Portada :: Europa :: Jornada de 65 horas, vuelta al siglo XIX
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2008

Jornada de 65 horas
Otra vez, ms de cien aos despus

Joaqun Sagaseta de Ilurdoz Paradas
Rebelin


salen de sus celdas. Se dan la mano, sonren. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les cien los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la tnica de los catecmenos cristianos. Abajo est la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatroFirmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el de Parson, Engels hace un chiste a proposito de su capucha, Espies grita: la voz que vais a sofocar ser mas poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora Les bajan las capuchas, luego una sea, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantosa

As relat Jose Marti, el corresponsal por entonces del peridico bonaerense, La Nacion, en EEUU, la ejecucin, en la horca, de los mrtires de Chicago, los de la lucha por la jornada de ocho horas, estrangulados, para escarmiento de los huelguistas, el 11 de noviembre de 1887.

Los sucesos de Chicago tuvieron una extraordinaria repercusin mundial. Desde aquellas fechas, cuando el movimiento obrero internacional rompa aguas, la reduccin de jornada y una legislacin obrera y de proteccin social estuvo siempre en el norte de la carta de navegacin de la clase.

No han sido ni pocos, ni irrelevantes, los progresos alcanzados. La propia existencia de los cdigos del trabajo, la legislacin de seguridad social, la misma concepcin del estado social y de derecho expresan momentos de progreso en los derechos laborales y de seguridad social, pese a sus extremas insuficiencias consustnciales al propio sistema en que se hallan insertas.

Se han venido edificando esas conquistas histricas sobre dos pilares jurdico-sociales bsicos. Por una parte, en torno a la concepcin del trabajo como un derecho y a la conformacin de la normativa laboral como ordenamiento independiente, estructurado por normas de configuracin legal, indisponibles, que se imponen a la llamada autonoma de las partes , reformista, con la finalidad de mitigar desigualdades y dar entrada a los trabajadores en la regulacin de las condiciones de trabajo mediante la negociacin colectiva y la libertad sindicalY por otro lado en un cuerpo normativo de seguridad social donde la cobertura de los estados de necesidad est concebida, y cristaliza, como derechos subjetivos exigibles.

 

No han venido al mundo esos progresos gigantescos como naci Minerva de la cabeza de Jpiter. Ha sido ms de un siglo de enormes sacrificios, con despidos masivos, prisiones con un visible rastro de cadveres.

En materia de jornada, ya desde 1.919, por Convenio de la Organizacin Internacional del Trabajo, se regul la semana laboral de 48 h. con descanso dominical - an vigente en las directivas de la CEE! -. Al abrigo de las movilizaciones de mayo y junio de 1968 en Francia se abri camino la jornada semanal de 40 h. en Espaa desde 1983- . De nuevo los franceses pusieron al orden del da la jornada de 35h.

En eso estbamos, hasta ahora, pero  ms de un siglo despus de que la trampilla del cadalso se abriera para que el lazo estrangulara la garganta de Spies y sus compaeros, la Comisin Europea - gobierno de la CEE- ha resuelto que todo retorne al cauce de aquellos tiempos de barbarie social.

Ni los mas pesimistas se atrevan a pronosticar, hace apenas unas semanas, que la derecha europea fuera capaz de llegar tan lejos.

La Comisin ha promovido la modificacin de la directiva reguladora de la jornada semanal de 48h. 93/104/CE- y de rondn, cosas an peores. La aprobacin definitiva de su propuesta depender de lo que decida el Parlamento Europeo en sus sesiones del prximo mes de Noviembre.

La modificacin lo que pretende es ampliar la jornada a horarios de galeras, de 60 y hasta 65h. semanales, y siendo ello de una brutalidad escalofriante, lo mas grave es que al tiempo se propone legalizar y de tal manera generalizar irremediablemente, la posibilidad de la contratacin libre, entendiendo por libre la no sujecin a normas legales ni convencionales, con libertad de estipulacin del rgimen de jornada en el contrato de trabajo.

Escapado el genio de la botella las fuerzas que desata conducen a la extincin del propio Derecho del Trabajo y de la negociacin colectiva el uno y la otra arrebatado su espacio por la libertad contractual empezaran a operar en el vacio.

Sin la existencia de condiciones de trabajo mnimas, que el empresario tenga que cumplir y de las que el trabajador no pueda renunciar, no cabe , ni siquiera hablar de que exista Derecho del Trabajo. Justamente este derecho nace en la histria, con los frceps de la lucha social, desde la premisa incuestionable, antes y ahora, de que cada trabajador, individualmente, compelido por la necesidad, carece de libertad para negociar las condiciones de su contrato.

A la manera que promueve la Comisin, el derecho de los trabajadores se reducira al derecho a trabajar por el salario que le quieran dar y en las condiciones que le quieran imponer. No se conoce ataque mas frontal y liquidador del estado social y de derecho desde la 2 Guerra Mundial.

En estas circunstancias, calificar a esta Europa, como la Europa de los mercaderes es ya un ridculo cumplido.


*Joaqun Sagaseta de Ilurdoz Paradas es abogado laboralista y Presidente de Justicia y Sociedad




*Joaqun



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter