coordenadas de una situacin dada, de plantear los presupuestos de la propia actividad (como habra dicho Hegel), es decir, de redefinir la situacin en s en la que uno est activo. Adems, como han sealado muchos crticos, el propio trmino socialismo real, aunque acuado para afirmar los xitos del socialismo, es en s mismo prueba del completo fracaso del socialismo, es decir, del fracaso del intento de legitimar los regmenes socialistas; el trmino socialismo real surgi en el momento histrico en el que la nica razn legitimadora del socialismo era el mero hecho de su existencia... 3

Es sta, sin embargo, toda la historia? Cmo funciona de hecho la libertad en las propias democracias liberales? Aunque la presidencia de Clinton ejemplifica la Tercera Va de la actual (ex)izquierda sucumbida ante el chantaje ideolgico de la derecha, su programa de reforma sanitaria habra equivalido, no obstante, a una especie de ley, al menos en las condiciones actuales, porque se habra basado en el rechazo a las ideas hegemnicas de que es necesario reducir el gasto y la administracin del Gran Estado; en cierta medida, hara lo imposible. No es de extraar, por lo tanto, que fracasase: su fracaso quiz el nico acontecimiento, aunque negativo, de la presidencia de Clinton atestigua la enorme fuerza de la nocin ideolgica de la libertad de eleccin. Es decir, aunque la gran mayora de los denominados ciudadanos comunes no conocan adecuadamente el programa de reformas, el grupo de presin mdico dos veces ms fuerte que el infame grupo de defensa! consigui imponer en la poblacin la idea fundamental de que, con la sanidad universal, la libertad de eleccin (en asuntos concernientes a la medicina) se vera de algn modo amenazada. Contra esta referencia puramente ficticia a la libertad de eleccin, toda enumeracin de datos concretos (en Canad, la atencin sanitaria es menos cara y ms eficaz, con la misma libertad de eleccin, etc.) result ineficaz.

Nos encontramos aqu en pleno centro nervioso de la ideologa liberal: la libertad de eleccin, basada en la idea del sujeto psicolgico dotado de propensiones que intenta hacer realidad. Y esto es especialmente aplicable hoy, en la era de lo que socilogos como Ulrich Beck denominan la sociedad del riesgo 4 , cuando la ideologa dominante se esfuerza por vendernos la mismsima inseguridad causada por el desmantelamiento del Estado del bienestar como la oportunidad de alcanzar nuevas libertades: tiene usted que cambiar de trabajo todos los aos, dependiendo de contratos de corta duracin en lugar de un puesto estable y duradero? Por qu no considerarlo como una liberacin de las restricciones que supone un trabajo fijo, y como una oportunidad de reinventarse una y otra vez, para captar y comprender los potenciales ocultos de su personalidad? Ya no puede confiar en el plan de salud y en el plan de jubilacin convencional, de modo que tiene que optar por una cobertura adicional que debe pagar? Por qu no percibirlo como una oportunidad adicional de elegir: bien una mejor vida ahora o bien seguridad a largo plazo? Y si este predicamento le provoca a usted ansiedad, el idelogo posmoderno o de la segunda modernidad lo acusar inmediatamente de ser incapaz de asumir una libertad plena, o de huir de la libertad, de apegarse con inmadurez a las viejas formas estables... An mejor, cuando esto se inscribe en la ideologa del sujeto entendido como individuo psicolgico preado de habilidades y tendencias naturales, entonces por as decirlo interpreto todos estos cambios como resultado de mi personalidad, no como resultado de que las fuerzas del mercado me arrojen de un lado a otro.

