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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2008

G-8: el conejo del sombrero

Alejandro Nadal
La Jornada


Organizaciones sociales y ambientalistas de talla mundial estn preocupadas por el impacto negativo de la crisis econmica sobre la agenda social y ambiental. Se piensa que con la crisis, por ejemplo, el tema del cambio climtico ser relegado a segundo plano. Tienen razn de preocuparse.

En poltica, para desaparecer un tema de la lista de prioridades, lo primero que hay que hacer es hablar mucho de l. Por eso, en los documentos de la reunin del G-8 en Hokkaido, frica y el cambio climtico se anuncian como temas centrales. No hay que engaarse: es una cortina de humo.

Esta retrica le funciona bien a los centros de poder econmico y financiero. El mensaje subliminal es que todo marcha bien en los pases ricos y que la globalizacin sigue su marcha como factor positivo. Lo nico que hay que resolver para que ya todo est perfecto, es el pequeo problema de la pobreza en frica y la cuestin del cambio climtico. Y para eso, los lderes del Grupo de los Ocho, en su generosidad y extraordinaria visin de estadistas, se renen en Hokkaido.

Lo que s pasa a segundo plano con este acto de magia es la crisis econmica mundial. Por eso el documento sobre economa no contiene referencias a la peligrosa situacin de estancamiento con inflacin que amenaza con desencadenar una muy fuerte recesin a escala mundial. Claro, como los orgenes de esta crisis estn en 30 aos de liberalizacin financiera y apertura comercial, tantas veces promovida por el G-8, lo que menos se quiere es llamar la atencin sobre este gigantesco fracaso.

Haba una vez una cosa que se llamaba armonizacin de polticas macroeconmicas y eso era el platillo central de las reuniones de lderes de los pases ms poderosos. Hoy todo eso se acab.

En la hechicera del G-8 se ignora el espinoso problema de la inconsistencia de polticas macroeconmicas que hoy existe entre Estados Unidos, la Unin Europea y China, por ejemplo. Mientras Washington deja caer el dlar y exige a China revaluar el renminbi, el Banco Central Europeo (BCE) mantiene altas tasas de inters y sigue apostando a la apreciacin del euro. Si esta tendencia contina, la depreciacin de los activos denominados en dlares va a intensificarse brutalmente y el pnico no tardar en desatarse. Comparada con la estampida que le acompaar, la corrida de la San Fermn en Pamplona parecer un plcido paseo en el parque.

El nmero de prestidigitacin del G-8 permite evadir el gran problema de estos tiempos neoliberales: cunto ms va a durar un sistema basado en el colosal dficit en cuenta corriente de Estados Unidos y en la acumulacin de reservas de China, los pases exportadores de crudo y de las llamadas economas emergentes?

Hoy que la principal potencia militar del mundo es tambin el deudor ms grande, todos se hacen la misma pregunta. Para nadie es un secreto que el desequilibrio que sostiene este sistema implica un riesgo creciente de que la transicin a otro esquema se realice de manera explosiva.

El dficit estadunidense es insostenible, lo mismo que su posicin de endeudamiento porque cada vez ms ese dficit est siendo financiado con reservas de bancos centrales de otros pases. Por eso el influjo de capital hacia Estados Unidos ya no consiste en inversin directa o de cartera. El sector privado se niega a financiar el dficit estadunidense y en 2007 casi todo el financiamiento provino de los bancos centrales de las naciones con excedentes. Esto conlleva un crecimiento insostenible de la deuda externa y hace ms necesario el ajuste mediante la depreciacin del dlar. Qu tan brusco ser el ajuste de cuentas?

En los aos 70 se sentaron las bases de la megacrisis de la deuda que estall en 1982 y de la cual, en ms de un sentido, el mundo todava no se ha recuperado. Hoy los paralelismos con aquellos aos son sorprendentes. Pero la crisis que se est cocinando tiene ingredientes nuevos que la harn mucho ms violenta y duradera.

Pero, por qu preocuparse de todas estas cuestiones si se puede gozar de un rico banquete a orillas del lago Toya? Parece que los jefes del G-8 se han dejado convencer por las tesis de Washington de que lo peor de la crisis ya pas y ahora viene la recuperacin. Slo hay que sacar el conejo del sombrero: frica y el cambio climtico, importantes prioridades. Cmo no.



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