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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2008

Cumbre del G-8
Los presidentes de los pases ms ricos del mundo celebraron las conclusiones sobre la crisis alimentaria con un banquete

Agencias/Pblico


Los jefes de Estado y de Gobierno del G-8 no se privaron de nada en la cena que, junto a sus cnyuges, celebraron en la noche del lunes en el hotel Windsor de la isla de Hokkaido. Sus anfitriones japoneses, an menos, y por eso reclutaron a 25 chefs para ofrecer manjares dignos de los paladares ms exquisitos, precisamente en la cumbre que deba dar una respuesta a la crisis de los alimentos que aqueja a los pases ms pobres del planeta.

No es extrao que hasta dos peridicos britnicos compararan el refrigerio con la famosa frase que se atribuye a Maria Antonieta: si (los campesinos) se mueren de hambre, que les dejen comer pasteles. El banquete daba una imagen no muy edificante en estos tiempos de dficit alimentario.

La lista casi interminable de platos llam la atencin a las organizaciones que piensan que los pases occidentales deberan hacer ms por aliviar el impacto de la crisis. Es profundamente hipcrita que hayan servido todos estos platos a los lderes mundiales cuando existe una crisis alimentaria y millones de personas no pueden permitirse una comida decente, dijo Dominic Nutt, de la organizacin Save the Children.

Paradoja inexistente

Los protagonistas de la cumbre prefirieron obviar la paradoja y se limitaron en su comunicado final a expresar su preocupacin por la gravedad del problema (lo que ya han hecho en otras ocasiones), y a reiterar que los pases que exportan alimentos deben eliminar las restricciones a esas exportaciones.

El aumento de los precios de los alimentos aade presiones inflacionistas y genera desequilibrios macroeconmicos, en especial para algunos pases de bajos ingresos, dice el comunicado final firmado por los mandatarios de EEUU, Japn, Canad, Francia, Alemania, Reino Unido, Italia y Rusia.

Los pases ricos se comprometen a trabajar en colaboracin con las instituciones internacionales para solucionar el problema, as como a mantener las promesas que hicieron en la cumbre de Gleneagles en 2005.

Entonces, prometieron aumentar los niveles de ayuda a frica hasta los 50.000 millones de dlares para el 2010. Un informe reciente de un comit organizado para hacer un seguimiento de los resultados de esa cumbre revela que al ritmo actual de gasto los pases del G-8, se quedarn cortos en 40.000 millones cuando llegue la fecha lmite.

El comunicado final har poco por tranquilizar a las organizaciones que presionaron en Gleneagles por un aumento de la ayuda. El hecho es que las cifras son tan pequeas que las ocho economas ms ricas del planeta pueden cumplir sus compromisos con gran facilidad, dijo el cantante Bob Geldof. Cunto ms se gastan para salvar bancos en crisis o para financiar expediciones militares, entre otros ejemplos? Lo que cuenta no es el dinero, sino la voluntad.

El G-8 record a los mayores exportadores de alimentos muchos de los cuales se encuentran en Asia sus obligaciones: no deben reducir sus ventas con la excusa de tener que atender en primer lugar las necesidades de sus propias poblaciones. Sin embargo, norteamericanos y europeos no aceptan que sus prcticas proteccionistas en forma de millonarias subvenciones a su industria agropecuaria estn tambin en el origen del problema.

Se lo recordaron los pases que forman el G-5: Mxico, Brasil, China, India y Surfrica. Estos sealaron que la crisis alimentaria no es un problema causado por los pases en desarrollo.

Los subsidios agrcolas de miles de millones de dlares que se aplican en los pases desarrollados distorsionando el comercio han obstaculizado el desarrollo de la capacidad de produccin de alimentos en los pases en desarrollo, reduciendo crticamente sus posibilidades de reaccin frente a la crisis actual, denunciaron las economas emergentes, que representan al 45% de la poblacin mundial.

Nadie parece dispuesto a reconocer su contribucin al problema y el dinero comprometido es insuficiente. Las tres agencias de la ONU que s tienen como prioridad la lucha contra el hambre recordaron ayer que en los ltimos 30 aos el porcentaje de la ayuda al desarrollo dedicado a la agricultura cay del 17% al 3%.



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