Fenmenos como stos hacen mucho ms necesario hoy el reafirmar la oposicin entre la libertad formal y la libertad real en un sentido nuevo y ms preciso. Lo que necesitamos hoy, en la era de la hegemona liberal, es un trait leninista de la servitude liberale, una nueva versin del Trait de la servitude volontarie de La Boetie que justifique plenamente el aparente oxmoron de totalitarismo liberal. Y esto nos lleva finalmente a Jean-Lon Beauvois, que dio el primer paso en este sentido con su precisa exploracin de las paradojas que supone el otorgarle al sujeto la libertad de elegir 5 . Los repetidos experimentos realizados por l establecan la siguiente paradoja: si, DESPUS DE conseguir que dos grupos de voluntarios accedan a participar en un experimento, se les informa de que dicho experimento supondr algo desagradable, contrario a su tica incluso, y si, en ese momento, se le recuerda al primer grupo que tiene libre posibilidad de decir que no, y al otro no se le dice nada, en AMBOS grupos, el MISMO porcentaje (muy elevado) aceptar seguir participando en el experimento. Lo que esto significa es que conceder la libertad de eleccin formal no marca diferencia alguna: aquellos a quienes se les da libertad escogen lo mismo que aquellos a quienes (implcitamente) se les niega. Esto, sin embargo, no significa que el recordatorio o la concesin de libertad no supongan diferencia alguna: aquellos a quienes se les da libertad de elegir no tienden meramente a escoger lo mismo que aquellos a quienes se les niega; ante todo, tienden a racionalizar su decisin libre de seguir participando en el experimento, incapaces de soportar la llamada disonancia cognitiva (su conciencia de que actan LIBREMENTE contra sus intereses, propensiones, gustos o normas), tienden a cambiar de opinin acerca del acto que se les pide que realicen. Pongamos que a un individuo se le pide en principio que participe en un experimento relativo al cambio de los hbitos de alimentacin, para combatir el hambre; despus, cuando ya ha aceptado participar, en el primer encuentro en el laboratorio, se le pide que se trague un gusano vivo, con el recordatorio explcito de que, si este acto le parece repulsivo, puede, desde luego, decir que no, porque tiene plena libertad de elegir. En la mayora de los casos, lo har, y despus lo racionalizar dicindose a s mismo cosas como: lo que se me pide que haga ES asqueroso, pero yo no soy cobarde, debera mostrar valenta y autocontrol, de lo contrario a los cientficos les parecer una persona dbil que se retira al menor obstculo! Adems, un gusano tiene muchsimas protenas y podra usarse de hecho para alimentar a los pobres. Quin soy yo para poner en peligro un experimento tan importante por mi trivial sensiblera? Y finalmente, quiz mi asco hacia los gusanos no sea ms que prejuicio, quiz un gusano no sea tan malo no sera el probarlo una experiencia nueva y atrevida? Y si eso me permite descubrir una dimensin inesperada, ligeramente perversa, hasta ahora desconocida, de m mismo?

Beauvois enumera tres modos de lo que lleva a las personas a cumplir dicho acto en contra de su propensin o sus intereses percibidos: autoritario (la pura orden: deberas hacerlo porque yo lo digo, sin cuestionarlo!, sostenida por la recompensa si el sujeto la cumple y el castigo si no la cumple); totalitario (la referencia a una causa superior, a un bien comn que es mayor que el inters percibido del sujeto: deberas hacerlo porque, aunque sea desagradable, le sirve a tu nacin, tu partido, la humanidad!); y liberal (la referencia a la naturaleza interna del sujeto: lo que se te pide tal vez parezca repulsivo, pero si buscas profundamente en tu interior descubrirs que est en tu verdadera naturaleza el hacerlo, te resultar atractivo, descubrirs dimensiones nuevas e inesperadas de tu personalidad!). En este punto, habra que corregir a Beauvois: el autoritarismo directo es prcticamente inexistente; hasta el rgimen ms opresivo legitima pblicamente su reinado con la referencia a un bien superior, y el hecho de que, en ltimo trmino, t tienes que obedecer porque yo lo digo slo resuena como su obsceno complemento discernible entre lneas. Es por el contrario la especificidad del autoritarismo habitual el referirse a un bien superior (sean cuales sean tus inclinaciones, tienes que seguir mi orden en virtud de un bien superior!), mientras que el totalitarismo, como el liberalismo, interpela al sujeto en nombre de SU PROPIO bien (lo que tal vez te parezca una presin externa, es en realidad expresin de tus intereses objetivos, de lo que t REALMENTE QUIERES sin saberlo!). La diferencia entre ambos reside en otra parte: el totalitarismo le impone al sujeto su propio bien, aunque sea contra la voluntad de dicho sujeto; recurdese la famosa (e infame) declaracin del rey Carlos: si alguien es tan estpidamente antinatural como para oponerse a su rey, su pas y su propio bien, nosotros lo haremos feliz, con la bendicin de Dios, incluso contra su voluntad. (Carlos i de Inglaterra al Conde de Essex, 6 de agosto de 1644). Aqu encontramos ya el posterior tema jacobino de la felicidad como factor poltico, as como la idea saint-justiana de obligar a las personas a ser felices... El liberalismo intenta evitar (o, mejor dicho, tapar) esta paradoja aferrndose hasta el final a la ficcin de la autopercepcin libre e inmediata del sujeto (no afirmo saber mejor que t lo que quieres; simplemente mira en tu interior y decide con libertad qu quieres!).

