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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2008

Decrecimiento. De crisis econmicas y cambios

David Abril
Rebelin


En los ltimos tiempos, un nuevo trmino no exento de polmica, el decrecimiento, ha irrumpido con fuerza en el escenario de la construccin de las alternativas. En trminos generales, se defiende la idea de que hay que recuperar el sentido del desarrollo (humano) entendido como la mejora de las condiciones de vida de las poblaciones, en una perspectiva de sostenibilidad. Para lo que no tiene porqu darse necesariamente- crecimiento econmico, sino que hay que modificar determinados parmetros del modelo de desarrollo actual, y manejar nuevas variables que se correspondan con un desarrollo equitativo y sustentable, con las personas y con el planeta.

El planteamiento es francamente radical si, como Marx, entendemos que ser radical es justamente ir a la raz del problema. Porque la raz del problema en nuestro caso es la lgica del sistema de acumulacin capitalista, la lgica del mximo beneficio independientemente de los costes sociales y ecolgicos, una lgica que nos conduce en estos momentos a unos niveles de desigualdades sin precedentes en la Historia de la Humanidad (3/4 partes de la poblacin mundial por debajo del umbral de pobreza) y un ritmo de consumo de los recursos naturales, especialmente los energticos de orgen fsil, que amenazan la continuidad del propio sistema, tal como denuncia Al Gore, que no es ningn radical, en su documental sobre el cambio climtico. Todo esto, con episodios de crisis financieras fruto de la lotera del capital financiero y la especulacin, como acaba de pasar en Espaa y antes en EEUU con la llamada burbuja inmobiliaria.

En tiempos de crisis, las contradicciones mencionadas afloran, pero no son percebidas como tales, ni mucho menos se facilita el atisbo del problema de fondo. Por eso, nuevas categoras como el decrecimiento representan una oportunidad para todas aquellas personas y colectivos que defendemos aquello de que otro mundo es posible: porque el decrecimiento nos permite problematizar y dar sentido a propuestas y luchas aisladas, que as se nos presentan habitualmente: aisladas y parciales, mientras que la lgica del sistema, al tiempo que tiene beneficiarios o beneficiados particulares, es una lgica global acompaada de unas estrategias (y unas instituciones) globales, con consecuencias y efectos locales (como por ejemplo la deslocalizacin de empresas, los despidos, o la contaminacin de un ro).

Si rememoramos un poquito las recetas al uso para el crecimiento econmico (contencin salarial, flexibilidad laboral y flexibilidad en las emisiones de CO2, reduccin de impuestos a los ricos), que pasan tambin en el actual contexto de nueva crisis petrolera, como ya ha puesto sobre la mesa el gobierno de ZP desde pretendidos postulados progresistas, por la obtencin de nuevos inputs energticos mediante, por ejemplo, la energa nuclear (a pesar de sus efectos ambientales, o de la negacin directa que supone de la retrica verde de las multinacionales espaolas de la energa), la apuesta por el decrecimiento se nos presenta como una oportunidad clara para defender otra economa y as, otro modelo de sociedad. Que slo ser posible si, efectivamente, se produce un decrecimiento de los beneficios de una minora, y crecen los derechos y prestaciones para la mayora.

En las Illes Balears tambin es posible de-crecer, sobre todo si tenemos en cuenta que la gallina de los huevos de oro es un capital turstico atrado por el atractivo del territorio, sostenido por una gran masa de trabajadoras y trabajadores de servicios que lo hacen posible El miedo no hemos de tenerlo a de-crecer, sino a cualquier factor que con la excusa del crecimiento econmico, haga aumentar (an ms, si cabe) la actual vulnerabilidad del sistema. S, nuestro sistema econmico es vulnerable porque hay toda una serie de indicadores lamentables y no contemplados por la ortodoxia economicista como tales, tanto a nivel ambiental (rcords en coches por habitante, segundas residencias, produccin de residuos, consumo energtico), como social (tasa ms alta de la UE de abandono escolar en un contexto mundial altamente competitivo a nivel de mano de obra, precariedad y temporalidad laboral, abortos juveniles, consumo de drogas).

El espejismo del cuasi-pleno empleo, que ha actuado en la ltima dcada como un autntico amortiguador social (extrapolable en los ltimos aos al conjunto del Estado gracias a la artificiosidad de la cultura del ladrillo), ha empezado a desvanecerse, y la mejor manera de contrarrestar sus efectos es apostar por medidas que permitan revertir estos indicadores y, slo as, asegurar la sostenibilidad y la solidez de nuestro desarrollo Que para que sea nuestro, de todas y todos, y no slo de unos pocos, debe ser OTRO desarrollo.

Lgica global, accin local. Es hora de de-crecer!

David Abril, coordinador dEsquerra Unida de Mallorca

 



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