La razn de este fallo en la lnea de argumentacin de Beauvois es que no reconoce que la autoridad tautolgica abisal (el porque yo lo digo del Amo) no funciona slo debido a las sanciones (castigo/recompensa) que implcita o explcitamente evoca. Es decir, qu hace, en efecto, que un sujeto escoja libremente lo que se le impone en contra de sus intereses o propensiones? A este respecto, la investigacin emprica de las motivaciones patolgicas (en el sentido kantiano del trmino) no basta: la enunciacin de una orden que impone en su receptor una obligacin o un compromiso simblico transmite una fuerza inherente propia, de modo que lo que nos induce a obedecer es el mismsimo rasgo que puede parecer un obstculo: la ausencia de por qu. En esto Lacan tal vez proporcione cierta ayuda: el significante Amo lacaniano designa precisamente esta fuerza hipntica de la orden simblica que descansa slo en su propio acto de enunciacin; es aqu donde encontramos la eficiencia simblica en su mayor pureza. Los tres modos de legitimar el ejercicio de la autoridad (autoritario, totalitario, liberal) no son ms que tres tipos de tapadera, de cegarnos ante la fuerza seductora, el abismo de este llamamiento vaco. En cierto sentido, el liberalismo es incluso a este respecto el peor de los tres, porque NATURALIZA las razones de la obediencia en la estructura psicolgica interna del sujeto. Por consiguiente la paradoja es que los sujetos liberales son en cierto modo los menos libres: cambian la mismsima opinin/percepcin de s mismos, aceptando que lo que se les IMPONE surge de su naturaleza; ni siquiera son ya CONSCIENTES de su subordinacin.

Fijmonos en la situacin de los pases del este de Europa en torno a 1990, cuando el Socialismo Real se estaba desmoronando: de repente, los ciudadanos se vieron arrojados a una situacin de libertad de eleccin poltica; sin embargo, se les plante REALMENTE en algn momento la pregunta fundamental de qu tipo de orden nuevo queran de hecho? Acaso no se encontraron en la situacin exacta del sujeto-vctima de un experimento Beauvois? Al principio les dijeron que entraban en la tierra prometida de la libertad poltica; y poco despus, les informaron de que esta libertad supone una privatizacin salvaje, el desmantelamiento de la seguridad social, etc., etc.; siguen teniendo libertad de elegir, y por ello, si quieren, pueden salirse; pero no, nuestros heroicos europeos orientales no queran desilusionar a sus tutores occidentales y persistieron con estoicismo en una decisin que nunca haban tomado, convencindose de que deban comportarse como sujetos maduros y conscientes de que la libertad tiene su precio... Por eso la nocin del sujeto psicolgico dotado de propensiones naturales, que tiene que darse cuenta de su verdadero yo y de sus potenciales, y que es, en consecuencia, el responsable mximo de su xito o de su fracaso, es el ingrediente clave de la libertad liberal. Y aqu deberamos arriesgarnos a reintroducir la oposicin leninista entre libertad formal y libertad real: en un acto de libertad real, uno se atreve precisamente a ROMPER esta capacidad seductora de la eficiencia simblica. Ah reside el momento decisivo de la sarcstica respuesta de Lenin a sus crticos mencheviques: la eleccin verdaderamente libre es aquella en la que no slo escojo entre dos o ms opciones DENTRO DE un par de coordenadas dado, sino aquella en la que decido cambiar el propio conjunto de coordenadas. La trampa de la transicin del socialismo real al capitalismo fue que los ciudadanos nunca tuvieron la oportunidad de elegir de hecho el ad quem de esta transicin; de repente, se vieron (casi literalmente) arrojados a una nueva situacin en la que les presentaron un nuevo conjunto de opciones dadas (liberalismo puro, conservadurismo nacionalista...). Lo que esto significa es que la libertad real entendida como acto de cambio consciente de este conjunto slo se da cuando, en la situacin de una opcin forzosa, uno ACTA COMO SI LA OPCIN NO FUESE FORZOSA y escoge lo imposible.

De eso tratan los ataques obsesivos de Lenin contra la libertad formal, ah reside su ncleo racional que vale la pena salvar hoy: cuando l subraya que no hay ninguna democracia pura, que siempre deberamos preguntar a quin sirve la libertad en consideracin, cul es la funcin de dicha libertad en la lucha de clases, su fin es precisamente el de mantener la posibilidad de la VERDADERA eleccin radical. A eso equivale en ltimo trmino la distincin entre libertad formal y libertad real: la libertad formal es la de elegir DENTRO DE las coordenadas de las relaciones de poder existentes, mientras que la libertad real seala el espacio de una intervencin que socava las coordenadas en s. En resumen, el objetivo de Lenin no es limitar la libertad de eleccin, sino mantener la opcin fundamental: cuando Lenin pregunta cul es la funcin de una libertad dentro de la lucha de clases, lo que pregunta precisamente es: esta libertad aumenta o disminuye la opcin revolucionaria fundamental?

El programa televisivo ms popular en el otoo de 2000 en Francia, con una cuota de espectadores que duplic la de notorios programas de telerrealidad del tipo Gran Hermano fue Cest mon choix (Es mi decisin) de France 3, un programa cuyo invitado es siempre una persona comn (o, excepcionalmente, conocida) que ha tomado una decisin peculiar que ha determinado todo su modo de vida: uno de ellos decidi no llevar nunca ropa interior, otro intenta todo el tiempo encontrar una pareja sexual ms adecuada para su padre y su madre; la extravagancia se permite, se solicita incluso, pero con la exclusin explcita de opciones que pueden incomodar al pblico (por ejemplo, una persona que elige ser y actuar como racista, est excluida a priori). Se puede imaginar un mejor predicamento de a qu equivale de hecho la libertad de eleccin en nuestras sociedades liberales? Podemos seguir tomando nuestras pequeas decisiones, reinventndonos en profundidad, con la condicin de que estas decisiones no perturben seriamente el equilibrio social e ideolgico. Con respecto a Cest mon choix, lo verdaderamente radical sera centrarse de hecho en las opciones perturbadoras: invitar a personas tales como racistas convencidos, es decir, personas cuya opcin (cuya diferencia) S constituya una diferencia. A esto se debe tambin que hoy la democracia sea un tema cada vez ms falso, una nocin tan desacreditada por su uso predominante que, tal vez, deberamos arriesgarnos a cedrsela al enemigo. Dnde, cmo y por quin se toman las decisiones claves referentes a asuntos sociales globales? Se toman en el espacio pblico, mediante la participacin activa de la mayora? Si la respuesta es s, es de importancia secundaria que el Estado tenga un sistema de un solo partido, etc. Si la respuesta es no, es de importancia secundaria que tengamos una democracia parlamentaria y libertad de eleccin individual.

No se dio algo homlogo a la invencin del individuo psicolgico liberal en la Unin Sovitica a finales de la dcada de 1920 y comienzos de la de 1930? El arte vanguardista ruso de comienzos de los veinte (futurismo, constructivismo) no slo respaldaba con celo la industrializacin, incluso se afanaba por reinventar el nuevo hombre industrial: ya no el viejo hombre de pasiones sentimentales y arraigado en las tradiciones, sino el hombre nuevo que acepta de grado su funcin de perno o tornillo en la gigantesca mquina industrial coordinada. Como tal, dicho arte era subversivo en su propia ultraortodoxia, es decir, en su excesiva identificacin con el ncleo de la ideologa oficial: la imagen de los hombres y mujeres que obtenemos en Eisenstein, Meyerhold, los cuadros constructivistas, etc., resalta la belleza de sus movimientos mecnicos, su profunda depsicologizacin. Lo que en Occidente se perciba como pesadilla suprema del individualismo liberal, como contrapunto ideolgico de la taylorizacin, del repetitivo trabajo fordista, se present en Rusia como la perspectiva utpica de la liberacin: recurdese que Meyerhold insisti violentamente en un planteamiento conductista de la interpretacin: ya no una familiarizacin enftica con el personaje que el actor est interpretando, sino la despiadada formacin personal destinada a la fra disciplina corporal, a la capacidad del actor para representar la serie de movimientos mecanizados 6 ... ESTO fue lo insoportable para Y EN la ideologa estalinista oficial, de modo que el realismo socialista estalinista FUE de hecho un intento de reafirmar un socialismo con rostro humano, es decir, de reinscribir el proceso de industrializacin en las limitaciones del individuo psicolgico tradicional: en los textos, los cuadros y las pelculas realistas socialistas, los individuos ya no se presentan como partes de la mquina global, sino como personas clidas y apasionadas.


1 V.I. Lenin, Informe poltico al Comit Central de RCP, 27 de marzo de 1922.

2 C. Lefort, Democracy and Political Theory, Minneapolis , Minnesota University Press. 1988.

3 Puesto en los trminos de Alain Badiou de oposicin entre el ser y el acontecer (vase su Lentre et levenement), la cada del trmino socialismo realmente existente seala el final y la completa reinscripcin de los regmenes comunistas en el positivo orden del ser: an el ms mnimo potencial utpico todava es discernible en la ms salvaje movilizacin estalinista y, despus, en el deshielo kruscheviano, definitivamente desaparecido.

4 Vase U. Beck, La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad, Barcelona, Paids, 1998.

5 J.-L. Beauvois, Tratado de la servidumbre liberal: anlisis de la sumisin, Madrid, La Oveja Roja, 2008.

6 Vanse los captulos 2 y 3 del libro de S. Buck-Morss, Mundo soado y catstrofe, Madrid, Visor, 2004.


Traduccin de Cristina Pia Aldao

Prlogo al libro Tratado de la servidumbre liberal: anlisis de la sumisin de Jean-Lon Beauvois. http://www.laovejaroja.es/zizek-TSL.htm



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